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30 mayo, 2011

"Franco era bueno"



Se dice que la historia la escriben siempre los vencedores, ¿pero hasta cuándo? ¿Qué le impide a la Real Academia de la Historia, coordinadora del 'Diccionario Biográfico Español', hacer -desde la perspectiva de la democracia- una semblanza realista y objetiva de un cruel dictador fallecido hace 36 años?

Afirmar, como hace el referido diccionario, que "era autoritario, pero no totalitario" o que cayó en brazos de Alemania e Italia a causa de "la hostilidad de Francia y la URSS" no es otra cosa que un intento cínico y deliberado de falsificar la realidad histórica. Franco era totalitario además de autoritario y su alianza con el Eje fascista no fue forzada ni inevitable. Se asoció con sus pares ideológicos en el rechazo simultáneo de estos a la democracia y al socialismo y en la elección de una forma de Estado que sólo puede ser calificada como totalitaria.

Entre el rechazo absoluto y la justificación cínica de una figura histórica controvertida la Real Academia de la Historia pudo haber optado por un punto medio, un tratamiento más distanciado y objetivo, pero en lugar de eso encargó la biografía a un historiador medievalista, que ha extendido su interés a la historia moderna y contemporánea, sin duda para tergiversarla, y que es miembro de la 'curiosa' Fundación Francisco Franco, presidente de la Hermandad del Valle de los Caidos y socio del Opus Dei, por si hubiera alguna duda de su filiación ideológica.

El colmo de este repugnante asunto es que la edición del Diccionario Biográfico, que ignora toda referencia a la cruel y prolongada represión franquista, ha sido financiada con fondos públicos por un importe de 6,2 millones de euros. El hecho de que esto suceda en un país que se niega a rehabilitar la memoria de los 'desaparecidos' a manos de los vencedores de la guerra civil y en el que un juez ha sido separado de su cargo y procesado por oponerse, habla por sí solo del país en el que nos encontramos. Parece que no tenemos solución. ¿Realmente no la tenemos?

18 octubre, 2007

'El País': El enemigo en casa

Soy suscriptor de la versión digital de ‘El País’ desde hace años. Lo sigo siendo fundamentalmente por disponer de acceso a su archivo y porque ello implica también el abono a ‘Le Monde’, entre otras cosas. De cualquier modo, hace unos días he revisado la fecha en que vence mi suscripción. Lo hice para plantearme con tiempo si la voy a renovar o no. Tengo todavía, según descubrí, cinco meses para pensarlo y lo voy a hacer muy seriamente.

Comparto -cada vez con más gente, por lo que se ve- la perplejidad y la preocupación por la deriva que el diario ha emprendido prácticamente desde el día en que se incorporó a la dirección Javier Moreno, un químico que se hizo converso periodista a los treinta años a través del 'master' del propio diario y que, aparentemente, tiene toda la confianza de la empresa desde sus primeros pasos. No así la de la redacción.

‘El País’
cuenta -y ello le honra, en la medida en que es una garantía para sus trabajadores y para sus lectores- con un Estatuto de la Redacción que le da derecho a ésta a pronunciarse sobre diversos aspectos del funcionamiento del periódico. Uno de esos aspectos, aunque carece de carácter vinculante, permite que el Consejo de Redacción se pronuncie sobre la idoneidad de los nombramientos. En su día, cuando Javier Moreno fue nombrado director adjunto, fue rechazado por la mayoría de sus compañeros. Posteriormente, cuando el fallecido Jesús de Polanco, en una de sus últimas decisiones (marzo de 2006), decidió nombrarle director el voto de la redacción se tornó positivo, con casi un 60% de sufragios a favor, lo cual tampoco denota precisamente entusiasmo.

Tal vez, a nivel empresarial, PRISA tiene clara la clase de transición que pretende hacer. Seguramente acierta pensando que dicha transición debe ser pilotada por un hombre joven, o al menos por alguien con capacidad de conectar con las generaciones jóvenes, a las que, por determinismo demográfico, el periódico debe dirigirse con especial cuidado. Otra cosa -nada irrelevante- es que sea precisamente Javier Moreno el hombre adecuado para esa delicada operación de ‘aggiornamento’.

El último encontronazo de Moreno con la redacción ha sido de una contundencia inédita y más que elocuente acerca de la tensión extrema que se está viviendo en la sede de Miguel Yuste 40 ante un golpe de timón que tiene todas las características de lo errático, de la ausencia de reflexión profunda y suficiente; de la inmadurez, en definitiva.

El pasado día 10, con motivo del 40 aniversario del asesinato (que no ejecución) de Ernesto Guevara de la Serna, el ‘Che’, ‘El País’ publicaba bajo el título ‘Caudillo Guevara’ el editorial más zafio e impresentable de toda su historia. La figura del guerrillero no sólo aparecía como una justificación de las dictaduras militares en el subcontinente americano sino que además era equiparada al terrorismo etarra o yihadista. Ese fue el detonante para la redacción. Nada menos que 230 de los 250 redactores exigieron, con el Estatuto de la Redacción en la mano, su derecho a replicar a ese texto superficial y demagógico.

Alguien como Moreno, nacido en 1963, puede ignorar lo que pasaba en el mundo en los años 60 y 70 del siglo pasado, cuál era la dinámica y la dialéctica en una circunstancia histórica de permanente tensión entre una fatal dicotomía: la de un imperialismo opresor y sin escrúpulos, que prefería una dictadura a una democracia allí donde tal democracia podía serle desfavorable (véase Chile como paradigma), y un marxismo revolucionario que sólo creía en las armas como instrumento de liberación. Y lo creía por experiencia, desgraciadamente.

