26 septiembre, 2007

'Público', un diario híbrido

Rodeado de grande y lógica expectación ha llegado al mercado periodístico español -a mitad de precio- un nuevo diario, Público, que se presenta como una alternativa ‘de izquierda’ a El País, que aparece en los últimos tiempos sumido en una peculiar (no sé si creíble) deriva hacia el centro-derecha, espacio ya 'tomado' por El Mundo, ABC y La Razón, entre otros. De ahí la dudosa credibilidad de una aventura que tendría todas las característica de un error fatal.

Público sale a la calle con una exclusiva sobre la actual jefatura de ETA más llena de aire que de sustancia y El País se le enfrenta con otra no mucho más enriquecedora: el acta de la reunión entre Bush y Aznar un mes antes del inicio de la guerra de Irak no contiene nada que no supiéramos o supusiéramos.

Más allá de los entresijos de una guerra mediática en la que -se dice- está implicado el propio Gobierno y que implica a La Sexta de TV y el forcejeo por la exclusiva del fútbol, quisiera centrarme en un primer análisis (provisional, somero y prospectivo, por tanto) de este novedoso producto periodístico que es Público.

Debo aclarar que no conozco la versión en papel, salvo la portada y la contraportada (que de hecho es una portada alternativa para la legión de amantes de la información deportiva). Creo, sin embargo, que el contenido de la web y el 'estilo' de las diversas secciones en ella contenidas es revelador de la ‘filosofía’ del invento y a ello me atengo.

El concepto de la portada, que es el mismo empleado en un 'número cero’ utilizado para la publicidad del medio, lo que da motivos para considerarlo como una plantilla, no me gusta. Y la razón es simple: carece prácticamente de jerarquización. Más del 50% de la primera página se consagra a un solo tema, lo que implica el riesgo de verse forzado a ‘hinchar el perro’ gratuitamente en los temidos días ‘clavo’ de la actualidad y defraudar al lector exigente.

Si hubiera que resumir la sensación que causa el primer número de Público habría que decir que es algo extraña y por el momento decepcionante en relación a las expectativas generadas. Se trata de un singular híbrido entre los planteamientos de un diario gratuito y los de uno de pago. A primera vista, un parto de los montes, ni chicha ni limoná.

Saber si ese mestizaje puede ser la fuente del éxito o la prefiguración de un futuro tan negro como el que hoy predomina en su portada requeriría unas dotes de augur de las que carezco. Quienes hayan seguido La Espiral saben de mi pesimismo (*) respecto al futuro de los diarios sobre papel, así que no creo necesario insistir.

Arsenio Escolar, director del gratuito 20 Minutos y padre del director de Público (31 años el hijo, 50 el padre; precocidad familiar), saluda hoy al neonato con una mezcla del escepticismo que comparto y el aliento que me gustaría transmitir. No cree el padre en el futuro de los diarios de pago y así lo ha expresado en diversas ocasiones, pero piensa que el regido por su hijo -periodista y popular blogger- nace “con los deberes ya hechos”, con la crisis periodística asumida, con el cambio que la revolución tecnológica e Internet han supuesto y pueden suponer en la mente.

Ciertamente, nacer con tal capital acumulado, ser profundamente conscientes de las cosas que aún mantienen desconcertados y erráticos a diarios y grupos mediáticos tradicionales, es una ventaja considerable a la hora de diseñar un producto periodístico competitivo y lo será también, sin duda, a la hora de replantearlo con la flexibilidad y prontitud necesarias.

Ignacio Escolar se ha llevado a Público a una nutrida, joven y brillante nómina de profesionales que en muchos casos tienen también una amplia experiencia en Internet, gente con rápidos reflejos y un desarrollado olfato para la noticia y su enfoque. El éxito de la web se puede considerar garantizado. El del diario no está tan claro. Todo es información, por supuesto, pero prensa y web pueden ser descritos, usando un símil zoológico, como especies claramente diferenciadas.

La gran diferencia reside en que mientras Internet está en nuestras casas, nuestros trabajos e incluso en nuestros móviles, el diario reposa en los quioscos, que a veces están en la esquina y a veces no. Y a veces hace bueno y otras amanece un día de perros. Y las ciudades ponen cada vez más obstáculos para estacionar el coche. Y el tiempo libre es un bien escaso. Y el lavado cerebral televisivo es la puerta (falsa) de salida. Por todo eso los diarios gratuitos van agresivamente en busca de los lectores allí donde se encuentran.

En fin. Esperemos y veremos.

(*) ¿Hacia el fin de la 'Galaxia Gutenberg'? (I) y cinco entradas más.


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24 septiembre, 2007

137 muertos ¿por la paz?

137 miembros de las fuerzas armadas españolas han muerto en las denominadas 'misiones de paz' en el extranjero. La mayor parte de las víctimas lo fueron de accidentes, como el del Yak-42, que costó 62 vidas y puso en evidencia la falta de escrúpulos del Gobierno del PP, que recogió y repatrió sus restos de un modo absolutamente indecente e indigno.

Hoy han caído dos soldados en Afganistán y otros tres han resultado heridos de gravedad, al parecer a causa de la explosión de una mina. Son muertos a la mayor gloria de Estados Unidos, tropas que están en Afganistán como consecuencia de la pertenencia de España a la OTAN (aunque más tarde la misión fue reconvertida en la ISAF, de la ONU) y cuyo número aumentó a raíz -y en servil compensación- de la retirada de Irak ordenada por Zapatero en cumplimiento de una promesa electoral. En definitiva, son tropas de la OTAN fuera del marco geográfico ‘lógico’ de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que no lo es del norte del Golfo Pérsico.

"Mantenemos nuestro compromiso de construir civil y militarmente el país y evitar que el terrorismo lo controle", ha declarado el ministro de Defensa, José Antonio Alonso. Qué filantrópico todo.

Lo cierto es que Afganistán es un problema muy particular de Estados Unidos, que, en su día, para derrotar periféricamente a la URSS y poner fin al régimen comunista de Najibullah, armó hasta los dientes a lo mujahidin y favoreció el predominio político-religioso de los talibán, desentendiéndose tras la retirada soviética del destino del país, que nunca ha sido una entidad nacional convencional sino una anarquía de taifas controlados por los señores de la guerra.

Fue la dejación estadounidense la que favoreció que Afganistán se convirtiese en una base segura y un ideal campo de entrenamiento del islamismo más radical. El nacimiento de Al Qaeda es el fruto específico de una estrategia carente de escrúpulos y casi totalmente ayuna de reflexión, que no ha hecho otra cosa que empeorar tras la invasión de Irak.

