21 junio, 2009

La 'deconstrucción' europea (II): Continuismo e insularismo

Tras los resultados de la elecciones europeas cualquier cosa era previsible menos un cambio -o simplemente una reconsideración seria- del rumbo de la 'construcción europea'. Aún así, las conclusiones que pueden extraerse de la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno clebrada en Bruselas los días 18 y 19 sorprenden en cierta medida por la consolidación de cierto inmovilismo. Tal postura, impropia en principio de circunstancias tan críticas como las que la comunidad vive a nivel económico, tal vez intenta dar confianza a todos. Otra cosa será si lo consigue o no.

He aquí un ejemplo incuestionable de inmovilismo: todo indica que Durao Barroso será reelegido presidente de la Comisión Europea. El PPE, que le apoya incondicionalmente, no tiene mayoría absoluta en el Parlamento, que debe ratificar o rechazar al candidato, pero no parece probable un acuerdo sobre un nombre alternativo. Y en cualquier caso, entre dos males, el menor: mejor Durao Barroso que Tony Blair, cuyo nombre se ha barajado como alternativa. Ambos son proamericanos reconocidos, pero Blair se ensució las manos excesivamente en Irak como para ser ahora otra cosa que un cadáver político, exquisito pero escasamente presentable.

El conservador portugués es un pragmático, posibilista y pastelero, condiciones bastante convenientes para moverse en el proceloso mar que es la UE, especialmente desde la ampliación a 27 miembros que tantos lamentan ahora haber hecho tan deprisa. Transigir, contrapesar, conciliar contrarios es parte importante de su tarea y no lo hace del todo mal, pese a lo cual su reelección no cuenta con el apoyo de los socialistas europeos y menos aún con el de los ecologistas. Y ello pese a que su programa, que se ha dado en calificar como 'sarkozysta', intenta dar satisfacción a todos. Habrá que negociar.

Los problemas existen y seguiran existiendo en la UE en tanto en cuanto las peculiaridades y los egoismos nacionales condicionen e incluso frustren los objetivos colectivos. La reunión de Bruselas fue escenario de dos, protagonizados por sendas islas (en el sentido estrictamente geográfico de la palabra, pero no sólo), Irlanda y Reino Unido. En otra ocasión serán otras 'islas', estas continentales, como en su día fue Polonia o ahora es la República Checa, o como podría llegar a serlo España bajo la dirección del PP, si fuera en serio su propósito de forzar un cambio en la política agrícola y pesquera consensuada en la UE.

El caso de Irlanda -que rechazó en referéndum el Tratado de Lisboa- roza lo ridículo. Para aceptar la celebración de una nueva consulta en octubre han forzado al Consejo Europeo a aprobar un protocolo supuestamente exclusivo sobre cuestiones como el mantenimiento de su neutralidad militar y de su peculiaridad fiscal, así como el respeto a su negativa al aborto. Ninguna de tales cuestiones estaba ni está amenazada por el Tratado, aunque los partidarios del 'no' lo hubieran asegurado en su día.

Una campaña informativa habría bastado para deshacer el equívoco, pero el primer ministro irlandés, Brian Cowen, considera que era preciso este 'detalle' por parte de la UE para que sus ciudadanos puedan aprobar sin reticencias el mismo texto al que se habían opuesto. Surrealismo puro, tanto más si se conidera que el eurófobo presidente checo, Vaclav Klaus, cree que dicho protocolo debe ser aprobado por su propio Parlamento, cosa que se descarta en el resto de los países. El caso es echar arena en los engranajes de una máquina que no acaba de arrancar tras el rechazo que sufrió la Constitución Europea en los referéndums de Francia y Holanda.

En cuanto al caso de Reino Unido, será objeto de la próxima entrega, junto con Francia y otros países de la UE.

Continuará.

18 junio, 2009

La 'deconstrucción' europea (I): ¿Dónde está la izquierda?

Probablemente sobre los resultados de la pasadas elecciones europeas se han hecho ya todos los análisis que cabía esperar, especialmente en lo que respecta a la tradicional lectura partidista de los datos. El nuevo récord de absentismo ante las urnas no ha merecido, a los ojos de los analistas, ninguna consideración especial. Comicios europeos y abstención son ya, desgraciadamente, conceptos casi sinónimos. El hecho de que la indiferencia crezca se estima -interesadamente- como algo coyuntural, cuando no anecdótico.

Con la misma frivolidad se renuncia a hacer una prospectiva a la luz de las nuevas evidencias. La pregunta "a dónde va Europa" y la inquietud por el rumbo que está tomando lo que se denomina "la construcción europea" están ausentes en los medios de comunicación y no hay nada más revelador que esa ausencia, que no es en absoluto casual.

En ciertos países europeos, entre los que se hayan algunos de los socios más recientes de la UE, toda consulta que no alcanza el 50% de participación es declarada nula. ¿Exceso de escrúpulo o lógica demográficamente democrática? Sobre esta cuestión tal vez haya tantas matizaciones como opinantes, pero es un hecho cada vez más 'normal' e inquietante que el llamado sufragio universal está dejando de serlo, o, lo que es lo mismo, que la democracia está perdiendo credibilidad hasta el límite de 'virtualizarse', ya que su principal instrumento de legitimación (el voto) no alcanza un 'quorum' suficiente. Este es un hecho que no puede ser despachado frívolamente. Es significativo y merece ser estudiado.

El mero análisis partidista de los resultados de las pasadas elecciones europeas nos muestra un espectro ideológico europeo en el que es abrumadoramente hegemónica la derecha en sus más diversas e incluso variopintas versiones, desde el PPE, supuesto centro derecha democristiano, hasta la ultraderecha más rancia y xenófoba, pariente frecuentemente indisimulado del fascismo, pasando por los 'liberales' postmodernos y los populistas teóricamente ambiguos pero prácticamente ultraconservadores y demagógicos.

La socialdemocracia 'light' se bate en retirada y lo que podríamos llamar 'izquierda real' limita su presencia a lo meramente simbólico. Parece paradójico que esto suceda en medio de una crisis económica global sin precedentes. Tradicionalmente los ciudadanos se han dado gobiernos de izquierda (valga la expresión convencional) en las situaciones de crisis económica, hasta el punto de que llegó a ser asumido como algo 'de libro' que la izquierda está para gestionar las crisis, dada su mayor sensibilidad ante las implicaciones sociales, mientras que es misión de la derecha gestionar la prosperidad en favor y con la colaboración del capital.

El problema parece ser que, ante las dimensiones de la actual crisis económica, pocos creen que la izquierda 'irreal' pueda hacer alguna contribución útil para reducir sus efectos y aún menos para su superación. Los gobiernos, los economistas, los industriales y financieros, con la ayuda de los medios de comunicación social, han llevado a los ciudadanos a la convicción de que no se puede tomar otra actitud que la que cabe ante una sucesión de fenómenos sísmicos o de huracanes: esperar, protegerse (cada cual como pueda, si puede) y rezar.

No cabía esperar, dados los precedentes, que los partidos socialdemócratas o sus gobiernos allá donde los hay (España, por ejemplo) tomasen la crisis global como punto de apoyo para formular una crítica radical a un sistema económico abusivo hasta lo delincuente, irresponsable y fracasado. Del mismo modo que no cabe cuestionar la democracia, por muy irreal que se esté tornando, es totalmente descartable que alguien comprometido con el sistema señale al capitalismo como responsable criminal del 'crash' sistémico y exija su sustitución. El capitalismo liberal y la democracia formal son padre e hija y la hija es ciegamente sumisa al padre.

El panorama político que han dejado esta elecciones invita a preguntarse si es la construcción europea hacia lo que caminamos o la meta es la 'deconstrucción'. El mapa político de la UE que queda tras estos comicios se parece demasiado a la Italia de Berlusconi, un modelo cuya generalización es absolutamente indeseable.

Continuará.

08 junio, 2009

Europeas: ni extrapolables ni minimizables

La verdad es que me apetecería más comentar los resultados de las elecciones europeas en Francia, donde el crecimiento de los verdes es teóricamente muy significativo, que las de España, pero otra vez será. Hoy toca España.