Sí, una persona de 43 años puede ignorar esa época histórica y juzgar ese tiempo y a sus personajes de modo superficial. Un periodista, no. Cualquiera que sea su edad, no. Y si es el director del diario de mayor difusión en España y uno de los más respetados en el mundo, muchísimo menos. Ese editorial es, desde cualquier punto de vista, una demostración casi insuperable de ligereza e incompetencia.

A nadie puede sorprender que el director de ‘Público’, competencia directa de ‘El País’ y con magníficas perspectivas de progreso visto lo visto, reprodujese en su blog el referido editorial y, con la única apostilla del título (“El Che, quién te ha visto y quién te ve”), lo contrastase con otro publicado hace diez años. La lectura sucesiva de ambos hace ocioso todo comentario. Como poco, se diría que ‘El País’ tiene al enemigo en casa.

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- Los dos editoriales reproducidos en el blog de Nacho Escolar.

Finalmente, parece que le mediación del consejero delegado, Juan Luis Cebrián, logró impedir el propósito de los redactores de publicar un ‘contraeditorial’ y todo se ha quedado en un nota escueta, comedida y aséptica, publicada en la edición de hoy, a la que el Consejo de Redacción rechaza hacer ningún comentario suplementario.

Este es el texto:

"La Redacción de EL PAÍS quiere mostrar su disconformidad con el editorial titulado Caudillo Guevara, publicado el pasado día 10 de octubre. Más de dos tercios de los redactores (250) consideran que el texto publicado no abordaba en su totalidad la figura de un personaje como el Che Guevara que, con sus luces y sus sombras, es lo suficientemente compleja para haberla tratado como si no hubiera una escala de grises.

El Estatuto de la Redacción contempla la posibilidad de discrepar de un editorial siempre que se logren reunir las firmas necesarias, que cifra en un mínimo de dos tercios de los redactores. En ejercicio de este mecanismo de transparencia y democracia interna, único en la prensa española, se ha habilitado este espacio para dejar testimonio de nuestra discrepancia".

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17 octubre, 2007

Despropósitos, aspavientos, mentiras y delirios


Hay que admitir que a la hora de escenificar aspavientos y despropósitos el Partido Popular es imbatible. Y últimamente están sembrados. Tras el númerito 'institucional' de Rajoy vía vídeo en plan "le roi c'est moi" sólo nos faltaba Mayor Oreja resucitando y rehabilitando al muerto.

"¿Cómo voy a condenar lo que, sin duda, representaba a un sector muy amplio de españoles?", se pregunta en una entrevista publicada en 'La Voz de Galicia' este demócrata de toda la vida. Naturalmente ni se le ocurre plantearse la ilegalidad de origen de la dictadura o el hecho de que el golpe de estado del 18 de julio no fue contra ningún régimen despótico sino contra una república legítima, regida por un Gobierno que tenía su origen en unas elecciones democráticas.

Para Mayor Oreja, la larga y brutal dictadura fue una Arcadia feliz, caracterizada por una "extraordinaria placidez" para aquel sector supuéstamente "muy amplio" de españoles. La paz de los grandes cementerios bajo la luna; la del exilio forzado; la de las prisiones atestadas; la de los juicios injustos, sumarísimos o no; la del silencio por decreto; la de la ley de vagos y maleantes; la del tribunal de orden público. La España 'plácida' del silencio y la conformidad por decreto, la de la propaganda ilegal y el miedo omnipresente, casi supersticioso. ¿Quién si no él y los suyos siente nostalgia de tan selectiva y falsa placidez?

En el caso de Aznar, del que constan artículos publicados en los últimos años 70 en la prensa de La Rioja añorantes de la dictadura e inquietos ante la Constitución y el Estado de las autonomías, ya nada puede sorprender. Su manera de contar la reciente historia de España -la que todos hemos vivido- es un desafío a la memoria colectiva y a la inteligencia de los españoles. Su última intervención, en Salamanca, trasudó el inextinguible rencor que le posee desde el aciago 14-M.

Decir que el PSOE, cuando él gobernaba, negoció simultáneamente con el PP y con ETA es mentir cínicamente y por partida múltiple. Tratándose de Aznar, lo habitual. Fue el PSOE quien propuso el pacto antiterrorista, que Aznar contempló en principio con reticencias y resistencia. Con bastante posterioridad (no simultáneamente), un miembro del PSE, Jesús Eguiguren, concluye de sus encuentros personales con miembros de Batasuna no sólo que el entorno radical abertzale está abierto al diálogo, sino que ETA podría declarar un alto el fuego e incluso abandonar las armas tras una presumiblemente larga negociación. Lo que se inicia entonces es un proceso de exploración mutua entre Batasuna (no ETA) y PSE (25 reuniones, se dice) que sólo cuando el PSOE llevaba dos años en el Gobierno (22 de marzo de 2006) conducen a la declaración de alto el fuego por parte de ETA. Si eso es simultaneidad, que baje dios y lo vea.

En cualquier caso, el diálogo con ETA, que al contrario del que mantuvo el Gobierno de Aznar no supuso ninguna contrapartida para la banda (el Gobierno del PP acercó presos a la península y, dentro de la península, al País Vasco), sigue siendo uno de los caballos de batalla en los que el PP funda su política de oposición.

Ayer, sin ir más lejos, el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, aseguraba con su habitual rostro, aceitunado y pétreo, que Zapatero no está capacitado ni tiene legitimidad (¿legitimidad?) para afrontar el "desafío" que plantea Ibarretxe con su referéndum. "Después de todo lo que ha ocurrido esta legislatura, que ha sido una fábrica de independentistas, y de que se haya negociado con ETA, Zapatero no está en condiciones de hacer frente a este desafío", dijo el inefable.

