Mostrando entradas con la etiqueta Aznar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aznar. Mostrar todas las entradas

09 abril, 2014

Queremos tanto a Suárez... (y IV)




Cuando concluye la legislatura casi se puede dar por desaparecida a la UCD. Perdido el liderazgo de Suárez, que funda el Centro Democrático y Social (CDS), se produce una desbandada considerable, y el democristiano Landelino Lavilla recoge el testigo. Los resultados electorales para ambas formaciones centristas serán decepcionantes, pues, seguramente como consecuencia del intento golpista del 23-F y de la aprobación del ingreso en la OTAN, el electorado se polariza fundamentalmente en las opciones supuestamente menos ambiguas, favoreciendo al PSOE  con una mayoría absoluta sin precedentes ni consecuentes (202 escaños) y estableciendo como segunda fuerza a AP-PDP (107). UCD sólo logra 11, con un descenso de votos del 77,3 por 100 y Suárez, en su debut con el CDS sólo logra dos escaños.

La situación mejorará sensiblemente en 1986, al lograr 19 escaños, los mismos que AP en las primeras elecciones, pero volverán a caer en 1989 a 14. En el seno del partido se reconsidera la equidistancia del mismo entre AP y el PSOE, especialmente después de que AP cambie su denominación por PP y se defina como partido de centro reformista, desde 1990 bajo la dirección de Aznar. En 1991, tras una severa derrota en las elecciones municipales y autonómicas, Suárez renuncia a la presidencia del partido y también, definitivamente, a la actividad política. Fraga se ha salido al fin con la suya, ocupar virtualmente el centro político, pero fue Aznar quien lo rentabilizó en su lugar. Al igual que Suárez, Fraga tuvo que irse, pero lo hizo a Galicia, a gobernar. El piloto de la transición, sin embargo, tuvo que empezar una nueva vida como abogado, pero añorando, según algunos afirman, la actividad pública y con cierta tristeza por no poder hacerlo y por el trato recibido de parte de algunos rivales políticos, pero también de supuestos amigos o conmilitones. De su actividad como abogado no se sabe gran cosa. Trataba con empresas extranjeras y también con algunas organizaciones humanitarias. Al parecer había renunciado a cualquier tipo de regalía al abandonar la presidencia del Gobierno.


Tras el abandono de la política, su vida personal ha sido tan privada como pudo hacerla. Se volcó en su familia, en compensación a todas las horas que su pasión por la política y su obsesión por hacer bien las cosas le había negado, pero de la familia le vinieron también los peores disgustos y las mayores inquietudes. La enfermedad y muerte por cáncer de su esposa Amparo y de su hija Mariam no sólo fueron heridas profundas para una hombre ya muy herido, sino que el coste de los tratamientos le puso al borde de la ruina. Hubo de hipotecar sus propiedades en Ávila, que finalmente fueron embargadas.


Del lado de las satisfacciones sólo una, que seguramente le compensó un poco por sus desvelos y fue un bálsamo para sus heridas. En 1996 recibió el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, el más adecuado para quien concentró toda su actividad en la búsqueda y el logro de consensos, en la conciliación de contrarios, en la superación de las desconfianzas e incluso de los odios que habían generado una sangrienta guerra civil y una larga y cruel dictadura 


Su última aparición pública tuvo una motivación doble: política y familiar. Su hijo, Adolfo Suárez Illana, se presentaba a la presidencia de Castilla-La Mancha por el PP, y su padre, sin duda afectado ya por la devastadora enfermedad que le causaría la muerte, participó el 2 de mayo de 2003 en un mitin en Albacete para darle su apoyo. Recientemente se han podido ver en TV imágenes de la patética situación que se produjo, cuando el ex presidente, visiblemente nervioso e inseguro, se ‘perdió’ durante la lectura de su intervención.

   
Su hijo lo explica –e intenta justificarse- así: "Mi padre ya estaba mal y yo no quería que acudiera al mitin, pero él insistió. Entonces le escribí un discurso con letras muy grandes. Leyó bien el primer folio, pero en el segundo perdió el hilo y volvió a leer el primer folio. Él se dio cuenta y dijo: 'Perdonen ustedes, pero creo que me he liado'. Retomó los papeles y empezó a repetir el fatídico folio. Finalmente dejó de lado el discurso preparado y con su espontaneidad habitual dijo: 'Bueno, para qué mas discursos, yo lo que os quiero decir es que mi hijo es una persona de bien y que hará muy bien su trabajo'. (Extraído de ‘El Mundo’)


Aquella situación debió haberse evitado. Suárez no era ya dueño de sí mismo y esa instrumentalización política fue, de hecho, una última traición a quien tantas intrigas y ataques insidiosos había sufrido, ésta promovida, además, por quienes habían causado su retirada de la política para ocupar virtualmente un ‘centro reformista’ político, a cuya praxis nunca han hecho honor.


Quienes
en estos días se lamentan amargamente de que se esté poniendo en cuestión el éxito de la transición, y abrazan amorosamente la figura de un Suárez al que destruyeron, deberían admitir finalmente que dicha transición fue abortada por un intento de ‘golpe’ de Estado bajo sospecha de autogolpe bien orquestado. Esa ‘transición perfecta’, que se pone como ejemplo desde el chovinismo nacional, fue realizada bajo una extraordinaria presión fáctica y dejó demasiados cabos sueltos. De hecho, dos nuevos planes golpistas, en 1982 y 1985, de características extraordinariamente violentas, fueron frustrados sin grandes consecuencias para los implicados. Había que quitarle hierro, no provocar al ejército.

Así hemos llegado a un país en el que, bajo una crisis económica gravísima, que afecta en mayor grado a los más débiles, todo se pone en cuestión, desde la forma de Estado a la unidad territorial. Los derechos se revisan a la baja y los deberes, al alza, por un Gobierno que hace gala de una indiferencia y una arrogancia que nada tienen que ver ni con un partido de centro ni con una democracia digna de tal nombre. Y mientras tanto, los cadáveres de los miles de desaparecidos de la guerra civil siguen sin una sepultura digna.


¿Transición? ¿Para cuándo?


02 febrero, 2010

La derecha caníbal: Dos paradigmas



Aún no estábamos repuestos de la sorpresa y la repugnancia producida por la expresión soez de la presidenta madrileña respecto a un miembro de su propio partido (cuyo nombre no tiene las narices de decir), cuando el inefable Aznar nos obsequia con el vómito de bilis más virulento que haya lanzado nunca contra el presidente del Gobierno (y no han sido precisamente pocos). "Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo", sentenció el sublime caudillo.

Esperanza Aguirre y José María Aznar se parecen mucho Para empezar, ambos se describen y presentan como "liberales", término que, en su caso -como en el del austriaco Georg Haider-, debe ser puesto en cuarentena. Se trata de un "liberalismo" que, lejos de poner énfasis en las libertades individuales y colectivas, lo pone sobre la libertad de mercado y de empresa y es firme creyente en la desregulación, caiga quien caiga. Y todos sabemos por reciente experiencia que los que caen en la ruina, en el embargo, en el desempleo se cuentan por millones. En resumen, lejos de ser liberales genuinos son ultraconservadores disfrazados de Raymond Aron.

"Hemos tenido la suerte de poderle dar un puesto a Izquierda Unida quitándoselo al hijoputa, ¿eh?" Eso le dijo Esperanza Aguirre a su leal 'segundo', Ignacio González, ignorantes ambos de la proximidad de un micrófono abierto que propaló la insidia en directo. Que Aguirre, creyéndose en la intimidad, insulte a Gallardón (ella lo niega, claro) en términos tan gruesos es grave, pero no lo es tanto como la jactancia de haber entregado a IU un puesto que correspondía al PP.

Por menos que eso Manuel Cobo, 'número dos' de Gallardón, ha sido suspendido por un año de militancia, lo que los 'aguirristas' consideran -muy satisfechos- que conlleva su no presentación a las próximas elecciones. Sin embargo, no cabe esperar un castigo equiparable para Esperanza Aguirre. Según el PP, la diferencia es que Cobo formuló sus declaraciones ofensivas públicamente con deliberación, mientras Aguirre creía estar hablando en privado. Pocas disquisiciones exculpatorias alcanzan tal nivel de hipocresía.

Y a propósito, los lenguaraces líderes del PP sólo parecen mostrar su naturaleza auténtica cuando se consideran fuera de cobertura. Baste recordar que Rajoy describió como un "coñazo" su asistencia al desfile de la fiesta nacional en 2008, un año después de exhibir una banderita de España en el mismo acto, como afirmando -gratuitamente- un patriotismo que sólo él y su partido pretendían defender..