Lo cierto es que los resultados españoles no han aportado ninguna sorpresa notable ni comportan -de no mediar extrapolaciones interesadas- ningún vuelco esencial en la situación política. El PP ha ganado, como se esperaba, pero no ha alcanzado los 25 eurodiputados que Rajoy pretendía. El PSOE ha perdido, pero no tanto como se suponía. El magro guarismo de la participación (46 por 100) hace que la diferencia de 600.000 votos a favor de la derecha sea bastante relativizable, que no minimizable.

Nada indica que el voto del PSOE se haya desplazado al PP y sin embargo es evidente que, mientras la participación de los votantes de la derecha ha aumentado en varias regiones, la del PSOE ha descendido notablemente. Si la causa es la desafección o simplemente la apatía y el hastío euroescéptico queda a la libre interpretación de cada cual.

Los socialistas han recibido unos 700.000 votos menos que en 2004, lo cual no es grano de anís, y -abstención aparte- cabe preguntarse el peso que ha tenido en ese resultado lo que yo llamo "la alternativa rosa" (de Rosa Díez). En la Comunidad de Madrid el efecto parece incuestionable. En relación con 2004 los socialista han perdido allí 137.000 votos. Si tenemos en cuenta que UPyD, que no existía entonces, ha logrado algo más de 155.000 (la tercera parte del total cosechado), parece claro en qué río está pescando el partido de la ex candidata a secretaria general 'sociayoísta'.

El PSOE tiene problemas de creciente gravedad en dos importantes comunidades en las que otrora tuvo el poder: Madrid y Valencia. Año tras año pierden posiciones en ambas, en las que el PP es ya hegemónico, lo cual evidencia un déficit de eficacia como oposición ante el que no debería seguir inactivo ni aceptar juegos narcisistas como el de Bono, que en 2007 rechazó la candidatura a la Alcaldía de Madrid porque no se resignaba a ser el jefe de la oposición municipal. Sus altas aspiraciones le exigían ya reclamar la Presidencia del Congreso, ejecutivamente irrelevante pero que institucionalmente le sitúa en el tercer lugar en la precedencia del protocolo, tras el Rey y el presidente del Gobierno.

Los votos perdidos en las elecciones autonómicas y locales lo son también, generalmente, en las generales y es evidente que, más allá de la incidencia electoral de la crisis económica, el PSOE no está haciendo bien las cosas a ese nivel. Las transigencias y componendas originadas por intereses extrapolíticos, amiguismos y otras lacras acaban pagándose caras. Y a este propósito habrá que ver qué sucede a medio plazo en el PP, donde Rajoy viene resignándose a la connivencia 'entusiasta' con 'sospechosos habituales' cuyas actuaciones están en estos momentos 'sub iudice'.

El 'berlusconismo' impune funciona alegramente en Italia. En España es muy dudoso que la ciudadanía tenga tamañas tragaderas, aunque 'cosas veredes...'


05 junio, 2009

"De las orejas" por Mayor Oreja

En el PP están convencidos de que van a ganar las europeas. Sus encuestas les dicen que lo van a lograr por una diferencia de uno a tres puntos porcentuales. pero en el fondo, -pese a tener uno de los electorados más gregariamente fieles del mundo- no se fían.

Lo que temen es que los votantes del PSOE, teóricamente apáticos ante esta convocatoria electoral, salgan de su supuesta indiferencia el domingo y las cañas se tornen lanzas. Y no sería tan sorprendente que lo hicieran, dado el interés que los 'populares' han puesto en 'nacionalizar' unas elecciones que nunca han apasionado a nadie, ni en España ni en el resto de los países. En ese caso los estrategas del PP tendrían la culpa, una vez más, del fiasco.

Ante esa perspectiva hay quien insta a los más acérrimos a emplear métodos coercitivos que entran de lleno en el terreno de las repugnantes sevicias que sufrimos quienes ya peinamos canas y conocimos las 'técnicas pedagógicas' imperantes durante el franquismo: "llevad a todo el mundo de las orejas a votar", dijo ayer en Ciudad Real la aguerrida secretaria general Dolores Cospedal. Y es que, como se suele decir, "la cabra siempre tira al monte".

Uno no puede sentir sino un nudo en la garganta al imaginar al pobre abuelete, que anda últimamente tocado de artritis en las rodillas y no sale de casa, arrastrado del apéndice auricular hasta el colegio electoral. O el caso de los 'niños' en edad de votar, que han programado una 'insensata' excursión para el fin de semana, sometidos al chantaje paterno: "si no venís con nosotros a votar ya podéis olvidaros de la paga".

Dice Mayor Oreja, el cabeza de lista, que "uno no se puede quedar en casa sin ir a votar". Si hubiera dicho "no se debería" en lugar de "no se puede" se habría expresado democráticamente, pero se ve que no siente tal inclinación. Nada nuevo, por cierto.

Y para completar el cuadro, ahí tenemos al impertérrito Rajoy confundiendo una vez más el carácter europeo de la convocatoria del domingo con unas generales: "España -dijo ayer- se merece un Gobierno mejor. Se merece algo más que pajines, blancos y aídos".

Si la alternativa son los trillos, camps y fabras que se han hecho la foto junto a él en esta lamentable campaña, apaga y vámonos.

03 junio, 2009

Una vergüenza sin paliativos

La que concluirá el próximo viernes se ha convertido, por mor de la estrategia irresponsable del PP, en la campaña electoral más hedionda, absurda e intolerable de la historia. Es un insulto y una falta de respeto a la ciudadanía y a su inteligencia el permanente desvío torticero del tema real de la campaña (el Parlamento Europeo, Europa en definitiva) hacia cuestiones domésticas casi anecdóticas, como el brote de gripe A en Hoyo de Manzanares, que según el PP se habría ocultado, o el uso por Zapatero de un Falcon del ejército del Aire para asistir a los mítines, hecho supuestamente inédito que no lo es en absoluto.

El empeño del PP en convertir las elecciones europeas en una primera vuelta virtual de las generales (para las que quedan todavía ¡casi tres años!) ha vuelto a sacar la mentira, la manipulación y la intoxicación a las tribunas, en la confianza de que la repetición obsesiva dé verosimilitud a lo que carece de ella. Lamentablemente, de ese modo 'obliga' al PSOE a entrar en el juego del "y tú más", con lo que se acaba por conformar un panorama lamentable, que hastía e indigna a muchos ciudadanos y muestra a la clase política como un grupo de privilegiados que pasa la mayor parte del tiempo disputando y apostrofándose en un tono que dista mucho de la seriedad que debería tener una confrontación política normal, especialmente en la situación de grave crisis económica que sufre el país y que afecta muy especialmente las capas sociales tradicionalmente más maltratadas.

La obsesión de Rajoy y sus fieles (si es que sus adláteres merecen tal nombre, lo que sin duda se verá en su momento) por afianzar un liderazgo que está cogido con alfileres -algunos tan frágiles como la facción levantina-, muestra que no ha aprendido nada de la lección contundente que supuso la derrota del 14-M de 2004. No ha asumido que la mentira no paga, ni en el Gobierno ni en la oposición; que la gente no es idiota; que si en su día, pese a su insistencia, no creyeron en la autoría etarra de los atentados, del mismo modo no creen ahora que Zapatero sea el autor de la crisis, que además es global; que quien miente con tanta soltura y muestra tal irresponsabilidad genera desconfianza en los ciudadanos y que esa desconfianza es electoralmente movilizadora (en contra).

Tras asegurar ayer José Blanco (que, al parecer, todavía cree ser secretario de Organización del PSOE) que el ex presidente Aznar cuenta con 51 escoltas, el propio aludido ha calificado tal revelación (al parecer inexacta) como una "imprudencia temeraria" y todo el Partido Popular ha puesto el grito en el cielo, como si se hubiera revelado un alto secreto de Estado. Quizás las declaraciones más elocuentes y paradójicas son las que ha formulado la secretaria general, Dolores Cospedal, que califica el hecho como una "mezquindad" y cree detectar "un tremendo nerviosismo del PSOE porque uno hace estas cosas cuando está desesperado, si no tanta irresponsabilidad no se comprende". Es obvio que Cospedal sabe mucho de nerviosismo e irresponsabilidad. Con frecuencia le toca salir a la palestra, con su actitud inexpresiva -que tal vez ella cree solemne o simplemente seria y veraz-, a tratar de evidenciar inútilmente la supuesta falta de nerviosismo y de irresponsabilidad de su partido.