Mientras Rajoy aseguraba que el presidente del Gobierno había hecho lo que él le había pedido, lo único que se puede hacer, Zaplana insistía en que “si hubiera voluntad inequívoca para frenar este desafío, el comportamiento sería radicalmente distinto". ¿Cuántos partidos hay en el PP para que sea posible que mientras su presidente se atribuye parte del mérito en la firmeza con que Zapatero le dice a Ibarretxe que no hay camino el portavoz constate tibieza e insuficiencia en la actuación presidencial?

También ayer, Zaplana consideró necesario salir en defensa de Mayor Oreja y, aunque aseguró que no había leído sus declaraciones (¡ !) aludió, cual si de perros se tratase, a su “pedigrí”, a su carácter de "demócrata de la cabeza a los pies" desde siempre, y cuya biografía es más "contundente" que cualquier declaración.

Dada su fe de intoxicador profesional en que no hay mejor defensa que un buen ataque ni arma más eficaz que una insidia, el hombre que está en política para “forrarse” dejó caer que “muchos de los que hoy se meten con nosotros no estaban en las filas de los que peleaban por la libertad (...) y tenían cargos públicos en la administración franquista".

¿Quiénes? Es inútil preguntar. Lo dice Zaplana y ya está. Es como cuando afirmó que Aznar nunca había asegurado la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. En media hora las ‘históricas’ grabaciones le estaban desmintiendo con contundencia más que suficiente como para desautorizar a un político y más al portavoz de un partido de por vida.

Para completar el cuadro, Ana Botella, esposa de Aznar y concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, insistió –sin nombrar a nadie, claro- en que era un hecho el pasado franquista tanto de miembros del PP como del PSOE (ella no fue franquista, por supuesto). Cualquiera, sin embargo, podría nombrar, a título meramente indicativo, a dos luminarias del franquismo que están en el PP y cuya relevancia es incomparable con la de cualquiera de los innombrables franquistas que supuestamente hay en el PSOE: el padre fundador, Manuel Fraga Iribarne, y el escurridizo y siempre sonriente Rodolfo Martín Villa. ¿Quién da más?

En cualquiera caso, ya puesta en modo disparate sobre la memoria histórica, la ex presidenta consorte comparó el 18 de julio de 1936 con la huelga minera asturiana de 1934 (bañada, por cierto, en sangre por Francisco Franco, entonces al servicio de la república). ¿Condenaría el PSOE aquella huelga?, concluía.

Esto es el delirio.

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13 octubre, 2007

El imposible orgullo

Ayer se pudo ver con toda claridad en quienes prende y a quienes legitima neciamente el discurso del orgullo nacional y la exaltación de los iconos patrios que Rajoy proponía en su desvergonzada caricatura de un discurso institucional. “Las razones que todos conocen” -deliberadamente no enunciadas en el vídeo para no hacer más evidente lo cínico y ridículo de la propuesta- sólo parecen ser conocidas y compartidas por una ínfima minoría de los ciudadanos, que fue la que respondió a su patriótica y gratuita invitación.

Dentro de esa ínfima minoría, aparentemente motivada por “las razones” escamoteadas, sobresale hasta convertirse en representante casi único del ‘orgullo nacional’, por el ruido y la furia -por la irracionalidad en definitiva-, la extrema derecha. La suya no es la bandera que Rajoy dice querer defender, sus iconos no son los de la mayoría y su discurso político –si cabe llamarlo así- es el del odio ideológico y racial y el de la revancha; es el discurso de la violencia, ansiosa de confrontación con sus pares de signo opuesto.

Ayer, mientras en el Paseo de la Castellana, corazón institucional de la celebración, se exhibían con arrogancia desafiante banderas franquistas, el falangista Sáenz de Ynestrillas y sus secuaces protagonizaban su tradicional excursión-provocación al País Vasco más motivados que nunca y lograban que sus homólogos abertzales convirtieran las calles de San Sebastián en un infierno. Misión cumplida.

En Barcelona, en el curso de un homenaje a la bandera (preconstitucional) unas decenas de miembros del grupo ultra ‘Adelante Cataluña’ quemaban retratos de Carod-Rovira e intentaban lo mismo con una senyera catalana aparentemente incombustible que finalmente despedazaron y pisotearon.

En Valencia, el millar largo de asistentes a la movilización convocada por 'España 2.000' sumaba a la pira, junto a Carod-Rovira, retratos de Ibarretxe y símbolos de ETA. Todo ello no sólo para mostrar el orgullo de ser español sino también para exhibir un racismo sin complejos con la inmigración como principal bestia negra. “En España, los españoles primero” era el lema de la manifestación, que encabezaba una mujer a caballo (¿España?). Entre las consignas coreadas, “La inmigración destruye la nación” o “No más pateras, que cierren las fronteras”.

¿Es la España que quema retratos y banderas la que queremos? ¿Es esa España irracional y excluyente la que quieren Rajoy y su partido? ¿Nos representan las irrelevantes minorías dispuestas a partir la cara o volar la cabeza al contrincante?

No, ¿verdad? ¿Entonces a qué viene el estúpido vídeo pseudoinstitucional de Rajoy? ¿Qué persigue? ¿Qué sentido tiene convertir granos de arena que ni siquiera se tiene el valor de señalar en montañas que todos debemos allanar? ¿Dónde está la emergencia nacional que requiere nuestra movilización bandera en mano?

Todo indica que es el PP y no el Gobierno el que ha perdido el rumbo desde el mismo día en que perdió las elecciones. Y lamentablemente no es eso lo único que perdió. También le perdió todo respeto a la verdad y toda responsabilidad y solidaridad de Estado.

Yo no siento orgullo de ser español y en gran medida se lo debo al Partido Popular y a su deriva irresponsable y zafia en esta legislatura. A mi me avergüenza que la segunda mayoría política de los ciudadanos de este país tenga unos representantes como los que tiene y aplauda actitudes y estrategias como las que practica.

Quiero que lo sepan. Me ponen enfermo.