Otra de las cosas que asemejan a Aznar y a Aguirre es su encarnizamiento feroz con sus "enemigos". Para 'doña espe' el enemigo está dentro y es un "hijoputa". Su odio es tal que prefiere entregar un puesto a la oposición antes que se lo lleve un partidario de su enemigo 'innombrable'. Para Aznar, sin embargo -y pese a estar él teóricamente fuera de la política-, la obsesión sigue siendo Rodríguez Zapatero, al que gusta de atribuir un contubernio de marcado carácter surrealista para hacer fracasar sus propósitos electorales en 2004. Nunca admitirá que atribuir falsamente a ETA los atentados del 11-M fue la causa de la derrota del PP.

¿Realmente "nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo" como Zapatero? Veamos:

-19 de marzo de 2003: Se inicia la ilegal guerra de Irak con participación española, sin la aprobación de la ONU ni pruebas -pese a las exhaustivas inspecciones previas- de que Sadam dispusiera de armas de destrucción masiva, contra lo que afirmaban los invasores.

-16 de mayo de 2003: Los atentados suicidas de Casablanca incluyen singularmente el ataque a la Casa de España en la ciudad, que se salda con veinte muertes.

-11 de marzo de 2004: Los atentados del 11-M en Madrid causan 190 muertos.

-12 y 13 de marzo de 2004: El Gobierno Aznar sostiene primero y no descarta más tarde la autoría de ETA, pese a los indicios y evidencias en contra.

-14 de marzo de 2004: El PP, contra todos los pronósticos previos, pierde las elecciones al movilizar el voto de la izquierda con su actitud ante los atentados.

Juzguen ustedes mismos. Todo un récord lamentable en sólo 360 días.

Está claro que Aznar y Aguirre salen más favorecidos cuando callan, incluso en la intimidad, en la que el primero decía acostumbrar a hablar en catalán y la segunda exhibe impúdicamente el pelo de la dehesa con su lenguaje de rapaza poligonera.

21 mayo, 2009

Yak 42, vergüenza y escándalo

Vergara, en Público (21-4-2009)

El próximo martes se cumplirá el sexto aniversario del accidente del Yakovlev 42 en Trebisonda (Turquía) que costó la vida a 62 militares españoles que regresaban de Afganistán. Este próximo sábado hará cinco años que el juez instructor, Grande-Marlaska, decidió no imputar al ex ministro de Defensa Federico Trillo en relación con la identificación errónea de 30 de los militares fallecidos, que se reveló deliberada. El pasado 11 de marzo la Audiencia Nacional rechazó la comparecencia como testigos de Aznar, Trillo y Bono, cerrando de este modo, definitivamente, la 'vía política' de un proceso de carácter eminentemente político.

El general Beltrán, encargado de la repatriación de los cadáveres, que no de la identificación de éstos, según declaró, ha dicho con toda claridad que había recibido de Trillo la orden de hacerlo "cuanto antes" para que llegasen a tiempo a los funerales de Estado, celebrados dos días después. 30 de los 62 féretros fueron entregados a los familiares de las víctimas a sabiendas de que no estaban debidamente identificados. ¿Quién puede creer que la trapisonda de Trebisonda fue obra exclusiva del general médico Navarro y de sus dos ayudantes condenados? Nadie que considere el asunto con objetividad.

Fue Aznar, según el general Luis Alejandre, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, quien fijó la apresurada fecha del funeral para dos días después del accidente. Y fue Trillo quien trasladó la orden de modo contundente. ¿Desconocían ambos que casi la mitad de los cadáveres estaban sin identificar? Eso es algo más que improbable. Todo indica que políticos y militares trataron de cubrirse las espaldas apoyándose entre sí en la confianza en que el asunto no fuera más adelante. Mientras los políticos intentaban echar tierra a un 'affaire' que estaba protagonizando grandes titulares muy negativos en la prensa, los militares como Alejandre pretendían ocultar sus inhibiciones culpables, la mayor de las cuales sería haber ignorado las 18 denuncias que miembros de las Fuerzas Armadas habán formulado sobre la falta de seguridad de los vuelos.

Al respecto hay un detalle muy significativo. Mientras Alejandre insiste que no tuvo noticia de que 30 cadáveres habían sido repatriados sin identificar, su sucesor en el cargo, Félix Sanz Roldán, asegura que, según éste le confesó personalmente, no sólo lo sabía y advirtió de este hecho en la reunión del Consejo de Dirección de la Defensa celebrada un día antes de los funerales sino que, además, se había mostrado partidario de que los 30 cuerpos no fuesen entregados a los familiares sino trasladados a una morgue, donde se concluirían las tareas de identificación. Por supuesto, Alejandre niega haber tenido tal conversación con Sanz Roldán.

El problema es que mientras resulta imposible imaginar las razones por las que Sanz Roldán se habría inventado una conversación inexistente con su predecesor no hay mucha dificultad para imaginar qué motivos mueven a Alejandre a negarlo. Parece evidente que, con posterioridad a la reunión del Consejo de Dirección de la Defensa, hubo una orden terminante del Gobierno en el sentido de dejar las cosas como estaban. Todo indica que, como en el caso del golpe del 23-F, podríamos estar ante una nueva evidencia de los efectos perniciosos de un particular concepto de la "obediencia debida" que se antepone a la legalidad.

Nos hallamos ante un caso vergonzoso y escandaloso, que no sólo mantiene el descontento de los familiares de las víctimas, que insisten en reclamar responsabilidades políticas, sino que, además, ha causado hondo malestar en ciertos niveles del estamento militar, a la vista de que dos de los condenados como cómplices, los oficiales, sufrirán el mayor de los castigos, pues deberán abandonar la carrera militar, en tanto que el general Navarro, de 68 años, en la reserva desde 2004, probablemente no deberá ni pagar con cárcel, pese a que su condena, la mayor, es de tres años.

Es democráticamente inaceptable que un caso como éste se cierre en falso, sin determinar ni condenar la autoría intelectual, que, según todos los indicios, no es militar sino netamente política.

12 febrero, 2009

Obscenidades


Mariano Rajoy tiene una notable afición al melodrama y prodiga los adjetivos altisonantes y excesivos, como si esa debilidad tan suya abonase la sinceridad y la energía de las que está habitualmente tan alejado. Ayer calificó como un hecho obsceno la coincidencia en una cacería del ministro de Justicia y el juez Garzón, que interpretó interesadamente en clave de conspiración contra el PP y que le sirvió para alcanzar el climax tragicómico deseado al romper las relaciones con el ministerio de Justicia mientras Fernández Bermejo esté al frente y anunciar la recusación del 'juez estrella' de la Audiencia Nacional.

Toda una obscenidad. Era obscena la escenografía de una rueda de prensa sin preguntas (es decir, todo lo contrario de una rueda de prensa) y rodeado de toda la Ejecutiva del partido (Judas incluidos) con cara de circunstancias críticas. Era obsceno el retorno a la deliberada paranoia conspirativa que tan malos resultados les ha dado. Obsceno era el seguidismo mediático (una vez más), en este caso de las intrigas del inquietante Grupo Intereconomia. Y quizás lo más obsceno de todo era la adopción de la línea de defensa-ataque contra el Gobierno y las instituciones del Estado que había adoptado ya desde el principìo la inefable Esperanza Aguirre, cuando el escándalo se limitaba todavía al espionaje y contraespionaje entre 'bandas' del PP de la Comunidad de Madrid.

El dubitativo Rajoy ha debido de mascullar con frecuencia en las últimas semanas aquello de “joder, qué tropa”, que es una de las expresiones más afortunadas que ha formulado sobre sus compañeros de viaje, pero al final -como siempre- se pliega a la marea más extrema del partido para evitar ser arrollado en la estampida. Todo un carácter. Obsceno.

Inicialmente se había mostrado enérgico respecto a la trama de espionaje intrapartidista en Madrid. Se creó incluso una comisión de investigación, presidida por la secretaria general, para depurar responsabilidades. Pero todo quedó en agua de borrajas.

Lo que no podía prever -ni él ni nadie- es que la pesadilla no había hecho más que comenzar. La trama de corrupción descubierta en Madrid -cómo no- y en la Comunidad Valenciana presenta todos los indicios de ser una madeja en la que, tirando del hilo, se puede llegar muy lejos y muy alto, incluso hasta la 'impoluta' y triunfante 'era Aznar'. Y eso sí que no.

Que no nos soprenda, en consecuencia, que el Partido Popular regrese a la viejas mañas obscenas de la mano de 'El Mundo', la Cope y el Grupo Intereconomía, a los que las teorías conspirativas (indemostrables) y las insidias (gratuitas) les gustan más que a un tonto una tiza. Para nuestra desgracia, tal vez estamos otra vez, marcha atrás, montados en la máquina del tiempo. Incluso nos han hecho un infumable 'remake' de 'La escopeta nacional' en el pueblo natal del juez Garzón, con un miembro del PP como organizador del muflonicidio que asegura que su partido se ha pasado. Obsceno y surrealista.