¿Debe España pagar las consecuencias de una política que su Gobierno parece no compartir y que la mayor parte de la población rechaza? Absolutamente no. Y es hora de dejar de mentir a la opinión pública acerca de las auténticas causas de que las tropas españolas estén arriesgando vidas en Afganistán o en el sur de Líbano en misiones eufemísticamente descritas como “de paz”.

Las mentiras -todos lo sabemos- se pagan tarde o temprano, como bien pudo comprobar el Partido Popular.

Cinismo y desvergüenza

Verdades, mentiras, cinismo y desvuergüenza

Afganistán, el ‘narcoestado’

El mullah Omar amenaza

Armas que vuelven del frío


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23 septiembre, 2007

Marcel Marceau: El arte del silencio



A los 84 años ha muerto el actor francés Marcel Marceau (Estrasburgo 1923), renovador y recreador genial del arte eterno de la mímica.

Fue un artista extraordinario, capaz de convertir el silencio y el gesto en poesía, en arte mayor.

Deslumbrado desde niño por el Charlot del cine mudo, creó en 1947 un singular personaje, Bip, que es un compendio de la ingenuidad y la ternura del Chaplin más sentimental e idealista filtrado por la especial sensibilidad y el dominio de la expresión física del genio de Marceau, que ha creado escuela y ha vuelto a situar el viejo arte de la mímica en la vanguardia de las artes escénicas, enriqueciendo no sólo el teatro sino también la danza.

En la entrevista -intercalada de actuaciones- que reproduce el video, Marceau condena las guerras y se pregunta cuándo llegará la paz eterna. En el definitivo y grave silencio que le acoge ya conoce la respuesta.

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17 septiembre, 2007

'Ratastrofismo' electoralista


¡Qué suerte para los gobernantes que la gente no piense!
Adolf Hitler

Así ha visto mi admirado JRMora el anuncio por parte del PP de que su programa electoral contendrá un plan de vivienda alternativo (y mejor, naturalmente) a las promesas del Gobierno en ese terreno. Perdón a cuantos/cuantas odian la visión de una rata incluso en una película de Disney, pero hay que admitir que la imagen de este asqueroso roedor posée una eficacia metafórica inigualable.

Al Partido Popular le ha entrado, de repente, una vocación social inédita en su historia y extraordinariamente paradójica, si se tiene en cuenta -y debe tenerse- que es el valedor natural de los intereses empresariales y financieros y confeso seguidor del ultraliberalismo ‘neocon’ (véase la trayectoria ‘privada’ de Aznar como botón de muestra).

Una muestra cómica -si no fuera más patética- de esa sobrevenida ‘conciencia social’ de la más rancia derecha española es su alegre y demagógica propuesta de que los tomadores de hipotecas disfruten de un año de carencia en su pago si ingresan en las filas del paro. Aparte de desentenderse de las posibilidades de fraude que su propuesta favorecería, es obvio que pasan de hacer cualquier cálculo numérico sobre la viabilidad y previsibles consecuencias de su genial idea. Sólo pretenden engañar a los que se dejen y hay que reconocer que no faltan.

Su pretensión de que el Gobierno pacte con ellos los presupuestos porque va a ser el PP quien, tras las elecciones, tenga que ejecutarlos y quieren evitar que Zapatero incluya en ellos sus ‘delirios’ sociales no sólo es una bufonada-balandronada muy propia de Rajoy y su tribu, sino también una absurdez como la copa de un pino.

Lamentablemente, ese es el juego. Un partido que se ha pasado toda la legislatura intoxicando a la opinión pública por todo y por nada no tiene problema alguno para vender ahora su ‘demagogia social’ y su catastrofismo económico a beneficio de hipotéticos réditos electorales.

Quienes sucesivamente han atribuido al Gobierno la ocultación de datos esenciales sobre el ataque terrorista del 11-M y lo han transformado en una conspiración: quienes se rasgaron las vestiduras ante la defensa del Plan Ibarretxe en el Congreso a sabiendas de que se iba a quedar en agua de borrajas; quienes montaron un escándalo y blandieron el fantasma de la ruptura de España a propósito de un ‘Estatut’ que previsiblemente iba a ser “cepillado” en el Parlamento y pese a ello lo recurrieron ante el TC; quienes convirtieron deslealmente la política antiterrorista en caballo de batalla y atribuyeron al Gobierno cesiones a ETA perfectamente conscientes de que no existían… Esos, digo, ¿creen tener aún algún crédito en sus afirmaciones o sus promesas?

Pues parece que sí. Ahora creen haber hallado el filón económico-social. Están ‘preocupadísmos’ por la burbuja inmobiliaria y sus consecuencias sociales y económicas y nunca admitirán que fueron ellos, cuando gobernaban, quienes la alentaron. Incluso hablan -de modo irresponsable y falso- de recesión económica y la atribuyen a una política económica que es exactamente la misma que ellos practicaron. ¿Quién da más en despropósitos?

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16 septiembre, 2007

Crisis hipotecaria: Las consecuencias, los responsables

El dinero, ya se sabe, es miedoso. Y el de los pequeños ahorradores e inversionistas lo es más por razones obvias. El viernes el pánico hizo acto de presencia en Europa, concretamente en Reino Unido. Fue un pánico en cierta medida flemático, autocontrolado, como corresponde al carácter de los pobladores de la gran isla, pero el temor y la desconfianza se palpan en el aire.

El Banco Northern Rock (“Roca Norteña”) amenazaba con hacerse arena por una falta de liquidez provocada por las secuelas de la crisis hipotecaria estadounidense y buena parte de sus clientes (¿quién podría reprochárselo?) se precipitaron a sus oficinas para rescatar su dinero, llegando a formar grandes colas en el exterior.

Similares imágenes de la patética Argentina del ‘corralito’ se nos vinieron inevitablemente a la memoria. Era una escena insólita para Europa, una especie de mal augurio que no se puede dejar caer en saco roto, aún a sabiendas de que en la Europa comunitaria es impensable que suceda nada parecido a lo ocurrido en el país de la pampa. El temor a una reacción en cadena de consecuencias catastróficas (un 'crack') ha generado mecanismos de control, que recaen en última instancia sobre el Estado, destinados a ofrecer garantías frente al pavor social.

Quienes tienen dinero excedente son miedosos, pero no así quienes no tienen otro capital que el muy limitado que les genera su trabajo. Conscientes de su incapacidad objetiva para ahorrar, muchos de ellos practican formas suicidas de endeudamiento para conseguir una vivienda a costa de ‘apretarse el cinturón’ hasta el límite de la supervivencia.

En Estados Unidos se ha consentido desde hace años la aparición de hipotecas de alto riesgo y considerable usura, denominadas ‘subprime’ y destinadas a quienes no pueden ofrecer garantías suficientes a cambio del crédito. En el fracaso de ese ‘negocio’ intolerable está basada la actual crisis estadounidense, que está extendiendo sus nefastas secuelas a todo el mundo.