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03 octubre, 2007

Desventuras de un burro de noria llamado España

Admito que hay cosas en este país que me ponen de muy mala leche (¿y a quién no?, dirá usted por sus personales motivos) y cuando me hallo en ese estado de cabreo me abstengo de escribir por razones obvias. Intento evitar incurrir en lo mismo que pretendo criticar, que en definitiva es la irracionalidad a la que se está apelando en estos tristes momentos. De ahí mi más reciente silencio.

A medida que se aproxima la fecha electoral asistimos a un delirio progresivo, en el que, además del cansino juego de las ofertas y contraofertas programáticas, regresan los viejos fantasmas en torno a los cuales giramos permanentemente (nos hacen girar, para ser más preciso), cual burro de noria: la unidad de España y la forma de estado.

Paradójicamente, ni la unidad supuestamente amenazada ni el dilema monarquía/república les quitan el sueño a los españoles. Al menos, no todavía. De modo acaso intuitivo, o por simple sentido común, los ciudadanos, en su día a día, ignoran estas 'dramáticas' cuestiones y las sitúan en el terreno de las especulaciones políticas a las que tan dados son los profesionales de la representatividad y sus corifeos mediáticos, sin por ello representarnos de modo verosímil; ni a nosotros ni a nuestros problemas más reales y urgentes.

Si la ínfima minoría de acémilas que quema retratos de los reyes me causa una enorme repugnancia instintiva (me recuerdan a la incendiaria Inquisición, que a falta de reo lo quemaba en efigie), la untuosa beatería de algunos fiscales y de ciertos medios informativos en relación con esos gestos iconoclastas y simbólicos me provoca perplejidad y desasosiego. Son ellos los que dan a hechos irrelevantes e inscribibles en el marco de la libertad de expresión la dimensión transcendental que ansían quienes los patrocinan. ¿Se puede ser más estúpido?

El problema, sin embargo, es que en esa actitud, generalmente, no hay tanta estupidez (que la hay) como cinismo. Cuando personas con más de dos dedos de frente sobredimensionan hasta la caricatura realidades casi insignificantes están alentando deliberadamente el voto del miedo, el voto al PP, que es quien a lo largo de toda esta legislatura está empeñado en dibujar un cuadro tan caótico como irreal. Se trata de crear alarma de modo artificial, de afirmar que todo va muy mal, que España se rompe, que volvemos a las andadas (Aznar dixit) y que la causa es el Gobierno complaciente y errático de Zapatero.

Cuando Rajoy atribuye a la ‘frivolidad’ de Zapatero la insistencia de Ibarretxe en convocar referendos; cuando insiste en que se imponga a como dé lugar que la bandera de España ondee en todas las instituciones; cuando anuncia que propondrá una letra para el himno nacional que hable de la Monarquía queda claro en qué terreno se pretende deteriorar y derrotar al PSOE. Aparentemente, los anecdóticos ataques a la Corona también tendrían su origen en la nunca probada ‘debilidad’ del Gobierno. ¿El nacimiento del ‘plan Ibarretxe’ bajo un gobierno del PP se debía a la debilidad de estos incuestionables patriotas? La cosa sería de risa si no fuera tan penosa.

Ese es el juego diseñado. Miente que algo queda. Ya sólo faltaba el hierático bufón llamado Zaplana afirmando que la situación es tan grave como el 23-F para que el cuadro de patrioterismo delirante e indecente adquiera caracteres surrealistas. No cabe concebir un electoralismo de más baja estofa.

El paisaje nacional, sin embargo, no estaría completo si en él faltasen el risible Ibarretxe con su nuevo plan electorero y la falsa convicción de que la consulta que proyecta es legítima o la rampante demagogia que habitualmente exhibe ERC. Son gentes como ellos, con sus calculados delirios de economía electoral, los que contribuyen a alimentar las estrategias de tres al cuarto de quienes añoran aquella poética entelequia de la “unidad de destino en lo universal”, construida sobre el forzado silencio y el lavado de cerebro (el miedo, siempre el miedo) de la inmensa mayoría. Flaco favor le hacen a su propia causa, ¿pero quién se lo demandará?

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07 septiembre, 2007

Sarcasmo batasuno

Batasuna, que no habla mucho en los últimos tiempos, a la espera de que las bombas de ETA lo hagan en su nombre con elocuencia insuperable, ha considerado necesario romper su silencio para denunciar lo que denomina “aceleración en el ámbito represivo” por parte de las autoridades francesas y españolas.

Ante la posibilidad de que la Justicia francesa condene a cadena perpetua (que, contra lo que su nombre indica, nunca excede de los 30 años) a los detenidos en Cahors, el dirigente abertzale Joseba Álvarez ha tenido el descaro inefable de comparar tal medida con la pena de muerte.

Es un sarcasmo desproporcionado e hiriente que quienes no condenan la violencia -sean cuales sean sus consecuencias- de los que les ‘representan’ hegemónicamente con las armas, hablen precisamente de pena de muerte. La muerte (la ajena, por supuesto) es su instrumento y lo emplean sin escrúpulo alguno y con indiferencia absoluta hacia sus víctimas.

Quienes ‘condenaron’ y ejecutaron friamente al joven concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco, en medio de una pataleta infantil y demente tras la liberación de su rehén, Ortega Lara, no están cualificados y mucho menos legitimados para hablar de justicia. Quienes, en una demostración supuestamente simbólica de fuerza, causaron la muerte de dos inmigrantes en el aparcamiento de la T4 de Barajas sólo pueden inspirar repugnancia moral, política y personal.