Lo cierto es que el nerviosismo se ha apoderado aún más del PP tras difundirse el frenazo que ha experimentado el desempleo. Rajoy incluso se quedó mudo y no comentó el dato. Luego, junto a todo el partido, ha aventurado que es un dato coyuntural, transitorio; que se llegará a los cinco millones de parados que ellos habían pronosticado... Y lo terrible es darse cuenta de que, por estrictas razones partidistas, están deseando que el paro aumente.

Eso sí que es una vergüenza sin paliativos. Eso es la irresponsabilidad y la falta de escrúpulos más intolerables a las que nos haya sido dado asistir en 31 años de democracia. Y da auténtico asco.

21 mayo, 2009

Yak 42, vergüenza y escándalo

Vergara, en Público (21-4-2009)

El próximo martes se cumplirá el sexto aniversario del accidente del Yakovlev 42 en Trebisonda (Turquía) que costó la vida a 62 militares españoles que regresaban de Afganistán. Este próximo sábado hará cinco años que el juez instructor, Grande-Marlaska, decidió no imputar al ex ministro de Defensa Federico Trillo en relación con la identificación errónea de 30 de los militares fallecidos, que se reveló deliberada. El pasado 11 de marzo la Audiencia Nacional rechazó la comparecencia como testigos de Aznar, Trillo y Bono, cerrando de este modo, definitivamente, la 'vía política' de un proceso de carácter eminentemente político.

El general Beltrán, encargado de la repatriación de los cadáveres, que no de la identificación de éstos, según declaró, ha dicho con toda claridad que había recibido de Trillo la orden de hacerlo "cuanto antes" para que llegasen a tiempo a los funerales de Estado, celebrados dos días después. 30 de los 62 féretros fueron entregados a los familiares de las víctimas a sabiendas de que no estaban debidamente identificados. ¿Quién puede creer que la trapisonda de Trebisonda fue obra exclusiva del general médico Navarro y de sus dos ayudantes condenados? Nadie que considere el asunto con objetividad.

Fue Aznar, según el general Luis Alejandre, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa, quien fijó la apresurada fecha del funeral para dos días después del accidente. Y fue Trillo quien trasladó la orden de modo contundente. ¿Desconocían ambos que casi la mitad de los cadáveres estaban sin identificar? Eso es algo más que improbable. Todo indica que políticos y militares trataron de cubrirse las espaldas apoyándose entre sí en la confianza en que el asunto no fuera más adelante. Mientras los políticos intentaban echar tierra a un 'affaire' que estaba protagonizando grandes titulares muy negativos en la prensa, los militares como Alejandre pretendían ocultar sus inhibiciones culpables, la mayor de las cuales sería haber ignorado las 18 denuncias que miembros de las Fuerzas Armadas habán formulado sobre la falta de seguridad de los vuelos.

Al respecto hay un detalle muy significativo. Mientras Alejandre insiste que no tuvo noticia de que 30 cadáveres habían sido repatriados sin identificar, su sucesor en el cargo, Félix Sanz Roldán, asegura que, según éste le confesó personalmente, no sólo lo sabía y advirtió de este hecho en la reunión del Consejo de Dirección de la Defensa celebrada un día antes de los funerales sino que, además, se había mostrado partidario de que los 30 cuerpos no fuesen entregados a los familiares sino trasladados a una morgue, donde se concluirían las tareas de identificación. Por supuesto, Alejandre niega haber tenido tal conversación con Sanz Roldán.

El problema es que mientras resulta imposible imaginar las razones por las que Sanz Roldán se habría inventado una conversación inexistente con su predecesor no hay mucha dificultad para imaginar qué motivos mueven a Alejandre a negarlo. Parece evidente que, con posterioridad a la reunión del Consejo de Dirección de la Defensa, hubo una orden terminante del Gobierno en el sentido de dejar las cosas como estaban. Todo indica que, como en el caso del golpe del 23-F, podríamos estar ante una nueva evidencia de los efectos perniciosos de un particular concepto de la "obediencia debida" que se antepone a la legalidad.

Nos hallamos ante un caso vergonzoso y escandaloso, que no sólo mantiene el descontento de los familiares de las víctimas, que insisten en reclamar responsabilidades políticas, sino que, además, ha causado hondo malestar en ciertos niveles del estamento militar, a la vista de que dos de los condenados como cómplices, los oficiales, sufrirán el mayor de los castigos, pues deberán abandonar la carrera militar, en tanto que el general Navarro, de 68 años, en la reserva desde 2004, probablemente no deberá ni pagar con cárcel, pese a que su condena, la mayor, es de tres años.

Es democráticamente inaceptable que un caso como éste se cierre en falso, sin determinar ni condenar la autoría intelectual, que, según todos los indicios, no es militar sino netamente política.

19 mayo, 2009

Por la vigilancia del mercado

El pasado miércoles, 13 de mayo, la Comisión Europea impuso una multa de 1.000 millones de euros a Intel, la poderosa empresa estadounidense fabricante de procesadores que durante décadas ha dominado el mercado de los ordenadores asociando su progreso al de los sistemas operativos de Microsoft. Concluía así un dilatado proceso de nueve años que tiene su origen en el contencioso planteado por la competencia del gigante, AMD (Advanced Micro Devices), por abuso de posición dominante. La multa es considerable, la mayor impuesta hasta ahora por la Comisión Europea, pero quien debe pagarla ha amortizado más que sobradamente esa cantidad a lo largo de los nueve años transcurridos, convirtiendo el coste que supone la sanción en irrisorio.

Las prácticas monopolísticas de Intel consistían fundamentalmente en la oferta de fuertes descuentos a los fabricantes de material informático más relevantes. Y el objetivo está meridianamente claro: sacar del camino a su competidor, aún a costa de reducir sensiblemente los propios beneficios. Nada nuevo, por cierto. La práctica del 'dumping', teóricamente prohibida y condenada en todo el mundo, es sumamente frecuente, aunque raramente alcanza los niveles y la transcendencia que se registran en el floreciente mercado informático. Ya en 2004 Bruselas había impuesto al gigante del software Microsoft una primera multa de 497 millones, seguida en 2007 por otra de 280. Para la empresa del 'filantrópico' Bill Gates el abuso es algo más que una práctica frecuente; constituye toda una filosofía.

El capital tiende por naturaleza al monopolio, previa eliminación de toda competencia, y ese impulso debe ser férreamento vigilado y corregido por los estados si pretenden -y deberían hacerlo- defender los intereses de los ciudadanos en tanto que consumidores y, asimismo, garantizar su propia independencia frente al creciente poder de las grandes corporaciones multinacionales. El problema principal reside en la globalización de la economía. Resulta inútil que un solo país (o sólo la UE) mantenga firmes posturas antimonopolísticas si otros son cómplices de quienes abusan por sistema de su posición de dominio en un determinado mercado.

Durante los últimos años, regidos por la bajo tantos puntos de vista abyecta administración Bush, Estados Unidos ha ignorado sistemáticamente las maniobras sucias de sus grandes corporaciones y trusts y ello ha redundado en un imprudente aumento del nivel de indefensión de los consumidores y también, en muchos casos, de las empresas de segundo nivel, cuya emergencia se ha visto frecuentemente frustrada. Ahora parece que Obama quiere poner fin al imperio de la ley de la selva. El pasado día 11 su ministerio de Justicia ha derogado el documento que regía la normativa sobre competencia durante la 'era Bush', concebido precisamente para dificultar la posibilidad de que el Gobierno se interfiriera.

Es un primer paso para poner orden y ofrecer unas garantías mínimas en un marco de incertidumbres que sobrepasa ampliamente las fronteras de Estados Unidos y que es de transcendecia crucial en el contexto de la profunda crisis económica que está sacudiendo las estructuras económicas en todo el mundo. El mito ultraliberal de la autorregulación o autocorrección de los mercados nunca se ha parecido más a un cuento para idiotas contado por depredadores sin escrupulos que ahora mismo. El castillo de naipes del crecimiento permanente se ha venido abajo justamente a causa de la culposa inhibición de quienes tienen la obligación de regular y corregir las consecuencias de la codicia enfermiza que padecen los grandes actores de esa conflagración permanente que tiene el mercado internacional como escenario.

