Comentarios sobre la actualidad, reflexiones sobre la deriva histórica que nos conduce hacia viejas pesadillas y cualquier otra cosa que considere de interés.
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28 octubre, 2017
Cataluña: el triunfo pírrico de la voluntad
Por 70 votos a favor, por sólo 70 diputados de los 135 que integran el Parlament, Cataluña es desde ayer teóricamente independiente de España. Un triunfo pírrico e irreal que es consecuencia de una sola cosa: la voluntad, o, mejor dicho, el voluntarismo de un núcleo duro de 'irredentos' que, pese a su fracaso en unas elecciones que ellos mismos habían declarado plebiscitarias, han estado trabajando con ahínco en la movilización popular para convocar finalmente un referéndum secesionista, previsto desde el primer momento.
Tres fuerzas disímiles y en el fondo inconciliables son las que han logrado esta victoria que, en definitiva, es una derrota, no sólo para ellos sino también para quienes, previsiblemente, tendrán que pagar más pronto que tarde las consecuencias del empecinamiento de 70 políticos 'aventureros'. Sólo los miembros del PDeCat, Esquerra Republicana y la CUP conocen en detalle las diferencias que les separan y han causado tensiones internas que han rozado la ruptura. A nosotros nos queda intrerpretarlas a la luz de la ideología, trayectoria y prácticas de cada uno de ellos. La política y los políticos españoles no son - por más que los catalanes lo aseguren - peores que ellos, vistas las evidencias.
Sólo ellos, también, saben por qué ahora y por qué así. Otra cosa es que quieran y puedan explicarlo, y más difícil aún sería justificar el alto coste social y político de una 'operación' abiertamente ilegal y provocadora que convirtió las sesiones parlamentarias del 6 y 7 de Septiembre en sendas vergüenzas para los anales de la democracia. El 'apisonamiento' y desprecio de la oposición y la marginación de los órganos jurídicos de la Cámara constituyeron en dichas jornadas indicios candentes y bochornosos del desprecio a la legalidad vigente que había de imponerse como táctica. Así, en apenas dos meses, los independentistas han provocado una fractura social y una crispación inéditas en Cataluña.
La aplicación del artículo 155 de la Constitución, aprobada por el Senado en la misma jornada, suspende 'de facto' el autogobierno al destituir a la totalidad del Govern y disolver el Parlament, poniendo en manos del Gobierno central la responsabilidad de la gestión de la comunidad, que debe conducir a unas elecciones el 21 de Diciembre, una vez 'restablecida la normalidad'. Si el desafío independentista ha creado incertidumbres y zozobras tanto en Cataluña como en el resto del Estado, las medidas del 155 no aligeran precisamente esa carga, sino que pueden acentuarla.
Puigdemont, que no parece haberse dado por aludido de su defenestración, ha dicho que a la intervención del Estado ('tutela' lo llama 'Le Monde') se debe oponer una reacción independentista 'pacífica'. El problema es que, de la mano de la fractura social que se ha producido, han empezado a registrarse ciertas acciones de violencia verbal y física que tal vez se acentuen del lado secesionista (o de ambos lados) una vez aprobada la Declaración Unilateral de Independencia, que para ellos es irreversible a pesar de su génesis irregular y antidemocrática. Quienes violentan las leyes no es fácil que renuncien a ejercer otras violencias.
Esa es la incertidumbre fundamental: si la aplicación del artículo 155 se podrá realizar pacíficamente y si de un modo igualmente pacífico se podrá llegar a las elecciones del 21-D. Dados los precedentes, en los que los independentistas han evidenciado su gusto por las tácticas generadas mediante la secuencia acción-represión-acción y por la creación de situaciones propicias al victimismo, podríamos volver a encontrarnos con imágenes como las del 1-O.
Es lamentable el recurso al 155 (por primera y esperemos que última vez) porque, independientemente de las causas que provoquen su aplicación, el daño que se puede infligir a la democracia, y las heridas y ofensas que puede dejar en la memoria colectiva, seguramente no van a contribuir a la paz social ni facilitar una aproximación dialogante entre las partes. Que Rajoy, el inmóvil y cínico presidente del Gobierno, deje de serlo una vez que se supere esta crisis, si se logra superarla, es sumamente deseable. Su singular especialidad en no atender ningún tipo de demandas y dejar que los problemas se pudran hasta estallar es nefasta e indigna de un presidente democrático.
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03 febrero, 2013
Dimisión ya
Incluso el comedido Rubalcaba ha rectificado para pedir la dimisión de Rajoy ante los indicios fervientes de corrupción que afectan al partido gobernante.. "El señor Rajoy no puede dirigir nuestro país en un momento tan delicado como éste", ha argumentado, en sintonía con buena parte de la opinión pública. No plantea una moción de censura, que perdería, ni elecciones anticipadas, en las que tal vez correría el mismo riesgo. Apela, en definitiva, a la buena fe y voluntad del PP, pero lo hace tarde, cuando ese partido ha cerrado filas en torno a un "todo es falso" que desafía ciegamente a las evidencias.
España se halla en un momento dramático de su historia por causa de la crisis económica y precisa absolutamente no sólo de la confianza de los mercados sino también de la UE, del BCE, del FMI... y, sobre todo, de sus propios ciudadanos No estamos para los habituales empecinamientos ni para trucos de prestidigitación. La imagen que hoy proyecta España no conoce precedentes en la historia política de los países de la UE. Ni siquiera la Italia de Berlusconi en sus peores momentos cayó tan bajo.
Tal como están las cosas, el PP se apresta a una larga y lenta agonía, en la que España no tiene por qué acompañarle. Ha llegado el momento de la lucidez y la responsabilidad histórica y la duda dramática es saber si el partido que nos gobierna está a la altura.
28 diciembre, 2012
Breve
"No hay que engañar a los españoles".- Tras analizar las palabras de Rajoy casi no me quedan palabras a mi que no sean imprecaciones. ¿Cómo se puede ser tan mentiroso, caradura y cínico? Este tío nos ha tomado a todos por jumentos. Por una lado, dice que no puede apelar a la paciencia de los españoles porque "ya no les queda". pero a continuación habla de "perseverancia en la dirección correcta", eufemismo que oculta el propósito de continuar con los recortes que Bruselas (UE), Frankfurt (BCE) y Washington (FMI) consideren "imprescindibles". depositando la carga del dolor sobre los ciudadanos en situación más débil. ¡Y todavía culpa a la herencia este presidente 'teledirigido'!
20 julio, 2012
La insolvencia valenciana: un paradigma español
Hoy parece que todos los rayos del cielo están destinados a caer sobre la torturada España. La prima de riesgo alcanza el récord histórico absoluto de 619 puntos; el interés que se paga por la deuda soberana lo roza, con un guarismo de más del 7%, y la Bolsa cae el 5,9%. Peor imposible. O quizás no, a la vista de cómo se van desarrollando los acontecimientos.
Es evidente que esos 'entes' llamados 'los mercados', que en realidad ocultan un número bastante limitado de nombres y siglas rebosantes de poder, dinero y avaricia, no se dejan impresionar por los cilicios que el Gobierno español, sumisamente, aplica a sus ciudadanos. Los expertos en emitir 'profecías' destinadas al autocumplimiento han apostado por la ruina de España y no cejan en su propósito de devorar a la res mientras tenga un hálito de vida.
Pero no es éste el momento de hablar de los mercados y de su inmunidad escandalosa. Tendrá que ser un acuerdo global - que hoy por hoy, todavía, parece muy improbable - quien les siente la mano a los que conspiran día tras día y hora tras hora para alterar el valor de las cosas en su propio beneficio. Ahora se trata de hablar del permanente caos español, de la ineptitud impotente y culposa de una clase política habituada a ignorar las necesidades de las mayorías para satisfacer las de las minorías especuladoras y corruptas y - con excesiva frecuencia - las propias.