Por cierto, ¿quién es en esta versión de la obra berlanguiana-azconense el marqués coleccionista de pelos de pubis? Lo digo porque debe ser el más cuerdo y el menos obsceno de los personajes de esta astracanada política.

Leer online: http://laspiral.blogspot.com

19 mayo, 2008

Mira quién habla: ¡Aznar!

Al fin habló la esfinge, la sombra, el augur. Y lo hizo desde su 'bunker' predilecto, ese 'think tank' ultraconservador desde el que su propuso en su día -e insiste en ello- iluminar ideológicamente al Partido Popular: la FAES. No ha dicho Aznar (ni se esperaba) nada especialmente lúcido o imprevisible. Se trataba fundamentalmente de defenderse y defender a los suyos desde un discurso falsamente abstracto.

Decir, por ejemplo, "la confianza y la defensa de los principios es esencial" en política podría parecer, en otras circunstancias, una obviedad. Cuando lo que denuncian los disidentes del PP es que Rajoy trata de alterar los principios del partido y que, justamente por ello, no les merece confianza, no cabe duda de hacia dónde se dirige el tiro del ex presidente, que es precisamente el 'autor intelectual' de dichos principios supuestamente inamovibles.

¿Puede Aznar hablar de principios sin ruborizarse? ¿Qué principios insiste ahora en defender quien nunca contempló otra cosa que fines? Uno evoca inevitablemente el ingenio de Groucho Marx cuando escucha a Aznar: "Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros". Los principios de Aznar no le impidieron en su día hacer arrumacos a Arzalluz ni asegurar que hablaba catalán "en la intimidad". Si algún principio ha mantenido en toda su trayectoria hasta hoy es el de mentir de la manera más descarada cuando lo considera beneficioso para sus intereses. ¿Merece confianza quien miente con tanto desparpajo?

El caso del diálogo con ETA fue paradigmático. Si él dialoga e incluso hace a la banda terrorista concesiones tales como el acercamiento de presos es porque está "explorando" la disposición de la banda a rendirse. Si lo hace otro lo que evidencia es su propia disposición a rendirse. ¿Y qué decir sobre sus insinuaciones intolerables acerca de los atentados del 11-M? En otro lugar que no fuera esta España de nuestros pecados alguien como Aznar no tendría crédito alguno a estas alturas. Aquí, sin embargo, se le escucha como si fuera el oráculo de Delfos.

José María Aznar tuvo la suerte de llegar con facilidad al poder. Sus méritos para lograrlo nadie es capaz de enumerarlos. Simplemente, no existen. Fue el demérito ajeno, el harakiri del PSOE, engolfado en el poder y la autocomplacencia, lo que llevo a Aznar a La Moncloa, Gal mediante. ¿De qué puede presumir el primer presidente capaz de hacer pasar directamente a su partido de la mayoría absoluta a la oposición? ¿De haber metido al país en la guerra injusta y depredadora de Irak? ¿De intentar desorientar sobre la autoría de los atentados del 11-M?

Que critique el tacticismo, como ha hecho hoy, quien no praticó en su vida otra cosa que táctica torpe y barata requiere una cara de cemento armado. Que se considere a sí mismo, implicitamente, como administrador "inteligente de un proyecto político" clama al cielo. E incluso invita al sarcasmo cuando dice algo tan razonable -aunque lo hace en obvia defensa de San Gil y quienes la apoyan, incluido él mismo- como que "siempre hay que procurar jugar con los mejores y además tener la voluntad y la decisión de llamarles y de agruparlos en torno a un gran proyecto".

Lo mejor no es una dimensión objetiva, definir quienes son "los mejores" es algo incuestionablemente subjetivo y también circunstancial, como lo es la elaboración de "un gran proyecto" (o de uno pequeño). Él eligió en su día, subjetivamente, a 'sus mejores' y Rajoy era el primero entre ellos. Ahora, para él y otros muchos admiradores suyos, Rajoy ha pasado a ser 'lo peor' sólo porque quiere cambiar el rumbo al fracaso que el propio Aznar diseñó precisamente cuando se despedía -es un decir- de la política. A este paso éste va a acabar siendo el cuento de 'entre todos la mataron y ella sola se murió'.

Parafraseando su latiguillo, creo que ha llegado el momento de decirle a José María Aznar lo que él le espetaba día sí y día también a Felipe González: váyase, señor Aznar. Váyase a asesorar al poderoso Murdoch. Váyase a poner los pies sobre la mesa con su amigo Bush y a evocar los alegres tiempos de las Azores. Váyase en cruzada contra el pérfido Islam. Váyase a proponer la entrada de Israel en la OTAN. Váyase a... Bueno, guardemos las formas.

Leer online http://laspiral.blogspot.com

18 mayo, 2008

¿Arde la Casa del PP?


Está la cosa que arde en el Partido Popular. Parece la Casa -la casa común de la derecha española- a punto de entrar en combustión espontánea por supuestos motivos ideológicos.

María San Gil le mira a los ojos a Rajoy y le dice, sin pestañear, que no confía en su liderazgo; Mayor Oreja, regresado del frío europeo, la apoya sin condiciones; Esperanza Aguirre, también, y además, con su característico desparpajo, le espeta al padre de la criatura (Fraga, que no le hizo ni caso) que “ya le explicará” las declaraciones en las que afirmó que ella es conflictiva; la señora de Aznar se suma al panegírico de la San Gil mientras su señor se mantiene en silencio, pese a que todas las miradas le contemplan. “Yo ya no soy político”, ha afirmado recientemente el ex presidente del Gobierno.

Si más arriba califiqué de “supuestos” los motivos ideológicos que aducen los disidentes para justificar su postura es porque tales razones son totalmente irreales. Nadie quiere tocar ninguna esencia ideológica -por otra parte convenientemente indefinida- del PP y nadie, además, sabe en qué consiste el “alma” del partido que -se dice- María San Gil representa.

Lo que está en juego, como siempre en política, es el poder. Y más concretamente el poder personal de algunos que ahora lo tienen en el partido y temen perderlo. Su temor es razonable. Después de asistir a la defenestración de Acebes y Zaplana, halcones aznarianos que ‘secuestraron’ y condicionaron a Rajoy durante toda la pasada legislatura, quedan pocas dudas de que la reconducción que el presidente del partido se ha propuesto pasa por una ‘limpia’ de aznaristas (por llamarles de algún modo) irreductibles.

El PP eludió tras la derrota de 2004 asomarse al vacío, analizar las causas del fiasco electoral y revisar el rumbo. La soberbia de Aznar tiene mucho que ver en ello. Él ya había trazado las líneas maestras de su autodefensa ante la historia y, con toda la influencia de que era capaz (que fue y sigue siendo considerable), antepuso esa estrategia a cualquier análisis prospectivo acerca de qué era lo más adecuado para el partido.

Con la FAES, El Mundo, la COPE y Libertad Digital al servicio de sus planteamientos y la Iglesia y la AVT como asociados tácticos, Aznar consiguió convertir al partido y al propio Rajoy en rehén de sus personales intereses. Incluso llegó a hacer creer a muchos (no sólo a Acebes y a Zaplana) que por el camino que él marcaba, empedrado de mentiras, manipulaciones, intoxicaciones e irresponsabilidad política, se llegaba de regreso a La Moncloa.

Nada más lejos de la realidad. La estrategia del desgarro y la indecencia movilizó, por segunda vez consecutiva, a la izquierda sociológica, gran parte de la cual no siente ningún entusiasmo por Zapatero pero se dice a sí misma que “antes que 'este' PP, el diluvio”. Asimismo provocó el voto de castigo de las comunidades con mayor incidencia nacionalista. Hasta el más tonto y empecinado de los dirigentes del PP sabe -ahora, definitivamente- que ese no es el camino.

Quienes ven su destino político en peligro insisten en negar tales evidencias y en defender la línea ‘absolutista’ de la era dorada (2000-2004). Por una parte suponen que eso salva su presunción de buena fe; por otra, saben que entre los votantes esos planteamientos tienen bastante arraigo, gracias al martilleo mediático. Pero el motivo fundamental de que mantengan esa actitud es que confían en que la presión lleve a Rajoy y su entorno a una solución de compromiso que ponga a salvo sus preciadas y amenazadas cabezas.

El problema al que se enfrentan para lograr tal propósito es que, tras la larga marcha de la pasada legislatura como jefe de la oposición, a uña de caballo, espoleado y ‘dirigido’ por quienes ahora se le enfrentan, Rajoy parece haber aprendido una valiosa lección: la importancia de decir simplemente no. Si Aznar le instrumentó al servicio de su particular revancha y su personal estrategia, él parece creer llegada la hora del desmantelamiento de una línea de actuación política con la que no sólo no se identifica, sino que juzga negativa para el partido.

¿Puede un personaje patético, como Rajoy lo ha sido durante la pasada legislatura, trasmutarse en un personaje heroico? Existen motivos para albergar serias dudas al respecto y las más importantes no proceden de consideraciones acerca de su carácter personal, definido como conciliador e incluso como ‘blando’, sino de la cantidad, calidad y firmeza de sus apoyos.