Cualquiera que tenga dos dedos de frente imagina sin dificultades la fragilidad de tal ‘chiringuito’. La crisis se mascaba desde hacía tiempo en el ambiente y cuando el sistema financiero decidió, finalmente, admitir su existencia un millón de estadounidenses habían perdido ya su vivienda y otros cientos de miles no precisados la iban a perder de modo irremediable a corto plazo.

Es el drama de esas personas el que a mi me conmueve e indigna. A los inescrupulosos montadores del tinglado y a quienes invirtieron en él buscando una alta rentabilidad, que les quiten lo bailado. El dinero recaudado está generalmente a salvo, refugiado en otras inversiones o depositado en cuentas secretas de paraísos fiscales. Sin embargo, nadie va a devolverles sus casas ni el dinero invertido a los esperanzados e incautos tomadores de las hipotecas ‘subprime’.

La crisis financiera pasará porque está generada no sólo por el miedo, sino también por la avaricia. Las pérdidas se asumirán porque no son tanto pérdidas reales como reducción o falta de las ganancias previstas. El sistema sobrevive. Son sus víctimas más frágiles las que perecen y con ellas se desvanece en cierta medida la confianza de los más débiles económicamente, que toman sus decisiones sobre la base de la sobreentendida solidez y fiabilidad de las instituciones financieras.

Los clientes del ‘Northern Bank’ han retirado en dos días un total de 1.500 millones de libras esterlinas, apenas una gota de agua en el océano de los 100.000 millones que, se dice, constituyen su cartera. El banco es solvente, asegura la Autoridad Reguladora de los Mercados británicos (FSA), que llama a la calma. El daño de la desconfianza, motivada o no, ya está hecho sin embargo. Dos bancos podrían asumir los activos del NR en el caso de que sus acciones registren fuertes caídas tras la apertura del lunes, pero tampoco es descartable que sea nacionalizado y puesto bajo administración del Estado.

Que sea el Estado (es decir, el conjunto de los ciudadanos) quien deba acudir en última instancia a sostener los cimientos de un sistema que rechaza tutelar hasta que llega el momento crítico con consecuencias irreversibles constituye una cruel paradoja. Sería mucho más lógico y saludable -me refiero ahora específicamente a Estados Unidos- que atajase toda iniciativa que, como la proliferación de las ‘subprime’, implican un elevadísimo factor de riesgo que no sólo afecta a los directamente implicados sino al conjunto del sistema financiero, nacional y global.

El principio de subsidiaridad del Estado respecto a la actividad privada no debe limitarse a ser una especie de Cruz Roja que recoge los cadáveres, atiende a los heridos y trata de detener el conflicto cuando ya ha estallado con todas sus consecuencias. Puede y debe prevenir que ocurran crisis como la actual, adoptando las medidas necesarias para que productos financieros como las hipotecas ‘subprime’ -auténticas bombas de relojería- no sean posibles.

Eso, contra lo que objeten los defensores del capitalismo salvaje que acompaña a una globalización depredadora, no es intervencionismo y menos aún socialismo. Es sentido común, es respeto a la sociedad civil y a los sujetos económicos. Es salud pública.

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13 septiembre, 2007

El adiós de Imaz, el triunfo de los fariseos

Deliberadamente ignoré en su momento el desembarco de Ibarretxe en el inicio del nuevo curso político otra vez al grito de ¡los vascos decidimos!. Tras haberme referido en diversas ocasiones precedentes al llamado 'plan Ibarretxe', que el lehendakari defendió incluso en el Congreso (inútilmente, claro), comentar la reproducción del absceso autodeterminista me provocaba una visceral alergia.

Siempre he creído que el famoso 'plan' no era otra cosa que un cebo electoralista, tendido oportunistamente en busca del voto del electorado radical en circunstancias en las que éste no podía (como ahora mismo) votar a los suyos por razones legales. La insistencia no prueba otra cosa que el empecinamiento en el error por parte de Ibarretxe y sus secuaces. Un error que es triple: primero porque no alcanza sus objetivos en las urnas; segundo, porque da aliento a ETA y a quienes la apoyan y tercero porque insistir en el derecho de autodeterminación es dar coces contra el aguijón constitucional y beneficia el discurso de los más intransigentes, de los menos dispuestos al diálogo, es decir, al PP.

El anuncio de despedida que ahora hace el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, evidencia no sólo la derrota del sentido común sino también la de la sinceridad, la de la honradez. Es la demagogia autodeterminista la que se impuso el lunes pasado en la aprobación de la ponencia polìtica del partido, que insiste en el derecho de los vascos a decidir en referéndum sean cuales fueren las circunstancias, contra el criterio del sucesor de Arzalluz.

Tan contundente desautorización no podía ser ignorada por Imaz ni por nadie decente y coherente. De ahí que no sólo haya anunciado que no se presentará a la reelección a la presidencia del PNV, sino también que abandona la política, tras trece años de dedicación, para regresar a su actividad profesional (es doctorado en Ciencias Químicas). Pone así término a cuatro años de acoso por parte del búnker peneuvista, todavía férreamente encarnado en las sombras por Arzalluz y sostenido por su 'hijo' ideológico Egíbar, pero no menos por Ibarretxe, cuya cooptación a la candidatura de lehendakari fue obra personal del ex jesuita.

El abandono de Imaz, presentado por él mismo como necesario para superar la división del partido, supone el éxito de la línea demagógica y bifronte del PNV, especialista en decir una cosa y hacer otra diferente y dispuesto a pactar con el propio diablo para mantener lo que siempre han tenido: el poder. No hay un discurso político sincero, abierto y posibilista en el PNV. Quien podía y quería desarrolarlo ha decidido irse. Los fariseos han vencido.

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07 septiembre, 2007

Sarcasmo batasuno

Batasuna, que no habla mucho en los últimos tiempos, a la espera de que las bombas de ETA lo hagan en su nombre con elocuencia insuperable, ha considerado necesario romper su silencio para denunciar lo que denomina “aceleración en el ámbito represivo” por parte de las autoridades francesas y españolas.

Ante la posibilidad de que la Justicia francesa condene a cadena perpetua (que, contra lo que su nombre indica, nunca excede de los 30 años) a los detenidos en Cahors, el dirigente abertzale Joseba Álvarez ha tenido el descaro inefable de comparar tal medida con la pena de muerte.

Es un sarcasmo desproporcionado e hiriente que quienes no condenan la violencia -sean cuales sean sus consecuencias- de los que les ‘representan’ hegemónicamente con las armas, hablen precisamente de pena de muerte. La muerte (la ajena, por supuesto) es su instrumento y lo emplean sin escrúpulo alguno y con indiferencia absoluta hacia sus víctimas.