El colofón del día y una de las causas de la debacle que se ha escenificado ha sido la petición de rescate por parte de la Comunidad Valenciana al Fondo de Liquidez creado por el Gobierno para las autonomías en apuros. Es la primera región que lo solicita y no será la única en hacerlo, pero sí, sin duda, la que más dinero obtenga. Ya en diciembre de 2011 fue preciso adelantarle parte de las transferencias correspondientes al presente año para que pudiera saldar su deuda de 123 millones con el Deutsche Bank, que se había negado a refinanciarla. En enero volvió a pedir árnica, esta vez más de mil millones, al Instituto de Crédito Oficial. Pero era sólo el principio: luego reclamaría 1.600; poco más tarde 4.000... y ahora ni ha querido cuantificar lo que pide. Antes de este último asalto se estimaba que la deuda de la comunidad equivalía al 23,6% del total de las autonomías.
Hubo un tiempo en que la Comunidad Valenciana era envidiada en el resto de España. Sus índices de crecimiento interanual y su renta per cápita la presentaban como la más próspera en el conjunto del Estado. Nadie se cuestionó entonces sobre el origen del 'milagro valenciano'. Incluso la voz de la oposición política regional fue silenciada dentro y fuera de la región. Para Rajoy y su partido era la 'joya de la Corona', el ejemplo máximo de la buena gestión del PP. Francisco Camps, su presidente, era halagado y reverenciado como un 'príncipe sabio' y fue defendido hasta el absurdo cuando le salpicaron los primeros indicios de corrupción, que según todos los síntomas sólo son la punta del iceberg.
Habría que retrotraerse a la época en que Eduardo Zaplana presidió la Generalitat valenciana para detectar los orígenes del 'Patio de Monipodio' que ha resultado ser finalmente la 'gran perla del PP', pero no quiero alargar innecesariamente este texto. Baste decir que, durante la investigación del 'Caso Naseiro' (1990), que quedaría en nada a causa de la deficiente actuación policial, Zaplana fue grabado haciendo esta contundente afirmación: "Yo estoy en política para forrarme".
La filosofía del 'pelotazo', la corrupción rampante, la hipertrofia de la construcción, los megalómanos gestos y gastos 'imperiales' y una irresponsabilidad rayana con la locura han sido la causa de la quiebra 'de facto' de la comunidad 'ejemplar'. La debacle se ha llevado por delante a las instituciones financieras regionales (Bancaja, CAM y Banco de Valencia), que a su vez han pesado contundentemente en el fiasco de Bankia. Las 'alegrías' valencianas, en suma, nos han salido demasiado caras a todos los españoles, que ahora tenemos que pagar los platos rotos sin que ningún expolio a las rentas de los ciudadanos le parezca suficiente al Gobierno.
Se habla ahora de la posibilidad de una intervención 'férrea' del Estado en la gestión autonómica de la CAV, pero uno se pregunta si esa actuación será suficiente, si no están tan podridas las manzanas que lo lógico y saludable sería cortar el árbol. Lamentablemente este país está regido por ineptos dubitativos y descoordinados, cómplices objetivos de los despropósitos valencianos y aparentemente incapaces de adoptar medidas que den una muestra clara, a nivel interno e internacional, de que existe un propósito de enmienda real. Son ellos los que justifician con su actitud la presión de los mercados.
Pie de foto: Zaplana y Camps: un estilo de vida insostenible.
29 junio, 2012
UE: Victoria del sentido común
El 'Financial Times', diario económico británico
habitualmente bien informado pero no poco insidioso - especialmente si
se trata de la UE -, titula hoy en su web "Rajoy fue el auténtico
vencedor en la cumbre, pese a la satisfacción de Monti" (que fue el
encargado de hablar con la prensa). Los entresijos de la reunión, una de
las más accidentadas de la historia de la UE,
son desconocidos en su detalle, pero el veto ejercido por España e
Italia contra el proyecto original no dejó lugar a dudas acerca de la
tensión y la gravedad de la situación. "Hemos evitado un lunes negro",
ha dicho Monti. Y es cierto.
Hasta el borde del amanecer estuvieron debatiendo y finalmente parece que triunfó el sentido común. Merkel dio su brazo a torcer. Rajoy consiguió que la responsabilidad jurídica del salvamento de la banca española no recayera sobre el Estado, lo que pondría en una situación mucho peor a la ya atribulada deuda soberana. Monti logró garantías de que el Banco Central Europeo intervendrá en apoyo de los países que están cumpliendo sus compromisos con la comunidad y sufren el acoso de los mercados - como Italia y España, pero no sólo - y Hollande vio cómo, por primera vez, comenzaba a plasmarse la filosofía comunitaria que viene patrocinando.
No nos engañemos, sin embargo. El acuerdo ha sido posible sobre todo gracias a la negra situación económica que se había creado. Todos, incluída Alemania, le estaban viendo las orejas al lobo y decidieron cerrarle la puerta, pero nadie sabe lo que habrá de venir porque los especuladores estaban haciendo un gran negocio con las subastas de deudas soberanas en euros y nada garantiza que no sigan intentando ordeñar la vaca europea por sus flancos más débiles. A las buenas noticias suelen seguirlas las incertidumbres que deliberadamente exponen los "especialistas", sumamente reacios a abandonar su presa.
Hasta el borde del amanecer estuvieron debatiendo y finalmente parece que triunfó el sentido común. Merkel dio su brazo a torcer. Rajoy consiguió que la responsabilidad jurídica del salvamento de la banca española no recayera sobre el Estado, lo que pondría en una situación mucho peor a la ya atribulada deuda soberana. Monti logró garantías de que el Banco Central Europeo intervendrá en apoyo de los países que están cumpliendo sus compromisos con la comunidad y sufren el acoso de los mercados - como Italia y España, pero no sólo - y Hollande vio cómo, por primera vez, comenzaba a plasmarse la filosofía comunitaria que viene patrocinando.
No nos engañemos, sin embargo. El acuerdo ha sido posible sobre todo gracias a la negra situación económica que se había creado. Todos, incluída Alemania, le estaban viendo las orejas al lobo y decidieron cerrarle la puerta, pero nadie sabe lo que habrá de venir porque los especuladores estaban haciendo un gran negocio con las subastas de deudas soberanas en euros y nada garantiza que no sigan intentando ordeñar la vaca europea por sus flancos más débiles. A las buenas noticias suelen seguirlas las incertidumbres que deliberadamente exponen los "especialistas", sumamente reacios a abandonar su presa.
10 mayo, 2012
Breves
Recortes selectivos.- François Hollande ejemplificará el cambio de política que se propone realizar reduciendo en un 30% su propio sueldo y el de los miembros del Gobierno, como primera medida. En España, mientras tanto, Rajoy se ha congelado el sueldo y percibirá el mismo que Zapatero, mientras los sueldos de su Gobierno se mantienen en la misma cantidad que sus predecesores. Al parecer consideran que ya son suficientemente bajos. Lo que no se congela, sino todo lo contrario, es el número de asesores del presidente del Gobierno, que ha decidido rodearse de 82, nada menos (el 46% más que Zapatero). Por otra parte, el número de altos cargos se ha reducido sólo en un 10% frente al 25% prometido. El incumplimiento de promesas se confirma como la auténtica especialidad del presidente del Gobierno español.
07 mayo, 2012
Rajoy y el "interés general"
Rajoy se ha mostrado hoy sorprendentemente claro y firme en sus declaraciones a Onda Cero. Paradójicamente, tanta claridad y firmeza la ha destinado a desmentirse por enésima vez a sí mismo: los bancos SÍ serán rescatados con dinero público si ello fuera necesario para el "interés general". Le gustaría - dice tambièn - bajar los impuestos, pero "no puedo". Eso no parece tener nada que ver con un "interés general" tan particular como el que nos tiene a todos bajo la suela del zapato. Su 'firmeza' y 'claridad' no excluye, por otra parte, que alguna autonomía díscola o descuidada con el cumplimiento de las previsiones de déficit pueda ser intervenida.