Las espadas están en alto. Dentro de un mes tendremos la oportunidad de ver de qué lado se abaten, si tienen vocación fratricida o van a moverse dentro de las reglas deportivas de la esgrima. Tal vez la casa no arda. Quizás sólo estamos asistiendo a fuegos de artificio.

Todos saben en el PP que en junio se la juegan y todos sabemos que a la derecha no le gusta lo más mínimo jugársela.

Leer online http://laspiral.blogspot.com


06 abril, 2008

La credibilidad de Rajoy, el problema clave

La perspectiva de futuro que ha decidido afrontar Rajoy al anunciar que presentará su candidatura a la presidencia del PP en el congreso que se celebrará en junio en Valencia no es precisamente envidiable. Por un lado tiene por delante el complicado desafío de hacerse con un partido que nunca -en la medida en que fue 'digitado' por Aznar- le ha concedido expresamente su confianza. Por otro, su propósito de reconducir la linea de oposición del Partido Popular desde el 'gamberrismo' obstruccionista e irresponsable de la pasada legilatura a la lealtad institucional y la actitud constructiva deberá enfrentarse a un camino minado de insidias, con protagonismo singular del ruido mediático que pueden desencadenar medios como 'El Mundo' o la COPE, que siempre le han cuestionado como sospechoso de centrismo.

Dentro del partido, durante las primeras horas tras la derrota electoral, se le vio como un cadáver político. La apuesta mayoritaria era que se iba a ir y su silencio inicial dió pábulo a esa especulación. Su anuncio de que continuaba sorprendió a muchos y cogió con el paso cambiado a quienes ya habían iniciado movimientos de recolocación bajo un 'nuevo sol' que más calienta (Esperanza Aguirre). Pero cuando decidió dinamitar el grupo parlamentario prácticamente todos se quedaron boquiabiertos. Increíble: iba en serio.

En realidad, no tan increíble. Sucede que Rajoy no sólo tiene a su favor el mayor éxito electoral (en número de votos) alcanzado por el PP, sino que también cuenta con el apoyo de la mayor parte de los líderes regionales, entre ellos los de Andalucía (Arenas) y la Comunidad Valenciana (Camps), decisivos para ganar el congreso de junio. Tanto Camps como Arenas, entre otros, quieren para el partido un talante más moderado y constructivo y temen más que al pedrisco un hipotético liderazgo de Esperanza Aguirre, que implicaría una prolongación del talante bronquista de la legislatura pasada y, con toda probabilidad, otro fracaso electoral.

En estos días vuelve a sonar -para bien y para mal, dado que no le faltan enemigos- el nombre de Pedro Arriola, marido de Celia Villalobos y asesor del Partido Popular que en la era Aznar llegó a participar en las conversaciones con ETA que exploraron -según el entonces presidente- la disposición de la banda a rendirse (sic). A principios de la pasada legislatura este hombre -de profesión sociólogo- preconizaba una linea de oposición tranquila y contaba en ese planteamiento con la aprobación de Rajoy. Ahora no son pocos los que, ante la moviola de la historia, le dan la razón.

Resulta ilustrativo por su elocuencia el artículo que sobre el polémico personaje escribió Isabel San Sebastián en 'El Mundo' en enero de 2005 bajo el título de 'El valido' (principio de página). La 'popular' periodista comulgaba -como el periódico que acogía su opinión, la radio de los obispos y Telemadrid- con la estrategia de colisión permanente con el Gobierno diseñada por Aznar y que tuvo su arranque en la comparecencia de éste ante la comisión de investigación del 11-M. La 'política' de oposición del PP se diseñaba a partir de ahí en la FAES y hacía acto de presencia, imponiéndose con frecuencia, en los 'maitines' del partido, principalmente de la mano de Acebes y Zaplana.

Nada más alejado de la propuesta de moderación de Arriola y de la convicción de Rajoy que la política sucia que acabó imponiéndose con el apoyo mediático consabido. El presidente del PP desayunaba sapo un día sí y otro también y, especialmente en los primeros tiempos, no fue infrecuente que tuviera que decir "Diego" donde había dicho "digo" apenas unas horas antes. El hilo directo entre la calle Juan Bravo (sede de la FAES) y la calle Génova funcionaba implacablemente y los medios afines a la bronca permanente contra el Gobierno le pasaban la pelota a beneficio de su mayor audiencia e influencia.

Hasta el más bobo de los analistas (y Arriola no parece serlo) podía prever que la estrategia de la crispación, generada por la frustración y la no aceptación de la derrota y basada en la permanente intoxicación de la ciudadanía, no podía conducir a la victoria electoral. Tal postura implica el desconocimiento o el desprecio de lo que se denomina 'izquierda sociológica', que fue precisamente la que dio la victoria al PSOE en 2004.

Pensar que la masa de votantes que echó al PP del poder fundamentalmente por sus mentiras y su desfachatez iba a aceptar que volviera a él sin la más leve rectificación, con los mismos protagonistas y el mismo estilo desgarrado y perdonavidas más acentuado aun, era -y los hechos lo han confirmado más allá de toda duda- totalmente ilusorio. Una cosa es que el partido de la oposición explote los errores y faltas del Gobierno y otra muy diferente que se los invente (romper España, rendirse a ETA, destruir la política exterior, regalar el Sahara a Marruecos..., por no hablar de las insidias indecentes y surrealistas sobre el 11-M).

Que Rajoy quiera rectificar el rumbo del partido es encomiable, que pretenda tomarse la revancha contra quienes le impusieron una política que no compartía es comprensible, pero... (y este pero es como una montaña) ¿debe ser precisamente Rajoy quien protagonice las consecuencias de esa reconducción, suponiendo que sea posible? ¿Acaso está Rajoy limpio de toda responsabilidad en los errores y culpas de su partido?

Ese es en realidad el mayor de los problemas. El peor rival de Mariano Rajoy es él mismo. Voluntaria o forzosa, su complicidad con la trayectoria de colisión y crispación del Partido Popular está fuera de toda duda. Entre otras cosas, tiene el dudoso honor de ser el primer jefe de la oposición que insulta (reiteradamente) al presidente del Gobierno y existe una legión de vídeos que testimonian sus excesos verbales dentro y fuera de sede parlamentaria. En el mejor de los casos se puede decir de él que es incoherente con sus supuestas ideas propias y en el peor, que es débil por dejarse imponer convicciones ajenas.

¿Puede alguien así gobernar España? Esa es la cuestión clave. Que Rajoy contribuya a reconducir el Partido Popular, que democratice su estructura de una vez (si ello fuera posible) será muy positivo. Este país necesita una derecha civilizada y tal vez Rajoy pueda ayudar a edificarla pero ni él puede ignorar que tiene un pasado no muy favorecedor ni milagro alguno va a lograr que los demás lo olviden. La credibilidad no se improvisa ni se falsifica.

leer online http://laspiral.blogspot.com

19 marzo, 2008

Irak: Entre diablos anda el juego

Cinco años después de la invasión de Irak, fecha de inicio de una tragedia que aún hoy causa dolor y vergüenza a todo bien nacido, se nos derrumba encima una sucesión de valoraciones positivas protagonizadas precisamente por los autores intelectuales del crimen.

Adelantándose mayestáticamente a todos, el empecinado ex presidente Aznar reivindicó el mayor de sus errores, asegurando que el balance es "muy positivo" y que volvería a hacerse la malhadada foto de las Azores.

Cada uno es cada uno y Aznar está en su derecho a seguir exhibiendo las virtudes teologales (según su particular concepción) que le han convertido en un paradigma de lo indeseable: el servilismo incondicional a Estados Unidos, la obstinación obcecada como filosofía y la mentira como instrumento político prioritario.

Por su parte, Bush, que, con el 26% de apoyo popular, no está en condiciones de presumir de nada, ha evocado la decisión que adoptó hace cinco años en complicidad con el presidente del Gobierno español y el primer ministro británico en términos de misión necesaria y exitosa. Y, por supuesto, ha hablado de victoria.

El vicepresidente Cheney y el candidato republicano McCain se han desplazado a Irak en estas fechas para entonar su particular 'todo va bien en el mejor de los mundos', una mentira venial si se consideran las originales. Las mentiras sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak o sobre el amparo del régimen de Sadam Hussein a Al Qaeda sólo son evocadas por quienes se opusieron a aquella invasión indecente.

Lógicamente, organismos internacionales neutrales, como Cruz Roja o Amnistía no comparten en absoluto el diagnóstico de los tramposos. Cinco años después de la invasión 'liberadora', Irak está políticamente dividido y larvadamente sumido en una guerra civil; la situación socioeconómica es insoportable; las infraestructuras han vuelto a mediados del siglo pasado y el futuro promete cualquier cosa menos la paz.