Son muchos, por no decir todos, los sectores económicos que deben ser sometidos al escrutinio sistemático de los gobiernos. La banca, la energía o las telecomunicaciones, especialmente. Pero es de vital importancia frustar las fuertes tendencias monopolísticas que se registran en el expansivo sector informático (tanto en el software como en el hardware). La informática se ha instalado en el corazón del sistema y en la vida cotidiana de las gentes y a nadie se le ocultan los riesgos implícitos en la concentración de poder, que, en gran medida, ya es un hecho.

De no hacerlo así, se estará abriendo la puerta a las más indeseables utopías. Google, por ejemplo, tiene ya en sus manos un poder históricamente inédito y su voracidad es cualquier cosa menos tranquilizadora.

18 mayo, 2009

Mario Benedetti: Mucho más que uno

A Javier Ortiz, in memoriam
(*)

Cada día se hace más difícil escribir desde la ineludible melancolía que produce constatar que, poco a poco pero implacablemente, van desapareciendo valiosos referentes individuales de dignidad y coherencia que han aportado a nuestras vidas una tenue luz de esperanza y -frente a tanto fracaso y tanta traición- un bálsamo contra la soledad y la frustración.

Por eso, más que escribir sobre Mario Benedetti, fallecido ayer, a los 88 años, en Montevideo, quiero que sean sus versos los que hoy nos hablen desde su alegría de vivir, enarbolada frente al balance apabullante del dolor, y su nunca desmentida esperanza antropológica, afirmada a despecho de las fatales evidencias de nuestro tiempo.


DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

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POR QUÉ CANTAMOS


Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida nada mas que un blanco móvil
usted preguntará por qué cantamos

Si los nuestros quedaron sin abrazo
la patria casi muerta de tristeza
y el corazón del hombre se hizo añicos
antes de que explotara la vergüenza
usted preguntará por qué cantamos

Cantamos porque el río esta sonando
y cuando el río suena, suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos

Si fuimos lejos como un horizonte
si aquí quedaron arboles y cielo
si cada noche siempre era una ausencia
y cada despertar un desencuentro
usted preguntará por qué cantamos

Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza

cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

Cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo, en aquel fruto,
cada pregunta tiene su respuesta.

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CREDO

De pronto uno se aleja
de las imágenes queridas
amiga
quedás frágil en el horizonte
te he dejado pensando en muchas cosas
pero ojalá pienses un poco en mí

vos sabés
en esta excursión a la muerte
que es la vida
me siento bien acompañado
me siento casi con respuestas
cuando puedo imaginar que allá lejos
quizá creas en mi credo antes de dormirte
o te cruces conmigo en los pasillos del sueño

está demás decirte que a esta altura
no creo en predicadores ni en generales
ni en las nalgas de miss universo
ni en el arrepentimiento de los verdugos
ni en el catecismo del confort
ni en el flaco perdón de dios

a esta altura del partido
creo en los ojos y las manos del pueblo
en general
y en tus ojos y tus manos
en particular.

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NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora,
ni nunca
no te salves

no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

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TE QUIERO

Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.


DESAPARECIDOS Mario Benedetti - Daniel Viglietti



(*) La muerte del periodista y amigo Javier Ortiz el pasado 28 de abril me sorprendió metido en la batalla final de una larga guerra cuyos sórdidos detalles no hacen al caso (tal vez los dé algún día, cuando toque hablar del periodismo y sus miserias). Como consecuencia, no tuve ni el tiempo ni el estado de ánimo adecuado para escribir sobre él. Javier fue uno de los referentes a los que aludo en el primer párrafo y dedicarle este post es un tributo muy insuficiente, que será preciso ampliar. Por alguna razón, más bien obvia, la muerte de Benedetti y la suya se han asociado en mi mente. Ambos fueron resistentes insobornables, defensores de las libertades y del progreso moral y material de la Humanidad. Ambos afrontaron la acusación de parcialidad, formulada desvergonzadamente por los falsos 'neutrales' y 'objetivos', y ambos han dejado un rastro de luz en todo lo escrito que constituye una invitación implícita a no ser cómplices mudos de las fuentes del horror.


16 mayo, 2009

El PP, sin liderazgo

Decía Rajoy que había ganado el debate sobre el estado de la nación "por goleada". Sabía entonces -como lo sabíamos todos- que el CIS sólo tardaría unos pocos días en proporcionar los datos sobre la acogida que el desarrollo de dicho debate había tenido realmente en la opinión pública, pese a lo cual no pudo resistirse a echarse un farol de los suyos, tan pretencioso como falso.

Los 23 puntos de diferencia que el Centro de Investigaciones Sociológicas apunta a favor del presidente del Gobierno son menos de los habituales, pero confirman, sin relativización posible, la falta de liderazgo en la derecha y, lo que es peor, la elección por parte del PP de una estrategia equivocada, que además es la de siempre: la tunda.

No importa el temario y apenas importa la argumentación que Zapatero formule. De lo que se trata es de darle más palos que a una estera y presentarlo como un torpe, un inútil, un irresponsable y -por supuesto- como un mentiroso (por aquello del "llámaselo antes de que te lo llame" con mayor motivo).

Aparentemente Rajoy y sus asesores han decidido ignorar las abundantes evidencias acumuladas de que ese no es el camino y han afrontado el debate sobre el estado de la nación como la ocasión idónea, crisis económica mediante, para clavar todas las agujas disponibles en el muñeco de vudú en que han decidido convertir al presidente del Gobierno, su bestia negra, el hombre que -según su versión para fieles creyentes- les echó de La Moncloa con malas artes.

Tras achacarle durante meses la responsabilidad de una crisis económica, que hasta el menos informado de los españoles sabe que es global (las noticias que se publican hoy sobre las economías de la zona euro son irrefutables al respecto), ahora le atribuyen la falta de medidas para combatirla y le exigen una rectificación, evocando la realizada en su día respecto a la política antiterrorista, como si ésta se hubiera realizado a instancias del PP y no como consecuencia del atentado contra la T4 de Barajas, que se saldó con dos muertes y abortó abruptamente toda posibilidad de diálogo.

Es inútil. Con todos sus defectos o carencias, Zapatero acumula frente a Rajoy un plus de credibilidad y responsabilidad que éste se ha mostrado incapaz de invertir, pese a (o a causa de) todas las truculencias, intoxicaciones y mentiras rampantes acumuladas durante más de cinco años.

Para colmo, la postura de Rajoy y su cúpula respecto al 'affaire' de los trajes de Camps y de su 'numero 2' en la Comunidad Valenciana pone de manifiesto, a la vista de todos, propìos y extraños, la existencia de un doble rasero a la hora de tratar a unos u otros imputados en el vistoso 'caso Correa', según quién sea y dónde esté el presunto réprobo. Si está en Madrid y no ocupa un cargo muy sensible se le suspende de militancia; si está en Valencia y es la cabeza visible en el partido y en el poder político se le cubre bajo el púdico manto de la presunción de inocencia e incluso se sugiere piadosamente su martirologio.

Ahora ya no es Garzón. Ya no se puede interponer como objeción invalidante la supuesta "enemistad manifiesta del juez"; ahora el ministro conspirador con el que el juez coincidió en una cacería ha dimitido, dando un ejemplo del que el PP no ha tomado ni tomará nunca nota. La imputación está confirmada. ¿Cuál es el obstáculo para que se rinda a los ciudadanos el respeto debido? El interés partidista. Rajoy no quiere que al deterioro del potencial electoral del PP en Madrid se sume el de la Comunidad Valenciana. Ambos son los bastiones fundamentales del partido.

Que la corrupción política indigna a los ciudadanos y que esa indignación crece hasta la exasperación en unas dramáticas circunstancias de crisis económica a Rajoy y a los suyos les tiene sin cuidado. Ellos parecen seguir confiando, ahora más allá de lo razonable, en que ese 'totum revolutum' de ultraderecha, derecha y centro-derecha que les ha venido apoyando indesmayablemente en las urnas siga haciéndolo aunque caigan chuzos de punta.