Se permiten, además, apostrofar al PNV y al PSOE por dar apoyo a “recetas del pasado”. Lo hacen precisamente quienes no han revisado la estrategia de lucha armada empleada durante la dictadura más que para acentuarla en la democracia. Las referidas ‘recetas’, según el discurso autómata de Álvarez, “no han traído ninguna solución en 30 años”. Una vez más Batasuna ha perdido una gran oportunidad para permanecer callada o para llegar a la conclusión ineludible de que lo que afirma de las recetas ajenas es mucho más justamente aplicable a las suyas.

El terrorismo, simplemente, es una vía muerta: No lleva a ninguna parte. Sólo los fanáticos y los idiotas insisten en afirmar lo contrario.

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22 junio, 2007

El 'desmontador' desmontable

Bajo el título engañoso de ‘Desmontando a Pettit’, un intelectual orgánico del Partido Popular arremete -para no variar- contra Zapatero. Que lo haga no constituye novedad ninguna, ¿pero por qué emplear una coartada tan presuntuosa y falsa como ‘desmontar’ la personalidad o las teorías de un filósofo y politólogo respetado? Muy sencillo: porque Philip Pettit (en la foto) ha estado en España y ha dado nota de sobresaliente a la política del presidente del Gobierno.

Ocurre que Zapatero es un admirador confeso de Pettit. Su ‘republicanismo’ (así se titula una de las obras más conocidas del autor irlandés) no se refiere, contra lo que se podría imaginar, a la forma del Estado, sino a la tradición cívica republicana que, desde los tiempos de Roma, contrapone los derechos de la ciudadanía a los abusos de la oligarquía, el autoritarismo y la dictadura (leer entrevista).

Para nuestro 'desmontador' (que nada desmonta al cabo) Pettit es una especie de Don Nadie que no merece mayor consideración que el choteo que le dedicaría Woody Allen en una de sus comedias neoyorquinas. ¡Por favor!, viene a decir nuestro erudito a la violeta, donde esté Pocock (anciano historiador especializado en los siglos XVII y XVIII)…, o Skinner (Quentin, no el conductista B. F.), también historiador y con la misma especialización que Pocock… o incluso Habermas, éste sí filósofo, pero con una relación más bien colateral con el republicanismo...

Más o menos lo que viene a decir este intelectual, de quien se dice que le escribe los discursos a Rajoy (esperemos que no todos, porque los hay de juzgado de guardia), es que Zapatero lee a Corín Tellado pudiendo leer a Marcel Proust. O sea, que Zapatero es un bobo solemne seguidor de un maestro Ciruelo que no merece la menor valoración. Lamentablemente, la realidad no le da la razón pero eso nunca ha sido impedimento para que un miembro del PP sostenga lo insostenible.

Nuestro hombre, de quien conviene señalar como parte de su esquivo perfil que es un destacado sionista, tal vez por hacer honor a su estirpe, no sólo ocupa un papel relevante en el entorno de Rajoy, sino que también está en la FAES. Es, como decía, un intelectual orgánico. El problema de todo intelectual en el seno del PP es que está rodeado de suspicacias y mucho más si, puntualmente, se distancia de la línea oficial del partido, como hizo al declararse partidario del matrimonio homosexual.

Me temo que no es a Philip Pettit a quien hay que desmontar, sino a José María Lassalle, liberal, pero laico en un partido que roza el integrismo; casado con una socialista catalana para general y paradójica complacencia, y capaz de cualquier gratuidad intelectual a la mayor gloria de una ambición política que, como poco, se puede considerar contradictoria y aventurada.

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15 junio, 2007

De Suárez a Zapatero: Vía dolorosa

Celebrando (es un decir) el trigésimo aniversario de las primeras elecciones en España, Rajoy acusó hoy al Gobierno de haber puesto “todo su empeño en destruir el gran espíritu de entendimiento" establecido desde aquellos momentos históricos y de “destruir los consensos, encizañar la convivencia, desenterrar los enfrentamientos y sembrar cuñas de insolidaridad".

Dirigiéndose a las juventudes del PP (Nuevas Generaciones) el jefe de la ‘leal oposición’ dijo que "hay que preguntarse por qué esto se ha roto de la forma que lo ha hecho en los tres últimos años, quién es el responsable y cómo lo podemos arreglar".

Contradictorio, como siempre, Rajoy primero hace el diagnóstico (deliberadamente falso) y luego invita a preguntarse cuál es el diagnóstico, a sabiendas de que se dirige a quienes no se preguntan nada, ni siquiera si se les toma por idiotas, porque comparten acríticamente la estrategia falsaria de sus dirigentes.

Si lo hicieran, si se preguntasen honestamente quién ha destruido “el gran espíritu de entendimiento” (no tan grande, si se repasa la historia), quién ha ‘encizañado’ la convivencia y desenterrado los enfrentamientos; quién, en definitiva, ha resucitado los fantasmas de las dos Españas, abandonarían la táctica indecente de atribuir el crimen a la víctima.

Pero hay un premisa bastante utópica en mi párrafo precedente. Escribí “si se preguntasen honestamente…" ¿Honestamente? He ahí el error. Cuando se han abrazado la deshonestidad política y la mentira sistemática como armas para recuperar el poder perdido plantearse algo honestamente es una tentación prohibida.

Echemos por un momento la vista al pasado. 16 de Junio de 1977. Los resultados electorales no dejan lugar a dudas acerca de la magnitud de la derrota de Alianza Popular, embrión del hoy llamado Partido Popular, formado por ex ministros de Franco que, a su vez, encabezan grupúsculos que se supone son sus proyectos respectivos de partido propio. Manuel Fraga es la cabeza visible, el caudillo al que siguen Gonzalo Fernández de la Mora, Cruz Martínez Esteruelas, Federico Silva Muñoz, Licinio de la Fuente y Enrique Thomas de Carranza, a los que se unirán más tarde el ex presidente Arias Navarro y el inclasificable José María de Areilza.

