18 octubre, 2007

'El País': El enemigo en casa

Soy suscriptor de la versión digital de ‘El País’ desde hace años. Lo sigo siendo fundamentalmente por disponer de acceso a su archivo y porque ello implica también el abono a ‘Le Monde’, entre otras cosas. De cualquier modo, hace unos días he revisado la fecha en que vence mi suscripción. Lo hice para plantearme con tiempo si la voy a renovar o no. Tengo todavía, según descubrí, cinco meses para pensarlo y lo voy a hacer muy seriamente.

Comparto -cada vez con más gente, por lo que se ve- la perplejidad y la preocupación por la deriva que el diario ha emprendido prácticamente desde el día en que se incorporó a la dirección Javier Moreno, un químico que se hizo converso periodista a los treinta años a través del 'master' del propio diario y que, aparentemente, tiene toda la confianza de la empresa desde sus primeros pasos. No así la de la redacción.

‘El País’
cuenta -y ello le honra, en la medida en que es una garantía para sus trabajadores y para sus lectores- con un Estatuto de la Redacción que le da derecho a ésta a pronunciarse sobre diversos aspectos del funcionamiento del periódico. Uno de esos aspectos, aunque carece de carácter vinculante, permite que el Consejo de Redacción se pronuncie sobre la idoneidad de los nombramientos. En su día, cuando Javier Moreno fue nombrado director adjunto, fue rechazado por la mayoría de sus compañeros. Posteriormente, cuando el fallecido Jesús de Polanco, en una de sus últimas decisiones (marzo de 2006), decidió nombrarle director el voto de la redacción se tornó positivo, con casi un 60% de sufragios a favor, lo cual tampoco denota precisamente entusiasmo.

Tal vez, a nivel empresarial, PRISA tiene clara la clase de transición que pretende hacer. Seguramente acierta pensando que dicha transición debe ser pilotada por un hombre joven, o al menos por alguien con capacidad de conectar con las generaciones jóvenes, a las que, por determinismo demográfico, el periódico debe dirigirse con especial cuidado. Otra cosa -nada irrelevante- es que sea precisamente Javier Moreno el hombre adecuado para esa delicada operación de ‘aggiornamento’.

El último encontronazo de Moreno con la redacción ha sido de una contundencia inédita y más que elocuente acerca de la tensión extrema que se está viviendo en la sede de Miguel Yuste 40 ante un golpe de timón que tiene todas las características de lo errático, de la ausencia de reflexión profunda y suficiente; de la inmadurez, en definitiva.

El pasado día 10, con motivo del 40 aniversario del asesinato (que no ejecución) de Ernesto Guevara de la Serna, el ‘Che’, ‘El País’ publicaba bajo el título ‘Caudillo Guevara’ el editorial más zafio e impresentable de toda su historia. La figura del guerrillero no sólo aparecía como una justificación de las dictaduras militares en el subcontinente americano sino que además era equiparada al terrorismo etarra o yihadista. Ese fue el detonante para la redacción. Nada menos que 230 de los 250 redactores exigieron, con el Estatuto de la Redacción en la mano, su derecho a replicar a ese texto superficial y demagógico.

Alguien como Moreno, nacido en 1963, puede ignorar lo que pasaba en el mundo en los años 60 y 70 del siglo pasado, cuál era la dinámica y la dialéctica en una circunstancia histórica de permanente tensión entre una fatal dicotomía: la de un imperialismo opresor y sin escrúpulos, que prefería una dictadura a una democracia allí donde tal democracia podía serle desfavorable (véase Chile como paradigma), y un marxismo revolucionario que sólo creía en las armas como instrumento de liberación. Y lo creía por experiencia, desgraciadamente.

Sí, una persona de 43 años puede ignorar esa época histórica y juzgar ese tiempo y a sus personajes de modo superficial. Un periodista, no. Cualquiera que sea su edad, no. Y si es el director del diario de mayor difusión en España y uno de los más respetados en el mundo, muchísimo menos. Ese editorial es, desde cualquier punto de vista, una demostración casi insuperable de ligereza e incompetencia.

A nadie puede sorprender que el director de ‘Público’, competencia directa de ‘El País’ y con magníficas perspectivas de progreso visto lo visto, reprodujese en su blog el referido editorial y, con la única apostilla del título (“El Che, quién te ha visto y quién te ve”), lo contrastase con otro publicado hace diez años. La lectura sucesiva de ambos hace ocioso todo comentario. Como poco, se diría que ‘El País’ tiene al enemigo en casa.

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- Los dos editoriales reproducidos en el blog de Nacho Escolar.

Finalmente, parece que le mediación del consejero delegado, Juan Luis Cebrián, logró impedir el propósito de los redactores de publicar un ‘contraeditorial’ y todo se ha quedado en un nota escueta, comedida y aséptica, publicada en la edición de hoy, a la que el Consejo de Redacción rechaza hacer ningún comentario suplementario.

Este es el texto:

"La Redacción de EL PAÍS quiere mostrar su disconformidad con el editorial titulado Caudillo Guevara, publicado el pasado día 10 de octubre. Más de dos tercios de los redactores (250) consideran que el texto publicado no abordaba en su totalidad la figura de un personaje como el Che Guevara que, con sus luces y sus sombras, es lo suficientemente compleja para haberla tratado como si no hubiera una escala de grises.

El Estatuto de la Redacción contempla la posibilidad de discrepar de un editorial siempre que se logren reunir las firmas necesarias, que cifra en un mínimo de dos tercios de los redactores. En ejercicio de este mecanismo de transparencia y democracia interna, único en la prensa española, se ha habilitado este espacio para dejar testimonio de nuestra discrepancia".

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17 octubre, 2007

Despropósitos, aspavientos, mentiras y delirios


Hay que admitir que a la hora de escenificar aspavientos y despropósitos el Partido Popular es imbatible. Y últimamente están sembrados. Tras el númerito 'institucional' de Rajoy vía vídeo en plan "le roi c'est moi" sólo nos faltaba Mayor Oreja resucitando y rehabilitando al muerto.

"¿Cómo voy a condenar lo que, sin duda, representaba a un sector muy amplio de españoles?", se pregunta en una entrevista publicada en 'La Voz de Galicia' este demócrata de toda la vida. Naturalmente ni se le ocurre plantearse la ilegalidad de origen de la dictadura o el hecho de que el golpe de estado del 18 de julio no fue contra ningún régimen despótico sino contra una república legítima, regida por un Gobierno que tenía su origen en unas elecciones democráticas.

Para Mayor Oreja, la larga y brutal dictadura fue una Arcadia feliz, caracterizada por una "extraordinaria placidez" para aquel sector supuéstamente "muy amplio" de españoles. La paz de los grandes cementerios bajo la luna; la del exilio forzado; la de las prisiones atestadas; la de los juicios injustos, sumarísimos o no; la del silencio por decreto; la de la ley de vagos y maleantes; la del tribunal de orden público. La España 'plácida' del silencio y la conformidad por decreto, la de la propaganda ilegal y el miedo omnipresente, casi supersticioso. ¿Quién si no él y los suyos siente nostalgia de tan selectiva y falsa placidez?

En el caso de Aznar, del que constan artículos publicados en los últimos años 70 en la prensa de La Rioja añorantes de la dictadura e inquietos ante la Constitución y el Estado de las autonomías, ya nada puede sorprender. Su manera de contar la reciente historia de España -la que todos hemos vivido- es un desafío a la memoria colectiva y a la inteligencia de los españoles. Su última intervención, en Salamanca, trasudó el inextinguible rencor que le posee desde el aciago 14-M.