Mientras tanto, las ambiciones frustradas de Rosa Díez, en su día candidata a la secretaría general del PSOE y hoy cabeza visible de una opción centrista, se refocilan ante la perspectiva de que su pequeña pero 'prometedora' UPyD se convierta en banderín de enganche para una legión de militantes del PP crecientemente hartos de caminar hacia ninguna parte dirigidos por alguien que, en su empeño por conciliar contrarios, ya no sabe ni quién es ni cómo ir a donde se supone que quiere llegar.

¿Lo sabe UPyD? A la vista de este video de autopromoción nadie lo diría.





12 febrero, 2009

Obscenidades


Mariano Rajoy tiene una notable afición al melodrama y prodiga los adjetivos altisonantes y excesivos, como si esa debilidad tan suya abonase la sinceridad y la energía de las que está habitualmente tan alejado. Ayer calificó como un hecho obsceno la coincidencia en una cacería del ministro de Justicia y el juez Garzón, que interpretó interesadamente en clave de conspiración contra el PP y que le sirvió para alcanzar el climax tragicómico deseado al romper las relaciones con el ministerio de Justicia mientras Fernández Bermejo esté al frente y anunciar la recusación del 'juez estrella' de la Audiencia Nacional.

Toda una obscenidad. Era obscena la escenografía de una rueda de prensa sin preguntas (es decir, todo lo contrario de una rueda de prensa) y rodeado de toda la Ejecutiva del partido (Judas incluidos) con cara de circunstancias críticas. Era obsceno el retorno a la deliberada paranoia conspirativa que tan malos resultados les ha dado. Obsceno era el seguidismo mediático (una vez más), en este caso de las intrigas del inquietante Grupo Intereconomia. Y quizás lo más obsceno de todo era la adopción de la línea de defensa-ataque contra el Gobierno y las instituciones del Estado que había adoptado ya desde el principìo la inefable Esperanza Aguirre, cuando el escándalo se limitaba todavía al espionaje y contraespionaje entre 'bandas' del PP de la Comunidad de Madrid.

El dubitativo Rajoy ha debido de mascullar con frecuencia en las últimas semanas aquello de “joder, qué tropa”, que es una de las expresiones más afortunadas que ha formulado sobre sus compañeros de viaje, pero al final -como siempre- se pliega a la marea más extrema del partido para evitar ser arrollado en la estampida. Todo un carácter. Obsceno.

Inicialmente se había mostrado enérgico respecto a la trama de espionaje intrapartidista en Madrid. Se creó incluso una comisión de investigación, presidida por la secretaria general, para depurar responsabilidades. Pero todo quedó en agua de borrajas.

Lo que no podía prever -ni él ni nadie- es que la pesadilla no había hecho más que comenzar. La trama de corrupción descubierta en Madrid -cómo no- y en la Comunidad Valenciana presenta todos los indicios de ser una madeja en la que, tirando del hilo, se puede llegar muy lejos y muy alto, incluso hasta la 'impoluta' y triunfante 'era Aznar'. Y eso sí que no.

Que no nos soprenda, en consecuencia, que el Partido Popular regrese a la viejas mañas obscenas de la mano de 'El Mundo', la Cope y el Grupo Intereconomía, a los que las teorías conspirativas (indemostrables) y las insidias (gratuitas) les gustan más que a un tonto una tiza. Para nuestra desgracia, tal vez estamos otra vez, marcha atrás, montados en la máquina del tiempo. Incluso nos han hecho un infumable 'remake' de 'La escopeta nacional' en el pueblo natal del juez Garzón, con un miembro del PP como organizador del muflonicidio que asegura que su partido se ha pasado. Obsceno y surrealista.

Por cierto, ¿quién es en esta versión de la obra berlanguiana-azconense el marqués coleccionista de pelos de pubis? Lo digo porque debe ser el más cuerdo y el menos obsceno de los personajes de esta astracanada política.

Leer online: http://laspiral.blogspot.com

22 enero, 2009

Algo huele a podrido en... Madrid

A la vista de la evolución que viene teniendo el asunto del espionaje presuntamente ordenado por “algún responsable” de la Comunidad de Madrid sobre otros cargos del Partido Popular en el gobierno regional y en el ayuntamiento de la capital de España es de temer que, una vez más, no se llegará a esclarecer nada.

Ya ocurrió con los motivos reales de la defección de dos miembros del PSOE en la Asamblea madrileña, que entregaron el gobierno de la comunidad a Esperanza Aguirre. Nunca más se supo de los motivos reales que empujaron a dos oscuros personajes a traicionar a su partido bajo argumentos 'políticos' que nadie creyó.

Aquello fue uno de los mayores escándalos políticos de España y no es gratuito evocarlo aquí y ahora porque de los polvos de aquella aparente impunidad podrían venir los lodos de los usos y costumbres que parecen ser de curso corriente en este 'taifa' mesetario dominado por las ambiciones personales de Esperanza Aguirre, crecientemente ansiosa porque se le está pasando el arroz para hacerse con el partido y llegar a la presidencia del Gobierno de la nación, que es su sueño apenas inconfeso.

Tiene razón González Pons en pedir responsabilidades al Ministerio del Interior, en la medida que ciertas tareas de los presuntos 'fontaneros' de Granados, como la identificación de los propietarios de ciertos vehículos, requieren la colaboración de funcionarios del ministerio. Hasta ahí llega su razón, que pierde cuando intenta implicar a los altos responsables del ministerio en un asunto para el que basta la amistad del ex policía y los ex guardias civiles implicados con ex compañeros que siguen en activo.

En la 'república independiente y bananera' de Madrid el Kraken ya está proyectando toneladas de tinta por el fondo del proceloso océano. La 'omertá' se impone. Va a ser otra tempestad en un vaso de agua, otro caso nunca aclarado. Al tiempo.

Foto: Tamayo y Sáez, los 'judas' del PSOE madrileño.


20 enero, 2009

El País da primero


Quien da primero... da dos veces. Eso es lo que anuncia hoy 'El País', que va a dar primero en la fusión de las redacciones del periódico y de la web; que se va a convertir en una empresa de producción de contenidos de cara a ambos soportes y también a los teléfonos móviles; que el futuro, en fin, ya está aquí. Un futuro en el que los periódicos de papel habrán pasado a la historia o habrán cambiado esencialmente.

El consejero delegado de PRISA, Juan Luis Cebrián, le da un plazo máximo de quince años a la imposición de esa realidad, que tantos se vienen negando a aceptar por comodidad y por el simple hecho de que el cambio va a requerir tanta lucidez profesional como imaginación y creatividad, cosas de las que las empresas informativas no están especialmente sobradas. Cebrián no es un precursor iluminado. Hace casi dos años que 'The New York Times', un periódico de referencia mundial, anunció el inicio de ese rumbo.

En febrero de 2007, Arthur Sultzberger, editor y propietario del NYT, llegaba a afirmar que no sabía si dentro de cinco años estarían imprimiendo el diario. "¿Y saben una cosa?", añadía. "No me preocupa". "Internet es un lugar maravilloso y estamos dirigiéndonos ahí". "Nuestra meta es gestionar la transición de la imprenta a Internet", afirmó en aquellas declaraciones, que muchos atribuyeron al descenso considerable de los beneficios en los cuatro años anteriores.

También 'El País', ahora, responde más a las devastadoras consecuencias de una grave recesión económica (que ha llegado seguramente para quedarse más tiempo del que todos quisiéramos) que a la urgencia asumida de proceder a un cambio ("reinvención" lo llaman) que probablemente proyectaban hacer más tarde y de modo más meditado. No se trata sólo de que descienda la difusión de los diarios (que también) sino que -más específicamente- se trata de que la fuerte contracción del consumo redunda en una reducción drástica de la publicidad y en un replanteamiento de sus tácticas para llegar al comprador potencial con menor gasto y esfuerzo.

Nuevamente 'El País' protagoniza la innovación periodística en España. No olvido cuando, en su aparición, el diseño del diario era calificado como 'un horror' (y un error) en todas las redacciones. Meses después el 'horroroso' diseño era copiado masivamente. Entonces el diario de PRISA abría una brecha en una muralla de desinformación que todos consideraban impenetrable. Ahora, 32 años después, bastante más conservador pero no peor como medio de información, afronta la aventura de reinventarse, "la única forma viable para que dentro de 10 años siga existiendo", asegura Cebrián.