Con tan inédita contundencia el presidente del Gobierno sólo intenta ocultar el hecho lamentable de que ni él ni su Gobierno rigen ya en absoluto la economía española, que está intervenida 'de facto', bajo los dictados del BCE, institución servil, a su vez, a los intereses del mercado. El patético Rajoy está finalmente en su salsa: obedeciendo y secundando con aparente energía y entusiasmo las decisiones ajenas, que es lo que ha demostrado saber hacer mejor hasta la fecha.
Colateralmente puede deducirse - ante la ausencia de toda alusión al crecimiento - que el BCE y el núcleo duro de la UE descartan que la elección de Hollande en Francia - que ya preveían - vaya a alterar esencialmente el estado de cosas actual. Así se deduce de la proximidad en el tiempo entre las 'claras' declaraciones de Rajoy y la reciente cumbre del BCE en Barcelona, que fue precedida significativamente por la visita de herr Schaüble. En la comparecencia que éste hizo junto a un De Guindos con cara de circunstancias y forzada sonrisa ambos aseguraron que era posible conciliar el control del déficit y el crecimiento económico. Es obvio que, al menos en lo que respecta a España, ninguno de los dos lo creía viable.
Con tan inédita contundencia el presidente del Gobierno sólo intenta ocultar el hecho lamentable de que ni él ni su Gobierno rigen ya en absoluto la economía española, que está intervenida 'de facto', bajo los dictados del BCE, institución servil, a su vez, a los intereses del mercado. El patético Rajoy está finalmente en su salsa: obedeciendo y secundando con aparente energía y entusiasmo las decisiones ajenas, que es lo que ha demostrado saber hacer mejor hasta la fecha.
Colateralmente puede deducirse - ante la ausencia de toda alusión al crecimiento - que el BCE y el núcleo duro de la UE descartan que la elección de Hollande en Francia - que ya preveían - vaya a alterar esencialmente el estado de cosas actual. Así se deduce de la proximidad en el tiempo entre las 'claras' declaraciones de Rajoy y la reciente cumbre del BCE en Barcelona, que fue precedida significativamente por la visita de herr Schaüble. En la comparecencia que éste hizo junto a un De Guindos con cara de circunstancias y forzada sonrisa ambos aseguraron que era posible conciliar el control del déficit y el crecimiento económico. Es obvio que, al menos en lo que respecta a España, ninguno de los dos lo creía viable.
31 marzo, 2012
Breve
DAVID CAMERON, su Gobierno y sus políticas son el espejo en el que, según su propia confesión, gusta de mirarse Rajoy. Según el hermético y huidizo presidente del Gobierno español es un modelo a imitar. La jugosa información de 'El País' sobre los errores, trapisondas y manejos de Cameron y su equipo dejan muy claro hasta qué punto el 'modelo' de Rajoy es indeseable. Parece evidente que nuestro presidente, pese a hablar muy poco, yerra mucho, y estar en sus manos pone los pelos de punta.
28 marzo, 2012
Elecciones andaluzas: causas y efectos
Perder 400.000 votos en cuatro meses es un récord y esa es la marca del PP; la diferencia entre los votos obtenidos en Andalucía el 20-N y el 25M. Rajoy, impávido emisor de sofismas, niega toda relación entre sus reformas no anunciadas y los resultados electorales andaluces, pero eso es tan inútil y ridículo como negar que la intensa lluvia que cae no tiene nada que ver con las nubes negras y los relámpagos que surcan el cielo.
Andalucía aporta ya al cómputo nacional la cuarta parte del total de los parados españoles. Los andaluces habrían sido tan ignorantes y abúlicos como los describen los trogloditas de la ultraderecha si no hubieran reaccionado ante los síntomas de lo que se les venía encima con una victoria del PP. El crecimiento de IU, por otra parte, no ofrece lugar a dudas acerca de que algo está cambiando en el voto de izquierdas; que la socialdemocracia ha perdido crédito, aunque no tanto como algunos imaginaban y muchos querían.
Y ahora una pregunta inocente: ¿Habría conseguido el PP la mayoría absoluta si no hubiera ocultado las reformas que se proponía aplicar? El ejemplo andaluz deja clara la respuesta.
10 enero, 2012
Breve
Rajoy dice que no subirá el IVA.- Acuciado por el clamor que exigía que hablara de una vez, la esfinge que nos preside se ha avenido a hacerlo, pero no en una rueda de prensa ni en la televisión, ni mucho menos en un medio crítico. Se ha cubierto bajo el manto protector de la agencia informativa oficial para dictar - más que responder a preguntas incómodas - unas declaraciones con el único propósito de contrarrestar la mala imagen - aunque hay que admitir que nunca la tuvo buena - que su silencio ha generado. Ahora dice que no subirá el IVA. ¿Le creemos?
31 diciembre, 2011
Las clases medias, víctimas propiciatorias en el "inicio del inicio"
Para cuantos hemos venido denunciando que el Partido Popular - antes y durante la campaña electoral, y hasta ayer mismo - acariciaba una agenda de indeseables medidas anticrisis que evitaba detallar para ganar las elecciones no han sido ninguna sorpresa las decisiones anunciadas los últimos días. Ello no impide observar que, en gran medida, la filosofía que subyace en tales decisiones deba ser calificada como un despropósito y una provocación para la mayor parte de los ciudadanos, puesto que los sacrificios diseñados recaen abrumadoramente sobre los trabajadores mientras se exime de ellos al capital, que, pese a la crisis, sigue recogiendo considerables beneficios.
La subida de las pensiones, que se presentaba como el único gesto 'social' del nuevo Gobierno, se ha quedado finalmente en un ridículo, simbólico y decepcionante 1 por 100. Si consideramos que las pensiones más altas -y menos frecuentes- percibirán 20 euros más al mes el cuadro quedará claro en su valor exclusivamente simbólico. Puesto que el IPC se situó en noviembre en el 2,9, es evidente que la anémica subida no compensa en absoluto la de los precios. No es una congelación, pero sí una regresión lamentable. Las que sí son congelaciones puras y duras y significan una mayor reducción objetiva de la capacidad adquisitiva son las que afectan al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), anunciada el miércoles, y la de los sueldos de los funcionarios, cuya prórroga fue confirmada ayer.
Dado que la sedicente prioridad 'social' máxima del Gobierno es la creación de empleo, sigue en vigor la pregunta del millón: ¿Cómo? Si los ingresos de los españoles que aún tienen trabajo o pensión se congelan o reducen, lógicamente decae el consumo; como consecuencia decrecen los beneficios y la producción, lo que conduce en última instancia al aumento del paro. ¿Alguien cree seriamente que reformar la normativa laboral en favor de los empresarios y premiar con exenciones fiscales las nuevas contrataciones - estímulos que el Gobierno prevé pero aún no ha aprobado - va a crear un empleo digno de tal nombre? La consecuencia previsible es justamente la contraria.
Pero aún quedaba una sorpresa, que, precisamente por serlo, resulta más indignante. Amparándose en el supuesto aumento del déficit previsto, del 6 al 8 por 100, el presidente del Gobierno ha accedido a desmentirse rotundamente respecto a su negativa previa a subir los impuestos, que sostenía hasta hace poco más de una semana. Sin embargo, por un lado nadie ignoraba, al menos desde septiembre, que la previsión de déficit iba a verse desbordada, y por otro, nadie en sus cabales era capaz de imaginar - con o sin aumento del déficit - que fuera posible afrontar eficazmente la situación sin subir los impuestos. En consecuencia, o Rajoy ha mentido a sabiendas todo el tiempo o está en la higuera. A saber qué hipótesis es más inquietante.
