Se ha tardado nada menos que cinco meses en determinar el déficit real del Estado español y completar así el cuadro desolador de descontrol y depilfarro de los taifas autonómicos. Tras evaluar finalmente (¿tan difícil era?) las deudas de las comunidades con acreedores ha sido preciso corregir al alza en cuatro décimas (del 8,5 al 8,9 por 100) el índice anunciado en marzo. Pese a ello el Gobierno mantiene su compromiso con la UE de cerrar el ejercicio 2012 en el 5,3% de déficit. Como consecuencia es de temer que nuevos recortes, impuestos y sacrificios para todos serán implantados próximamente
A nadie sorprenderá que sean Madrid (especialmente) y la Comunidad Valenciana - las joyas de la corona del PP - las autonomías que en mayor grado han causado el desvío de cuatro décimas. Son precisamente las mismas que, a través de las cajas de ahorros que gestionaron - Caja Madrid y Bancaja -, emponzoñaron con activos inmobiliarios sin salida la fusión que dió como resultado el malhadado invento llamado Bankia, un gigante con pies de barro que finalmente es acunado en los brazos del Estado a costa de todos los españoles.
La supuesta ejemplaridad de Madrid, que presumía de haber cerrado 2011 con un déficit (1,1%) inferior al límite establecido (1,3%), se ha revelado al final contundentemente falsa, pues el porcentaje es exactamente el doble de lo anunciado (2,2%). No cabe esperar que este fiasco lleve a la presidenta Aguirre a dejar de cacarear, como viene haciendo desde que Rajoy ocupa La Moncloa, sus 'soluciones' para el conjunto del Estado, pero sería muy deseable que bajase el volumen del cacareo y la arrogancia de su actitud. Su 'excelencia' no es tal.
La decisión del Gobierno central de controlar mensualmente las cuentas regionales supone una merma considerable de la autonomía de éstas, pero es una medida razonable y saludable a la vista de la tendencia que algunas tienen a maquillar o escamotear la realidad. Revisiones del déficit como la que acaba de anunciarse en España no son precisamente el tipo de noticias que cimentan la confianza de los mercados, propósito prioritario y casi único del Gobierno del PP que encuentra - paradójicamente - los mayores obstáculos entre los suyos.
Pie de foto: Esperanza Aguirre pasó el 'trago' ayer engullendo palomitas en el acto de presentación de sus programas 'sociales', que permitirán a los mayores de 60 años ir al teatro por 10 euros y al cine por 1 € los martes. 'pop corn et circenses'.
Comentarios sobre la actualidad, reflexiones sobre la deriva histórica que nos conduce hacia viejas pesadillas y cualquier otra cosa que considere de interés.
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19 mayo, 2012
14 agosto, 2011
Reformas estructurales, el secreto de Rajoy
A estas alturas debería ser un clamor popular la exigencia de que Rajoy revele de qué 'reformas estructurales' habla cuando consiente en referirse a sus planes de Gobierno para España. Responder 'manzanas traigo' a la pregunta 'a dónde vas' -como él acostumbra- es una tomadura de pelo intolerable, especialmente hiriente en circunstancias tan graves como las que vivimos.
La deshonestidad intelectual y política de Rajoy se pone de manifiesto no sólo cuando se esconde y deja que los representantes de su partido digan lo que él calla desde ese utópico centro político en el que tiene a gala situarse. También se pone en evidencia al afirmar que el Gobierno "lo ha hecho rematadamente mal" e ilustrarlo con su alusión a que el Ejecutivo de Zapatero ha tomado "durante mucho tiempo medidas aisladas que se rectificaron luego con otras medidas diferentes".
Él y todos sabemos que las medidas adoptadas y luego ampliadas (más que rectificadas) son la consecuencia de una crisis global que casi cada día desde su inicio ha planteado problemas nuevos, graves y urgentes, merced al acoso sistemático de los mercados, las indecisiones de la UE y las presiones del FMI. Se ha hecho lo que no había otro remedio que hacer, sin las 'improvisaciones' u 'ocurrencias' a las que él tantas veces ha aludido. Ni siquiera hubo la 'tardanza' en reaccionar que denunció en su día.
Hoy, cuando los mercados, con la ayuda de las infames agencias de calficación, atacan a Italia, Francia o Estados Unidos y las bolsas experimentan un agosto de infarto, queda más clara que nunca la auténtica naturaleza de los problemas que han venido acosando a España -como, en mayor grado, a Grecia, Irlanda y Portugal- y las explicaciones facilonas y demagógicas que a Rajoy y a su partido les interesa tanto subrayar se revelan como falsas.
El mismo crédito merece la promesa de que su Gobierno no hará 'recortes sociales' como los practicados por el Gobierno actual. La razón es muy simple: las reformas estructurales que no tiene el valor de detallar sin duda esconden consecuencias sociales muy graves. A tres meses de las elecciones es hora de que quien será -según las encuestas- presidente del futuro Gobierno revele el contenido de ese 'paquete sorpresa' para que entre todos decidamos si vamos a permitir que nos estalle en la cara.