Llevo bastante tiempo sosteniendo que el fin de la 'Galaxia Gutenberg' (*) es algo más que una pesadilla indeseable. Lo he sostenido frente a periodistas bastante más jóvenes que yo, que siempre argumentan con el 'ejemplo' de la radio y la TV, medios que se vieron en su momento como una amenaza que resultó finalmente irreal. Y lo he sostenido aquí, en 'La Espiral', en diversas ocasiones pero especialmente en la serie "¿Hacia el fin de la 'Galaxia Gutenberg'?, título eufemísticamente envuelto en signos de interrogación.

No me produce satisfacción especial -y mucho menos alegría- tener razón. La cuestión es que la historia no se detiene por el hecho de que no nos guste su rumbo o porque seamos incapaces de preverla ni siquiera cuando ya está encima. Saber eso, asumirlo y ser coherente con ello es básico para ser un periodista digno de tal nombre, alguien que no engaña a nadie en la misma medida que evita engañarse a sí mismo.

(*) Hacia el fin de la Galaxia Gutenberg (I) (II) (III) (IV) (V) (y VI)

30 diciembre, 2008

Ofensiva en Gaza: Brutalidad y cálculo israelí



Al menos 360 muertos y 1.700 heridos es, hasta ahora, el balance conocido de víctimas palestinas causadas por la ofensiva aérea de Israel contra la franja de Gaza, brutal y desproporcionada. La nación judía justifica el ataque como respuesta al lanzamiento de cohetes Kassam contra territorio israelí por parte de militantes de Hamas, pero la lectura política que puede hacerse de esa absurda y abusiva iniciativa bélica va mucho más allá de la amenaza de unos proyectiles rudimentarios y casi ridículos y es de doble recorrido: interior y exterior.

Por un lado, la proximidad de las elecciones legislativas ha llevado al Gobierno a hacer una demostración de fuerza antipalestina que contrarreste las acusaciones de 'blandura' que formula el radical Netanyahu, lider del Likud tras la creación de Kadima por parte de Ariel Sharon, escisión autotitulada de centro-derecha (?) enfrentada al ultraderechismo del grupo original. No hay diferencias esenciales en cuanto al trato que ambos proponen para el contencioso palestino. La diferencia fundamental es que unos (Kadima) están en el Ejecutivo y otros (Likud) quieren estar. Aparecer ante el electorado como 'halcones' no sólo es preciso para llegar o mantenerse en el poder a través de los votos, sino también un factor importantísimo para obtener luego, en la Knesset, el apoyo de los partidos religiosos ultraortodoxos que, desgraciadamente, condicionan la vida política en Israel, del mismo modo que el fundamentalismo islámico rige Gaza.

Pero el ataque contiene también un mensaje exterior muy personalizado de cara a la futura Administración del Partido Demócrata en Estados Unidos, país que ha sido tradicionalmente valedor y cómplice de todas las transgresiones practicadas por Israel, en abierto desafío a Naciones Unidas, cuyas resoluciones ha ignorado habitualmente con impune arrogancia. Obama y su equipo callan ante la aplastante ofensiva en Gaza y el silencio se explica, a través de fuentes cercanas, como la actitud lógica ante una responsabilidad que todavía concierne a Bush. Israel ha atacado mientras éste ocupa la Casa Blanca de modo calculado, en un intento de replantear el estatus de Gaza y enfrentar a Obama a hechos consumados.

Tradicionalmente las administraciones demócratas han sido menos permisivas con el Gobierno de Jerusalén y han puesto especial empeño en forzar la negociación entre árabes e israelíes desde la ya remota ocasión de Camp David, hace treinta años, bajo la presidencia de Carter. Ahora, a partir de su toma de posesión, Obama deberá demostrar que es capaz de conciliar su compromisos con la seguridad de Israel y con el logro de la paz en Oriente Medio. Tener como mano derecha a Rham Emanuel y como responsable de política exterior a Hillary Clinton no permite abrigar muchas esperanzas. En cualquier caso Israel, con esta ofensiva, deja claro que no se lo va a poner fácil.

Fotografía: batería de cohetes Kassam, arma más simbólica que real de Hamas. Se fabrican rudimentariamente en talleres clandestinos y tienen un alcance reducido y una precisión nula.

27 diciembre, 2008

La economía virtual (y IV): Cuando para la música

Advertencia. Quien no haya visto detenidamente el documental "El dinero es deuda" ( el dinero como deuda, en traducción literal) no va a entender gran cosa de lo que se argumenta a continuación o creera que está ante una serie de afirmaciones gratuitas. Por ello reitero encarecidamente su esclarecedora contemplación.

La revelación de que el dinero lo generan los bancos y de que su 'creación' se hace en base a las deudas que con ellos contraen los clientes privados, corporativos y públicos (gobiernos incluidos) seguramente es un revelación casi insoportable -por su falta de lógica- para cuantos hemos vivido en la ignorancia de esa realidad, que es en sí misma una amenaza permanente a la estabilidad económica y al bienestar general. El hecho de que el denominado sistema bancario de reserva fraccional haya permitido la creación de dinero con un ratio de nueve a uno -superado de modo considerable en los tiempos más recientes- nos dice, sin lugar a dudas, que la economía virtual lleva consigo la semilla del colapso y la ruina a plazo más o menos largo.

En el documental al que nos referimos alguien (A. Gause) compara el sistema de reserva fraccional con el juego de 'las sillas musicales', en el que mientras suena la música no hay perdedores. Así es, pero a una escala gigantesca y extraordinariamente injusta. En este juego de la economía virtual son miles de millones los danzantes y centenares las sillas. Éstas, además, están ocupadas en su mayoría, desde el principio del juego, por quienes ejecutan la música. Cuando la partitura llega a su fin, como ocurre en estos momentos, es el caos. En esos (estos) momentos es posible percibir que todos nos hallamos inmersos en un gigantesco fraude piramidal como víctimas de él, un fraude de escala planetaria que los gobiernos no han sabido o querido (sí han podido, sin embargo) prever y evitar.

El vídeo 'El dinero es deuda' nos señala el auténtico talón de Aquiles del 'esquema Ponzi' legal (que no legítimo) en vigor a escala global. Más allá del absurdo consistente en que el dinero que se crea sea deuda, es decir un futurible, una virtualidad, y también más allá del hecho de que si todas las deudas se pagasen en un momento dado el propio sistema se autodestruiría, hay algo que escapa a la virtualidad, una contigencia real y operativa en todo momento. Hablamos del gigantesco desfase que se crea a largo plazo entre el conjunto del dinero creado mediante la deuda y el conjunto del dinero debido (principal más intereses). El dinero de los intereses pertenece a la economía real, no lo crean los bancos a través de la deuda sino que procede de los salarios o beneficios de los deudores. Dado que su pago está dividido y aplazado y que su montante supera con mucho al de la deuda, la falta de liquidez monetaria en el conjunto del sistema está llamando permanentemente a la puerta.

Las señales de alarma no han faltado desde los años 80, expresadas mediante una sucesión de crashes sintomáticos que lejos de moderar la especulación la han acentuado. El gráfico siguiente es muy elocuente al respecto (pulsar para ampliar):


En este otro gráfico (pulsar para ampliar) es posible seguir con detalle la evolución del índice Dow Jones entre junio de 2007 (crisis de las subprime ) y octubre de 2008.




¿Cabe alguna explicación lógica para la escalada de 2.500 puntos que tiene lugar en poco más de un trimestre, entre el verano y el otoño de 2007? No, es un puro delirio. A no ser que... Sí, a no ser que quienes han estado poniendo la música, los dueños de la partitura, hayan decidido que es el momento de pararla. Ellos tienen la capacidad necesaria para orquestar un crescendo extraordinario como ese para realizar por última vez beneficios gigantescos y deshacerse con la mayor rapidez posible del papel sobrevalorado. A partir de ahí el índice se desploma prácticamente en vertical en el verano de 2008.