También en el terreno fiscal el Gobierno hace gala de su filosofía clasista y ultraliberal: Serán las rentas del trabajo, vía IRPF, las que sufragarán en mucho mayor grado que las del capital (4.200 millones frente a 1.200) ese 'imprevisible' déficit 'sobrevenido'. Así nos encontraremos con que muchos de los empleados cuyo salario ha sido congelado e incluso reducido, verán aumentada su aportación a las arcas del Estado en absurda y cruel paradoja, so pretexto de un "esfuerzo solidario" y "temporal" del que son eximidos quienes más tienen y pueden.
Mientras tanto las SICAVs (Sociedades de Inversión de Capital Variable), auténticos paraisos fiscales interiores para las grandes fortunas, siguen cotizando el 1%, sin que sea previsible ninguna alteración en ese privilegio. También mientras tanto persiste el fraude rampante de los dueños del dinero a la Hacienda pública, cuantificado por la propìa Agencia Tributaria en 44.000 millones (más que suficientes para enjugar el déficit) sin que se manifieste la más mínima voluntad política para poner fin a ese estado de cosas que lleva camino de devolvernos al tercermundismo. Es evidente que si el fraude se puede cuantificar también se puede atajar. Basta movilizar a la Inspección en la dirección adecuada.
Aún queda otra medida entre las anunciada tras el Consejo de Ministros celebrado ayer que clama al cielo: el restablecimiento de la deducción fiscal por vivienda en propiedad. Que a estas alturas se intente reactivar la burbuja inmobiliaria con el fin de que la construcción vuelva a generar empleo - ese parece ser el objetivo - revela un absurdo voluntarismo que contradice la ley de la oferta y la demanda, básica en la economía liberal. Cuando finalmente la burbuja estalló, con las perniciosas consecuencias para las finanzas y el empleo de todos conocidas, alguien osó decir la verdad silenciada durante mucho tiempo. Josep Donés, presidente de la comisión técnica de la APCE (Asociación de Promotores y Constructores de España), afirmó que en los diez años previos al pinchazo se construyó en nuestro país "el doble de las viviendas necesarias". ¿Cuántas son ahora las viviendas realmente necesarias que no estén ya a la venta? Es de locos.
Pese a que el Partido Popular ha dispuesto de más tiempo del que nadie haya tenido nunca antes para definir sus políticas y organizar equipos con la perspectiva cierta de que iba a gobernar, da la sensación de que la victoria electoral y sus consecuencias de responsabilidad y eficacia le hubieran cogido por sorpresa. Cuarenta días después de las elecciones no sólo aún hay ministerios por organizar, con altos cargos del segundo y tercer escalón sin definir, sino que el primer trimestre del año lo viviremos con los presupuestos de 2011 prorrogados. Y siendo eso malo todavía es peor que, pese a las críticas que le dirigieron a Zapatero por sus 'improvisaciones', parece que quienes lo derrotaron se mueven también a golpe de 'ocurrencias' y sus responsables económicos no demuestran mayor capacidad que la que se deduce del conocimiento de dos de las cuatro operaciones básicas de la aritmética: sumar y restar.
Finalmente, en el "inicio del inicio", como ha calificado la pizpireta vicepresidenta estos cruciales momentos, se desvela el 'porqué' del riguroso secreto de la agenda económica por parte del PP. Si hubiera adelantado su contenido - que sería lo honesto - habría perdido las elecciones y la razón es muy simple: la crisis que se pretende remontar es depositada con casi todo su peso sobre los hombros ya debilitados de las clases medias, ahí donde el PP cuenta con un vivero de votos hasta ahora inasequibles al desaliento.
¿Qué es peor: la ocultación o la mentira? Inútil disyuntiva. Este Gobierno - pese a su compromiso expreso de 'decir la verdad' - cuenta con dosis excesivas e inquietantes de ambas cosas en su explosiva mochila, . Lo peor en realidad es que gobierna y además dice creer que lo hace con el apoyo de los ciudadanos, sin que éstos hayan dado su consentimiento expreso a unas medidas indeseables, que nunca fueron expuestas en un programa electoral. La solidaridad que reclama 'de todos' está fuera de lugar.
Foto: El Gobierno se ampara en la 'herencia' - que ya conocía - para justificar la subida del IRPF que decía descartar.
La subida de las pensiones, que se presentaba como el único gesto 'social' del nuevo Gobierno, se ha quedado finalmente en un ridículo, simbólico y decepcionante 1 por 100. Si consideramos que las pensiones más altas -y menos frecuentes- percibirán 20 euros más al mes el cuadro quedará claro en su valor exclusivamente simbólico. Puesto que el IPC se situó en noviembre en el 2,9, es evidente que la anémica subida no compensa en absoluto la de los precios. No es una congelación, pero sí una regresión lamentable. Las que sí son congelaciones puras y duras y significan una mayor reducción objetiva de la capacidad adquisitiva son las que afectan al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), anunciada el miércoles, y la de los sueldos de los funcionarios, cuya prórroga fue confirmada ayer.
Dado que la sedicente prioridad 'social' máxima del Gobierno es la creación de empleo, sigue en vigor la pregunta del millón: ¿Cómo? Si los ingresos de los españoles que aún tienen trabajo o pensión se congelan o reducen, lógicamente decae el consumo; como consecuencia decrecen los beneficios y la producción, lo que conduce en última instancia al aumento del paro. ¿Alguien cree seriamente que reformar la normativa laboral en favor de los empresarios y premiar con exenciones fiscales las nuevas contrataciones - estímulos que el Gobierno prevé pero aún no ha aprobado - va a crear un empleo digno de tal nombre? La consecuencia previsible es justamente la contraria.
Pero aún quedaba una sorpresa, que, precisamente por serlo, resulta más indignante. Amparándose en el supuesto aumento del déficit previsto, del 6 al 8 por 100, el presidente del Gobierno ha accedido a desmentirse rotundamente respecto a su negativa previa a subir los impuestos, que sostenía hasta hace poco más de una semana. Sin embargo, por un lado nadie ignoraba, al menos desde septiembre, que la previsión de déficit iba a verse desbordada, y por otro, nadie en sus cabales era capaz de imaginar - con o sin aumento del déficit - que fuera posible afrontar eficazmente la situación sin subir los impuestos. En consecuencia, o Rajoy ha mentido a sabiendas todo el tiempo o está en la higuera. A saber qué hipótesis es más inquietante.
También en el terreno fiscal el Gobierno hace gala de su filosofía clasista y ultraliberal: Serán las rentas del trabajo, vía IRPF, las que sufragarán en mucho mayor grado que las del capital (4.200 millones frente a 1.200) ese 'imprevisible' déficit 'sobrevenido'. Así nos encontraremos con que muchos de los empleados cuyo salario ha sido congelado e incluso reducido, verán aumentada su aportación a las arcas del Estado en absurda y cruel paradoja, so pretexto de un "esfuerzo solidario" y "temporal" del que son eximidos quienes más tienen y pueden.
Mientras tanto las SICAVs (Sociedades de Inversión de Capital Variable), auténticos paraisos fiscales interiores para las grandes fortunas, siguen cotizando el 1%, sin que sea previsible ninguna alteración en ese privilegio. También mientras tanto persiste el fraude rampante de los dueños del dinero a la Hacienda pública, cuantificado por la propìa Agencia Tributaria en 44.000 millones (más que suficientes para enjugar el déficit) sin que se manifieste la más mínima voluntad política para poner fin a ese estado de cosas que lleva camino de devolvernos al tercermundismo. Es evidente que si el fraude se puede cuantificar también se puede atajar. Basta movilizar a la Inspección en la dirección adecuada.
Aún queda otra medida entre las anunciada tras el Consejo de Ministros celebrado ayer que clama al cielo: el restablecimiento de la deducción fiscal por vivienda en propiedad. Que a estas alturas se intente reactivar la burbuja inmobiliaria con el fin de que la construcción vuelva a generar empleo - ese parece ser el objetivo - revela un absurdo voluntarismo que contradice la ley de la oferta y la demanda, básica en la economía liberal. Cuando finalmente la burbuja estalló, con las perniciosas consecuencias para las finanzas y el empleo de todos conocidas, alguien osó decir la verdad silenciada durante mucho tiempo. Josep Donés, presidente de la comisión técnica de la APCE (Asociación de Promotores y Constructores de España), afirmó que en los diez años previos al pinchazo se construyó en nuestro país "el doble de las viviendas necesarias". ¿Cuántas son ahora las viviendas realmente necesarias que no estén ya a la venta? Es de locos.