Decir que el PSOE, cuando él gobernaba, negoció simultáneamente con el PP y con ETA es mentir cínicamente y por partida múltiple. Tratándose de Aznar, lo habitual. Fue el PSOE quien propuso el pacto antiterrorista, que Aznar contempló en principio con reticencias y resistencia. Con bastante posterioridad (no simultáneamente), un miembro del PSE, Jesús Eguiguren, concluye de sus encuentros personales con miembros de Batasuna no sólo que el entorno radical abertzale está abierto al diálogo, sino que ETA podría declarar un alto el fuego e incluso abandonar las armas tras una presumiblemente larga negociación. Lo que se inicia entonces es un proceso de exploración mutua entre Batasuna (no ETA) y PSE (25 reuniones, se dice) que sólo cuando el PSOE llevaba dos años en el Gobierno (22 de marzo de 2006) conducen a la declaración de alto el fuego por parte de ETA. Si eso es simultaneidad, que baje dios y lo vea.

En cualquier caso, el diálogo con ETA, que al contrario del que mantuvo el Gobierno de Aznar no supuso ninguna contrapartida para la banda (el Gobierno del PP acercó presos a la península y, dentro de la península, al País Vasco), sigue siendo uno de los caballos de batalla en los que el PP funda su política de oposición.

Ayer, sin ir más lejos, el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, aseguraba con su habitual rostro, aceitunado y pétreo, que Zapatero no está capacitado ni tiene legitimidad (¿legitimidad?) para afrontar el "desafío" que plantea Ibarretxe con su referéndum. "Después de todo lo que ha ocurrido esta legislatura, que ha sido una fábrica de independentistas, y de que se haya negociado con ETA, Zapatero no está en condiciones de hacer frente a este desafío", dijo el inefable.

Mientras Rajoy aseguraba que el presidente del Gobierno había hecho lo que él le había pedido, lo único que se puede hacer, Zaplana insistía en que “si hubiera voluntad inequívoca para frenar este desafío, el comportamiento sería radicalmente distinto". ¿Cuántos partidos hay en el PP para que sea posible que mientras su presidente se atribuye parte del mérito en la firmeza con que Zapatero le dice a Ibarretxe que no hay camino el portavoz constate tibieza e insuficiencia en la actuación presidencial?

También ayer, Zaplana consideró necesario salir en defensa de Mayor Oreja y, aunque aseguró que no había leído sus declaraciones (¡ !) aludió, cual si de perros se tratase, a su “pedigrí”, a su carácter de "demócrata de la cabeza a los pies" desde siempre, y cuya biografía es más "contundente" que cualquier declaración.

Dada su fe de intoxicador profesional en que no hay mejor defensa que un buen ataque ni arma más eficaz que una insidia, el hombre que está en política para “forrarse” dejó caer que “muchos de los que hoy se meten con nosotros no estaban en las filas de los que peleaban por la libertad (...) y tenían cargos públicos en la administración franquista".

¿Quiénes? Es inútil preguntar. Lo dice Zaplana y ya está. Es como cuando afirmó que Aznar nunca había asegurado la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. En media hora las ‘históricas’ grabaciones le estaban desmintiendo con contundencia más que suficiente como para desautorizar a un político y más al portavoz de un partido de por vida.

Para completar el cuadro, Ana Botella, esposa de Aznar y concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, insistió –sin nombrar a nadie, claro- en que era un hecho el pasado franquista tanto de miembros del PP como del PSOE (ella no fue franquista, por supuesto). Cualquiera, sin embargo, podría nombrar, a título meramente indicativo, a dos luminarias del franquismo que están en el PP y cuya relevancia es incomparable con la de cualquiera de los innombrables franquistas que supuestamente hay en el PSOE: el padre fundador, Manuel Fraga Iribarne, y el escurridizo y siempre sonriente Rodolfo Martín Villa. ¿Quién da más?

En cualquiera caso, ya puesta en modo disparate sobre la memoria histórica, la ex presidenta consorte comparó el 18 de julio de 1936 con la huelga minera asturiana de 1934 (bañada, por cierto, en sangre por Francisco Franco, entonces al servicio de la república). ¿Condenaría el PSOE aquella huelga?, concluía.

Esto es el delirio.

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13 octubre, 2007

El imposible orgullo

Ayer se pudo ver con toda claridad en quienes prende y a quienes legitima neciamente el discurso del orgullo nacional y la exaltación de los iconos patrios que Rajoy proponía en su desvergonzada caricatura de un discurso institucional. “Las razones que todos conocen” -deliberadamente no enunciadas en el vídeo para no hacer más evidente lo cínico y ridículo de la propuesta- sólo parecen ser conocidas y compartidas por una ínfima minoría de los ciudadanos, que fue la que respondió a su patriótica y gratuita invitación.

Dentro de esa ínfima minoría, aparentemente motivada por “las razones” escamoteadas, sobresale hasta convertirse en representante casi único del ‘orgullo nacional’, por el ruido y la furia -por la irracionalidad en definitiva-, la extrema derecha. La suya no es la bandera que Rajoy dice querer defender, sus iconos no son los de la mayoría y su discurso político –si cabe llamarlo así- es el del odio ideológico y racial y el de la revancha; es el discurso de la violencia, ansiosa de confrontación con sus pares de signo opuesto.

Ayer, mientras en el Paseo de la Castellana, corazón institucional de la celebración, se exhibían con arrogancia desafiante banderas franquistas, el falangista Sáenz de Ynestrillas y sus secuaces protagonizaban su tradicional excursión-provocación al País Vasco más motivados que nunca y lograban que sus homólogos abertzales convirtieran las calles de San Sebastián en un infierno. Misión cumplida.

En Barcelona, en el curso de un homenaje a la bandera (preconstitucional) unas decenas de miembros del grupo ultra ‘Adelante Cataluña’ quemaban retratos de Carod-Rovira e intentaban lo mismo con una senyera catalana aparentemente incombustible que finalmente despedazaron y pisotearon.

En Valencia, el millar largo de asistentes a la movilización convocada por 'España 2.000' sumaba a la pira, junto a Carod-Rovira, retratos de Ibarretxe y símbolos de ETA. Todo ello no sólo para mostrar el orgullo de ser español sino también para exhibir un racismo sin complejos con la inmigración como principal bestia negra. “En España, los españoles primero” era el lema de la manifestación, que encabezaba una mujer a caballo (¿España?). Entre las consignas coreadas, “La inmigración destruye la nación” o “No más pateras, que cierren las fronteras”.

¿Es la España que quema retratos y banderas la que queremos? ¿Es esa España irracional y excluyente la que quieren Rajoy y su partido? ¿Nos representan las irrelevantes minorías dispuestas a partir la cara o volar la cabeza al contrincante?

No, ¿verdad? ¿Entonces a qué viene el estúpido vídeo pseudoinstitucional de Rajoy? ¿Qué persigue? ¿Qué sentido tiene convertir granos de arena que ni siquiera se tiene el valor de señalar en montañas que todos debemos allanar? ¿Dónde está la emergencia nacional que requiere nuestra movilización bandera en mano?

Todo indica que es el PP y no el Gobierno el que ha perdido el rumbo desde el mismo día en que perdió las elecciones. Y lamentablemente no es eso lo único que perdió. También le perdió todo respeto a la verdad y toda responsabilidad y solidaridad de Estado.

Yo no siento orgullo de ser español y en gran medida se lo debo al Partido Popular y a su deriva irresponsable y zafia en esta legislatura. A mi me avergüenza que la segunda mayoría política de los ciudadanos de este país tenga unos representantes como los que tiene y aplauda actitudes y estrategias como las que practica.

Quiero que lo sepan. Me ponen enfermo.

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11 octubre, 2007

Oigo, patria, tu aflicción...

El patriotismo es el ultimo refugio de un canalla.

Samuel Johnson

Cada nación ridiculiza a las otras. Y todas tienen razón.
Arthur Schopenhauer





El presidente de la república…, digo… del Partido Popular, difundió ayer un mensaje institucional -perdón, quise decir partidista- a todos los españoles para que en sus casas y fuera de ellas, con la familia o con los amigos, celebren, “sin aspavientos pero con orgullo”, la fiesta nacional y exhiban la bandera que a todos nos representa.