Nadie sabe mejor que los iraquíes hasta qué punto son remotas, cinco años después, las esperanzas de paz, democracia y bienestar que la invasión alentó en casi todos ellos. Ayer, un redactor del blog 'Inside Iraq', realizado por miembros de la plantilla iraquí del grupo de comunicación estadounidense McClatchy, dejaba claro el estado de ánimo que prevalece entre sus compatriotas (los que no se han expatriado). Tras evocar todas las expectativas generadas y defraudadas, concluía con un viejo dicho de la tierra: "El diablo que conoces es mejor que el que no conoces".

¿Se puede decir más claro?

Leer online http://laspiral.blogspot.com

10 marzo, 2008

Dos españas y media democracia

De las varias lecturas que pueden hacerse sobre los resultados de la elecciones generales no seré yo quien opte por cualquiera que tenga visos de optimismo. Como a la mayoría de los españoles (11.064.524 de votos) me congratula la victoria del PSOE no tanto en sí misma como por la derrota del PP que conlleva. En definitiva, lo que el electorado español ha dicho, por segunda vez consecutiva y con elocuencia irrefutable, es que no quiere a "ese PP" de nuevo en el poder. Ese PP, que no es el de Rajoy, sino el de Aznar; que no es el sedicente centro reformista sino una derecha irresponsable y rabiosa, anacronismo que parece salido de los trágicos años 30 es -lo quieran admitir o no- el autor genuino de la nueva victoria del PSOE.

Ese PP, con una inédita y antideontológica complicidad mediática, le ha 'regalado' a la democracia española la legislatura más crispada de su historia. Su actuación a lo largo de cuatro años en la oposición ha sido desleal, destructiva y repugnante. Repugnante -subrayo- porque se ha basado fundamentalmente en mentiras y en gratuitos alarmismos orquestados con toda una parafernalia de rayos y truenos y porque ha apelado sin rubor a un patriotismo excluyente, reaccionario y de cartón piedra. Suyo es el mérito de haber mantenido en estado de tensión e indignación permanente a la llamada 'izquierda sociológica', que ha sido, es y será mayoritaria en este país, les guste o no.

Pero también es suya la responsabilidad de la extrema bipolarización de la política española y sus efectos perversos, que estas elecciones han puesto de manifiesto más allá de cualquier duda. A mi personalmente me parece desolador el panorama tras la batalla que evidencia la 'tarta' estadística (vía El País) de las votaciones de ayer. He ahí retratadas (en rojo y azul, cómo no) las dos españas de toda la vida, como si el tiempo no hubiera pasado, como si no existiera una rica pluralidad de matices secuestrada y oculta tras esa radical simplificación del espectro político.

Es cierto que la normativa electoral tiene la culpa de ese cuadro patético más que cualquier otro factor, pero la radicalización del Partido Popular es responsable, en última instancia, de esa ruina del pluralismo que han puesto de manifiesto estas elecciones.

Hace cuatro años, tras la primera derrota del PP, proponía yo ingenuamente que 'ventilasen la casa'. "Si el partido del Gobierno saliente no acepta interpretar de modo objetivo las causas de su "sorprendente" derrota -escribí entonces- no sólo se estará haciendo un flaco favor a sí mismo sino también al país que tanto dice amar". Hoy, tras una legislatura en la que el PP ha ejemplificado todo lo que no debe ser la política si se entiende -y así debería entenderse- como servicio a la ciudadanía, cabe repetir lo mismo aún con mayor énfasis.

Deberían, por razones estrictamente higiénicas, ventilar la casa, permitir que el aire circule con libertad por sus estancias estancas y que el centro político sea algo más que una expresión vacía. Personalmente no albergo ninguna esperanza al respecto. La interpretación de los resultados electorales que hoy, atropellado y balbuciente, ha hecho el secretario general del PP, Ángel Acebes, deja claro que siguen empecinados en contar la realidad a su manera.

Pretender, como Acebes ha hecho, que se han beneficiado de los votos disidentes del PSOE y que ocupan "la centralidad política" es un puro cuento infantil. En cuanto a su razonable llamamiento a "recuperar los consensos", son ellos y no el Gobierno quien debe cambiar de política. Los consensos -especialmente el relativo a la política antiterrorista- los rompió deliberadamente el Partido Popular para deteriorar en mayor medida al Ejecutivo. Y ha fracasado.

Se habla ahora -y su diario "de cabecera, 'El Mundo', lo hace con especial nitidez- de un recambio en el liderazgo. Nada más cierto que Rajoy está 'quemado', no sólo políticamente sino también personalmente. El esfuerzo realizado en adoptar un discurso radical, demagógico y melodramático, con el que muy probablemente no se identifica, implica un desgaste extraordinario para cualquiera, especialmente si resulta derrotado. Lo mismo ocurre con Acebes y Zaplana, coprotagonistas y actores aparentemente más convencidos que el propio Rajoy de la estrategia destructiva del partido. Pero sería un error limitar los cambios a lo cosmético. No basta cambiar de rostros ni de formas. Deberían saberlo. Y tal vez lo saben, ¿pero van a actuar en consecuencia?

La respuesta seguramente es no. No mientras Aznar siga gobernando desde las sombras, envuelto en sus particulares rencores y fantasmas, el Partido Popular.

Leer online http://laspiral.blogspot.com

21 noviembre, 2007

'El Mundo': Cero patatero

Hace unos días Pedro J Ramírez, director del diario 'El Mundo', dejaba boquiabierto a todo el país y perplejos a sus incondicionales con un artículo en el que arremetía contra el Partido Popular, denunciaba sus errores y cuestionaba su liderazgo, dando prácticamente por sentada su derrota en las elecciones de marzo.

En la medida en que el periódico que dirige (es decir, él) ha sido el motor y el inspirador de algunas de las estrategias más indecentes y absurdas del primer partido de la oposición, el escrito implicaba -de modo tácito, claro- una autocrítica autodemoledora, pero Pedro J tiene cuajo para desmentir tal cosa o cualquier otra sin alterarse lo más mínimo.

El terremoto causado por el artículo en el interior del PP y en su entorno mediático parece haber sido de tal magnitud que el nunca bien ponderado líder de opinión ha considerado conveniente ofrecer urgentemente una 'jugosa' satisfacción al partido poniéndole un balón en el punto de penalty para que chute a placer contra el Gobierno.

Por supuesto, como tantas veces, se trataba de un 'bluff'. Y para colmo no era precisamente un infundio nuevo, lo cual cuestiona incluso la reconocida 'creatividad' de la redacción de 'El Mundo'. Como hoy desvela 'El País' , los supuestos contactos entre el PSE y ETA en algún lugar entre Alemania y Austria fueron 'dados a conocer' el 12 de octubre pasado por la emisora local City FM Radio. Sólo adquirieron fugaz oficialidad cuando, días más tarde, un miembro de la AVT comunicó dicha 'información' a un agente de la Brigada Operativa de Apoyo de la policía, que dio cuenta de la misma en un informe, desechado por sus superiores por su carencia flagrante de verosimilitud.

Dejo a la interpretación del lector el hecho de que un infundio transmitido por un medio minoritario el Día de la Hispanidad, celebración que el PP intentó utilizar contra el Gobierno, sea reproducido y magnificado por un medio masivo el 20-N y en vísperas de la manifestación programada por la AVT.

El crédito de ese periódico y del partido que le sigue estúpidamente la pesada broma es el mismo que tiene su director, capaz de criticar inopinadamente al grupo político al que se ha asociado y que en gran medida ha teledirigido en combinación con Aznar sin esbozar el más mínimo 'mea culpa'. Como diría el último de los mencionados: Cero patatero.

Leer online http://laspiral.blogspot.com

11 noviembre, 2007

Iberoamérica ya no es lo que era


Respecto al fondo de lo tratado y sucedido en la XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Santiago de Chile, nos quedaríamos, una vez más, en la superficie si nos limitásemos a la glosa regocijada del contundente “¿Por qué no te callas?” espetado por el rey de España al presidente venezolano. No obstante, antes de entrar en materia, hay que subrayar que don Juan Carlos, con el apoyo incondicional del Gobierno, está sumergido en una enérgica campaña de imagen destinada a subrayar su papel como valedor de la unidad nacional y privilegiado representante del Estado a nivel internacional.

A este respecto cabe preguntarse si sus actuaciones destinadas a ese fin son las más adecuadas; si es el Rey el más indicado para hacer su propia defensa (1-10-2007); si fue imprescindible y prudente la reciente “histórica” visita a Ceuta y Melilla, que Marruecos interpreta como una provocación gratuita, o si increpar al presidente venezolano, tuteándole en un marco lingüístico en el que el ‘usted’ es de rigor, tiene en Iberoamérica el mismo efecto divertido que en España o si, por el contrario, refuerza la visión de España como una potencia imperialista que desde hace años se ha impuesto por aquellos pagos.