En una situación 'normal' e ideal (inexistente) las cotizaciones en bolsa de las acciones deberían estar directamente relacionadas con las ganancias de las empresas, o al menos con su previsión de beneficios, que a su vez condicionarían los de los inversores. Lejos de ser así, los mercados bursátiles no tienen más que una relación remota (virtual, una vez más) con la rentabilidad del capital productivo (o sea, con el valor real). La ley del valor está ausente de los mercados bursátiles y la diferencia entre los beneficios reales de las empresas y el valor teórico de las acciones ha llegado a alcanzar una dimensión de irrealidad inédita en toda la historia del capitalismo.

Esta crisis, a partir de los parámetros dados, era inevitable y su profundidad será tanto más grave y duradera cuanto más tarde en establecerse una relación más realista entre la economía real y la virtual. Dado que el caos financiero no ha terminado de extender sus secuelas al tejido productivo y al empleo es muy probable que nos hallemos ante una depresión de largo recorrido y consecuencias sociales y políticas muy azarosas.

Debemos revisar la idea de que nos hallamos ante una de las crisis cíclicas del capitalismo. El propio acortamiento de los cíclos críticos evidencia que esta es una crisis esencial del sistema, una evidencia incontestable de su insostenibilidad, que es permanente, no circunstancial. La idea del crecimiento constante y acelerado, en la que se basa el conjunto del sistema, es pura y simplemente suicida y la globalizacion acentúa los riesgos inherentes a la imposibilidad de controlarlo todo eficazmente -aunque algunos se digan capaces de hacerlo-, para el bien común, mediante la virtualización de la economía y las politiquillas monetaristas.

Es el trabajo, la producción lo que construye la auténtica riqueza, no la especulación, que la multiplica artificialmente hasta destruirla. Si nada se modifica, cuando la economía se reactive asistiremos a la evidencia de que el capital global se ha concentrado en menos manos aún de las que ya lo estaba y constataremos una acentuación dramática del principio tácito de que el enriquecimiento extraordinario de una ínfima minoría se fundamenta y alimenta en las carencias, en muchos casos esenciales, de una creciente mayoría. Dejaremos así, en algún momento, de situarnos pasivamente ante un fraude intolerable para hallarnos ante un 'casus belli' ineludible.

¿No basta ya de engaños? ¿No son suficientes las pesadillas?

26 diciembre, 2008

Adiós y hasta siempre a Harold Pinter



Hace tres años
y algunos días 'La Espiral' homenajeaba a Harold Pinter con ocasión del Nobel de Literatura y la oportunidad de su discurso de recepción, que, aquejado ya de la enfermedad que le ha causado la muerte, envió grabado. Hoy no quisiera añadir más a lo escrito entonces. Pinter quedará y su obra volverá a nosotros periódicamente porque habla del hombre y al hombre eterno con una vocación de esclarecimiento y verdad tan raras como necesarias en tiempos de escapismos, mentiras e indignidad.

¡Salvad al hombre!


Preguntaréis ¿por qué su poesía
no nos habla del suelo, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?
¡Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles!
Pablo Neruda


Harold Pinter (Londres, 1930) no pudo acudir ayer a la entrega del Premio Nobel de Literatura 2005 que con tanta justicia como oportunidad se le ha concedido. Su salud es tan precaria que tal vez el video en el que envió su discurso de recepción sea su última obra. Será, en cualquier caso, una obra que le resume, mostrándonoslo al final de su vida, y ya para siempre, más airado que nunca contra una realidad global caracterizada por el horror y por la impunidad de quienes lo imponen como instrumento de una voluntad de dominación regida por la avaricia y el desprecio de cualquier consideración moral o ética.

La elección de los versos de “España en el corazón” de Pablo Neruda para enfilar la conclusión de su discurso fue explicada por Pinter porque “en ningún lugar de la poesía contemporánea he leído una descripción tan poderosamente visceral del bombardeo de civiles”. Aquí, precisamente en España, durante la Guerra Civil (que tantos pretenden ahora, interesadamente, borrar de la memoria), comenzó una forma inédita de horror, expresada con insuperable elocuencia mediante los bombardeos de la población civil, algo que poco después, en la segunda guerra mundial, llegó al extremo de lo abominable y alcanzó su máxima y más execrable expresión en el uso del arma atómica contra los habitantes de Hiroshima y Nagasaki.

Del horror de la Guerra Civil española surgió el posicionamiento ideológico irreversible del Neruda que escribió los conmovedores versos de “Explico algunas cosas” que Pinter evocó. De ahí procede también el compromiso de Picasso, que expresó aquel horror y aquella inhumanidad en su “Guernica”. Pinter viene de entonces y de después, del largo e insufrible 'durante' que ha sido el siglo XX y el inicio del XXI, de los que ha sido crítico testigo. Su opción, frente a la muda complicidad de tantos intelectuales y artistas, no es la inhibición, ni el silencio, ni la asunción de la propia impotencia, sino la indignada denuncia de un tiempo en el que “la dignidad del hombre está casi perdida”.

Frente a ello se alza su voz para afirmar que “como ciudanos, la resuelta, insobornable, fiera determinación intelectual de definir la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades es una crucial obligación que recae sobre nosotros. De hecho es obligatorio”.

Es un grito de alarma y una angustiada llamada de socorro ‘in extremis’ lo que lanza este autor teatral al borde de su adiós a la vida. Un grito que debería despertarnos a cuantos yacemos enajenados en la cuna del hombre, que, como escribió León Felipe, “la mecen con cuentos”.

Nunca ha habido más cuentos que ahora, ni tan populares, ni tan acríticamente aceptados por las sociedades a las que se dirigen y que, paradójicamente, se describen como avanzadas.

Resulta consolador, por más que se tema estéril, que, frente a tanto bufón y juglar mercenario, sentado indiferente y gozoso a la mesa del poder cuya vocación destructora Pinter denuncia, quede una voz que habla en nombre del hombre real y posible para denunciar que lo más esencial de la especie, la dignidad, está a punto de perecer.

Ojalá su grito transcienda, que una y movilice a la dispersa legión de los disconformes, que vomitan en solitario por todas las esquinas del planeta. Es obligatorio, como él dice. Despertarse y despertar a los demás es obligatorio. Hay que salvar al hombre.

P. S.: Olvidaba decir que la esencia del discurso de Pinter se centró en una crítica demoledora de la política de Estados Unidos y de su presidente, George W. Bush. ¿Hacía falta que yo lo señalase?

21 diciembre, 2008

La economía virtual (III): Recapitulación



Tras casi una semana de involuntario silencio (1), retomo esta serie sobre la economía virtual con el propósito de que no sea tan larga como he llegado a temer. La razón es que buena parte de la argumentación que podría utilizar ya ha sido al menos indicada en las siete entregas de la serie 'Refundar la democracia', cuya relectura recomiendo a modo de recapitulación previa a algunas conclusiones no explicitadas en dicha serie.

En especial, la consideración (o reconsideración, si ese es el caso) del documental 'El dinero como deuda' es de importancia primordial para comprender el resto de esta serie sobre la economía virtual. La obra del excelente pintor y artista gráfico canadiense Paul Grignon es de tal transcendencia que ya tiene numerosas versiones en diversas lenguas, realizadas por espontáneos entusiastas, y está dando la vuelta al mundo.

El éxito de 'Money as debt' (web del autor) tiene una razón muy simple: por primera vez la teoría (y práctica) monetaria vigente, cuyo conocimiento en detalle, como el propio Grignon subraya, está vedado a la mayoría de la población mundial, es explicada en toda su cruel simplicidad. La virtualidad del dinero -la inexistencia material de la mayor parte de él- queda al descubierto. Algunos pueden pensar que el documental no es otra cosa que un bulo más de internet, pero no es así. Se trata de una información de la que todos debemos disponer para conocer a fondo el mundo en que vivimos y el origen de una fenomenología que, pese a parecer ajena y distante de nuestra vidas, las condiciona hasta más allá de lo tolerable.

'El dinero como deuda', con un planteamiento eminentemente didáctico y ameno, nos da pistas abundantes acerca del origen de la crisis económica que sacude al mundo y está produciendo día tras días indeseables secuelas sociales. El fraude a largo plazo está en la propia esencia de la economía virtual, en la medida en que parte de la idea utópica de un crecimiento permanente que se basa en el aumento, asimismo constante, de la deuda. Cuando colapsa el subyacente esquema Ponzi 'mejorado' los daminificados se cuentan por millones, ya lo sean por vía directa o por causa del desvío de fondos de los estados a fines no sólo impropios sino también escandalosamente contradictorios con la libertad de mercado que sus beneficiarios habituales siguen reclamando, incluso ahora, con inefable cinismo.