El video, grabado en la sede del propio PP, aparece hoy colgado en Youtube con dos singulares limitaciones:

- Embedding disabled by request ("deshabilitada la incrustación por requerimiento", obviamente del PP).
- Adding comments has been disabled for this video ("el añadido de comentarios ha sido deshabilitado para este video").

"Sin aspavientos", dice. ¿Para qué mayor aspaviento que el propio video, en el que el presidente de un partido secuestra y suplanta el papel institucional que corresponde al Rey o, en su defecto, al presidente del Gobierno?

"… Pero con orgullo", añade. En realidad con soberbia, con arrogancia, con voluntad de división, con alarmista demagogia, con rotunda y repugnante indecencia política, como siempre. Y además, tratando de impedir, mediante las prohibiciones ya comentadas, toda respuesta; intentado limitar la libertad de expresión, el derecho de los que disienten a criticar y a escarnecer su falta de escrúpulos.

El vídeo, pese a los esfuerzos del PP, puede ser contemplado aquí íntegramente gracias al diario ‘Público’, que lo reproduce en su web y habilita la posibilidad de que los blogs incrusten libremente el código.

También ayer el PP dio otra muestra depurada de la política de comunicación irresponsable y abusiva que practica (ver vídeo abajo, vía NetoRatón 2.0). Los representantes del partido en la ponencia de la Ley de Memoria Histórica se presentaron al ‘examen’ de la rueda de prensa, cual opositores enchufados, sin haber estudiado.

Su ridículo fue considerable, pero muy inferior al desprecio manifiesto que ellos mostraron, una vez más, por su propia función como representantes de los ciudadanos, por los sufridos y pacientes periodistas y por la martirizada, manipulada e intoxicada opinión pública. Se trataba simplemente de reiterar su sistemático ‘no’ para que no faltase en los informativos y en los diarios de hoy. Un rechazo a una ley que (“suponemos”, dijo Jorge Fernández Díaz entre reveladores tics faciales) mantiene el espíritu ya denunciado.





Increíble pero cierto.

08 octubre, 2007

Apple: Una de indios y dioses blancos

- Padre, el hombre de la cajita se ha muerto.

En algún lugar del interior de América Latina, un indio de expresión compungida. que había viajado decenas de kilómetros desde su aldea, tendía una radio de transistores a un sonriente misionero de aspecto paternal.

- Espera aquí. Enseguida le devolvemos la vida.

Sin perder la sonrisa, el hombre de dios tomaba con unción la radio en sus manos, se perdía en el interior de la misión y regresaba al rato con el aparato lanzando su mensaje salvador a plena potencia. El “hombre de la cajita” había resucitado. El indio compungido estaba ahora maravillado y feliz.

La radio carecía de dial. Sólo funcionaba en la frecuencia de la emisora evangélica. Los misioneros habían distribuido miles de aquellos aparatos en un radio de cientos de kilómetros. Hacían visitas periódicas a los lugares más accesibles para reiterar su proselitismo y ‘resucitar’ al hombre de la cajita. La noticia de ese ‘milagro’ periódico se había extendido a los puntos más alejados, que los ‘padres’ visitaban con frecuencia más dilatada.

El indio de nuestra historia -que es real, o como tal la leí hace un montón de años- se había hecho adicto a aquella voz, a las historias de malos castigados y buenos premiados que contaba y a la música que difundía, llena de mensajes de amor: del amor a dios y del amor de dios por su creación.

Qué ingenuidad la de los indios, ¿verdad? Pues consideren hasta qué punto los habitantes de áreas más civilizadas somos vistos como indios remotos (el mítico Cuervo Ingenuo de Javier Krahe es aparentemente inmortal) por ciertas multinacionales. Pepe Cervera cuenta hoy en su blog la filosofía del negocio que tiene Apple y que aplica drásticamente a los compradores de sus Iphones.

Queridos indios: no trajineis la cajita para oir otras emisoras o el dios de los blancos os fulminará.

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06 octubre, 2007

Del desastre 'providencial' a la mentira 'necesaria'


De mi repaso hoy por la blogosfera ha resultado la ‘captura’ de dos videos muy recomendables y cuyo contenido es fácilmente relacionable.

El primero de ellos (vía ADN.es), basado en la tesis de la nueva obra de Naomi Klein, universalmente conocida por ‘No logo’, ha sido realizado por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón, el director de “Hijos de los hombres”. En su libro “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre” Klein estudia el modo en que el sistema capitalista viene explotando desde hace décadas el ‘shock’ social que causan los traumas generados por determinadas situaciones políticas, actos terroristas o desastres naturales en favor de las tesis económicas ultraliberales y de objetivos políticos que, en circunstancias normales, serían rechazados.

El segundo video (vía Alt1040) es un nuevo repaso -éste exhaustivo- a la política de la administración Bush en relación con Irak, con especial énfasis en la utilización sistemática de la mentira como instrumento de persuasión nacional e internacional. ¿Habría sido posible la guerra de Irak si previamente no se hubieran producido los ataques del 11-S? ¿No habría rechazado la sociedad estadounidense esa iniciativa si no estuviera bajo los efectos del ‘shock’?

Ver ambos videos nos ayudará a entender hasta qué punto vivimos una realidad de pesadilla que no podemos ni debemos ignorar si queremos evitar pagar las consecuencias tarde o temprano.



03 octubre, 2007

Desventuras de un burro de noria llamado España

Admito que hay cosas en este país que me ponen de muy mala leche (¿y a quién no?, dirá usted por sus personales motivos) y cuando me hallo en ese estado de cabreo me abstengo de escribir por razones obvias. Intento evitar incurrir en lo mismo que pretendo criticar, que en definitiva es la irracionalidad a la que se está apelando en estos tristes momentos. De ahí mi más reciente silencio.

A medida que se aproxima la fecha electoral asistimos a un delirio progresivo, en el que, además del cansino juego de las ofertas y contraofertas programáticas, regresan los viejos fantasmas en torno a los cuales giramos permanentemente (nos hacen girar, para ser más preciso), cual burro de noria: la unidad de España y la forma de estado.

Paradójicamente, ni la unidad supuestamente amenazada ni el dilema monarquía/república les quitan el sueño a los españoles. Al menos, no todavía. De modo acaso intuitivo, o por simple sentido común, los ciudadanos, en su día a día, ignoran estas 'dramáticas' cuestiones y las sitúan en el terreno de las especulaciones políticas a las que tan dados son los profesionales de la representatividad y sus corifeos mediáticos, sin por ello representarnos de modo verosímil; ni a nosotros ni a nuestros problemas más reales y urgentes.

Si la ínfima minoría de acémilas que quema retratos de los reyes me causa una enorme repugnancia instintiva (me recuerdan a la incendiaria Inquisición, que a falta de reo lo quemaba en efigie), la untuosa beatería de algunos fiscales y de ciertos medios informativos en relación con esos gestos iconoclastas y simbólicos me provoca perplejidad y desasosiego. Son ellos los que dan a hechos irrelevantes e inscribibles en el marco de la libertad de expresión la dimensión transcendental que ansían quienes los patrocinan. ¿Se puede ser más estúpido?

El problema, sin embargo, es que en esa actitud, generalmente, no hay tanta estupidez (que la hay) como cinismo. Cuando personas con más de dos dedos de frente sobredimensionan hasta la caricatura realidades casi insignificantes están alentando deliberadamente el voto del miedo, el voto al PP, que es quien a lo largo de toda esta legislatura está empeñado en dibujar un cuadro tan caótico como irreal. Se trata de crear alarma de modo artificial, de afirmar que todo va muy mal, que España se rompe, que volvemos a las andadas (Aznar dixit) y que la causa es el Gobierno complaciente y errático de Zapatero.