El inmoderado Fraga, que dice aceptar la democracia siempre que sea con ‘orden’ y con ‘autoridad’, recoge los frutos de su violencia verbal, de su falta de credibilidad democrática ante la ciudadanía. Incluso el ‘temido’ PCE obtiene mejores resultados: 20 escaños, cuatro más que la coalición de ‘los siete magníficos’.

Seguirá una larga travesía del desierto, bajo las denominaciones Coalición Democrática (1979) y Coalición Popular (1982) hasta llegar en 1989 a la ‘fundación’ del Partido Popular (de hecho refundación de AP), que termina con la coalición de partidillos irreales y se redefine como ‘centro derecha’, como ‘centro reformista’ (¡), según sus estatutos. En 1990 Fraga resigna la presidencia en José María Aznar y pasa a ser honrado como ‘Presidente Fundador’.

El resto de la historia es más conocido y no voy a evocarla. Se trataba sólo de aprovechar este 30º aniversario de las primeras elecciones para refrescar la memoria ciudadana acerca del ‘pedigrí democrático’ del PP y de su supuesto y nunca demostrado ‘centrismo’.

Durante los cuatro años de mayoría absoluta del Partido Popular muchos de los que tenemos edad para ello experimentamos deprimentes ‘flashbacks’ hacia los tiempos oscuros de la dictadura franquista, a la que la totalidad de la derecha española mostró ‘inquebrantable adhesión’ y a la que el PP todavía no ha tenido el valor de condenar como golpista e ilegítima.

Hoy vemos al PP, de nuevo en la oposición, como un partido capaz de las estrategias más torticeras e irresponsables en su afán por recobrar el poder. Es él quien ha roto los consensos y promovido la crispación en la idea de que achacársela al Gobierno, como tantas otras cosas que le ha imputado con falsedad deliberada, tendrá impagables réditos electorales.

El pasado martes Santiago Carrillo rendía homenaje al papel extraordinario que Adolfo Suárez -éste sí centrista reformista auténtico- había jugado para hacer posible la Transición que hoy se celebra. “Suárez fue crucificado por la derecha”, sentenció.

Yo pensé entonces y expongo ahora hasta qué punto no es el propósito del Partido Popular crucificar a Rodríguez Zapatero. El acoso, los infundios y la agresividad de la derecha con el presidente del Gobierno recuerdan inquietantemente a aquellos momentos históricos que hoy se evocan desde la autocomplacencia y la desmemoria.

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29 mayo, 2007

Mercedes Sosa, un corazón libre

Mercedes Sosa (San Miguel de Tucumán, 1935) es conocida como “La voz de Latinoamérica” y es ese un título ganado a pulso en una larga y coherente carrera, iniciada a los quince años. Especialmente en el subcontinente es vista como una cantante de folklore, pero, al igual que Atahualpa Yupanqui, al que ella ha rendido siempre fecundo tributo, su eco capta la admiración de un público mucho más extenso que el interesado exclusivamente en la expresión popular.

Su voz ha llegado a todos los rincones del mundo no sólo porque es un instrumento amplio y hermoso, sino tambien y sobre todo porque el mensaje que transmite tiene validez universal y se envuelve en una calidad literaria nada común en el folklore. La vida de los humildes y la defensa de la paz, la justicia y los derechos humanos constituyen, junto con el canto al amor, el ‘leit motiv’ de sus canciones.

Las que he seleccionado para este resumido homenaje tienen en común la reivindicación de la libertad y la exaltación de la resistencia. “Como la cigarra” es una poema musicado de la escritora María Helena Walsh. “A Víctor” es un homenaje a Víctor Jara, cuya voz y creatividad fueron brutalmente abortadas por el fascismo pinochetista, obra de Otilio Galíndez y Roberto Todd. “Chacarera del olvidao” es una composición de Duende Garnica. Finalmente, “Corazón Libre” tiene como autor a Rafael Amor, que ha hecho buena parte de su carrera en España enarbolando siempre la bandera de su independencia artística y logrando llegar al público con sus directos en solitario, plenos de fuerza y poesía. El disco de Mercedes Sosa, que lleva precisamente por título el de la canción de Rafael, ha logrado un Grammy del que el cantautor irreductible se siente justamente copartícipe.



Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aqui
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez,
y volví cantando.

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.




No puede borrarse el canto
con sangre del buen cantor
después que ha silbado el aire
los tonos de su canción.

Los pájaros llevan notas
a casa del trovador;
tendrán que matar al viento
que dice lucha y amor.

Tendrán que callar el río,
tendrán que secar el mar
que inspiran y dan al hombre
motivos para cantar.

No puede borrarse el canto
con sangre del buen cantor,
tendrán que matar al viento
que dice lucha y amor.

Tendrán que callar el río,
tendrán que secar el mar
que inspiran y dan al hombre
motivos para cantar.

Tendrán que parar la lluvia,
tendrán que apagar el sol,
tendrán que matar el canto
para que olviden tu voz.




De tu palo soy,
hijo de tu cuero.
Soy el olvidao
en la alcancía del tiempo,
el que se quedó
de pie poniéndote el pecho.

Flor obrera soy
silvestre de espuma.
Cuando el tren se va
miro en las vías la luna
pensando: tal vez
mi pueblo encuentre fortuna.

Mi bofe se hinchó
cuando repartieron.
De mi no se acuerdan,
dicen que nunca me vieron,
que no soy de aquí,
que ya no tengo remedio.

Soy el olvidao,
el mismo que un día
se puso de pie
tragando tierra y saliva
camino hacia el sol,
para curar las heridas.

Una herida soy
buscando el salario.
Maestros de pie
cuidando pichones blancos
que madurarán
iluminando este pago.

Soy el que quedó
en medio e'los ranchos,
guacho del fiao
a un mate y guiso inventado.
Hambre y rebelión
fueron creciendo en mis manos.