Desde que en 1991 se iniciaron en Guadalajara (México) las cumbres que se vienen realizando con periodicidad anual, el marco iberoamericano ha cambiado tanto que ya no lo reconoce ni su madre (en este caso la ‘Madre Patria’). La confrontación abierta con el intervencionismo estadounidense, la despolitización de las fuerzas armadas y el aumento de los gobiernos de izquierda o de progreso en diversos países conforman una variable de importancia extraordinaria y exigen un reenfoque de la política exterior española, un distanciamiento del paternalismo vacuo e incluso cínico que se ha venido practicando desde los tiempos de Felipe González y que llegó a su cénit con las descaradas injerencias de Aznar.

Que Chávez llame ‘fascista’ a Aznar no tiene nada de sorprendente. Se lo llama mucha gente dentro y fuera de España y el presidente venezolano tiene muchas razones personales para guardarle rencor, en la medida en que le atribuye complicidad directa con el golpe de estado de abril de 2002, encabezado por el presidente de la patronal venezolana y que mantuvo al presidente legítimo de Venezuela alejado del poder durante largas y azarosas horas, hasta que los golpistas, ante la respuesta popular, llegaron a la convicción de que se arriesgaban a una guerra civil y renunciaron a su propósito.

Cuando el rey intervino ayer fue, en alguna medida, supliendo la insuficiencia de la presidenta chilena como moderadora y expresando el sentir de muchos de los asistentes. Chávez interrumpía sistemáticamente a Zapatero cuando éste le reprobaba sus alusiones a Aznar (*). Fue Zapatero y no el rey quien defendió expresamente a Aznar en tanto que presidente democráticamente elegido por los españoles. Lamentablemente, ni Aznar ni la actuación de Chávez en este caso tienen buena defensa. Tampoco, pese a todo, la intervención real fue oportuna.

Singularmente, don Juan Carlos vuelve a convertirse en protagonista cuando, ante las alusiones del presidente nicaragüense Daniel Ortega al conflictivo papel de la eléctrica española Unión Fenosa y a la actuación de la embajada española en las elecciones en Nicaragua, abandona la reunión. Sólo una imperiosa urgencia biológica justificaría ese gesto. A no ser que haya necesidad imperiosa de eludir entrar en un debate al que el rey no es ajeno.

En la nueva coyuntura iberoamericana, como decíamos, España debe reenfocar su papel paternalista. Las multinacionales españolas no constituyen precisamente una buena publicidad para la política exterior española en la zona. La práctica del capitalismo salvaje en países que afrontan graves dificultades no facilita que las políticas oficiales de cooperación, por mucha que sea su generosidad (y no lo es), sean vistas como una ayuda valiosa o una compensación suficiente.

Esta ha sido, en cierta medida, un Cumbre Iberoamericana de ruptura. Los países que podríamos denominar como ‘no alineados’ (Venezuela, Bolivia y Nicaragua especialmente) han marcado distancias respecto a los que intentan conciliar sus políticas con las estrategias económicas neoliberales que prevalecen en la globalización (con Argentina, Brasil y Chile, en vanguardia). No es probable que se rompa el diálogo porque es conveniente y fructífero para todos. A España le corresponde ahora redefinir cuidadosamente su papel en una situación en la que empieza a ser vista como antes se veía, en un papel similar, a Estados Unidos.

(*) Merece la pena subrayar la ‘interpretación’ del PP en este contexto. Mientras Aznar ha expresado su agradecimiento al Rey y –excepcionalmente- a Zapatero por una defensa que él seguramente no habría hecho en circunstancias similares, el PP alaba al Rey y califica (ayer) de ‘pusilánime’ la actitud del Gobierno y atribuye (hoy) los hechos a las ‘amistades peligrosas’ de Zapatero. Menos mal que el timón del Estado no depende de la capacidad de análisis objetivo del Partido Popular porque si no el barco de España estaría a estas alturas en el fondo de la fosa de las Marianas.

Leer online http://laspiral.blogspot.com

08 noviembre, 2007

Sin palabras



No quiero ponerle comentario ni apostilla alguna a esta elocuente viñeta de mi admirado JRMORA. El autor sí lo ha hecho. Podéis leerlo aquí.

07 noviembre, 2007

"Nauseabundo, repugnante y mezquino"

“Ha sido nauseabundo, repugnante y mezquino”, escribe en El País Olga Sánchez, la fiscal que investigó el 11-M. Y esos adjetivos no van dirigidos a calificar el brutal ataque terrorista, que fue todo eso y mucho más, sino las inadmisibles agresiones mediáticas que ha sufrido la firmante a lo largo de su actuación profesional en este caso y la irresponsable ligereza con que han actuado algunos periodistas y políticos.

Ella, discretamente, no da nombres, pero no hace falta. Al leer su artículo todos pensamos, inevitablemente, en la intoxicación permanente de la opinión pública realizada por El Mundo, en las delirantes diatribas de la COPE y su talibanes de sacristía, y, singularmente, pensamos en políticos como Zaplana, Del Burgo o Acebes, que han utilizado todas las insidias mediáticas de sus afines para hostilizar permanentemente al Gobierno y cuestionar a la Justicia.

Personalmente, creo que algo falla en el Estado de Derecho cuando es posible interferir en un proceso legal del modo deliberadamente torticero y manipulador en que se ha hecho durante todo el largo periodo de instrucción. Comprar el testimonio de delincuentes-confidentes, dispuestos a dar respuestas ‘a la carta’ de lo que les pide el medio que les paga no sólo no es periodismo de buena ley, sino que puede y tal vez debería ser calificado como delito o falta en buena parte de los casos. Renunciar a hacer información para poner en práctica auténticas campañas de intoxicación, con un goteo diario de nimiedades convenientemente engarzadas en un contexto prefijado y falso y que llegan a la portada con cualquier pretexto es algo más que una simple indecencia.

Sobre Jiménez Losantos y sus ‘homilías del odio’, mejor no nos extendemos. Este pseudoperiodista agitador e irresponsable pertenece a una fauna con la que las personas equilibradas sólo pueden adoptar dos actitudes: ignorarla (lo más recomendable) o verla por el lado cómico, dentro del género de la astracanada más vulgar en el que se inscribe. En cualquier caso, su pervivencia y su audiencia son un pésimo síntoma, en la medida en que acreditan que la derecha española, o al menos la parte más evidente de ella, no ha asumido ni interiorizado la democracia.

Lamentablemente, tras el conocimiento de la sentencia las insidias no han cesado. Todavía ayer, la Comisión de Interior del Congreso fue escenario de una confrontación al respecto. Es, una vez más, el PP contra todos. El partido que no ha asumido su derrota electoral del 14-M ni se aviene a reconocer su causa (la mentira) se ha empeñado en cocear el aguijón, en lugar de callar prudentemente y dejar que pase la marejada de quienes les confrontan con sus prácticas.

Y sólo faltaba el lamentable ex presidente Aznar, autor intelectual de la mentira y de la derrota y poseído de un rencor sólo equiparable a su soberbia empecinada. Hoy ha vuelto a repetir la frase que le hizo famoso sobre los desiertos lejanos y la montañas remotas y ha reiterado que el objetivo de los atentados era “cambiar el curso político de España”.

Esto es una pesadilla permanente y ya nadie ignora los monstruos que la pueblan. Quien se engañe es porque quiere.

Leer online http://laspiral.blogspot.com


31 octubre, 2007

11-M: El PP, a vueltas con la autoría intelectual

Pese a que, supuestamente, Rajoy habría dado ayer instrucciones al partido que preside para que destierre del debate electoral el ataque terrorista del 11-M y sus circunstancias, hoy es él mismo quien vuelve a cuestionar el proceso, tras hacerse pública la sentencia.

"Ya que los acusados como inductores o autores intelectuales, en los términos que utiliza la sentencia, no han sido condenados como tales", el líder del PP se considera legitimado para apoyar "cualquier otra investigación" que esclarezca este extremo y permita "avanzar sin límites en la acción de la justicia" (sic).

El hecho de que Rabei Osman El Sayed Ahmed, alias 'Mohamed el Egipcio', supuesto autor intelectual de la masacre, haya sido absuelto le parece a Rajoy y a su partido razón bastante para seguir cuestionando el proceso y para sostener, al menos subliminalmente, la insidia extendida por Aznar en su comparecencia ante la comisión parlamentaria de investigación "quienes lo planificaron no se esconden en desiertos lejanos, ni en montañas remotas".

Zapatero respondió puntualmente a la indecencia con la única respuesta posible y razonable. Efectivamente, vino a decir, no estaban lejos, estaban en Leganés, en alusión a los siete suicidas que se inmolaron en un último intento de causar muertes y se cobraron la vida de un miembro de los GEO.

Pero eso no les basta a quienes se han empeñado durante más de tres años en extender la sombra de la duda, incluyendo entre los sospechosos al propio PSOE en connivencia con policías y guardias civiles.