Cuando Rajoy atribuye a la ‘frivolidad’ de Zapatero la insistencia de Ibarretxe en convocar referendos; cuando insiste en que se imponga a como dé lugar que la bandera de España ondee en todas las instituciones; cuando anuncia que propondrá una letra para el himno nacional que hable de la Monarquía queda claro en qué terreno se pretende deteriorar y derrotar al PSOE. Aparentemente, los anecdóticos ataques a la Corona también tendrían su origen en la nunca probada ‘debilidad’ del Gobierno. ¿El nacimiento del ‘plan Ibarretxe’ bajo un gobierno del PP se debía a la debilidad de estos incuestionables patriotas? La cosa sería de risa si no fuera tan penosa.

Ese es el juego diseñado. Miente que algo queda. Ya sólo faltaba el hierático bufón llamado Zaplana afirmando que la situación es tan grave como el 23-F para que el cuadro de patrioterismo delirante e indecente adquiera caracteres surrealistas. No cabe concebir un electoralismo de más baja estofa.

El paisaje nacional, sin embargo, no estaría completo si en él faltasen el risible Ibarretxe con su nuevo plan electorero y la falsa convicción de que la consulta que proyecta es legítima o la rampante demagogia que habitualmente exhibe ERC. Son gentes como ellos, con sus calculados delirios de economía electoral, los que contribuyen a alimentar las estrategias de tres al cuarto de quienes añoran aquella poética entelequia de la “unidad de destino en lo universal”, construida sobre el forzado silencio y el lavado de cerebro (el miedo, siempre el miedo) de la inmensa mayoría. Flaco favor le hacen a su propia causa, ¿pero quién se lo demandará?

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26 septiembre, 2007

'Público', un diario híbrido

Rodeado de grande y lógica expectación ha llegado al mercado periodístico español -a mitad de precio- un nuevo diario, Público, que se presenta como una alternativa ‘de izquierda’ a El País, que aparece en los últimos tiempos sumido en una peculiar (no sé si creíble) deriva hacia el centro-derecha, espacio ya 'tomado' por El Mundo, ABC y La Razón, entre otros. De ahí la dudosa credibilidad de una aventura que tendría todas las característica de un error fatal.

Público sale a la calle con una exclusiva sobre la actual jefatura de ETA más llena de aire que de sustancia y El País se le enfrenta con otra no mucho más enriquecedora: el acta de la reunión entre Bush y Aznar un mes antes del inicio de la guerra de Irak no contiene nada que no supiéramos o supusiéramos.

Más allá de los entresijos de una guerra mediática en la que -se dice- está implicado el propio Gobierno y que implica a La Sexta de TV y el forcejeo por la exclusiva del fútbol, quisiera centrarme en un primer análisis (provisional, somero y prospectivo, por tanto) de este novedoso producto periodístico que es Público.

Debo aclarar que no conozco la versión en papel, salvo la portada y la contraportada (que de hecho es una portada alternativa para la legión de amantes de la información deportiva). Creo, sin embargo, que el contenido de la web y el 'estilo' de las diversas secciones en ella contenidas es revelador de la ‘filosofía’ del invento y a ello me atengo.

El concepto de la portada, que es el mismo empleado en un 'número cero’ utilizado para la publicidad del medio, lo que da motivos para considerarlo como una plantilla, no me gusta. Y la razón es simple: carece prácticamente de jerarquización. Más del 50% de la primera página se consagra a un solo tema, lo que implica el riesgo de verse forzado a ‘hinchar el perro’ gratuitamente en los temidos días ‘clavo’ de la actualidad y defraudar al lector exigente.

Si hubiera que resumir la sensación que causa el primer número de Público habría que decir que es algo extraña y por el momento decepcionante en relación a las expectativas generadas. Se trata de un singular híbrido entre los planteamientos de un diario gratuito y los de uno de pago. A primera vista, un parto de los montes, ni chicha ni limoná.

Saber si ese mestizaje puede ser la fuente del éxito o la prefiguración de un futuro tan negro como el que hoy predomina en su portada requeriría unas dotes de augur de las que carezco. Quienes hayan seguido La Espiral saben de mi pesimismo (*) respecto al futuro de los diarios sobre papel, así que no creo necesario insistir.

Arsenio Escolar, director del gratuito 20 Minutos y padre del director de Público (31 años el hijo, 50 el padre; precocidad familiar), saluda hoy al neonato con una mezcla del escepticismo que comparto y el aliento que me gustaría transmitir. No cree el padre en el futuro de los diarios de pago y así lo ha expresado en diversas ocasiones, pero piensa que el regido por su hijo -periodista y popular blogger- nace “con los deberes ya hechos”, con la crisis periodística asumida, con el cambio que la revolución tecnológica e Internet han supuesto y pueden suponer en la mente.

Ciertamente, nacer con tal capital acumulado, ser profundamente conscientes de las cosas que aún mantienen desconcertados y erráticos a diarios y grupos mediáticos tradicionales, es una ventaja considerable a la hora de diseñar un producto periodístico competitivo y lo será también, sin duda, a la hora de replantearlo con la flexibilidad y prontitud necesarias.

Ignacio Escolar se ha llevado a Público a una nutrida, joven y brillante nómina de profesionales que en muchos casos tienen también una amplia experiencia en Internet, gente con rápidos reflejos y un desarrollado olfato para la noticia y su enfoque. El éxito de la web se puede considerar garantizado. El del diario no está tan claro. Todo es información, por supuesto, pero prensa y web pueden ser descritos, usando un símil zoológico, como especies claramente diferenciadas.

La gran diferencia reside en que mientras Internet está en nuestras casas, nuestros trabajos e incluso en nuestros móviles, el diario reposa en los quioscos, que a veces están en la esquina y a veces no. Y a veces hace bueno y otras amanece un día de perros. Y las ciudades ponen cada vez más obstáculos para estacionar el coche. Y el tiempo libre es un bien escaso. Y el lavado cerebral televisivo es la puerta (falsa) de salida. Por todo eso los diarios gratuitos van agresivamente en busca de los lectores allí donde se encuentran.

En fin. Esperemos y veremos.

(*) ¿Hacia el fin de la 'Galaxia Gutenberg'? (I) y cinco entradas más.


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24 septiembre, 2007

137 muertos ¿por la paz?

137 miembros de las fuerzas armadas españolas han muerto en las denominadas 'misiones de paz' en el extranjero. La mayor parte de las víctimas lo fueron de accidentes, como el del Yak-42, que costó 62 vidas y puso en evidencia la falta de escrúpulos del Gobierno del PP, que recogió y repatrió sus restos de un modo absolutamente indecente e indigno.

Hoy han caído dos soldados en Afganistán y otros tres han resultado heridos de gravedad, al parecer a causa de la explosión de una mina. Son muertos a la mayor gloria de Estados Unidos, tropas que están en Afganistán como consecuencia de la pertenencia de España a la OTAN (aunque más tarde la misión fue reconvertida en la ISAF, de la ONU) y cuyo número aumentó a raíz -y en servil compensación- de la retirada de Irak ordenada por Zapatero en cumplimiento de una promesa electoral. En definitiva, son tropas de la OTAN fuera del marco geográfico ‘lógico’ de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que no lo es del norte del Golfo Pérsico.

"Mantenemos nuestro compromiso de construir civil y militarmente el país y evitar que el terrorismo lo controle", ha declarado el ministro de Defensa, José Antonio Alonso. Qué filantrópico todo.

Lo cierto es que Afganistán es un problema muy particular de Estados Unidos, que, en su día, para derrotar periféricamente a la URSS y poner fin al régimen comunista de Najibullah, armó hasta los dientes a lo mujahidin y favoreció el predominio político-religioso de los talibán, desentendiéndose tras la retirada soviética del destino del país, que nunca ha sido una entidad nacional convencional sino una anarquía de taifas controlados por los señores de la guerra.

Fue la dejación estadounidense la que favoreció que Afganistán se convirtiese en una base segura y un ideal campo de entrenamiento del islamismo más radical. El nacimiento de Al Qaeda es el fruto específico de una estrategia carente de escrúpulos y casi totalmente ayuna de reflexión, que no ha hecho otra cosa que empeorar tras la invasión de Irak.

