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26 junio, 2009

La 'deconstrucción' europea (y IV): Novedades inquietantes

Uno de los fenómenos más destacables e inquietantes puestos de manifiesto por los resultados de las últimas elecciones europeas es el crecimiento de la ultraderecha, que ha experimentado avances en nueve los 27 países de la UE. Basta repasar sus nombres (Austria, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Italia, Holanda, Rumanía y el Reino Unido) para concluir que las razones de ese avance no son generalizables: No hay elementos comunes en la situación socioeconómica y política de buena parte de los nueve referidos, lo que impide sacar conclusiones generales válidas sobre las causas de ese crecimiento.

Ciertamente, la xenofobia es un factor importante en los más prósperos de esos países y el ultranacionalismo, en sus innumerables variedades, está presente en casi todos los casos. Hay entre los beneficiarios del crecimiento electoral partidos con tradición, tan conocidos como la Liga Norte italiana, que ha doblado su presencia en la Eurocámara (de 4 a 8). Y luego hay una constelación de grupos prácticamente desconocidos a nivel europeo que van desde la simpatía por el fascismo hasta el rechazo de la propia UE como factor de desnaturalización nacional y de pérdida de soberanía. Ese grupo (que formalmente no lo es), estadísticamente englobado en el apartado 'Otros', ha subido casi nueve puntos en relación con las anteriores elecciones. Si exceptuamos a los Verdes, son los únicos que han crecido.

Es imposible determinar si la elevada abstención registrada ha beneficiado a estos grupos, aunque cabe considerarlo probable. En cualquier caso, la baja participación no parece ser la causa que ha condicionado el descenso del Frente Nacional francés de Le Pen, que ha perdido cuatro de los siete eurodiputados que tenía. La estrella de la ultraderecha europea, causante de tantas inquietudes a la república gala, parece haberse apagado. El hecho de que Sarkozy intente dirigirse y captar a la mayor porción posible del espectro político podría ser una razón de ese descenso, paro es más probable que haya pesado más la retirada política de su líder carismático, al que su hija Marine ha intentado sustituir sin éxito.

Precisamente ha sido Francia el escenario del cambio político más espectacular registrado en las elecciones europeas. El éxito de Europe Ecologie, con Daniel Cohn-Bendit al frente, supone, al menos de modo provisional, un vuelco inesperado en la política interior gala, en perjuicio del PSF, que ha estado a punto de convertirse en el tercer partido por su culpa (la difencia porcentual sólo fue de 2,4 décimas. Los Verdes son ya el cuarto grupo por número de diputados (53) en Bruselas, aunque resulta complicado imaginar si éste es el comienzo de una ascensión en perjuicio de los socialdemócratas o se va a reducir a lo coyuntural anecdótico.

El crecimiento de la ultraderecha, la emergencia de los ecologistas y la organización del euroescepticismo en torno a los 'tories' británicos son signos nuevos sobrevenidos en el espectro político de la UE y que, sin duda, van a tener conscuencias en su funcionamiento durante esta legislatura. El éxito del PPE puede resultar, en última instancia, una victoria pírrica en la medida en que la llave de la mayoría absoluta en la Eurocámara está en manos de grupos que, por diversas razones, no parecen muy dispuestos a favorecer los designios del grupo mayoritario.

La reelección (o no) de Durao Barroso como presidente de la Comisión Europea puede convertirse en la piedra de toque acerca del futuro de la legislatura. Aunque Rodríguez Zapatero ha dado la aprobación a su continuidad, el Grupo Socialista del Parlamento Europeo mantiene reticencias y no es previsible que los grupos restantes muestren mayores simpatías por el personaje. La caída de la socialdemocracia y la emergencia de los ecologistas, en el contexto de una grave crisis económica que acentúa los reflejos proteccionistas y nacionalistas de los miembros de la Unión, puede significar un cambio relevante en la languideciente dinámica que la UE ha venido manteniendo.

Foto: Geert Wilders, lider del partido ultraderechista holandés PVV.

08 junio, 2009

Europeas: ni extrapolables ni minimizables

La verdad es que me apetecería más comentar los resultados de las elecciones europeas en Francia, donde el crecimiento de los verdes es teóricamente muy significativo, que las de España, pero otra vez será. Hoy toca España.

Lo cierto es que los resultados españoles no han aportado ninguna sorpresa notable ni comportan -de no mediar extrapolaciones interesadas- ningún vuelco esencial en la situación política. El PP ha ganado, como se esperaba, pero no ha alcanzado los 25 eurodiputados que Rajoy pretendía. El PSOE ha perdido, pero no tanto como se suponía. El magro guarismo de la participación (46 por 100) hace que la diferencia de 600.000 votos a favor de la derecha sea bastante relativizable, que no minimizable.