No quiero de más,
quiero lo que es mío.
Al maso trampeao
quiero torcerle un destino.
Levántate cagón
que aquí canta un argentino.

Te han sitiado, corazón, y esperan tu renuncia.
Los únicos vencidos, corazón, son los que no luchan.
No los dejes, corazón, que maten la alegría.
Remienda con un sueño, corazón, tus alas malheridas.

No te entregues corazón libre, no te entregues.
No te entregues corazón libre, no te entregues.

Y recuerda, corazón, la infancia sin fronteras,
el tacto de la vida, corazón, carne de primaveras.
Se equivocan, corazón, con frágiles cadenas,
más viento que raíces corazón, destrózalas y vuela.

No te entregues corazón libre...

No los oigas, corazón, que sus voces no te aturdan.
Serás cómplice y esclavo corazón, si es que los escuchas.

No te entregues corazón libre...

Adelante, corazón, sin miedo a la derrota.
Durar, no es estar vivo, corazón, vivir es otra cosa.

No te entregues corazón libre...

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21 marzo, 2007

¿Qué es lo que quiere esta gente...?



De madrugada han llamado,
están en el rellano de la escalera.
Cuando la madre les abre
lleva puesta la bata.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

«¿Su hijo se encuentra aquí?»
«Está en su habitación durmiendo.
¿Qué desean de mi hijo?»
El hijo se espabilaba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

La madre sabe bien poco
de todas las esperanzas
de su hijo estudiante,
que tan comprometido estaba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

Hace días que habla poco.
cada noche se agitaba
y un temblor le recorría
temiendo una llamada al alba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

Aún sin despertar del todo
ya oye clara la llamada
y de un vuelo al asfalto,
se tira por la ventana.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

Los que llaman enmudecen,
menos uno, quizás quien manda,
que se asoma a la ventana
mientras la madre gritaba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

De madrugada han llamado,
la ley su hora señala.
el estudiante está muerto,
muerto de una llamada al alba.

«¿Qué es lo que quiere esta gente

que llama de madrugada?»

Escuché por primera vez esta canción en boca de Elisa Serna y durante años pensé que era suya. La realidad es que el original es catalán, que el autor de la letra fue Lluis Serrahima y María del Mar Bonet puso la música y la primera interpretación.

La canción, que evoca la muerte en enero de 1969 del joven estudiante Enrique Ruano, miembro del Frente de Liberación Popular, cuando se hallaba detenido por la Brigada Político-Social franquista por repartir propaganda, no describe la realidad de los hechos, que nunca llegó a ser esclarecida. Los tres comisarios -inspectores cuando se desarrollaron los hechos- que fueron juzgados en 1997 resultaron absueltos por falta de pruebas.

La tesis oficial sostiene que Ruano se suicidó cuando estaba detenido. Su familia asegura que murió de un disparo cuando se hallaba sentado y esposado. Parte del hueso de una clavícula que probaría la existencia del disparo había sido serrada y nunca apareció.

Cada vez que escucho la canción siento un escalofrío y esta versión de Maria del Mar junto a Quilapayún, cuyos miembros tanto saben de la represión y la persecución política, le añade un componente emocional superlativo.

Más sobre la muerte de Enrique ruano: http://www.ecn.org/actortura/97/seguipn97.txt


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10 marzo, 2007

Por, para y en la libertad



Nadie debe usar el nombre de la libertad en vano. A lo largo de la historia han muerto demasiadas personas por conquistarla o conservarla. Hiere a los demás quien la frivoliza.

En el año 1942, con su patria ocupada por los nazis, Paul Eluard escribió este hermoso poema, titulado precisamente LIBERTAD. En él se basó el italo-argentino Gian Franco Pagliaro para componer la canción que canta en el video Nacha Guevara y que se encendió entre las sombras de una brutal dictadura militar.

En mis cuadernos de escolar,
en mi pupitre, en los árboles,
en la arena y en la nieve
escribo tu nombre.


En las páginas leídas,
en las páginas vírgenes,
en la piedra, la sangre y las cenizas
escribo tu nombre.


En las imágenes doradas,
en las armas del soldado,
en la corona de los reyes
escribo tu nombre.


En la selva y el desierto,
en los nidos, en las emboscadas,
en el eco de mi infancia
escribo tu nombre.


En las maravillas nocturnas,
en el pan blanco cotidiano,
en las estaciones enamoradas
escribo tu nombre.


En mis trapos azules,
en el estanque de sol enmohecido,
en el lago de viviente lunas
escribo tu nombre.


En los campos, en el horizonte,
en las alas de los pájaros,
en el molino de las sombras
escribo tu nombre.


En cada suspiro de la aurora,
en el mar, en los barcos,
en la montaña desafiante
escribo tu nombre.


En la espuma de las nubes,
en el sudor de las tempestades,
en la lluvia menuda y fatigante,
escribo tu nombre.


En las formas resplandecientes,
en las campanas de colores,
en la verdad física
escribo tu nombre.


En los senderos despiertos,
en los caminos desplegados,
en las plazas desbordantes
escribo tu nombre.


En la lámpara que se enciende,
en la lámpara que se extingue,
en la casa de mis hermanos
escribo tu nombre.


En el fruto en dos cortado,
en el espejo de mi cuarto,
en la concha vacía de mi lecho
escribo tu nombre.


En mi perro glotón y tierno,
en sus orejas levantadas,
en su patita coja
escribo tu nombre.


En el quicio de mi puerta,
en los objetos familiares,
en la llama de fuego bendecida
escribo tu nombre.


En la carne que me es dada,
en la frente de mis amigos,
en cada mano que se tiende
escribo tu nombre.


En la vitrina de las sorpresas,
en los labios displicentes,
más allá del silencio
escribo tu nombre.