¿Debe España pagar las consecuencias de una política que su Gobierno parece no compartir y que la mayor parte de la población rechaza? Absolutamente no. Y es hora de dejar de mentir a la opinión pública acerca de las auténticas causas de que las tropas españolas estén arriesgando vidas en Afganistán o en el sur de Líbano en misiones eufemísticamente descritas como “de paz”.

Las mentiras -todos lo sabemos- se pagan tarde o temprano, como bien pudo comprobar el Partido Popular.

Cinismo y desvergüenza

Verdades, mentiras, cinismo y desvuergüenza

Afganistán, el ‘narcoestado’

El mullah Omar amenaza

Armas que vuelven del frío


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23 septiembre, 2007

Marcel Marceau: El arte del silencio



A los 84 años ha muerto el actor francés Marcel Marceau (Estrasburgo 1923), renovador y recreador genial del arte eterno de la mímica.

Fue un artista extraordinario, capaz de convertir el silencio y el gesto en poesía, en arte mayor.

Deslumbrado desde niño por el Charlot del cine mudo, creó en 1947 un singular personaje, Bip, que es un compendio de la ingenuidad y la ternura del Chaplin más sentimental e idealista filtrado por la especial sensibilidad y el dominio de la expresión física del genio de Marceau, que ha creado escuela y ha vuelto a situar el viejo arte de la mímica en la vanguardia de las artes escénicas, enriqueciendo no sólo el teatro sino también la danza.

En la entrevista -intercalada de actuaciones- que reproduce el video, Marceau condena las guerras y se pregunta cuándo llegará la paz eterna. En el definitivo y grave silencio que le acoge ya conoce la respuesta.

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17 septiembre, 2007

'Ratastrofismo' electoralista


¡Qué suerte para los gobernantes que la gente no piense!
Adolf Hitler

Así ha visto mi admirado JRMora el anuncio por parte del PP de que su programa electoral contendrá un plan de vivienda alternativo (y mejor, naturalmente) a las promesas del Gobierno en ese terreno. Perdón a cuantos/cuantas odian la visión de una rata incluso en una película de Disney, pero hay que admitir que la imagen de este asqueroso roedor posée una eficacia metafórica inigualable.

Al Partido Popular le ha entrado, de repente, una vocación social inédita en su historia y extraordinariamente paradójica, si se tiene en cuenta -y debe tenerse- que es el valedor natural de los intereses empresariales y financieros y confeso seguidor del ultraliberalismo ‘neocon’ (véase la trayectoria ‘privada’ de Aznar como botón de muestra).

Una muestra cómica -si no fuera más patética- de esa sobrevenida ‘conciencia social’ de la más rancia derecha española es su alegre y demagógica propuesta de que los tomadores de hipotecas disfruten de un año de carencia en su pago si ingresan en las filas del paro. Aparte de desentenderse de las posibilidades de fraude que su propuesta favorecería, es obvio que pasan de hacer cualquier cálculo numérico sobre la viabilidad y previsibles consecuencias de su genial idea. Sólo pretenden engañar a los que se dejen y hay que reconocer que no faltan.

Su pretensión de que el Gobierno pacte con ellos los presupuestos porque va a ser el PP quien, tras las elecciones, tenga que ejecutarlos y quieren evitar que Zapatero incluya en ellos sus ‘delirios’ sociales no sólo es una bufonada-balandronada muy propia de Rajoy y su tribu, sino también una absurdez como la copa de un pino.

Lamentablemente, ese es el juego. Un partido que se ha pasado toda la legislatura intoxicando a la opinión pública por todo y por nada no tiene problema alguno para vender ahora su ‘demagogia social’ y su catastrofismo económico a beneficio de hipotéticos réditos electorales.

Quienes sucesivamente han atribuido al Gobierno la ocultación de datos esenciales sobre el ataque terrorista del 11-M y lo han transformado en una conspiración: quienes se rasgaron las vestiduras ante la defensa del Plan Ibarretxe en el Congreso a sabiendas de que se iba a quedar en agua de borrajas; quienes montaron un escándalo y blandieron el fantasma de la ruptura de España a propósito de un ‘Estatut’ que previsiblemente iba a ser “cepillado” en el Parlamento y pese a ello lo recurrieron ante el TC; quienes convirtieron deslealmente la política antiterrorista en caballo de batalla y atribuyeron al Gobierno cesiones a ETA perfectamente conscientes de que no existían… Esos, digo, ¿creen tener aún algún crédito en sus afirmaciones o sus promesas?

Pues parece que sí. Ahora creen haber hallado el filón económico-social. Están ‘preocupadísmos’ por la burbuja inmobiliaria y sus consecuencias sociales y económicas y nunca admitirán que fueron ellos, cuando gobernaban, quienes la alentaron. Incluso hablan -de modo irresponsable y falso- de recesión económica y la atribuyen a una política económica que es exactamente la misma que ellos practicaron. ¿Quién da más en despropósitos?

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16 septiembre, 2007

Crisis hipotecaria: Las consecuencias, los responsables

El dinero, ya se sabe, es miedoso. Y el de los pequeños ahorradores e inversionistas lo es más por razones obvias. El viernes el pánico hizo acto de presencia en Europa, concretamente en Reino Unido. Fue un pánico en cierta medida flemático, autocontrolado, como corresponde al carácter de los pobladores de la gran isla, pero el temor y la desconfianza se palpan en el aire.

El Banco Northern Rock (“Roca Norteña”) amenazaba con hacerse arena por una falta de liquidez provocada por las secuelas de la crisis hipotecaria estadounidense y buena parte de sus clientes (¿quién podría reprochárselo?) se precipitaron a sus oficinas para rescatar su dinero, llegando a formar grandes colas en el exterior.

Similares imágenes de la patética Argentina del ‘corralito’ se nos vinieron inevitablemente a la memoria. Era una escena insólita para Europa, una especie de mal augurio que no se puede dejar caer en saco roto, aún a sabiendas de que en la Europa comunitaria es impensable que suceda nada parecido a lo ocurrido en el país de la pampa. El temor a una reacción en cadena de consecuencias catastróficas (un 'crack') ha generado mecanismos de control, que recaen en última instancia sobre el Estado, destinados a ofrecer garantías frente al pavor social.

Quienes tienen dinero excedente son miedosos, pero no así quienes no tienen otro capital que el muy limitado que les genera su trabajo. Conscientes de su incapacidad objetiva para ahorrar, muchos de ellos practican formas suicidas de endeudamiento para conseguir una vivienda a costa de ‘apretarse el cinturón’ hasta el límite de la supervivencia.

En Estados Unidos se ha consentido desde hace años la aparición de hipotecas de alto riesgo y considerable usura, denominadas ‘subprime’ y destinadas a quienes no pueden ofrecer garantías suficientes a cambio del crédito. En el fracaso de ese ‘negocio’ intolerable está basada la actual crisis estadounidense, que está extendiendo sus nefastas secuelas a todo el mundo.

Cualquiera que tenga dos dedos de frente imagina sin dificultades la fragilidad de tal ‘chiringuito’. La crisis se mascaba desde hacía tiempo en el ambiente y cuando el sistema financiero decidió, finalmente, admitir su existencia un millón de estadounidenses habían perdido ya su vivienda y otros cientos de miles no precisados la iban a perder de modo irremediable a corto plazo.

Es el drama de esas personas el que a mi me conmueve e indigna. A los inescrupulosos montadores del tinglado y a quienes invirtieron en él buscando una alta rentabilidad, que les quiten lo bailado. El dinero recaudado está generalmente a salvo, refugiado en otras inversiones o depositado en cuentas secretas de paraísos fiscales. Sin embargo, nadie va a devolverles sus casas ni el dinero invertido a los esperanzados e incautos tomadores de las hipotecas ‘subprime’.