Quienes ‘condenaron’ y ejecutaron friamente al joven concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco, en medio de una pataleta infantil y demente tras la liberación de su rehén, Ortega Lara, no están cualificados y mucho menos legitimados para hablar de justicia. Quienes, en una demostración supuestamente simbólica de fuerza, causaron la muerte de dos inmigrantes en el aparcamiento de la T4 de Barajas sólo pueden inspirar repugnancia moral, política y personal.

Se permiten, además, apostrofar al PNV y al PSOE por dar apoyo a “recetas del pasado”. Lo hacen precisamente quienes no han revisado la estrategia de lucha armada empleada durante la dictadura más que para acentuarla en la democracia. Las referidas ‘recetas’, según el discurso autómata de Álvarez, “no han traído ninguna solución en 30 años”. Una vez más Batasuna ha perdido una gran oportunidad para permanecer callada o para llegar a la conclusión ineludible de que lo que afirma de las recetas ajenas es mucho más justamente aplicable a las suyas.

El terrorismo, simplemente, es una vía muerta: No lleva a ninguna parte. Sólo los fanáticos y los idiotas insisten en afirmar lo contrario.

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31 agosto, 2007

Capa magna, magnífica soberbia


Si, como quiere el proverbio, una imagen vale por mil palabras, la que aquí reproduzco sólo requeriría un pie austeramente informativo que rezaría más o menos así: “Monseñor Cañizares, cardenal primado de España, portó una capa de cinco metros de longitud en el acto solemne de ordenación de dos sacerdotes de la congregación ultraconservadora italiana ‘Instituto de Cristo Sumo Sacerdote’, la cual presidió".

Pero son muchas las imágenes -y esta es una de ellas- con un elevado contenido metafórico, simbólico y aun ideológico que están pidiendo a gritos algo más. En el contexto espacio-temporal (año siete del siglo XXI, tercer milenio de la cultura judeo-cristiana) esta fotografía chirría estridentemente (ver más del acto). En ausencia de toda información cualquiera podría creer que pertenece al rodaje de algún filme cuyo argumento se centrase en las centurias XVII o XVIII.

Y lo cierto es que el personaje que, con ayuda de un lacayo, porta la soberbia capa (o la capa de la soberbia) sostiene opiniones y posturas reaccionarias, premodernas, anticontemporáneas, integristas, intolerantes, beligerantes contra la naturaleza laica del Estado moderno. Es -y lo demuestra hasta la saciedad- un ‘príncipe de la Iglesia’ empeñado en volver al pasado, pasándose por salva sea la parte la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y cualquier otro fruto de la larga lucha del ser humano por su dignidiad y emancipación.

Un pasado que en España le queda más cerca que en otros muchos lugares de Occidente, dado que apenas hace treinta años que concluyó la vigencia de un Estado teocrático y dictatorial que marcó a odio, sangre y fuego la historia de este país durante casi cuatro décadas. Ahora, en ‘santa’ alianza con el Partido Popular, la Iglesia de los Cañizares y los Roucos, la iglesia bronca y ‘trabucaire’, quiere recuperar sus privilegios medievales.

El largo pontificado retrógrado de Wojtyla, ratificado y subrayado ahora por un Benedicto XVI, que ama la pompa, el boato y el latín más que un tonto una tiza, ha tenido en España esa triste consecuencia, no tan evidente en otros países en los que el carácter laico del Estado se halla fuera de toda discusión o cuestionamiento.

El hábito sí hace al monje en este caso. Esa capa magna, de arrogante emperador o novia aristocrática, habla con elocuencia insuperable de la magnífica soberbia que habita bajo el solideo púrpura.

De soberbias cardenalicias, por cierto, sabe un rato este país, que en su día vio la figura impar de monseñor Pedro Segura, príncipe purpurado que se enfrentó primero a la República y luego al franquismo en defensa del Rey exiliado, que lo era -rey, no exiliado- ‘por la gracia de dios’. Naturalmente.

27 agosto, 2007

You better come home, Alberto 'Speedy' Gonzales

Alberto Gonzales, Attorney General de Estados Unidos, acaba de presentar su dimisión, ahondando con ello aún más la sima de soledad política y personal de George W. Bush en una Casa Blanca más gris y desprestigiada que nunca.

El cargo de Attorney General en el organigrama del Ejecutivo estadounidense es una mezcla de ministro de Justicia y Fiscal General, lo que implica una acumulación extraordinaria de poder, la mayor alcanzada nunca por un hispano en Estados Unidos. Lástima que esa altura la haya logrado precisamente alguien más adecuado para una república bananera que para una democracia avanzada.

Primero se fue Rumsfeld, secretario de Defensa y brutal autor intelectual de la guerra de Irak; luego fue condenado y encarcelado el jefe del equipo del vicepresidente Cheney, Lewis ‘Scooter’ Libby, por su papel en el ‘affaire’ Plame; hace apenas unos días anunció su renuncia Karl Rove, ‘fontanero’ mayor de la Casa Blanca, y el mismo propósito tiene el jefe de prensa y ex comentarista político de ‘Fox News’, Tony Snow. Bush ya no puede reposar su atribulada cabeza más que sobre los hombros fornidos de uno de los principales autores de sus males: el vicepresidente Cheney.

Gonzales ha acompañado a ‘Dubya’ Bush en su andadura desde los tiempos en que éste era gobernador de Texas, de donde el chicano es oriundo. Sucesivamente, Gonzales fue consejero general, secretario de Estado y miembro del Tribunal Supremo del estado de la estrella solitaria. Ya en la Casa Blanca ha sido consejero personal hasta su nombramiento en febrero de 2005 en el puesto al que ahora renuncia.

Los escrúpulos nunca han turbado la conciencia de este trepador hispano al que yo llamo ‘Speedy Gonzales’ en homenaje y recuerdo de la serie de dibujos animados y la canción del mismo título interpretada por Pat Boone. Si Libby es llamado misteriosamente Scooter y el propio Bush apodaba a su querido Rove ‘turd blossom’ (algo así como flor que crece en una cagada de vaca) no veo razón para que un tal Gonzales no sea llamado ‘Speedy’ con tantos títulos para merecerlo.

El fulgurante Gonzales es, entre otras cosas, autor del cese de ocho fiscales de trayectoria irreprochable aunque -según su opinión- insuficientemente afectos a Bush, pero sus mayores responsabilidades apenas han sido apuntadas. Ha sido acusado de exceder ampliamente el marco de restricciones de las libertades individuales que la ‘Patriot Act’ estableció a raiz del ataque terrorista del 11-S. También habría incurrido en el delito de obstrucción a la Justicia en relación con el ‘caso Plame’. Otras cosas, como su sostén a la escandalosa alegalidad de la prisión de Guantánamo, no serían objeto de especial atención por parte de la Justicia. Y finalmente hay que alegrarse de su dimisión porque no podrá llevar a efecto uno de sus más caros proyectos: abreviar los plazos de apelación y recurso en las condenas de muerte.