Pese a que el Partido Popular ha dispuesto de más tiempo del que nadie haya tenido nunca antes para definir sus políticas y organizar equipos con la perspectiva cierta de que iba a gobernar, da la sensación de que la victoria electoral y sus consecuencias de responsabilidad y eficacia le hubieran cogido por sorpresa. Cuarenta días después de las elecciones no sólo aún hay ministerios por organizar, con altos cargos del segundo y tercer escalón sin definir, sino que el primer trimestre del año lo viviremos con los presupuestos de 2011 prorrogados. Y siendo eso malo todavía es peor que, pese a las críticas que le dirigieron a Zapatero por sus 'improvisaciones', parece que quienes lo derrotaron se mueven también a golpe de 'ocurrencias' y sus responsables económicos no demuestran mayor capacidad que la que se deduce del conocimiento de dos de las cuatro operaciones básicas de la aritmética: sumar y restar.
Finalmente, en el "inicio del inicio", como ha calificado la pizpireta vicepresidenta estos cruciales momentos, se desvela el 'porqué' del riguroso secreto de la agenda económica por parte del PP. Si hubiera adelantado su contenido - que sería lo honesto - habría perdido las elecciones y la razón es muy simple: la crisis que se pretende remontar es depositada con casi todo su peso sobre los hombros ya debilitados de las clases medias, ahí donde el PP cuenta con un vivero de votos hasta ahora inasequibles al desaliento.
¿Qué es peor: la ocultación o la mentira? Inútil disyuntiva. Este Gobierno - pese a su compromiso expreso de 'decir la verdad' - cuenta con dosis excesivas e inquietantes de ambas cosas en su explosiva mochila, . Lo peor en realidad es que gobierna y además dice creer que lo hace con el apoyo de los ciudadanos, sin que éstos hayan dado su consentimiento expreso a unas medidas indeseables, que nunca fueron expuestas en un programa electoral. La solidaridad que reclama 'de todos' está fuera de lugar.
Foto: El Gobierno se ampara en la 'herencia' - que ya conocía - para justificar la subida del IRPF que decía descartar.
20 diciembre, 2011
Un mundo ¿nuevo?
Del conjunto del discurso de investidura de Rajoy - vagamente enunciativo y
claramente elusivo - me quedé especialmente con su alusión a
"un mundo nuevo" (no mejor, ni mucho menos feliz, como el de Karina), que
sigue a la declaración de un 'no lugar' de la España anterior. He aquí
la frase íntegra: "Quiero decir que no se trata ya de recuperar lo que
se fue, ni de regresar al lugar que ocupábamos, porque ese lugar ya no
existe, Señorías. La España que hemos dejado atrás no va a volver, y
esta vieja Nación tendrá que rejuvenecer su actitud, recuperar
flexibilidad y fortalecer sus estructuras para competir por un puesto de
primera fila en un mundo nuevo".
Así Rajoy da por bueno, sin matizaciones, un nuevo orden económico que está en el origen de la actual crisis y es la causa permanente de su agravamiento. La "flexibilidad" a la que alude es la de las espaldas de los ciudadanos y el "rejuvenecimiento" es cualquier cosa menos eso, pues lo que significa el "nuevo mundo" es una regreso al capitalismo desregulado y salvaje del siglo XIX, precisamente una vuelta a la España que creíamos haber dejado atrás mucho antes de esta, a la que - asegura - no vamos a volver.
HACIENDA Y 'LOS INTOCABLES'.- Siempre supimos que el conmovedor eslogan "Hacienda somos todos" era una gran mentira. En los últimos tiempos ya hemos tenido detalles acerca de hasta qué punto lo es. Según la propia Agencia Tributaria el importe del fraude fiscal que perpetran las grandes fortunas españolas se eleva a 44.000 millones de euros. Si se tiene en cuenta que Rajoy ha anunciado un recorte del gasto de 16.500 millones, paralizando inversiones que generarían empleo, destruyendo empleo público y reduciendo gastos sociales no sólo es evidente que su prioridad no es combatir el paro, contra lo que ha asegurado, sino que su política de 'socialización' del dolor no incluye a los 'intocables' de toda la vida. Se sabe quiénes son, se sabe cómo defraudan, pero este Gobierno no tienen el más mínimo propósito de hacerles parte de la solución. Son y seguirán siendo parte esencial del problema de todos los demás ciudadanos, los que sí somos Hacienda..
Este breve análisis tiene su origen en la lectura de un comentario del economista Vicenç Navarro.
Nota: Últimamentge no tengo tiempo (ni ganas) para escribir posts suficientemente largos y documentados. Por eso he optado por ir publicando algunos de los breves comentarios que insrto en 'Facebook'
Así Rajoy da por bueno, sin matizaciones, un nuevo orden económico que está en el origen de la actual crisis y es la causa permanente de su agravamiento. La "flexibilidad" a la que alude es la de las espaldas de los ciudadanos y el "rejuvenecimiento" es cualquier cosa menos eso, pues lo que significa el "nuevo mundo" es una regreso al capitalismo desregulado y salvaje del siglo XIX, precisamente una vuelta a la España que creíamos haber dejado atrás mucho antes de esta, a la que - asegura - no vamos a volver.
HACIENDA Y 'LOS INTOCABLES'.- Siempre supimos que el conmovedor eslogan "Hacienda somos todos" era una gran mentira. En los últimos tiempos ya hemos tenido detalles acerca de hasta qué punto lo es. Según la propia Agencia Tributaria el importe del fraude fiscal que perpetran las grandes fortunas españolas se eleva a 44.000 millones de euros. Si se tiene en cuenta que Rajoy ha anunciado un recorte del gasto de 16.500 millones, paralizando inversiones que generarían empleo, destruyendo empleo público y reduciendo gastos sociales no sólo es evidente que su prioridad no es combatir el paro, contra lo que ha asegurado, sino que su política de 'socialización' del dolor no incluye a los 'intocables' de toda la vida. Se sabe quiénes son, se sabe cómo defraudan, pero este Gobierno no tienen el más mínimo propósito de hacerles parte de la solución. Son y seguirán siendo parte esencial del problema de todos los demás ciudadanos, los que sí somos Hacienda..
Este breve análisis tiene su origen en la lectura de un comentario del economista Vicenç Navarro.
Nota: Últimamentge no tengo tiempo (ni ganas) para escribir posts suficientemente largos y documentados. Por eso he optado por ir publicando algunos de los breves comentarios que insrto en 'Facebook'
08 noviembre, 2011
Rajoy, 'victorioso' en el debate
Tal vez, como dijo el poeta, las cosas sean "según el
color del cristal con que se miran". Eso explicaría que las encuestas de
urgencia sobre el debate televisivo de anoche den como vencedor a
Rajoy, aunque en algunos casos con escasa diferencia respecto a
Rubalcaba. Lo cierto es que si el candidato del PP hubiera tenido que
revalidar su plaza de registrador de la propiedad en
este examen lo habría suspendido de modo clamoroso. Suspendería por no
responder a cuestiones de importancia primordial y por usar
permanentemente 'chuletas' (585 veces miró sus papeles contra 48 de
Rubalcaba, según quienes se han tomado el trabajo de contabilizarlo). Si
alguien esperaba que quien - según los sondeos - será el próximo
presidente del Gobierno de España aprovechase la oportunidad para
desvelar algún aspecto de su 'agenda oculta' de medidas para combatir la
crisis esperó en vano. El candidato sabe que si lo hiciera sus
expectativas de voto caerían en picado. Su discurso, al igual que su
programa, está lleno de vaguedades deliberadas y alusiones elusivas. Ante una
situación de grave crisis económica Rajoy cree que puede ganar con el
simple recurso de echarle la culpa de ella al Gobierno del PSOE. ¿Acaso
estuvieron el resto de los países del euro, que, exceptuando a Alemania,
atraviesan por dificultades, gobernados por Rodríguez Zapatero?