La crisis financiera pasará porque está generada no sólo por el miedo, sino también por la avaricia. Las pérdidas se asumirán porque no son tanto pérdidas reales como reducción o falta de las ganancias previstas. El sistema sobrevive. Son sus víctimas más frágiles las que perecen y con ellas se desvanece en cierta medida la confianza de los más débiles económicamente, que toman sus decisiones sobre la base de la sobreentendida solidez y fiabilidad de las instituciones financieras.

Los clientes del ‘Northern Bank’ han retirado en dos días un total de 1.500 millones de libras esterlinas, apenas una gota de agua en el océano de los 100.000 millones que, se dice, constituyen su cartera. El banco es solvente, asegura la Autoridad Reguladora de los Mercados británicos (FSA), que llama a la calma. El daño de la desconfianza, motivada o no, ya está hecho sin embargo. Dos bancos podrían asumir los activos del NR en el caso de que sus acciones registren fuertes caídas tras la apertura del lunes, pero tampoco es descartable que sea nacionalizado y puesto bajo administración del Estado.

Que sea el Estado (es decir, el conjunto de los ciudadanos) quien deba acudir en última instancia a sostener los cimientos de un sistema que rechaza tutelar hasta que llega el momento crítico con consecuencias irreversibles constituye una cruel paradoja. Sería mucho más lógico y saludable -me refiero ahora específicamente a Estados Unidos- que atajase toda iniciativa que, como la proliferación de las ‘subprime’, implican un elevadísimo factor de riesgo que no sólo afecta a los directamente implicados sino al conjunto del sistema financiero, nacional y global.

El principio de subsidiaridad del Estado respecto a la actividad privada no debe limitarse a ser una especie de Cruz Roja que recoge los cadáveres, atiende a los heridos y trata de detener el conflicto cuando ya ha estallado con todas sus consecuencias. Puede y debe prevenir que ocurran crisis como la actual, adoptando las medidas necesarias para que productos financieros como las hipotecas ‘subprime’ -auténticas bombas de relojería- no sean posibles.

Eso, contra lo que objeten los defensores del capitalismo salvaje que acompaña a una globalización depredadora, no es intervencionismo y menos aún socialismo. Es sentido común, es respeto a la sociedad civil y a los sujetos económicos. Es salud pública.

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13 septiembre, 2007

El adiós de Imaz, el triunfo de los fariseos

Deliberadamente ignoré en su momento el desembarco de Ibarretxe en el inicio del nuevo curso político otra vez al grito de ¡los vascos decidimos!. Tras haberme referido en diversas ocasiones precedentes al llamado 'plan Ibarretxe', que el lehendakari defendió incluso en el Congreso (inútilmente, claro), comentar la reproducción del absceso autodeterminista me provocaba una visceral alergia.

Siempre he creído que el famoso 'plan' no era otra cosa que un cebo electoralista, tendido oportunistamente en busca del voto del electorado radical en circunstancias en las que éste no podía (como ahora mismo) votar a los suyos por razones legales. La insistencia no prueba otra cosa que el empecinamiento en el error por parte de Ibarretxe y sus secuaces. Un error que es triple: primero porque no alcanza sus objetivos en las urnas; segundo, porque da aliento a ETA y a quienes la apoyan y tercero porque insistir en el derecho de autodeterminación es dar coces contra el aguijón constitucional y beneficia el discurso de los más intransigentes, de los menos dispuestos al diálogo, es decir, al PP.

El anuncio de despedida que ahora hace el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, evidencia no sólo la derrota del sentido común sino también la de la sinceridad, la de la honradez. Es la demagogia autodeterminista la que se impuso el lunes pasado en la aprobación de la ponencia polìtica del partido, que insiste en el derecho de los vascos a decidir en referéndum sean cuales fueren las circunstancias, contra el criterio del sucesor de Arzalluz.

Tan contundente desautorización no podía ser ignorada por Imaz ni por nadie decente y coherente. De ahí que no sólo haya anunciado que no se presentará a la reelección a la presidencia del PNV, sino también que abandona la política, tras trece años de dedicación, para regresar a su actividad profesional (es doctorado en Ciencias Químicas). Pone así término a cuatro años de acoso por parte del búnker peneuvista, todavía férreamente encarnado en las sombras por Arzalluz y sostenido por su 'hijo' ideológico Egíbar, pero no menos por Ibarretxe, cuya cooptación a la candidatura de lehendakari fue obra personal del ex jesuita.

El abandono de Imaz, presentado por él mismo como necesario para superar la división del partido, supone el éxito de la línea demagógica y bifronte del PNV, especialista en decir una cosa y hacer otra diferente y dispuesto a pactar con el propio diablo para mantener lo que siempre han tenido: el poder. No hay un discurso político sincero, abierto y posibilista en el PNV. Quien podía y quería desarrolarlo ha decidido irse. Los fariseos han vencido.

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07 septiembre, 2007

Sarcasmo batasuno

Batasuna, que no habla mucho en los últimos tiempos, a la espera de que las bombas de ETA lo hagan en su nombre con elocuencia insuperable, ha considerado necesario romper su silencio para denunciar lo que denomina “aceleración en el ámbito represivo” por parte de las autoridades francesas y españolas.

Ante la posibilidad de que la Justicia francesa condene a cadena perpetua (que, contra lo que su nombre indica, nunca excede de los 30 años) a los detenidos en Cahors, el dirigente abertzale Joseba Álvarez ha tenido el descaro inefable de comparar tal medida con la pena de muerte.

Es un sarcasmo desproporcionado e hiriente que quienes no condenan la violencia -sean cuales sean sus consecuencias- de los que les ‘representan’ hegemónicamente con las armas, hablen precisamente de pena de muerte. La muerte (la ajena, por supuesto) es su instrumento y lo emplean sin escrúpulo alguno y con indiferencia absoluta hacia sus víctimas.

Quienes ‘condenaron’ y ejecutaron friamente al joven concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco, en medio de una pataleta infantil y demente tras la liberación de su rehén, Ortega Lara, no están cualificados y mucho menos legitimados para hablar de justicia. Quienes, en una demostración supuestamente simbólica de fuerza, causaron la muerte de dos inmigrantes en el aparcamiento de la T4 de Barajas sólo pueden inspirar repugnancia moral, política y personal.

Se permiten, además, apostrofar al PNV y al PSOE por dar apoyo a “recetas del pasado”. Lo hacen precisamente quienes no han revisado la estrategia de lucha armada empleada durante la dictadura más que para acentuarla en la democracia. Las referidas ‘recetas’, según el discurso autómata de Álvarez, “no han traído ninguna solución en 30 años”. Una vez más Batasuna ha perdido una gran oportunidad para permanecer callada o para llegar a la conclusión ineludible de que lo que afirma de las recetas ajenas es mucho más justamente aplicable a las suyas.

El terrorismo, simplemente, es una vía muerta: No lleva a ninguna parte. Sólo los fanáticos y los idiotas insisten en afirmar lo contrario.

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31 agosto, 2007

Capa magna, magnífica soberbia


Si, como quiere el proverbio, una imagen vale por mil palabras, la que aquí reproduzco sólo requeriría un pie austeramente informativo que rezaría más o menos así: “Monseñor Cañizares, cardenal primado de España, portó una capa de cinco metros de longitud en el acto solemne de ordenación de dos sacerdotes de la congregación ultraconservadora italiana ‘Instituto de Cristo Sumo Sacerdote’, la cual presidió".

Pero son muchas las imágenes -y esta es una de ellas- con un elevado contenido metafórico, simbólico y aun ideológico que están pidiendo a gritos algo más. En el contexto espacio-temporal (año siete del siglo XXI, tercer milenio de la cultura judeo-cristiana) esta fotografía chirría estridentemente (ver más del acto). En ausencia de toda información cualquiera podría creer que pertenece al rodaje de algún filme cuyo argumento se centrase en las centurias XVII o XVIII.