A nadie puede sorprender que la ejecutoria de Bush esté concluyendo del modo accidentado y apresurado en que lo está haciendo. Los republicanos no aceptan la perspectiva de perder las próximas elecciones y con Bush y sus mariachis impunemente al frente del Gobierno es inevitable que lo hagan. Las presiones (y seguramente las amenazas) del partido deben estar siendo impresionantes.

El posicionamiento del influyente senador republicano John Warner y de una parte significativa de la cúpula militar a favor de la retirada de Irak no deja lugar a dudas acerca de hasta qué punto Bush ha perdido todo crédito. Las dimisiones del manipulador Rove y del desprejuiciado Gonzales seguramente carecen de toda espontaneidad y son una exigencia que Bush ha tenido que aceptar para evitar males mayores, como sería la rebelión conjunta de republicanos y demócratas en ambas cámaras y la presentación de un ‘impeachment’ contra el presidente que ha dejado hace tiempo de verse como algo imposible.

Seguramente cuando Bush y su entorno canallesco planificaron la guerra de Irak y tejieron la red de mentiras que justificarían su urgente necesidad se hallaban muy lejos de imaginar que estaban iniciando una cadena de errores -incluyendo un variado tipo de acciones ilegales- que abrian irreversiblemente su tumba política.

El exceso de arrogancia y el déficit de escrúpulos se pagan. Y ha llegado la hora. Todo se paga, incluso la risa.


Pero riámonos un poco, que bien lo merecen las buenas noticias. En el video, dos chicas vocalizan con bastante gracia la canción de Pat Boone ‘Speedy Gonzales'.





La letra

(Recitado) It was a moonlit night in old Mexico. I walked alone between some old
adobe haciendas. Suddenly, I heard the plaintive cry of a young Mexican girl.


You better come home, Speedy Gonzales
Away from tannery row

Stop alla your a-drinkin'

With that floozie named Flo
Come on home to your adobe
And slap some mud on the wall
The roof is leakin' like a strainer
There's loadsa roaches in the hall

Speedy Gonzales, why dontcha come home?
Speedy Gonzales, how come ya leave me all alone?

(Recitado con acento mexico-americano) "Hey, Rosita-I hafta go shopping downtown
for my mudder-she needs some tortillas and chili peppers."

Your doggy's gonna have a puppy
And we're runnin' outta coke
No enchiladas in the icebox
And the television's broke
I saw some lipstick on your sweatshirt
I smelled some perfume in your ear
Well if you're gonna keep on messin'
Don't bring your business back a-here

Mmm, Speedy Gonzales, why dontcha come home?
Speedy Gonzales, how come ya leave me all alone?

(Recitado con acento mexico-americano) "Hey, Rosita-come queek-down at the cantina
they giving green stamps with tequila!!"

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25 agosto, 2007

De nuevo la indecencia política

No voy a perder mucho tiempo en comentar la reacción del PP tras el atentado de ETA en Durango. El Partido Popular y ETA son absolutamente previsibles y ambos están encerrados en una dinámica zombi, autohipnótica, que parte necesariamente de la ignorancia deliberada de la realidad.

Sin esa negación de lo real son incapaces de elaborar argumentos que justifiquen la línea de actuación que previamente han decidido adoptar, no porque sea la más útil y conveniente para sus fines ni para el bienestar de la sociedad a la que dicen defender, sino porque es, desde su maniaco maniqueísmo belicista, la que más daño hace a su enemigo.

ETA y el PP se retroalimentan mutuamente y se autojustifican a través de su discurso sobre el terrorismo; los unos para afirmar más allá de toda evidencia que la lucha armada es la única respuesta válida a la persistencia del ‘conflicto’; los otros para denunciar de modo mendaz la ‘debilidad’ y el ‘entreguismo’ del Gobierno en su política antiterrorista.

Ahora, el PP insiste una vez más en reclamar la anulación de las candidaturas de ANV que no fueron anuladas por los tribunales (lo fueron 133) antes de las últimas elecciones. La suya es una táctica más que sobradamente conocida. Lo mismo hicieron en su día con EHAK-PCTV, partido legalizado siendo Acebes ministro del Interior y contra el que no se encontraron en su día evidencias de relación con Batasuna, como en el caso de las listas no ilegalizadas de ANV años más tarde.

Ya está bien la broma. Es cinismo puro y duro asegurar que se está junto al Gobierno en la lucha antiterrorista, como se ha dicho, mientras al mismo tiempo se le cuestiona con cualquier pretexto.

Antes del atentado de ETA ya objetaron una supuesta tolerancia con la ‘kale borroka’ y exigieron el fin de ésta, como si la violencia callejera y las dificultades para luchar eficazmente contra ella fueran cosas recientes. Si ellos no consiguieron ponerle fin, ¿por qué fingen creer que otro debe lograrlo y que si no lo consigue es porque transige?

La respuesta es simple. Se puede sintetizar en una sola palabra: Indecencia política. Esa es una lacra que también comparten ETA y el PP.

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21 agosto, 2007

El PP y la precampaña

Cuando todavía no ha comenzado el curso político ya se ha abierto la precampaña de las generales de 2008. No para el PP, por supuesto; no para Rajoy, que está permanentemente en campaña o precampaña a lo largo de toda la legislatura. Pero curiosamente, cuando el líder conservador se había tomado unos días de pausa en su sistemático y reiterativo discurso fue Zapatero, el pasado día 14 en Jerez, quien dio el banderazo de salida con un mitin mitinero en el que advirtió a los ‘populares’ que se fueran preparando para el 2012 y aseguró que le iba a hacer “más ilusión ganar la segunda vez que la primera”. Sobrado él.

Días mas tarde, el domingo pasado, Rajoy consideró conveniente echar su cuarto a espadas y aseguró que su partido obtendría mejores resultados que cuando, en 1996, ganó sus primeras elecciones. ¿Y Rato, qué va a pasar con Rato? Esa es la pregunta del millón de dólares a la que el deteriorado líder del PP tiene que enfrentarse desde que el ex vicepresidente del Gobierno anunció su renuncia a la presidencia del FMI y su retorno a España por razones familiares.

Parece ser que Rajoy -a juzgar por sus respuestas- sabe tanto de los propósitos de Rato como cualquier otro español que lea los periódicos. Y lo que es evidente es que la pregunta no le hace la menor gracia. Lógico, porque inevitablemente la interpreta como una interpelación tal que “¿por qué no renuncia usted, cuyo índice de popularidad roza el punto de congelación de toda esperanza, y deja que Rato se ponga al frente cuando todavía hay tiempo?”