Foto: Paul Grignon

1) Nuevamente he sufrido un incomprensible siniestro informático. Mi ordenador Acer Aspire M3610, comprado en junio, se niega a arrancar. Afortunadamente está en garantía, aunque nunca sé si eso significa algo.


Continuará.

15 diciembre, 2008

Economía virtual (II): Madoff, por ejemplo


Bernard Madoff tiene una biografía de éxito típicamente americana, una historia de progreso personal construido desde la nada en la 'tierra de las oportunidades'. Según su propio relato, en 1960, con 22 años, inició su empresa, 'Bernard L. Madoff Investment Securities', con un capital de 5.000 dólares obtenido trabajando como socorrista e instalador de sistemas de riego. A los 50 años no sólo era multimillonario, sino que además era reconocido como uno de los pilares de Wall Street. Nunca terminó la carrera de Derecho, pero ¿qué falta le hacía cuando contaba con la confianza de una legión de gente que le entregaba lo que más quería: su dinero?

Ex presidente de NASDAQ, el mayor mercado bursátil de Estados Unidos, se le identifica con la revolucionaria informatización de las transacciones, que democratizó y abarató la participación en la Bolsa. De ahí al estatus de gurú de las finanzas no hay distancias. Madoff era un mito incontestable, un tótem intocable. Tal vez él haya sido la primera víctima de su credibilidad generalizada.

No es verosímil que durante casi medio siglo haya mantenido un fraude en el que pagaba a los que reclamaban sus beneficios con los ingresos que le proporcionaban los nuevos clientes. Lo más probable es que en algún momento su negocio familiar, basado en ofrecer altos rendimientos, se hundió y él emprendió una trágica huída hacia delante, con la esperanza de que la situación mejorase. Nadie lo sabe. Nadie puede afirmar con certeza casi nada en relación con un fraude estimado por él mismo en 50.000 millones de dólares, un importe superior al agujero generado por Lehman Brothers, otro paradigma de la solidez y la confianza que había funcionado sin problemas desde 1850.

"Era todo una gran mentira, un gigantesco esquema Ponzi". Eso es lo que habría declarado el propio Madoff a algunos colaboradores. El hombre que empezó con 5.000 dólares su negocio había recibido en las últimas semanas peticiones de reintegro de sus clientes por un importe de 7.000 millones de dólares. Todo lo que tenía disponible era un capital entre 200 y 300 millones con el que -dijo- pensaba resarcir a "algunos empleados seleccionados. familia y amigos". Su castillo de naipes se derrumbó.

Durante muchos años el funcionamiento de 'Bernard L. Madoff Investment Securities' había despertado suspicacias en medios financieros. Su resistencia frente a las alternativas de un mercado volátil e inestable, que hacía tambalearse a otros ocasionalmente, era algo "demasiado bonito para ser cierto, y por tanto tiempo". El hecho de que su gestión no fuese auditada por ninguna empresa importante, sino por una oscura y pequeña firma, aumentaba las dudas.

Una inspección realizada en 1992 no encontró nada sospechoso (al menos esa es la 'verdad oficial') y aquello frenó posibles iniciativas de control posteriores. Madoff no sólo contaba con su carisma, comunmente aceptado en Wall Street. Además tenía el apoyo de la poderosa e influyente comunidad judía, a la que Madoff pertenece, algunos de cuyos intereses y filantropías estaban vinculadas a las inversiones que -supuestamente- gestionaba. Ahora esa comunidad se halla entre los más afectados por el fraude.

El fiasco ha dejado boquiabierto y petrificado a un país que carece de la sana costumbre de preguntarse quién es quién, por qué pasa lo que pasa o cómo es posible que su sueño dorado evolucione hacia la pesadilla y los grandes hombres de ayer aparezcan como los grandes bellacos de hoy. Su reacción es emocional y la conclusión a la que llegan es que todo apesta. Un corolario muy peligroso en un país con innumerables conflictos aplazados y poseído por una creciente desesperanza.

El tinglado de Madoff ha colapsado como consecuencia de la desconfianza generada por una crisis económica que no acaba de tocar fondo y cuyas heridas se están restañando en gran medida con el dinero que debería ser destinado a iniciativas públicas. Todo indica que, fundamentalmente, han sido las dudas más que razonables que generan los 'hedge funds' las que han provocado que el feo trasero de Bernard Madoff quede al descubierto, cosa que seguramente no habría sucedido en ausencia de crisis.

En cualquier caso deberíamos preguntarnos cuántas corporaciones financieras, bancos y fondos del mundo están en condiciones de soportar sin tambalearse la retirada por parte de sus clientes de 7.000 millones de dólares (no digamos los 50.000 que forman el 'agujero' de Madoff) en unas pocas semanas.

Hablaremos del esquema Ponzi a nivel global en la próxima entrega. En la economía virtual no hay nada más virtual que el dinero.

Continuará.

14 diciembre, 2008

Economía virtual (I): El imperio de los 'Scrooges'

Desde que se inició la virulenta crisis económica que vivimos diariamente en forma de sorpresa, sobresalto y desgracia se oye mucho hablar de la economía real. Se supone que se alude así a la economía productiva, que vincula -de modo directo y más o menos transparente- trabajo con salario, beneficio con ventas y demanda con oferta.

La 'otra economía', que es la piedra de escándalo y la fuente de todas las desconfianzas y temores, raramente recibe un apellido, tal vez porque ninguno de los posibles la define de modo suficiente. Sin embargo, lo opuesto a lo real -además de lo irreal- es lo virtual. Y ese, el de virtual, debería ser el calificativo que definiera el conjunto de prácticas de la economía financiera especulativa y el espíritu que las preside.

La economía virtual no tiene nada que ver con un producto material (salvo si hablamos específicamente de especulación inmobiliaria) y si algo tiene que ver con el trabajo es muy poco y de modo indirecto. En cuanto al cumplimiento de la ley de la oferta y la demanda, sólo por remotas similitudes se pude hablar de ello. La demanda, en concreto, no obedece a la necesidad o el deseo de adquirir un bien determinado, sino a la expectativa de dar al capital propio una rentabilidad que se duda lograr por otros medios.

La economía real es productiva, genera bienes y servicios, puestos de trabajo y estabilidad social. La economía virtual es especulativa y parasitaria. Su única contribución socialmente positiva es la que hace a la capitalización de las empresas, pero a cambio éstas se encuentran con frecuencia injustificable y perniciosa a merced de maniobras que redundan en su perjuicio.

El modo en que esta crisis está manifestando sus consecuencias nefastas en la economía real, llevando a la quiebra a empresas teóricamente sólidas y forzando a otras a revisar sus previsiones de beneficios y la dimensión de sus plantillas, no deja lugar a dudas acerca de la pésima incidencia que la locura codiciosa de la economía virtual tiene sobre la real. Las caídas en bolsa de muchas empresas no tienen otra razón de ser que las dos enfermedades fundamentales que caracterizan a quienes actúan en los mercados financieros: la codicia y el temor.

Que la patología de una legión de pusilánimes y patéticos 'Scrooges' (1) condicione el rumbo de la economía mundial lo dice todo acerca del propio carácter patológico de un capitalismo incapaz de controlar sus pulsiones antisociales, pero empeñado en controlar todo lo demás, incluidos los estados en los que ejerce su insolidaria labor, disfrazado de providencial filántropo.

Sin duda han oído hablar (o leído acerca) de Bernard Madoff. La brutal crisis que sacude al mundo, y que se ha caracterizado por la ausencia de culpables personales en primer plano, tiene finalmente el nombre y el rostro de un villano. Pero que nadie se engañe. Los Madoff son una selecta multitud y su filosofía es un paradigma. De él partiremos en la próxima entrega.

Continuará.


(1) Por Ebenezer Scrooge, personaje avaro y misántropo de 'Cuento de Navidad', de Charles Dickens.

Ilustración: En la versión inglesa de 'El Pato Donald', el personaje que en la adaptación española se dio en llamar 'Tio Gilito' se llama en realidad Scrooge.