Y lo cierto es que el personaje que, con ayuda de un lacayo, porta la soberbia capa (o la capa de la soberbia) sostiene opiniones y posturas reaccionarias, premodernas, anticontemporáneas, integristas, intolerantes, beligerantes contra la naturaleza laica del Estado moderno. Es -y lo demuestra hasta la saciedad- un ‘príncipe de la Iglesia’ empeñado en volver al pasado, pasándose por salva sea la parte la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y cualquier otro fruto de la larga lucha del ser humano por su dignidiad y emancipación.

Un pasado que en España le queda más cerca que en otros muchos lugares de Occidente, dado que apenas hace treinta años que concluyó la vigencia de un Estado teocrático y dictatorial que marcó a odio, sangre y fuego la historia de este país durante casi cuatro décadas. Ahora, en ‘santa’ alianza con el Partido Popular, la Iglesia de los Cañizares y los Roucos, la iglesia bronca y ‘trabucaire’, quiere recuperar sus privilegios medievales.

El largo pontificado retrógrado de Wojtyla, ratificado y subrayado ahora por un Benedicto XVI, que ama la pompa, el boato y el latín más que un tonto una tiza, ha tenido en España esa triste consecuencia, no tan evidente en otros países en los que el carácter laico del Estado se halla fuera de toda discusión o cuestionamiento.

El hábito sí hace al monje en este caso. Esa capa magna, de arrogante emperador o novia aristocrática, habla con elocuencia insuperable de la magnífica soberbia que habita bajo el solideo púrpura.

De soberbias cardenalicias, por cierto, sabe un rato este país, que en su día vio la figura impar de monseñor Pedro Segura, príncipe purpurado que se enfrentó primero a la República y luego al franquismo en defensa del Rey exiliado, que lo era -rey, no exiliado- ‘por la gracia de dios’. Naturalmente.

27 agosto, 2007

You better come home, Alberto 'Speedy' Gonzales

Alberto Gonzales, Attorney General de Estados Unidos, acaba de presentar su dimisión, ahondando con ello aún más la sima de soledad política y personal de George W. Bush en una Casa Blanca más gris y desprestigiada que nunca.

El cargo de Attorney General en el organigrama del Ejecutivo estadounidense es una mezcla de ministro de Justicia y Fiscal General, lo que implica una acumulación extraordinaria de poder, la mayor alcanzada nunca por un hispano en Estados Unidos. Lástima que esa altura la haya logrado precisamente alguien más adecuado para una república bananera que para una democracia avanzada.

Primero se fue Rumsfeld, secretario de Defensa y brutal autor intelectual de la guerra de Irak; luego fue condenado y encarcelado el jefe del equipo del vicepresidente Cheney, Lewis ‘Scooter’ Libby, por su papel en el ‘affaire’ Plame; hace apenas unos días anunció su renuncia Karl Rove, ‘fontanero’ mayor de la Casa Blanca, y el mismo propósito tiene el jefe de prensa y ex comentarista político de ‘Fox News’, Tony Snow. Bush ya no puede reposar su atribulada cabeza más que sobre los hombros fornidos de uno de los principales autores de sus males: el vicepresidente Cheney.

Gonzales ha acompañado a ‘Dubya’ Bush en su andadura desde los tiempos en que éste era gobernador de Texas, de donde el chicano es oriundo. Sucesivamente, Gonzales fue consejero general, secretario de Estado y miembro del Tribunal Supremo del estado de la estrella solitaria. Ya en la Casa Blanca ha sido consejero personal hasta su nombramiento en febrero de 2005 en el puesto al que ahora renuncia.

Los escrúpulos nunca han turbado la conciencia de este trepador hispano al que yo llamo ‘Speedy Gonzales’ en homenaje y recuerdo de la serie de dibujos animados y la canción del mismo título interpretada por Pat Boone. Si Libby es llamado misteriosamente Scooter y el propio Bush apodaba a su querido Rove ‘turd blossom’ (algo así como flor que crece en una cagada de vaca) no veo razón para que un tal Gonzales no sea llamado ‘Speedy’ con tantos títulos para merecerlo.

El fulgurante Gonzales es, entre otras cosas, autor del cese de ocho fiscales de trayectoria irreprochable aunque -según su opinión- insuficientemente afectos a Bush, pero sus mayores responsabilidades apenas han sido apuntadas. Ha sido acusado de exceder ampliamente el marco de restricciones de las libertades individuales que la ‘Patriot Act’ estableció a raiz del ataque terrorista del 11-S. También habría incurrido en el delito de obstrucción a la Justicia en relación con el ‘caso Plame’. Otras cosas, como su sostén a la escandalosa alegalidad de la prisión de Guantánamo, no serían objeto de especial atención por parte de la Justicia. Y finalmente hay que alegrarse de su dimisión porque no podrá llevar a efecto uno de sus más caros proyectos: abreviar los plazos de apelación y recurso en las condenas de muerte.

A nadie puede sorprender que la ejecutoria de Bush esté concluyendo del modo accidentado y apresurado en que lo está haciendo. Los republicanos no aceptan la perspectiva de perder las próximas elecciones y con Bush y sus mariachis impunemente al frente del Gobierno es inevitable que lo hagan. Las presiones (y seguramente las amenazas) del partido deben estar siendo impresionantes.

El posicionamiento del influyente senador republicano John Warner y de una parte significativa de la cúpula militar a favor de la retirada de Irak no deja lugar a dudas acerca de hasta qué punto Bush ha perdido todo crédito. Las dimisiones del manipulador Rove y del desprejuiciado Gonzales seguramente carecen de toda espontaneidad y son una exigencia que Bush ha tenido que aceptar para evitar males mayores, como sería la rebelión conjunta de republicanos y demócratas en ambas cámaras y la presentación de un ‘impeachment’ contra el presidente que ha dejado hace tiempo de verse como algo imposible.

Seguramente cuando Bush y su entorno canallesco planificaron la guerra de Irak y tejieron la red de mentiras que justificarían su urgente necesidad se hallaban muy lejos de imaginar que estaban iniciando una cadena de errores -incluyendo un variado tipo de acciones ilegales- que abrian irreversiblemente su tumba política.

El exceso de arrogancia y el déficit de escrúpulos se pagan. Y ha llegado la hora. Todo se paga, incluso la risa.


Pero riámonos un poco, que bien lo merecen las buenas noticias. En el video, dos chicas vocalizan con bastante gracia la canción de Pat Boone ‘Speedy Gonzales'.





La letra

(Recitado) It was a moonlit night in old Mexico. I walked alone between some old
adobe haciendas. Suddenly, I heard the plaintive cry of a young Mexican girl.


You better come home, Speedy Gonzales
Away from tannery row

Stop alla your a-drinkin'

With that floozie named Flo
Come on home to your adobe
And slap some mud on the wall
The roof is leakin' like a strainer
There's loadsa roaches in the hall

Speedy Gonzales, why dontcha come home?
Speedy Gonzales, how come ya leave me all alone?

(Recitado con acento mexico-americano) "Hey, Rosita-I hafta go shopping downtown
for my mudder-she needs some tortillas and chili peppers."

Your doggy's gonna have a puppy
And we're runnin' outta coke
No enchiladas in the icebox
And the television's broke
I saw some lipstick on your sweatshirt
I smelled some perfume in your ear
Well if you're gonna keep on messin'
Don't bring your business back a-here

Mmm, Speedy Gonzales, why dontcha come home?
Speedy Gonzales, how come ya leave me all alone?

(Recitado con acento mexico-americano) "Hey, Rosita-come queek-down at the cantina
they giving green stamps with tequila!!"

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25 agosto, 2007

De nuevo la indecencia política

No voy a perder mucho tiempo en comentar la reacción del PP tras el atentado de ETA en Durango. El Partido Popular y ETA son absolutamente previsibles y ambos están encerrados en una dinámica zombi, autohipnótica, que parte necesariamente de la ignorancia deliberada de la realidad.