Van dados quienes alienten tales esperanzas. Si como muestra sirve un botón, considérese el modo alevoso en que el prognato Acebes se ha ‘cepillado’ al sufrido e incordiante Piqué, que en su momento había tenido la osadía de pedir su defenestración y la de Zaplana en tanto que rastros y reliquias de la mala vida pasada.

Pero hay otro botón de muestra más reciente y no menos elocuente acerca de los vientos que surcan el núcleo duro del PP. El mismo día que Rajoy salía a la palestra para relatar su sueño de ganar las elecciones, Ruiz-Gallardón lograba provocar un nuevo sarpullido alérgico entre sus compañeros y sin embargo enemigos reiterando su aspiración a ser diputado. Como hubiera dicho su jefe y padre espiritual, Acebes y Zaplana saltaron y soltaron aquel inolvidable “ahora no toca” que, junto al “cero patatero”, hicieron famoso al patrón de la FAES.

Por su parte, Esperanza Aguirre, coriacea e implacable rival personal del alcalde de Madrid, creyó oportuno matizar agudamente que en el Congreso están representados los ciudadanos, no las ciudades. Buena oportunidad para que Rajoy hubiera vuelto a mascullar aquello de ‘¡vaya tropa!’.

Pero Rajoy anda aparentemente muy absorto en sus ensoñaciones ‘sarkozystas’. Su afirmación de que un futuro gobierno del PP incluiría a gente nacionalista y de izquierda es elocuente e impagable en este sentido. Este hombre es un humorista.

El problema es que la política española no es ‘Paramount Comedy’. No todavía.

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07 agosto, 2007

Navarra: Ni audacia ni coherencia

Por mucho que Zapatero se empeñe en pintar con los colores más alentadores la situación creada en Navarra tras el rechazo de la Ejecutiva Federal del PSOE a un pacto de gobierno entre el PSN y Na-Bai no va a conseguir que la mayoría de los votantes socialistas lo entiendan y mucho menos lo aplaudan. Ni ceder el Gobierno al partido más votado es un principio que su partido practique habitualmente ni la gobernabilidad de España y de Navarra (ésta muy al contrario) queda garantizada con esta absurda cesión.

Cree Zapatero que, tras su gesto conciliatorio, debería abrirse una nueva etapa en la que se dé por acabado "el tiempo de la crispación, de la tensión y de usar Navarra , que es de todos, en una confrontación de identidades que casi siempre acaba en una confrontación de sentimientos". Cada cual, obviamente, puede creer lo que le parezca oportuno, pero lo único que realmente puede significar un cambio, una nueva etapa, es que el PSN, tras el fiasco que supone la forzada renuncia a formar un ejecutivo de izquierdas, practique una oposición sin contemplaciones, cosa que, después de todo lo visto, no parece verosímil.

No sería fácil explicar qué se ha traído entre manos el PSOE en Navarra desde hace más de dos meses, con las 'flores' lanzadas por el presidente del Gobierno a Na-Bai y el prolongado e irregular 'flirteo' que el PSN ha protagonizado con la coalición vasquista. No parece que hayan existido desencuentros insuperables en el diálogo mantenido, sino más bien bastante coincidencia. Y es obvio que un pacto de los socialistas con Na-Bai (integrada por Aralar, PNV, EA y Batzarre) e IU sería mucho mas representativo de la sociedad navarra que la mayoría minoritaria de UPN (PP).

Si se trataba de evitar que el PP cargase, como de costumbre, las tintas de la crispación, se podría oponer que los españoles hace tiempo que hemos rebasado el nivel de saturación con las historias de miedo que vende la desleal e irresponsable oposición. Si la cuestión era no darle verosimilitud a la insidia de que Navarra forma parte de las contrapartidas que el Gobierno ofrecería a ETA a cambio de dejar las armas, ocurre otro tanto.

A fin de cuentas, el problema es que han faltado audacia y coherencia, a partes iguales, para escenificar convenientemente la realidad de que no sólo es viable el diálogo y la colaboración con los grupos abertzales, sino -lo que es mucho más importante- que para éstos resulta políticamente rentable el abandono de la violencia o de su justificación.

Aralar y Batzarre proceden, históricamente, del mundo próximo a ETA y hoy aparecen aliados con el nacionalismo moderado y dispuestos a gobernar en asociación con los partidos 'españolistas'. ETA-Batasuna se merecerían esa lección. Y el Partido Popular también.

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30 julio, 2007

El cine y la vida en Bergman



A los 89 años recién cumplidos ha muerto el cineasta sueco Ingmar Bergman (14/7/1918) en la isla de Faarö, a la que se había retirado hace años. Con él desaparece el director de cine que en mayor grado y con mayor rigor intelectual y artístico ha utilizado el séptimo arte como instrumento de exploración de la condición humana y de formulación de todas las cuestiones esenciales que nos inquietan y angustian.

La poderosa influencia del teatro de Ibsen y Strindberg constituye el punto de arranque de una vocación que, sin dejar de tener como referente primario el teatro, alcanzó en el cine sus cimas más altas. Excelente director de actores (y en especial de actrices), Bergman ha hecho un abultado puñado de buenas películas que son inconfundiblemente suyas. Tal vez sólo Fellini, alguien que desde latitudes y vivencias mediterráneas se le parece, ha llevado tan lejos y tan alto el cine de autor.

La muerte de Bergman me sorprende con un reto incumplido. Hace meses me planteé revisar y cubrir las lagunas que tengo de su cine y del de Truffaut. La tarea fue fácil con el autor de “Los cuatrocientos golpes”, no así con el director sueco. Ni siquiera durante mis vacaciones, que ya terminan, he tenido la disposición de ánimo precisa para acercarme a sus perturbadoras historias. El suyo no es un cine de evasión. No hay concesiones a lo espectacular ni a lo amable. Sus filmes son interrogantes que nos interrogan, que nos llevan a preguntarnos precisamente por todo aquello que esta sociedad hedonista y autocomplaciente se esfuerza en eludir.

En mi lista de revisiones están Persona, Como en un espejo, De la vida de las marionetas, El huevo de la serpiente, El séptimo sello, El silencio, Gritos y susurros, Secretos de un matrimonio, Fresas salvajes, Pasión, Sonrisas de una noche de verano, Una lección de amor y Un verano con Mónica. Tal vez ha llegado el momento de afrontarlas como homenaje a quien se convirtió en una de las referencias ineludibles de la cinematografía mundial circulando por el camino más difícil.

En el vídeo, con música de Vangelis, algunas escenas de Persona, una angustiosa interpelación sobre la identidad.