Y lo peor es que seguramente está en lo cierto. Se puede ganar sin decir lo que se va a hacer cuando se gobierne. Pura democracia.
Y lo peor es que seguramente está en lo cierto. Se puede ganar sin decir lo que se va a hacer cuando se gobierne. Pura democracia.
08 octubre, 2011
Breve
Ni mus sobre el plan anticrisis.-
Ninguna novedad, ninguna sorpresa. A sólo 45 días de la cita electoral el PP ha convertido su convención en un
acto de afirmación partidista y de encomio a su líder. Rajoy sigue guardando el secreto de sus reformas anticrisis,
y no es por evitar que el PSOE las copie, como dicen que ha hecho con su color
electoral, sino por miedo a que sus propios electores rectifiquen su intención de voto.
¿Es democrático ocultar el programa electoral? ¿Es lícito? No, es un fraude a
los ciudadanos.
14 agosto, 2011
Reformas estructurales, el secreto de Rajoy
A estas alturas debería ser un clamor popular la exigencia de que Rajoy revele de qué 'reformas estructurales' habla cuando consiente en referirse a sus planes de Gobierno para España. Responder 'manzanas traigo' a la pregunta 'a dónde vas' -como él acostumbra- es una tomadura de pelo intolerable, especialmente hiriente en circunstancias tan graves como las que vivimos.
La deshonestidad intelectual y política de Rajoy se pone de manifiesto no sólo cuando se esconde y deja que los representantes de su partido digan lo que él calla desde ese utópico centro político en el que tiene a gala situarse. También se pone en evidencia al afirmar que el Gobierno "lo ha hecho rematadamente mal" e ilustrarlo con su alusión a que el Ejecutivo de Zapatero ha tomado "durante mucho tiempo medidas aisladas que se rectificaron luego con otras medidas diferentes".
Él y todos sabemos que las medidas adoptadas y luego ampliadas (más que rectificadas) son la consecuencia de una crisis global que casi cada día desde su inicio ha planteado problemas nuevos, graves y urgentes, merced al acoso sistemático de los mercados, las indecisiones de la UE y las presiones del FMI. Se ha hecho lo que no había otro remedio que hacer, sin las 'improvisaciones' u 'ocurrencias' a las que él tantas veces ha aludido. Ni siquiera hubo la 'tardanza' en reaccionar que denunció en su día.
Hoy, cuando los mercados, con la ayuda de las infames agencias de calficación, atacan a Italia, Francia o Estados Unidos y las bolsas experimentan un agosto de infarto, queda más clara que nunca la auténtica naturaleza de los problemas que han venido acosando a España -como, en mayor grado, a Grecia, Irlanda y Portugal- y las explicaciones facilonas y demagógicas que a Rajoy y a su partido les interesa tanto subrayar se revelan como falsas.
El mismo crédito merece la promesa de que su Gobierno no hará 'recortes sociales' como los practicados por el Gobierno actual. La razón es muy simple: las reformas estructurales que no tiene el valor de detallar sin duda esconden consecuencias sociales muy graves. A tres meses de las elecciones es hora de que quien será -según las encuestas- presidente del futuro Gobierno revele el contenido de ese 'paquete sorpresa' para que entre todos decidamos si vamos a permitir que nos estalle en la cara.
24 enero, 2010
Inmigración: El PP, con el culo al aire
La propuesta del ayuntamiento de Vic para negar (ilegalmente) el derecho de los inmigrantes ilegales a ser empadronados nos ha deparado una nueva oportunidad de asistir a la indecencia oportunista del PP en su propósito de "cazar" votos. Aunque, como de costumbre, Rajoy intentó navegar en la cuestión con las ambigüedades tendenciosas que le caracterizan, algunos líderes y liderillos de su partido creyeron llegado el momento de asomar la oreja de sus autenticas pulsiones y creencias.
El "no cabemos todos" de Alicia Sánchez Camacho, presidenta del PP catalán, podría ser el eslogan de algún grupúsculo de la más rancia ultraderecha filonazi, pero ha sido emitido por una alta representante de un partido sedicente democrático, teóricamente respetuoso de los derechos humanos y de las libertades individuales y aspirante a gobernar a (y para) todos los ciudadanos.
A posteriori Rajoy intentó matizar sus argumentos de un modo torpe y contradictorio, sugiriendo que los inmigrantes deberían conformarse con el derecho a la sanidad y la educación, que no dependerían de que estén empadronados. Es torpe porque lo que se proponían quienes intentaban negar el derecho al empadronamiento es evitar que los ilegales puedan demostrar su arraigo -cosa que seguirían pudiendo hacer con su 'solución'- y contradictorio hasta el absurdo porque el derecho y el deber de empadronamiento fue establecido por el Ministerio de Administraciones Públicas en 1997, cuando lo dirigía el propio Rajoy. ¡Qué cabeza la de este hombre!
Vic ha tenido que envainarse su propósito y -retrospectivamente- Torrejón deberá hacer lo mismo, le guste o no a Esperanza Aguirre. La decisión del ayuntamiento madrileño había pasado desapercibida en su día, lo que no deja de ser chusco. Aparentemente, cuando las decisiones incorrectas se toman en Cataluña el eco mediático está más garantizado que en cualquier otro lugar.
El resto de los partidos dejaron claro el pasado jueves, en la reunión de la Diputación Permanente del Congreso, lo que piensan del oportunismo desgarrado del PP, haciendo descarrilar su propósito de pedir cuentas al Gobierno sobre la política de inmigración, que "ante los últimos acontecimientos", pretenden que sea reformada. Paradójicamente, el PP no planteó las objeciones que ahora formula el año pasado, durante el proceso de reforma de la Ley de Extranjería.
En definitiva, el Partido Popular ha quedado de nuevo con el culo al aire a causa de su ansiedad por recolectar votos por cualquier medio, incluso haciendo el juego a la extrema derecha y contradiciéndose flagrantemente. Cabe preguntarse qué le falta más, si escrúpulos, memoria o coherencia. Lo que está claro es que carecen -por lo menos- de esas tres cosas.
Foto: Alicia Sánchez Camacho
El "no cabemos todos" de Alicia Sánchez Camacho, presidenta del PP catalán, podría ser el eslogan de algún grupúsculo de la más rancia ultraderecha filonazi, pero ha sido emitido por una alta representante de un partido sedicente democrático, teóricamente respetuoso de los derechos humanos y de las libertades individuales y aspirante a gobernar a (y para) todos los ciudadanos.
A posteriori Rajoy intentó matizar sus argumentos de un modo torpe y contradictorio, sugiriendo que los inmigrantes deberían conformarse con el derecho a la sanidad y la educación, que no dependerían de que estén empadronados. Es torpe porque lo que se proponían quienes intentaban negar el derecho al empadronamiento es evitar que los ilegales puedan demostrar su arraigo -cosa que seguirían pudiendo hacer con su 'solución'- y contradictorio hasta el absurdo porque el derecho y el deber de empadronamiento fue establecido por el Ministerio de Administraciones Públicas en 1997, cuando lo dirigía el propio Rajoy. ¡Qué cabeza la de este hombre!
Vic ha tenido que envainarse su propósito y -retrospectivamente- Torrejón deberá hacer lo mismo, le guste o no a Esperanza Aguirre. La decisión del ayuntamiento madrileño había pasado desapercibida en su día, lo que no deja de ser chusco. Aparentemente, cuando las decisiones incorrectas se toman en Cataluña el eco mediático está más garantizado que en cualquier otro lugar.