Sin esa negación de lo real son incapaces de elaborar argumentos que justifiquen la línea de actuación que previamente han decidido adoptar, no porque sea la más útil y conveniente para sus fines ni para el bienestar de la sociedad a la que dicen defender, sino porque es, desde su maniaco maniqueísmo belicista, la que más daño hace a su enemigo.

ETA y el PP se retroalimentan mutuamente y se autojustifican a través de su discurso sobre el terrorismo; los unos para afirmar más allá de toda evidencia que la lucha armada es la única respuesta válida a la persistencia del ‘conflicto’; los otros para denunciar de modo mendaz la ‘debilidad’ y el ‘entreguismo’ del Gobierno en su política antiterrorista.

Ahora, el PP insiste una vez más en reclamar la anulación de las candidaturas de ANV que no fueron anuladas por los tribunales (lo fueron 133) antes de las últimas elecciones. La suya es una táctica más que sobradamente conocida. Lo mismo hicieron en su día con EHAK-PCTV, partido legalizado siendo Acebes ministro del Interior y contra el que no se encontraron en su día evidencias de relación con Batasuna, como en el caso de las listas no ilegalizadas de ANV años más tarde.

Ya está bien la broma. Es cinismo puro y duro asegurar que se está junto al Gobierno en la lucha antiterrorista, como se ha dicho, mientras al mismo tiempo se le cuestiona con cualquier pretexto.

Antes del atentado de ETA ya objetaron una supuesta tolerancia con la ‘kale borroka’ y exigieron el fin de ésta, como si la violencia callejera y las dificultades para luchar eficazmente contra ella fueran cosas recientes. Si ellos no consiguieron ponerle fin, ¿por qué fingen creer que otro debe lograrlo y que si no lo consigue es porque transige?

La respuesta es simple. Se puede sintetizar en una sola palabra: Indecencia política. Esa es una lacra que también comparten ETA y el PP.

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21 agosto, 2007

El PP y la precampaña

Cuando todavía no ha comenzado el curso político ya se ha abierto la precampaña de las generales de 2008. No para el PP, por supuesto; no para Rajoy, que está permanentemente en campaña o precampaña a lo largo de toda la legislatura. Pero curiosamente, cuando el líder conservador se había tomado unos días de pausa en su sistemático y reiterativo discurso fue Zapatero, el pasado día 14 en Jerez, quien dio el banderazo de salida con un mitin mitinero en el que advirtió a los ‘populares’ que se fueran preparando para el 2012 y aseguró que le iba a hacer “más ilusión ganar la segunda vez que la primera”. Sobrado él.

Días mas tarde, el domingo pasado, Rajoy consideró conveniente echar su cuarto a espadas y aseguró que su partido obtendría mejores resultados que cuando, en 1996, ganó sus primeras elecciones. ¿Y Rato, qué va a pasar con Rato? Esa es la pregunta del millón de dólares a la que el deteriorado líder del PP tiene que enfrentarse desde que el ex vicepresidente del Gobierno anunció su renuncia a la presidencia del FMI y su retorno a España por razones familiares.

Parece ser que Rajoy -a juzgar por sus respuestas- sabe tanto de los propósitos de Rato como cualquier otro español que lea los periódicos. Y lo que es evidente es que la pregunta no le hace la menor gracia. Lógico, porque inevitablemente la interpreta como una interpelación tal que “¿por qué no renuncia usted, cuyo índice de popularidad roza el punto de congelación de toda esperanza, y deja que Rato se ponga al frente cuando todavía hay tiempo?”

Van dados quienes alienten tales esperanzas. Si como muestra sirve un botón, considérese el modo alevoso en que el prognato Acebes se ha ‘cepillado’ al sufrido e incordiante Piqué, que en su momento había tenido la osadía de pedir su defenestración y la de Zaplana en tanto que rastros y reliquias de la mala vida pasada.

Pero hay otro botón de muestra más reciente y no menos elocuente acerca de los vientos que surcan el núcleo duro del PP. El mismo día que Rajoy salía a la palestra para relatar su sueño de ganar las elecciones, Ruiz-Gallardón lograba provocar un nuevo sarpullido alérgico entre sus compañeros y sin embargo enemigos reiterando su aspiración a ser diputado. Como hubiera dicho su jefe y padre espiritual, Acebes y Zaplana saltaron y soltaron aquel inolvidable “ahora no toca” que, junto al “cero patatero”, hicieron famoso al patrón de la FAES.

Por su parte, Esperanza Aguirre, coriacea e implacable rival personal del alcalde de Madrid, creyó oportuno matizar agudamente que en el Congreso están representados los ciudadanos, no las ciudades. Buena oportunidad para que Rajoy hubiera vuelto a mascullar aquello de ‘¡vaya tropa!’.

Pero Rajoy anda aparentemente muy absorto en sus ensoñaciones ‘sarkozystas’. Su afirmación de que un futuro gobierno del PP incluiría a gente nacionalista y de izquierda es elocuente e impagable en este sentido. Este hombre es un humorista.

El problema es que la política española no es ‘Paramount Comedy’. No todavía.

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07 agosto, 2007

Navarra: Ni audacia ni coherencia

Por mucho que Zapatero se empeñe en pintar con los colores más alentadores la situación creada en Navarra tras el rechazo de la Ejecutiva Federal del PSOE a un pacto de gobierno entre el PSN y Na-Bai no va a conseguir que la mayoría de los votantes socialistas lo entiendan y mucho menos lo aplaudan. Ni ceder el Gobierno al partido más votado es un principio que su partido practique habitualmente ni la gobernabilidad de España y de Navarra (ésta muy al contrario) queda garantizada con esta absurda cesión.

Cree Zapatero que, tras su gesto conciliatorio, debería abrirse una nueva etapa en la que se dé por acabado "el tiempo de la crispación, de la tensión y de usar Navarra , que es de todos, en una confrontación de identidades que casi siempre acaba en una confrontación de sentimientos". Cada cual, obviamente, puede creer lo que le parezca oportuno, pero lo único que realmente puede significar un cambio, una nueva etapa, es que el PSN, tras el fiasco que supone la forzada renuncia a formar un ejecutivo de izquierdas, practique una oposición sin contemplaciones, cosa que, después de todo lo visto, no parece verosímil.

No sería fácil explicar qué se ha traído entre manos el PSOE en Navarra desde hace más de dos meses, con las 'flores' lanzadas por el presidente del Gobierno a Na-Bai y el prolongado e irregular 'flirteo' que el PSN ha protagonizado con la coalición vasquista. No parece que hayan existido desencuentros insuperables en el diálogo mantenido, sino más bien bastante coincidencia. Y es obvio que un pacto de los socialistas con Na-Bai (integrada por Aralar, PNV, EA y Batzarre) e IU sería mucho mas representativo de la sociedad navarra que la mayoría minoritaria de UPN (PP).

Si se trataba de evitar que el PP cargase, como de costumbre, las tintas de la crispación, se podría oponer que los españoles hace tiempo que hemos rebasado el nivel de saturación con las historias de miedo que vende la desleal e irresponsable oposición. Si la cuestión era no darle verosimilitud a la insidia de que Navarra forma parte de las contrapartidas que el Gobierno ofrecería a ETA a cambio de dejar las armas, ocurre otro tanto.

A fin de cuentas, el problema es que han faltado audacia y coherencia, a partes iguales, para escenificar convenientemente la realidad de que no sólo es viable el diálogo y la colaboración con los grupos abertzales, sino -lo que es mucho más importante- que para éstos resulta políticamente rentable el abandono de la violencia o de su justificación.

Aralar y Batzarre proceden, históricamente, del mundo próximo a ETA y hoy aparecen aliados con el nacionalismo moderado y dispuestos a gobernar en asociación con los partidos 'españolistas'. ETA-Batasuna se merecerían esa lección. Y el Partido Popular también.

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