20 julio, 2007

Piqué se va, Rajoy sigue

Josep Piqué llevaba demasiado tiempo desayunando sapo. Su figura en el PP, como responsable del partido en Cataluña, desentonaba más que una flor en un vertedero. Lo que ha sucedido era inevitable y, de hecho, lo sorprendente es que el ex ministro de Asuntos Exteriores se haya mantenido en su puesto hasta ayer por no se sabe qué fidelidad perruna a Rajoy o qué iluso posibilismo sobre un hipotético golpe de timón rumbo al centro de la formación ‘refundada’ y regida -sí, todavía- por Aznar.

La derrota del PP (entiéndase derrota, por ahora, en términos de navegación) proa a la colisión sistemática y al previsible naufragio había sido denunciada precozmente por Piqué. No le tembló el pulso en su día ante el riesgo de señalar hacia el puente de la nave y nombrar a dos de sus responsables, Acebes y Zaplana, como figuras prescindibles, obvios obstáculos para llevar la embarcación a buen puerto.

Su suerte estaba echada desde aquel día. Ayer se pusieron las cartas boca arriba: Acebes había perpetrado su venganza, dejando en humillante fuera de juego al presidente del Partido Popular de Cataluña en la gestión de la campaña electoral de las generales de 2008. Desautorizado, marginado y harto, el ofendido anunció su dimisión irrevocable. Lo contrario hubiera sido incomprensible.

A Rajoy, por supuesto, no se le ha movido un pelo. El impertérrito Don Tancredo que """preside""" el PP, tras conversar varias veces a lo largo del día con el dimisionario para pedirle que siguiese, ha compuesto su expresión más convincente e ilusionada para salir a la palestra y afirmar que ahora se abre en Cataluña “una nueva etapa”. Si no fuera tan penoso sería para troncharse de risa.

“La política no es fácil y a veces es muy dura”, ha dicho la voz de la impasible experiencia a la hora de oficiar las exequias políticas de la nueva víctima catalana del asta derecha del morlaco que dice dirigir. “Piqué -dijo, inconsciente de la ironía implícita en sus palabras- ha hecho lo que ha podido como presidente del PP en Cataluña”. Nada más cierto. Lo que Piqué no ha podido hacer es lo que su partido no le ha permitido.

A Rajoy le ocurre exactamente lo mismo: hace lo que puede. Es decir, lo que le dejan. Y no le dejan apenas nada. Ya no le ocurre porque se ha hecho a las armas y sabe lo que el partido que le dirige espera que diga y haga, pero a lo largo de esta legislatura no han sido pocas las ocasiones en que ha tenido que desdecirse bajo la presión de los ‘escoltas’ que el dedo implacable de Aznar le asignó en su momento.

Piqué, rehabilitado por su dimisión, ha dejado de ser la figura patética que clamaba periódicamente en Cataluña por un poco de sentido común en su partido. Con Rajoy no hay cuidado. No seguirá su ejemplo.

A la espera de algún cataclismo providencial que hunda al Gobierno, seguirá desempeñando su patético papel, su tragicómica impostación, que parece salida de “La venganza de Don Mendo”, hasta la derrota final.

Algunos precedentes:
- La 'picadura' de Piqué
- El barco borracho
- Rebelión a bordo


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15 julio, 2007

Una estupenda rareza


Este video es una pequeña joya, una rareza que no habría sido posible sin la previa existencia de un programa nocturno de la NBC que unía a grandes músicos de jazz y otros no menos grandes de otras áreas -caracterizados ambos por su eclecticismo y su voluntad de exploración- y daba a luz frutos tan singulares como éste.

El título del programa era ‘Night Music’ (enlace en inglés) y fue una de las últimas oportunidades de relieve que la televisión estadounidense le concedió al jazz en su propia desagradecida cuna. En sus dos denominaciones (primero se llamó ‘Sunday Night’) se mantuvo en antena entre 1988 y 1990.

En este video Nick Cave, junto al otro pilar de su grupo The Bad Seeds, Mike Harvey. Interpreta ‘Hey Joe’ (en inglés), el mítico tema que popularizó Jimi Hendrix en su extraordinaria versión (que no fue la primera).

La estupenda reinterpretación de Cave fue posible gracias a la colaboración de lujo del contrabajista Charlie Haden con su Liberation Orchestra y de Toots Thielemans, el músico que le dio a la modesta armónica una dimensión expresiva todavía inigualada.

A disfrutar.

14 julio, 2007

Armas que vuelven del frío




Hoy, mientras Sarkozy orquestaba en los Campos Eliseos la ‘emocionante’ escenografía de un desfile militar en el que han participado efectivos de los 27 estados de la Unión Europea (40 legionarios españoles entre ellos), con motivo de la fiesta nacional gala, Rusia anunciaba la suspensión del Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) en respuesta al empecinamiento de Estados Unidos por instalar un escudo antimisiles en Polonia y la República Checa.

“Es un símbolo, pero más que un símbolo”, decía respecto a la parada parisina el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, muñidor de la reunión de las Azores, en la que se decidió la guerra de Irak. “Hay un sentido político muy fuerte: La Europa unida, la Europa de la Defensa, la Europa política. Solamente juntos se puede hacer frente a los grandes desafíos de la era de la mundialización”, concluyó.

- ¿Forma parte Rusia de los desafíos o amenazas que enfrenta la polimórfica y dividida Europa de los 27?

- ¿Cuenta el escudo antimisiles, teórica respuesta al peligro que pueden suponer Irán o Corea del Norte, con la aprobación de todos los estados europeos?

- ¿No debería ser sometida a referéndum tan grave medida, al menos en los países en los que se instalará el escudo?

- ¿Es el tratado de la OTAN, concebido como instrumento de defensa común frente a la pretérita amenaza soviética, algo cuya vigencia pueda ser defendida hoy en día sin revisión alguna?

- Yendo más lejos aún en las preguntas: ¿Tiene y/o puede tener la Unión Europea una política de defensa propia e independiente de la de Estados Unidos, condicionada siempre a sus propios y exclusivos intereses estratégicos?

Buena parte del drama de la Unión Europea tiene que ver con la falta de respuesta a las preguntas planteadas. Cuando recientemente George W. Bush realizó una gira por diversos países europeos, uno de sus caballos de batalla principales fue la independencia de Kosovo. Más allá de preguntarnos qué interés -nada filantrópico, por supuesto- tiene Washington en esa pequeña provincia ligada históricamente a Serbia, merece la pena considerar el alcance de la oferta que Bush hizo a cambio al país balcánico: la entrada en la UE.

No he leído un solo comentario en la prensa nacional o internacional que glose tan singular ofrecimiento. Y la razón de tal silencio es que se da por sentado que el presidente de Estados Unidos (sea quien fuere) tiene el poder suficiente sobre la UE como para realizar tal promesa. Lo mismo que tiene el poder de definir las fronteras de la Europa comunitaria, coincidentes exactamente con los límites occidentales de Rusia. Estados Unidos decide que Rusia no es Europa y nadie en la Europa de la Unión tiene nada que comentar. Eso no es un drama, sino una tragedia.