El resto de los partidos dejaron claro el pasado jueves, en la reunión de la Diputación Permanente del Congreso, lo que piensan del oportunismo desgarrado del PP, haciendo descarrilar su propósito de pedir cuentas al Gobierno sobre la política de inmigración, que "ante los últimos acontecimientos", pretenden que sea reformada. Paradójicamente, el PP no planteó las objeciones que ahora formula el año pasado, durante el proceso de reforma de la Ley de Extranjería.
En definitiva, el Partido Popular ha quedado de nuevo con el culo al aire a causa de su ansiedad por recolectar votos por cualquier medio, incluso haciendo el juego a la extrema derecha y contradiciéndose flagrantemente. Cabe preguntarse qué le falta más, si escrúpulos, memoria o coherencia. Lo que está claro es que carecen -por lo menos- de esas tres cosas.
Foto: Alicia Sánchez Camacho
05 junio, 2009
"De las orejas" por Mayor Oreja
En el PP están convencidos de que van a ganar las europeas. Sus encuestas les dicen que lo van a lograr por una diferencia de uno a tres puntos porcentuales. pero en el fondo, -pese a tener uno de los electorados más gregariamente fieles del mundo- no se fían.Lo que temen es que los votantes del PSOE, teóricamente apáticos ante esta convocatoria electoral, salgan de su supuesta indiferencia el domingo y las cañas se tornen lanzas. Y no sería tan sorprendente que lo hicieran, dado el interés que los 'populares' han puesto en 'nacionalizar' unas elecciones que nunca han apasionado a nadie, ni en España ni en el resto de los países. En ese caso los estrategas del PP tendrían la culpa, una vez más, del fiasco.
Ante esa perspectiva hay quien insta a los más acérrimos a emplear métodos coercitivos que entran de lleno en el terreno de las repugnantes sevicias que sufrimos quienes ya peinamos canas y conocimos las 'técnicas pedagógicas' imperantes durante el franquismo: "llevad a todo el mundo de las orejas a votar", dijo ayer en Ciudad Real la aguerrida secretaria general Dolores Cospedal. Y es que, como se suele decir, "la cabra siempre tira al monte".
Uno no puede sentir sino un nudo en la garganta al imaginar al pobre abuelete, que anda últimamente tocado de artritis en las rodillas y no sale de casa, arrastrado del apéndice auricular hasta el colegio electoral. O el caso de los 'niños' en edad de votar, que han programado una 'insensata' excursión para el fin de semana, sometidos al chantaje paterno: "si no venís con nosotros a votar ya podéis olvidaros de la paga".
Dice Mayor Oreja, el cabeza de lista, que "uno no se puede quedar en casa sin ir a votar". Si hubiera dicho "no se debería" en lugar de "no se puede" se habría expresado democráticamente, pero se ve que no siente tal inclinación. Nada nuevo, por cierto.
Y para completar el cuadro, ahí tenemos al impertérrito Rajoy confundiendo una vez más el carácter europeo de la convocatoria del domingo con unas generales: "España -dijo ayer- se merece un Gobierno mejor. Se merece algo más que pajines, blancos y aídos".
Si la alternativa son los trillos, camps y fabras que se han hecho la foto junto a él en esta lamentable campaña, apaga y vámonos.
03 junio, 2009
Una vergüenza sin paliativos
La que concluirá el próximo viernes se ha convertido, por mor de la estrategia irresponsable del PP, en la campaña electoral más hedionda, absurda e intolerable de la historia. Es un insulto y una falta de respeto a la ciudadanía y a su inteligencia el permanente desvío torticero del tema real de la campaña (el Parlamento Europeo, Europa en definitiva) hacia cuestiones domésticas casi anecdóticas, como el brote de gripe A en Hoyo de Manzanares, que según el PP se habría ocultado, o el uso por Zapatero de un Falcon del ejército del Aire para asistir a los mítines, hecho supuestamente inédito que no lo es en absoluto.El empeño del PP en convertir las elecciones europeas en una primera vuelta virtual de las generales (para las que quedan todavía ¡casi tres años!) ha vuelto a sacar la mentira, la manipulación y la intoxicación a las tribunas, en la confianza de que la repetición obsesiva dé verosimilitud a lo que carece de ella. Lamentablemente, de ese modo 'obliga' al PSOE a entrar en el juego del "y tú más", con lo que se acaba por conformar un panorama lamentable, que hastía e indigna a muchos ciudadanos y muestra a la clase política como un grupo de privilegiados que pasa la mayor parte del tiempo disputando y apostrofándose en un tono que dista mucho de la seriedad que debería tener una confrontación política normal, especialmente en la situación de grave crisis económica que sufre el país y que afecta muy especialmente las capas sociales tradicionalmente más maltratadas.
La obsesión de Rajoy y sus fieles (si es que sus adláteres merecen tal nombre, lo que sin duda se verá en su momento) por afianzar un liderazgo que está cogido con alfileres -algunos tan frágiles como la facción levantina-, muestra que no ha aprendido nada de la lección contundente que supuso la derrota del 14-M de 2004. No ha asumido que la mentira no paga, ni en el Gobierno ni en la oposición; que la gente no es idiota; que si en su día, pese a su insistencia, no creyeron en la autoría etarra de los atentados, del mismo modo no creen ahora que Zapatero sea el autor de la crisis, que además es global; que quien miente con tanta soltura y muestra tal irresponsabilidad genera desconfianza en los ciudadanos y que esa desconfianza es electoralmente movilizadora (en contra).
Tras asegurar ayer José Blanco (que, al parecer, todavía cree ser secretario de Organización del PSOE) que el ex presidente Aznar cuenta con 51 escoltas, el propio aludido ha calificado tal revelación (al parecer inexacta) como una "imprudencia temeraria" y todo el Partido Popular ha puesto el grito en el cielo, como si se hubiera revelado un alto secreto de Estado. Quizás las declaraciones más elocuentes y paradójicas son las que ha formulado la secretaria general, Dolores Cospedal, que califica el hecho como una "mezquindad" y cree detectar "un tremendo nerviosismo del PSOE porque uno hace estas cosas cuando está desesperado, si no tanta irresponsabilidad no se comprende". Es obvio que Cospedal sabe mucho de nerviosismo e irresponsabilidad. Con frecuencia le toca salir a la palestra, con su actitud inexpresiva -que tal vez ella cree solemne o simplemente seria y veraz-, a tratar de evidenciar inútilmente la supuesta falta de nerviosismo y de irresponsabilidad de su partido.
Lo cierto es que el nerviosismo se ha apoderado aún más del PP tras difundirse el frenazo que ha experimentado el desempleo. Rajoy incluso se quedó mudo y no comentó el dato. Luego, junto a todo el partido, ha aventurado que es un dato coyuntural, transitorio; que se llegará a los cinco millones de parados que ellos habían pronosticado... Y lo terrible es darse cuenta de que, por estrictas razones partidistas, están deseando que el paro aumente.
Eso sí que es una vergüenza sin paliativos. Eso es la irresponsabilidad y la falta de escrúpulos más intolerables a las que nos haya sido dado asistir en 31 años de democracia. Y da auténtico asco.
16 mayo, 2009
El PP, sin liderazgo
Decía Rajoy que había ganado el debate sobre el estado de la nación "por goleada". Sabía entonces -como lo sabíamos todos- que el CIS sólo tardaría unos pocos días en proporcionar los datos sobre la acogida que el desarrollo de dicho debate había tenido realmente en la opinión pública, pese a lo cual no pudo resistirse a echarse un farol de los suyos, tan pretencioso como falso.
Los 23 puntos de diferencia que el Centro de Investigaciones Sociológicas apunta a favor del presidente del Gobierno son menos de los habituales, pero confirman, sin relativización posible, la falta de liderazgo en la derecha y, lo que es peor, la elección por parte del PP de una estrategia equivocada, que además es la de siempre: la tunda.