En mis refugios destruidos,
en mis faros sin luz,
en el muro de mi tedio
escribo tu nombre.


En la ausencia sin deseo,
en la soledad desnuda,
en las escalinatas de la muerte
escribo tu nombre.


En la salud reencontrada,
en el riesgo desaparecido,
en la esperanza sin recuerdo
escribo tu nombre.


Y por el poder de una palabra
vuelvo a vivir.
Nací para conocerte,
para cantarte,
Libertad.


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Por la libertad se manifiestan, dicen. Ni dios sabe qué parcela virgen de la libertad reclaman estos que -cruel paradoja- descienden y no reniegan de los que la estrangularon en su cuna al alba y la proscribieron en todo el horizonte.

Si clamaran por el poder se entendería. Es lo que tenían y hoy les falta. La libertad es propiedad de todos y ellos emplean la suya con saña para robar conceptos y banderas, para mentir y envenenar las aguas.

Si un pueblo dividido era su sueño o dar alas al terror y al odio la consigna, estarán felices esta tarde en que llueve sobre España la ignominia.

Leer online: http://laspiral.blogspot.com



12 diciembre, 2006

Elogio de una periodista y vituperio de un dictador y de su herencia



Tuya es la hacienda,
la casa,
el caballo
y la pistola.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo
y me dejas desnudo y errante por el mundo...
mas yo te dejo mudo... ¡Mudo!

León Felipe

María José Ramudo, corresponsal de RTVE en Chile, dio la pasada madrugada (5,35 hora española, según el reloj que aparece en el video y poco más de medianoche en Santiago) una extraordinaria lección de profesionalidad en las peores circunstancias. Con serenidad, equilibrio y admirable sangre fría soportó reiteradas agresiones, que no fueron impedidas por las fuerzas policiales que, según ella misma subrayó, se encontraban a escasa distancia.

Espero y deseo que se le conceda un premio porque es un ejemplo para todos.

Las agresiones a periodistas, especialmente si son españoles, están siendo el pan de cada día en el excitado ambiente creado por los seguidores de “mi general” (así le llaman los fascistas chilenos al crápula recién fallecido). El rencor de la carcundia a España es irracional (hijos de puta, huevones, culeaos, nos llaman los tarados).

Se refieren, sin duda, a la España que celebra la desaparición del dictador solidariamente con la mayoría de los chilenos, no a la que se esfuerza en encontrar lo positivo en el mandato de un militar cínico, ambicioso, cruel, ignorante y falto de escrúpulos que dividió a los ciudadanos en buenos y malos, condenando a los ‘réprobos’ a muerte o a prisión, o forzándoles al exilio y al silencio, a la inexistencia civil y política.

Hace unos días el fiscal del Tribunal Supremo español Carlos Castresana, en entrevista concedida a una cadena de radio mexicana, dejaba claro el papel decisivo de Aznar en la evitación del procesamiento de Pinochet en España por el asesinato de opositores políticos y evasión fiscal. Corresponsables de la impunidad fueron también Tony Blair y el ex presidente chileno Eduardo Frei, según Castresana. Yo, personalmente, no puedo olvidar al fiscal Fungairiño, otro “buen español”, y su obstrucción sistemática a las acciones del juez Garzón.

Lo que está sucediendo en Chile estos días, bajo la presidencia de la socialista Michelle Bachelet, que sufrió la cárcel y el exilio en la ‘época dorada’ de Pinochet, es sumamente entristecedor. Pone de relieve para qué sirven en última instancia los tiranos: para dividir radicalmente a los pueblos.

Como un Estado dentro del Estado, sólo el ejército que le tuvo como comandante en jefe le rinde honores. Y paradoja de las paradojas, fue el presidente Salvador Allende quien le dio ese puesto, la posición privilegiada que el taimado difunto utilizaría para traicionarle a él y al pueblo que le había elegido.

Así se escribe la historia. A veces de la mano de siniestros salvapatrias vendepatrias a los que sus beneficiarios veneran y envuelven en incienso. ¿Por qué todo esto me recuerda al pasado y el presente de España?

Vosotros lo sabéis. Sé que no soy el único en ver las obvias semejanzas entre dos dictaduras, dos transiciones, dos nostalgias, dos rencores, dos farsas.

Qué pena.



















Sí, son jóvenes fascistas chilenos. La herencia del dictador.

Leer online: La Espiral

10 diciembre, 2006

Adios, Pinocho, hasta nunca



Histórico despacho de la Agencia EFE:

Comentario agnóstico de urgencia:

¡Qué pena si no hay infierno!

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Horas mas tarde se dan a conocer los 'fastos' funerales que la democracia chilena ha acordado conceder al dictador impune: honores de comandante en jefe y permiso para que las banderas luzcan a media asta en las instalaciones militares. Democracia chilena, democracia vigilada. Y todo ello para un hombre que no tuvo el menor respeto para la incuestionable dignidad de su víctima, Salvador Allende.

"Que lo echen en un cajón y lo embarquen en un avión, viejo, junto con la familia. Que el entierro lo hagan en otra parte, en Cuba. Si no, vamos a tener una pelota p'al entierro. ¡Si éste gallo hasta pa' morir tuvo problemas!"
Ese era el destino funeral que quiso dar al presidente que el pueblo chileno había elegido por mayoría, según revela hoy el diario La Tercera.

El cuerpo de Allende no fue enviado a Cuba finalmente, pero fue enterrado como un perro. Su viuda, Hortensia Bussi, que ni siquiera pudo ver su cadáver, dijo entonces: "el pueblo chileno le debe un homenaje grande a Salvador pues fue enterrado en forma anónima".


El excelente dibujante JR Mora acierta hoy, una vez más, a expresar con una sola imagen un montón de cosas que se sienten y piensan en todo el mundo tras extenderse la noticia de la muerte de un cruel dictador. Gracias.