Nada indica que el voto del PSOE se haya desplazado al PP y sin embargo es evidente que, mientras la participación de los votantes de la derecha ha aumentado en varias regiones, la del PSOE ha descendido notablemente. Si la causa es la desafección o simplemente la apatía y el hastío euroescéptico queda a la libre interpretación de cada cual.

Los socialistas han recibido unos 700.000 votos menos que en 2004, lo cual no es grano de anís, y -abstención aparte- cabe preguntarse el peso que ha tenido en ese resultado lo que yo llamo "la alternativa rosa" (de Rosa Díez). En la Comunidad de Madrid el efecto parece incuestionable. En relación con 2004 los socialista han perdido allí 137.000 votos. Si tenemos en cuenta que UPyD, que no existía entonces, ha logrado algo más de 155.000 (la tercera parte del total cosechado), parece claro en qué río está pescando el partido de la ex candidata a secretaria general 'sociayoísta'.

El PSOE tiene problemas de creciente gravedad en dos importantes comunidades en las que otrora tuvo el poder: Madrid y Valencia. Año tras año pierden posiciones en ambas, en las que el PP es ya hegemónico, lo cual evidencia un déficit de eficacia como oposición ante el que no debería seguir inactivo ni aceptar juegos narcisistas como el de Bono, que en 2007 rechazó la candidatura a la Alcaldía de Madrid porque no se resignaba a ser el jefe de la oposición municipal. Sus altas aspiraciones le exigían ya reclamar la Presidencia del Congreso, ejecutivamente irrelevante pero que institucionalmente le sitúa en el tercer lugar en la precedencia del protocolo, tras el Rey y el presidente del Gobierno.

Los votos perdidos en las elecciones autonómicas y locales lo son también, generalmente, en las generales y es evidente que, más allá de la incidencia electoral de la crisis económica, el PSOE no está haciendo bien las cosas a ese nivel. Las transigencias y componendas originadas por intereses extrapolíticos, amiguismos y otras lacras acaban pagándose caras. Y a este propósito habrá que ver qué sucede a medio plazo en el PP, donde Rajoy viene resignándose a la connivencia 'entusiasta' con 'sospechosos habituales' cuyas actuaciones están en estos momentos 'sub iudice'.

El 'berlusconismo' impune funciona alegramente en Italia. En España es muy dudoso que la ciudadanía tenga tamañas tragaderas, aunque 'cosas veredes...'


05 junio, 2009

"De las orejas" por Mayor Oreja

En el PP están convencidos de que van a ganar las europeas. Sus encuestas les dicen que lo van a lograr por una diferencia de uno a tres puntos porcentuales. pero en el fondo, -pese a tener uno de los electorados más gregariamente fieles del mundo- no se fían.

Lo que temen es que los votantes del PSOE, teóricamente apáticos ante esta convocatoria electoral, salgan de su supuesta indiferencia el domingo y las cañas se tornen lanzas. Y no sería tan sorprendente que lo hicieran, dado el interés que los 'populares' han puesto en 'nacionalizar' unas elecciones que nunca han apasionado a nadie, ni en España ni en el resto de los países. En ese caso los estrategas del PP tendrían la culpa, una vez más, del fiasco.

Ante esa perspectiva hay quien insta a los más acérrimos a emplear métodos coercitivos que entran de lleno en el terreno de las repugnantes sevicias que sufrimos quienes ya peinamos canas y conocimos las 'técnicas pedagógicas' imperantes durante el franquismo: "llevad a todo el mundo de las orejas a votar", dijo ayer en Ciudad Real la aguerrida secretaria general Dolores Cospedal. Y es que, como se suele decir, "la cabra siempre tira al monte".

Uno no puede sentir sino un nudo en la garganta al imaginar al pobre abuelete, que anda últimamente tocado de artritis en las rodillas y no sale de casa, arrastrado del apéndice auricular hasta el colegio electoral. O el caso de los 'niños' en edad de votar, que han programado una 'insensata' excursión para el fin de semana, sometidos al chantaje paterno: "si no venís con nosotros a votar ya podéis olvidaros de la paga".

Dice Mayor Oreja, el cabeza de lista, que "uno no se puede quedar en casa sin ir a votar". Si hubiera dicho "no se debería" en lugar de "no se puede" se habría expresado democráticamente, pero se ve que no siente tal inclinación. Nada nuevo, por cierto.

Y para completar el cuadro, ahí tenemos al impertérrito Rajoy confundiendo una vez más el carácter europeo de la convocatoria del domingo con unas generales: "España -dijo ayer- se merece un Gobierno mejor. Se merece algo más que pajines, blancos y aídos".

Si la alternativa son los trillos, camps y fabras que se han hecho la foto junto a él en esta lamentable campaña, apaga y vámonos.