Tampoco les basta que el juez Del Olmo señalase en su momento, con total claridad, a Serhane Abdelmajid, 'El Tunecino', fallecido en Leganés, como líder espiritual y operativo del grupo terrorista autor de los atentados e instigador de los mismos. El magistrado que, laboriosamente y bajo una presión casi intolerable nunca antes soportada por un juez en España, instruyó el sumario poniendo el cuidado preciso para eliminar todas las dudas (y fueron tan numerosas como surrealistas) lo estableció sin duda alguna.

Sucede que el tribunal del 11-M no juzgaba a los muertos. Ningún tribunal lo hace. El proceso incluyó como hipotético autor intelectual a 'El Egipcio' porque, según la policía italiana, él mismo había reivindicado dicho papel en una grabación. Luego resultó que la grabación era técnicamente una chapuza y la transcripción muy imprecisa. No había causa para condenar a Rabei Osman. Eso era todo.

El autor intelectual, que no se hallaba en ningún lugar exótico, por supuesto, fue Serhane Abdelmajid.

Cualquier otra investigación que el PP se proponga apoyar tendrá que contar con espiritistas que convoquen a los suicidas o someter a torturas a los condenados como autores, que insisten en negar su participación y cuyos abogados han puesto más énfasis en apuntar a ETA que en defender su inocencia.

Ya está bien de la broma indecente sobre la autoría intelectual. Seguir dando pábulo a la fabulación conspiranoica es una irresponsabilidad tan gigantesca que sería digna de consideración la posibilidad de exigir responsabilidades legales al partido (o al menos a los miembros del partido) que la sostenga.

La lluvia de mentiras, insidias e intoxicaciones de la opinión pública debe terminar ya.

Leer online http://laspiral.blogspot.com

23 octubre, 2007

Avergonzarse de la derecha no es avergonzarse de España

¡Sorpresa! Aznar ha engendrado un nuevo libro. Se titula 'Cartas a un joven español' y consta de 17 capítulos, es decir, 17 cartas, en las que el gran ideólogo de la derecha española explica su particular 'Weltanschaung' a un hipotético joven llamado Santiago, cuyas epístolas no aparecen (significativamente) en el libro. Todo ello, claro, con la próxima convocatoria electoral 'in mente', que el presidente de la FAES no da puntada sin hilo.

Dice el mayor de nuestros patriotas que es "preocupante" la tendencia de la izquierda a "avergonzarse de España" y denuncia "un cierto esnobismo muy propio de la izquierda española que le lleva a negar el hecho nacional", como si "declararse español fuera de mal gusto" o los símbolos de la nación "pudieran estar o dejar de estar de moda".

Es más, según el ilustre prócer la pérfida izquierda ha "interiorizado la leyenda negra" y la ha propagado "irresponsablemente" hasta llegar a "unir los esfuerzos con aquellos que niegan la nacionalidad española en sus dos sentidos, el de la unidad y el de libertad". No comprendo que Aznar logre conciliar el sueño con estas terribles pesadillas acosando sin tregua su alma de encendido patriota hispano-estadounidense.

¿Será que no se cree lo que dice? Pues será. Sí, yo creo que deber ser eso.

En cualquier caso, me consta que la izquierda española no se avergüenza de España ni del pueblo español, sino más precisamente de la derecha española a la que Aznar parece querer representar como paradigma cumbre, y que es autora y protagonista secular de una historia construida en gran medida sobre la intolerancia, la codicia y la persecución e incluso el exterminio del diferente, del oponente.

Una derecha que, todavía hoy, es capaz de fabricar un variado repertorio de mentiras (a veces contradictorias entre sí, pero qué les importa) destinadas a generar inquietud y miedo -sin desdeñar que también produzcan odio- porque ese es el caldo de cultivo en el que habitualmente ha recogido los mejores frutos.

Esa derecha incivil e irresponsable, que pretende monopolizar el patriotismo, es la que avergüenza a la izquierda española, la que hace temer, todavía hoy, que la actual experiencia democrática pueda convertirse en un nuevo paréntesis en nuestra accidentada historia.

Y esa derecha, que es española, no es España ni tiene la exclusiva de su representación por mucho que se empeñe.

Leer online http://laspiral.blogspot.com

17 octubre, 2007

Despropósitos, aspavientos, mentiras y delirios


Hay que admitir que a la hora de escenificar aspavientos y despropósitos el Partido Popular es imbatible. Y últimamente están sembrados. Tras el númerito 'institucional' de Rajoy vía vídeo en plan "le roi c'est moi" sólo nos faltaba Mayor Oreja resucitando y rehabilitando al muerto.

"¿Cómo voy a condenar lo que, sin duda, representaba a un sector muy amplio de españoles?", se pregunta en una entrevista publicada en 'La Voz de Galicia' este demócrata de toda la vida. Naturalmente ni se le ocurre plantearse la ilegalidad de origen de la dictadura o el hecho de que el golpe de estado del 18 de julio no fue contra ningún régimen despótico sino contra una república legítima, regida por un Gobierno que tenía su origen en unas elecciones democráticas.

Para Mayor Oreja, la larga y brutal dictadura fue una Arcadia feliz, caracterizada por una "extraordinaria placidez" para aquel sector supuéstamente "muy amplio" de españoles. La paz de los grandes cementerios bajo la luna; la del exilio forzado; la de las prisiones atestadas; la de los juicios injustos, sumarísimos o no; la del silencio por decreto; la de la ley de vagos y maleantes; la del tribunal de orden público. La España 'plácida' del silencio y la conformidad por decreto, la de la propaganda ilegal y el miedo omnipresente, casi supersticioso. ¿Quién si no él y los suyos siente nostalgia de tan selectiva y falsa placidez?

En el caso de Aznar, del que constan artículos publicados en los últimos años 70 en la prensa de La Rioja añorantes de la dictadura e inquietos ante la Constitución y el Estado de las autonomías, ya nada puede sorprender. Su manera de contar la reciente historia de España -la que todos hemos vivido- es un desafío a la memoria colectiva y a la inteligencia de los españoles. Su última intervención, en Salamanca, trasudó el inextinguible rencor que le posee desde el aciago 14-M.

Decir que el PSOE, cuando él gobernaba, negoció simultáneamente con el PP y con ETA es mentir cínicamente y por partida múltiple. Tratándose de Aznar, lo habitual. Fue el PSOE quien propuso el pacto antiterrorista, que Aznar contempló en principio con reticencias y resistencia. Con bastante posterioridad (no simultáneamente), un miembro del PSE, Jesús Eguiguren, concluye de sus encuentros personales con miembros de Batasuna no sólo que el entorno radical abertzale está abierto al diálogo, sino que ETA podría declarar un alto el fuego e incluso abandonar las armas tras una presumiblemente larga negociación. Lo que se inicia entonces es un proceso de exploración mutua entre Batasuna (no ETA) y PSE (25 reuniones, se dice) que sólo cuando el PSOE llevaba dos años en el Gobierno (22 de marzo de 2006) conducen a la declaración de alto el fuego por parte de ETA. Si eso es simultaneidad, que baje dios y lo vea.

En cualquier caso, el diálogo con ETA, que al contrario del que mantuvo el Gobierno de Aznar no supuso ninguna contrapartida para la banda (el Gobierno del PP acercó presos a la península y, dentro de la península, al País Vasco), sigue siendo uno de los caballos de batalla en los que el PP funda su política de oposición.

Ayer, sin ir más lejos, el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, aseguraba con su habitual rostro, aceitunado y pétreo, que Zapatero no está capacitado ni tiene legitimidad (¿legitimidad?) para afrontar el "desafío" que plantea Ibarretxe con su referéndum. "Después de todo lo que ha ocurrido esta legislatura, que ha sido una fábrica de independentistas, y de que se haya negociado con ETA, Zapatero no está en condiciones de hacer frente a este desafío", dijo el inefable.

Mientras Rajoy aseguraba que el presidente del Gobierno había hecho lo que él le había pedido, lo único que se puede hacer, Zaplana insistía en que “si hubiera voluntad inequívoca para frenar este desafío, el comportamiento sería radicalmente distinto". ¿Cuántos partidos hay en el PP para que sea posible que mientras su presidente se atribuye parte del mérito en la firmeza con que Zapatero le dice a Ibarretxe que no hay camino el portavoz constate tibieza e insuficiencia en la actuación presidencial?

También ayer, Zaplana consideró necesario salir en defensa de Mayor Oreja y, aunque aseguró que no había leído sus declaraciones (¡ !) aludió, cual si de perros se tratase, a su “pedigrí”, a su carácter de "demócrata de la cabeza a los pies" desde siempre, y cuya biografía es más "contundente" que cualquier declaración.