El escudo antimisiles es un gesto claramente inamistoso hacia Rusia y así lo viene subrayando Putin desde que tuvo conocimiento de los planes estadounidenses. Ante las evidencias de que Bush no se plantea reconsiderar sus planes a Rusia no le quedaba otro camino que el que ha tomado: suspender (que no romper) el tratado FACE, cuya entrada en vigor el 9 de Noviembre de 1992 produjo un suspiro de alivio en todo Occidente, en la medida en que ponía fin a “una confrontación militar que ha afligido a Europa durante décadas”, en palabras de Bush padre.

Rusia (entonces todavía la URSS, por poco tiempo) hubo de retirar más allá de los Urales un total de 40.000 tanques, 51.000 piezas de artillería pesada y 40.000 vehículos militares acorazados, entre otras cosas. Siete años más tarde, tras la disolución de la URSS, el FACE fue revisado para establecer las limitaciones por países, en lugar de por bloques.

A nadie se le oculta la gravedad de la decisión adoptada por Rusia, la grave posibilidad de que concluya el clima de distensión que tan benéficos efectos ha tenido. Nadie en Europa quiere un rearme ni mayor presencia militar de Estados Unidos en el continente. ¿No es hora, por tarde que sea, de decirle a Bush que renuncie a su gratuito y provocador escudo antimisiles?

Ciertamente lo es. Es hora y debería serlo en lo sucesivo de que la Unión Europea afirme su decidida voluntad de ser algo más que un apéndice de la política de Washington, sometida a perpetuo chantaje y a sistemáticas intrigas divisoras. Eso es lo que necesitamos en lugar de desfiles de opereta y declaraciones autocomplacientes como las del inquietante Durao Barroso.

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12 julio, 2007

Citas nada aleatorias (III).- Letras y artes


Un escritor es alguien para el cual escribir es más difícil que para otra gente. Thomas Mann


Precisamente a las dificultades de la literatura parecía referirse William Faulkner cuando afirmó, refiriéndose a Hemingway, “Nunca ha sido conocido por usar una palabra que pueda llevar a un lector al diccionario”. “Pobre Faulkner”, respondió el autor de “El Viejo y el mar”, ¿”Piensa realmente que las grandes emociones proceden de las grandes palabras”?


Es imposible dar la razón a ninguno de estos dos ‘monstruos’ en la confrontación. No debe ser considerado mérito de un escritor que sea preciso leerle con el diccionario al lado, pero tampoco las grandes emociones son o deben ser materia exclusiva de la literatura.


Un poema nunca está terminado, simplemente abandonado. Paul Valery


El poema, efectivamente, podría ser interminable, pero a riesgo de perder la intensidad y el fulgor de intuición y sugerencia en los que tantas veces reside su milagro irrepetible. Cuatro versos pueden contener un universo y ochenta, ser una sucesión de hojarasca irrelevante. Si no hay verdad no hay arte, por muy bella que sea la artesana factura. Un poema, por supuesto, termina cuando se abandona. Es decir, no se termina, se rinde.


Un intelectual es una persona que ha descubierto algo más interesante que el sexo.
Aldous Huxley


Como estimulante ‘boutade’ es casi inmejorable. Ocurre, sin embargo, que no faltan intelectuales conocidos por su prolijidad en ambos territorios, no excluyentes.


Alguien me está aburriendo. Creo que soy yo. Dylan Thomas


Seguramente Thomas no suscribiría ni la afirmación de Huxley ni mi apostilla sobre ella. Su problema era el alcohol y un borracho llega a aburrirse mucho de sí mismo, e incluso a aborrecerse.


Todo compositor conoce la angustia y la desesperación causadas por el olvido de ideas que no tuvo tiempo de escribir. Hector Berlioz


Y todo escritor y algunos pintores y... Como creo que dijo Picasso, “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando".


No hay duda de que el primer requisito para un compositor es estar muerto. Arthur Honegger


Aquí también es de aplicación lo dicho sobre la frase de Berlioz. Otras muchas actividades creativas comparten ese sino. Pensemos en Van Gogh, sin ir más lejos. Y a propósito de Van Gogh y de la música…,


Él tiene la oreja de Van Gogh para la música. Billy Wilder


No he podido aclarar a quién iba dirigido el sarcasmo del genial director cinematográfico. Tampoco sé si cierto grupo guipuzcoano de música pop le debe su nombre a esa frase. Lo que sí sé es que a ese grupo le cuadra muy bien la cita siguiente:


Cualquier cosa demasiado estúpida para ser dicha es cantada. Voltaire


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05 julio, 2007

Zapatero ajusta cuentas




No creo que el debate sobre el estado de la nación haya reflejado en absoluto las inquietudes, los problemas o las prioridades de la sociedad real. Tampoco creo que lo haya hecho en ocasiones precedentes.

Sin embargo, el problema en este caso -enfilando ya el final de la legislatura- reside en el hastío y la indignación que produce el discurso reiterativo, monocorde y delirante del líder de la oposición, centrado obsesivamente en ETA y el diálogo que, una vez más, se mantuvo con la banda y fracasó.

La pretensión de que el Gobierno entregue las actas de las reuniones o adelante las elecciones es probablemente uno de los despropósitos más absurdos que se han oído en el Congreso en todas las legislaturas democráticas.

Pero no era ni es mi propósito analizar un debate que ha sido una muestra más de la falta de sintonía y sincronía de los políticos con los intereses ciudadanos, sino señalar mi personal satisfacción por el breve pero contundente ajuste de cuentas que el presidente realizó con Rajoy (ver video).

Zapatero le ha aguantado impasiblemente a Rajoy más de tres años de insultos, ninguneos, insinuaciones ofensivas y mentiras, muchas mentiras, puras y duras falsedades. Esta vez, el presidente descendió al argumento ‘ad hominem’, a la altura de su rival, y todo indica que le dejó ‘groggy’ para el resto del debate, perdido en el laberinto de ETA, fracasando en las réplicas, derrotado claramente en una confrontación que el PP consideraba decisiva.

Esa es una de las consecuencias de funcionar a piñón fijo, con ideas preconcebidas e inamovibles; dar por sentado que Zapatero es una especie de scout tontorrón, voluntarioso e inocuo que aguanta lo que le echen aferrado a una filantrópica idea del juego limpio y a un inalterable buen talante. Cuando el guión se altera el jefe de la oposición pierde los papeles.

Hay algo que Zapatero parece haber comprendido finalmente: en ocasiones hay que adoptar las armas del enemigo y responder con firmeza a las ofensas. No se puede correr el riesgo de que prospere la idea de que quien calla otorga.

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