No importa el temario y apenas importa la argumentación que Zapatero formule. De lo que se trata es de darle más palos que a una estera y presentarlo como un torpe, un inútil, un irresponsable y -por supuesto- como un mentiroso (por aquello del "llámaselo antes de que te lo llame" con mayor motivo).
Aparentemente Rajoy y sus asesores han decidido ignorar las abundantes evidencias acumuladas de que ese no es el camino y han afrontado el debate sobre el estado de la nación como la ocasión idónea, crisis económica mediante, para clavar todas las agujas disponibles en el muñeco de vudú en que han decidido convertir al presidente del Gobierno, su bestia negra, el hombre que -según su versión para fieles creyentes- les echó de La Moncloa con malas artes.
Tras achacarle durante meses la responsabilidad de una crisis económica, que hasta el menos informado de los españoles sabe que es global (las noticias que se publican hoy sobre las economías de la zona euro son irrefutables al respecto), ahora le atribuyen la falta de medidas para combatirla y le exigen una rectificación, evocando la realizada en su día respecto a la política antiterrorista, como si ésta se hubiera realizado a instancias del PP y no como consecuencia del atentado contra la T4 de Barajas, que se saldó con dos muertes y abortó abruptamente toda posibilidad de diálogo.
Es inútil. Con todos sus defectos o carencias, Zapatero acumula frente a Rajoy un plus de credibilidad y responsabilidad que éste se ha mostrado incapaz de invertir, pese a (o a causa de) todas las truculencias, intoxicaciones y mentiras rampantes acumuladas durante más de cinco años.
Para colmo, la postura de Rajoy y su cúpula respecto al 'affaire' de los trajes de Camps y de su 'numero 2' en la Comunidad Valenciana pone de manifiesto, a la vista de todos, propìos y extraños, la existencia de un doble rasero a la hora de tratar a unos u otros imputados en el vistoso 'caso Correa', según quién sea y dónde esté el presunto réprobo. Si está en Madrid y no ocupa un cargo muy sensible se le suspende de militancia; si está en Valencia y es la cabeza visible en el partido y en el poder político se le cubre bajo el púdico manto de la presunción de inocencia e incluso se sugiere piadosamente su martirologio.
Ahora ya no es Garzón. Ya no se puede interponer como objeción invalidante la supuesta "enemistad manifiesta del juez"; ahora el ministro conspirador con el que el juez coincidió en una cacería ha dimitido, dando un ejemplo del que el PP no ha tomado ni tomará nunca nota. La imputación está confirmada. ¿Cuál es el obstáculo para que se rinda a los ciudadanos el respeto debido? El interés partidista. Rajoy no quiere que al deterioro del potencial electoral del PP en Madrid se sume el de la Comunidad Valenciana. Ambos son los bastiones fundamentales del partido.
Que la corrupción política indigna a los ciudadanos y que esa indignación crece hasta la exasperación en unas dramáticas circunstancias de crisis económica a Rajoy y a los suyos les tiene sin cuidado. Ellos parecen seguir confiando, ahora más allá de lo razonable, en que ese 'totum revolutum' de ultraderecha, derecha y centro-derecha que les ha venido apoyando indesmayablemente en las urnas siga haciéndolo aunque caigan chuzos de punta.
Mientras tanto, las ambiciones frustradas de Rosa Díez, en su día candidata a la secretaría general del PSOE y hoy cabeza visible de una opción centrista, se refocilan ante la perspectiva de que su pequeña pero 'prometedora' UPyD se convierta en banderín de enganche para una legión de militantes del PP crecientemente hartos de caminar hacia ninguna parte dirigidos por alguien que, en su empeño por conciliar contrarios, ya no sabe ni quién es ni cómo ir a donde se supone que quiere llegar.
¿Lo sabe UPyD? A la vista de este video de autopromoción nadie lo diría.
Los 23 puntos de diferencia que el Centro de Investigaciones Sociológicas apunta a favor del presidente del Gobierno son menos de los habituales, pero confirman, sin relativización posible, la falta de liderazgo en la derecha y, lo que es peor, la elección por parte del PP de una estrategia equivocada, que además es la de siempre: la tunda.
No importa el temario y apenas importa la argumentación que Zapatero formule. De lo que se trata es de darle más palos que a una estera y presentarlo como un torpe, un inútil, un irresponsable y -por supuesto- como un mentiroso (por aquello del "llámaselo antes de que te lo llame" con mayor motivo).
Aparentemente Rajoy y sus asesores han decidido ignorar las abundantes evidencias acumuladas de que ese no es el camino y han afrontado el debate sobre el estado de la nación como la ocasión idónea, crisis económica mediante, para clavar todas las agujas disponibles en el muñeco de vudú en que han decidido convertir al presidente del Gobierno, su bestia negra, el hombre que -según su versión para fieles creyentes- les echó de La Moncloa con malas artes.
Tras achacarle durante meses la responsabilidad de una crisis económica, que hasta el menos informado de los españoles sabe que es global (las noticias que se publican hoy sobre las economías de la zona euro son irrefutables al respecto), ahora le atribuyen la falta de medidas para combatirla y le exigen una rectificación, evocando la realizada en su día respecto a la política antiterrorista, como si ésta se hubiera realizado a instancias del PP y no como consecuencia del atentado contra la T4 de Barajas, que se saldó con dos muertes y abortó abruptamente toda posibilidad de diálogo.
Es inútil. Con todos sus defectos o carencias, Zapatero acumula frente a Rajoy un plus de credibilidad y responsabilidad que éste se ha mostrado incapaz de invertir, pese a (o a causa de) todas las truculencias, intoxicaciones y mentiras rampantes acumuladas durante más de cinco años.
Para colmo, la postura de Rajoy y su cúpula respecto al 'affaire' de los trajes de Camps y de su 'numero 2' en la Comunidad Valenciana pone de manifiesto, a la vista de todos, propìos y extraños, la existencia de un doble rasero a la hora de tratar a unos u otros imputados en el vistoso 'caso Correa', según quién sea y dónde esté el presunto réprobo. Si está en Madrid y no ocupa un cargo muy sensible se le suspende de militancia; si está en Valencia y es la cabeza visible en el partido y en el poder político se le cubre bajo el púdico manto de la presunción de inocencia e incluso se sugiere piadosamente su martirologio.
Ahora ya no es Garzón. Ya no se puede interponer como objeción invalidante la supuesta "enemistad manifiesta del juez"; ahora el ministro conspirador con el que el juez coincidió en una cacería ha dimitido, dando un ejemplo del que el PP no ha tomado ni tomará nunca nota. La imputación está confirmada. ¿Cuál es el obstáculo para que se rinda a los ciudadanos el respeto debido? El interés partidista. Rajoy no quiere que al deterioro del potencial electoral del PP en Madrid se sume el de la Comunidad Valenciana. Ambos son los bastiones fundamentales del partido.
Que la corrupción política indigna a los ciudadanos y que esa indignación crece hasta la exasperación en unas dramáticas circunstancias de crisis económica a Rajoy y a los suyos les tiene sin cuidado. Ellos parecen seguir confiando, ahora más allá de lo razonable, en que ese 'totum revolutum' de ultraderecha, derecha y centro-derecha que les ha venido apoyando indesmayablemente en las urnas siga haciéndolo aunque caigan chuzos de punta.
Mientras tanto, las ambiciones frustradas de Rosa Díez, en su día candidata a la secretaría general del PSOE y hoy cabeza visible de una opción centrista, se refocilan ante la perspectiva de que su pequeña pero 'prometedora' UPyD se convierta en banderín de enganche para una legión de militantes del PP crecientemente hartos de caminar hacia ninguna parte dirigidos por alguien que, en su empeño por conciliar contrarios, ya no sabe ni quién es ni cómo ir a donde se supone que quiere llegar.
¿Lo sabe UPyD? A la vista de este video de autopromoción nadie lo diría.
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