Dada su fe de intoxicador profesional en que no hay mejor defensa que un buen ataque ni arma más eficaz que una insidia, el hombre que está en política para “forrarse” dejó caer que “muchos de los que hoy se meten con nosotros no estaban en las filas de los que peleaban por la libertad (...) y tenían cargos públicos en la administración franquista".

¿Quiénes? Es inútil preguntar. Lo dice Zaplana y ya está. Es como cuando afirmó que Aznar nunca había asegurado la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. En media hora las ‘históricas’ grabaciones le estaban desmintiendo con contundencia más que suficiente como para desautorizar a un político y más al portavoz de un partido de por vida.

Para completar el cuadro, Ana Botella, esposa de Aznar y concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, insistió –sin nombrar a nadie, claro- en que era un hecho el pasado franquista tanto de miembros del PP como del PSOE (ella no fue franquista, por supuesto). Cualquiera, sin embargo, podría nombrar, a título meramente indicativo, a dos luminarias del franquismo que están en el PP y cuya relevancia es incomparable con la de cualquiera de los innombrables franquistas que supuestamente hay en el PSOE: el padre fundador, Manuel Fraga Iribarne, y el escurridizo y siempre sonriente Rodolfo Martín Villa. ¿Quién da más?

En cualquiera caso, ya puesta en modo disparate sobre la memoria histórica, la ex presidenta consorte comparó el 18 de julio de 1936 con la huelga minera asturiana de 1934 (bañada, por cierto, en sangre por Francisco Franco, entonces al servicio de la república). ¿Condenaría el PSOE aquella huelga?, concluía.

Esto es el delirio.

Leer online http://laspiral.blogspot.com


03 octubre, 2007

Desventuras de un burro de noria llamado España

Admito que hay cosas en este país que me ponen de muy mala leche (¿y a quién no?, dirá usted por sus personales motivos) y cuando me hallo en ese estado de cabreo me abstengo de escribir por razones obvias. Intento evitar incurrir en lo mismo que pretendo criticar, que en definitiva es la irracionalidad a la que se está apelando en estos tristes momentos. De ahí mi más reciente silencio.

A medida que se aproxima la fecha electoral asistimos a un delirio progresivo, en el que, además del cansino juego de las ofertas y contraofertas programáticas, regresan los viejos fantasmas en torno a los cuales giramos permanentemente (nos hacen girar, para ser más preciso), cual burro de noria: la unidad de España y la forma de estado.

Paradójicamente, ni la unidad supuestamente amenazada ni el dilema monarquía/república les quitan el sueño a los españoles. Al menos, no todavía. De modo acaso intuitivo, o por simple sentido común, los ciudadanos, en su día a día, ignoran estas 'dramáticas' cuestiones y las sitúan en el terreno de las especulaciones políticas a las que tan dados son los profesionales de la representatividad y sus corifeos mediáticos, sin por ello representarnos de modo verosímil; ni a nosotros ni a nuestros problemas más reales y urgentes.

Si la ínfima minoría de acémilas que quema retratos de los reyes me causa una enorme repugnancia instintiva (me recuerdan a la incendiaria Inquisición, que a falta de reo lo quemaba en efigie), la untuosa beatería de algunos fiscales y de ciertos medios informativos en relación con esos gestos iconoclastas y simbólicos me provoca perplejidad y desasosiego. Son ellos los que dan a hechos irrelevantes e inscribibles en el marco de la libertad de expresión la dimensión transcendental que ansían quienes los patrocinan. ¿Se puede ser más estúpido?

El problema, sin embargo, es que en esa actitud, generalmente, no hay tanta estupidez (que la hay) como cinismo. Cuando personas con más de dos dedos de frente sobredimensionan hasta la caricatura realidades casi insignificantes están alentando deliberadamente el voto del miedo, el voto al PP, que es quien a lo largo de toda esta legislatura está empeñado en dibujar un cuadro tan caótico como irreal. Se trata de crear alarma de modo artificial, de afirmar que todo va muy mal, que España se rompe, que volvemos a las andadas (Aznar dixit) y que la causa es el Gobierno complaciente y errático de Zapatero.

Cuando Rajoy atribuye a la ‘frivolidad’ de Zapatero la insistencia de Ibarretxe en convocar referendos; cuando insiste en que se imponga a como dé lugar que la bandera de España ondee en todas las instituciones; cuando anuncia que propondrá una letra para el himno nacional que hable de la Monarquía queda claro en qué terreno se pretende deteriorar y derrotar al PSOE. Aparentemente, los anecdóticos ataques a la Corona también tendrían su origen en la nunca probada ‘debilidad’ del Gobierno. ¿El nacimiento del ‘plan Ibarretxe’ bajo un gobierno del PP se debía a la debilidad de estos incuestionables patriotas? La cosa sería de risa si no fuera tan penosa.

Ese es el juego diseñado. Miente que algo queda. Ya sólo faltaba el hierático bufón llamado Zaplana afirmando que la situación es tan grave como el 23-F para que el cuadro de patrioterismo delirante e indecente adquiera caracteres surrealistas. No cabe concebir un electoralismo de más baja estofa.

El paisaje nacional, sin embargo, no estaría completo si en él faltasen el risible Ibarretxe con su nuevo plan electorero y la falsa convicción de que la consulta que proyecta es legítima o la rampante demagogia que habitualmente exhibe ERC. Son gentes como ellos, con sus calculados delirios de economía electoral, los que contribuyen a alimentar las estrategias de tres al cuarto de quienes añoran aquella poética entelequia de la “unidad de destino en lo universal”, construida sobre el forzado silencio y el lavado de cerebro (el miedo, siempre el miedo) de la inmensa mayoría. Flaco favor le hacen a su propia causa, ¿pero quién se lo demandará?

Leer online http://laspiral.blogspot.com

21 agosto, 2007

El PP y la precampaña

Cuando todavía no ha comenzado el curso político ya se ha abierto la precampaña de las generales de 2008. No para el PP, por supuesto; no para Rajoy, que está permanentemente en campaña o precampaña a lo largo de toda la legislatura. Pero curiosamente, cuando el líder conservador se había tomado unos días de pausa en su sistemático y reiterativo discurso fue Zapatero, el pasado día 14 en Jerez, quien dio el banderazo de salida con un mitin mitinero en el que advirtió a los ‘populares’ que se fueran preparando para el 2012 y aseguró que le iba a hacer “más ilusión ganar la segunda vez que la primera”. Sobrado él.

Días mas tarde, el domingo pasado, Rajoy consideró conveniente echar su cuarto a espadas y aseguró que su partido obtendría mejores resultados que cuando, en 1996, ganó sus primeras elecciones. ¿Y Rato, qué va a pasar con Rato? Esa es la pregunta del millón de dólares a la que el deteriorado líder del PP tiene que enfrentarse desde que el ex vicepresidente del Gobierno anunció su renuncia a la presidencia del FMI y su retorno a España por razones familiares.

Parece ser que Rajoy -a juzgar por sus respuestas- sabe tanto de los propósitos de Rato como cualquier otro español que lea los periódicos. Y lo que es evidente es que la pregunta no le hace la menor gracia. Lógico, porque inevitablemente la interpreta como una interpelación tal que “¿por qué no renuncia usted, cuyo índice de popularidad roza el punto de congelación de toda esperanza, y deja que Rato se ponga al frente cuando todavía hay tiempo?”

Van dados quienes alienten tales esperanzas. Si como muestra sirve un botón, considérese el modo alevoso en que el prognato Acebes se ha ‘cepillado’ al sufrido e incordiante Piqué, que en su momento había tenido la osadía de pedir su defenestración y la de Zaplana en tanto que rastros y reliquias de la mala vida pasada.

Pero hay otro botón de muestra más reciente y no menos elocuente acerca de los vientos que surcan el núcleo duro del PP. El mismo día que Rajoy salía a la palestra para relatar su sueño de ganar las elecciones, Ruiz-Gallardón lograba provocar un nuevo sarpullido alérgico entre sus compañeros y sin embargo enemigos reiterando su aspiración a ser diputado. Como hubiera dicho su jefe y padre espiritual, Acebes y Zaplana saltaron y soltaron aquel inolvidable “ahora no toca” que, junto al “cero patatero”, hicieron famoso al patrón de la FAES.

Por su parte, Esperanza Aguirre, coriacea e implacable rival personal del alcalde de Madrid, creyó oportuno matizar agudamente que en el Congreso están representados los ciudadanos, no las ciudades. Buena oportunidad para que Rajoy hubiera vuelto a mascullar aquello de ‘¡vaya tropa!’.

Pero Rajoy anda aparentemente muy absorto en sus ensoñaciones ‘sarkozystas’. Su afirmación de que un futuro gobierno del PP incluiría a gente nacionalista y de izquierda es elocuente e impagable en este sentido. Este hombre es un humorista.

El problema es que la política española no es ‘Paramount Comedy’. No todavía.

Leer online en http://laspiral.blogspot.com