16 agosto, 2010
Breve
Kapoor, un ‘arrepentido’ militante.- Por
su especial interés para todos los públicos rescato del suplemento económico de
'El País' del domingo la entrevista con Sony Kapoor, que estuvo en las vísceras
de la infernal maquina financiera y decidió dejar de ser parte del problema para intentar ser parte de la solución. Ahora asesora al
G-20 sobre la reforma de los mercados. Sus declaraciones no tienen desperdicio
y son muy esclarecedoras sobre las causas de la crisis. Es raro que un experto
hable con tanta claridad, con conceptos comprensibles por todos.
01 junio, 2010
Surrealismo y delirio político
La realidad española se ha tornado surrealista, al menos en la vertiente derecha del espectro político. El 10 por ciento de diferencia que las encuestas sobre intención de voto atribuyen al PP respecto al PSOE, su presunta victoria en las autonomías 'enemigas', el veredicto negativo de la agencia de calificación Fitch, el bajón de la Bolsa... Todo, y sobre todo la paradójica alegría de que las cosas vayan mal para el país en el terreno económico, hace delirar al Partido Popular, que ya se ve con mayoría absoluta, listo para hacer y deshacer a su antojo. Como los más acendrados revolucionarios de los viejos tiempos, los populares están por el "cuanto peor, mejor", pase lo que pase y caiga quien caiga.
El "no" categórico, en sede parlamentaria, del PP a las medidas de emergencia propuestas por el Gobierno -a instancias de la UE- para atajar la especulación de los mercados contra la economía española y por ende contra el euro no dejó lugar a dudas acerca de una triste realidad, no por intuida menos lamentable. Al Partido Popular le interesa y preocupa más hundir al Gobierno que contribuir a salvar al país. Saben muy bien que su actitud tiene en los mercados una lectura negativa, que acentúa la desconfianza de las finanzas especulativas internacionales sobre la capacidad española de pagar su deuda, pero no les importa. Desoyeron llas llamadas del mundo financiero español a apoyar el plan del Gobierno y desoirían a Dios mismo si les pidiera que adoptasen la postura responsable que cabe esperar del segundo partido más votado en todo el Estado ante una situación tan grave como la presente. Como buitres avizorando la carroña no piensan en otra cosa que en el festín. El destino de la res herida les trae sin cuidado.
Incluso en el tema de la reforma laboral, que ha sido su caballo de batalla -sin precisar jamás los detalles de su proyecto- se proponen arremeter contra el Gobierno. Ayer, el portavoz del PP, Esteban González Pons (en la foto), afirmaba con alborozo apenas disimulado que Zapatero quedará en la historia como "el primer presidente que congela las pensiones y baja el sueldo a los funcionarios, y cuidado que no pase también por ser el primero que abarata el despido". Justo lo que ellos mismos pretendían en apoyo de los "pobres" empresarios.
La realidad -decía al principio de este post- se ha vuelto surrealista. En ese contexto ya no sorprende ver al PP oponerse a aquello que apoyaría con entusiasmo si estuviera en el poder ni subrayar que las medidas adoptadas son "impuestas", a sabiendas de que también lo serían si gobernasen ellos. Llama más la atención, sin embargo, el hecho de que, a mitad de legislatura, cuando quedan aún dos años para las elecciones generales, llamen a todos los ciudadanos a unirse al partido. "Este partido -dijo Pons ayer- quiere abrirse y agrandarse para que quepan todos. Es la hora de que salgamos adelante todos juntos".
Tremendo delirio, tan eufórico y ridículo como inquietante. ¿Pretenden reconstruir el Movimiento Nacional, resucitar el 'priísmo' mexicano, reeditar el peronismo? Les consta por experiencia que la única forma en que el electorado de izquierda les ha "apoyado" hasta ahora es mediante la abstención, la pasividad causada por la decepción. Si el PP ha de vencer próximamente será de nuevo a causa de la abstención de la izquierda, no de su adhesión a la derecha.
La decepción existe y es lógica ante la evidencia de un jefe de Gobierno forzado a traicionar sus promesas, pero queda tiempo para que la gente reflexione sobre la naturaleza virulenta y destructiva de la crisis económica y la presión extraordinaria que están sufriendo los países de la eurozona; sobre lo que era y es posible hacer contra esa crisis en un contexto globalizado, en el que toda medida no coordinada y coincidente con el resto de los países de la UE aumenta los perjuicios nacionales y comunitarios. Tal vez cuando mediten acerca de quién debe gestionar lo que queda de crisis -que es mucho, se diga lo que se diga- sin destruir lo que queda de la sociedad del bienestar ni alentar la conmoción social tengan más claro que quienes siempre han dado prioridad a lo privado sobre lo público son justamente los que deben seguir al margen.
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