La segunda batalla de la 'guerra eterna' se convertirá en una gravísima crisis internacional. El carismático líder egipcio Gamal Abdel Nasser decide en 1956 nacionalizar la lucrativa sociedad del Canal de Suez, a lo que responden militarmente Israel, Reino Unido y Francia, secretamente vinculados por el 'Protocolo de Sèvres', aunque la pretensión-coartada de ingleses y franceses es aparecer a título de 'pacificadores'. La derrota será nuevamente para Egipto, pero el perjuicio económico que sufre Occidente es demoledor, pues Nasser ciega el canal, hundiendo en él numerosos barcos mercantes y forzando al tráfico petrolero y comercial a dar la vuelta completa al continente africano, con los gastos y el aumento de precio imaginables. Finalmente, Estados Unidos y la URSS (recuérdese que estaba en pleno vigor y en uno de sus periodos más álgidos la 'guerra fría') intervienen de mutuo acuerdo para neutralizar el nuevo e inoportuno 'punto de fricción'. Las armas callan e Israel se retira (por primera vez) de la península del Sinaí.
No es mi propósito ser exhaustivo en la exposición de las sucesivas batallas (más que guerras, dada su corta duración) que han enfrentado a Israel con sus vecinos a partir de los años 60, pues cabe suponer que el lector las tiene más presentes en su memoria. La tercera, denominada de 'los seis días' (1967), ha quedado en la historia como una demostración apabullante de la eficacia bélica y táctica, así como del superior armamento, del ejército israelí. Adelantándose (o eso se supone) a supuestos planes de ataque árabes, la aviación judía destruye en tierra a la egipcia,. condicionando así, drásticamente, el éxito de sus ataques en otros frentes; derrota y expulsa a los egipcios de la península del Sinaí y ocupa la estratégica posición siria de los Altos del Golán, que hoy en día sigue en sus manos. El resultado de esta 'guerra relámpago' es devastador para los contendientes árabes y la moral de sus tropas y de sus pueblos.
La revancha árabe se hará esperar sólo seis años. En Octubre de 1973 Egipto y Siria, aprovechando la celebración judía del Yom Kippur (que dió nombre a la guerra) atacan por sorpresa a Israel y consiguen cierto éxito inicial, pero tras duros combates las tropas judías logran controlar la situación, si bien, en esta ocasión - y por primera vez - con un elevado número de bajas. La guerra ya no es un paseo para sus tropas y la sociedad israelí empieza a dar signos de fatiga y desánimo. En 1979, tras laboriosas negociaciones y con la mediación del presidente estaounidense Jimmy Carter, Egipto e Israel firman en Camp David un tratado de paz que provoca alivio general en Israel y Occidente y una enorme indignación en el mundio árabe. Dos años después la 'traición' le costará la vida al presidente Sadat, ametrallado por militares ligados a los 'Hermanos musulmanes' durante un desfile. El islamismo radical muestra - por primera vez con contundencia - sus afilados colmillos.
La salida de Egipto del frente anti-Israel subsiste en estos momentos, una vez que el ejército - claramente comprometido con Occidente - ejecutó un golpe de estado que barrió brutalmente del poder a los fundamentalistas, triunfantes en las elecciones que siguieron a la 'primavera egipcia'. La pregunta lógica que uno puede hacerse es cuánto tiempo más pueden los militares de países musulmanes (Argelia fue otro ejemplo contundente) frustrar la voluntad de sus pueblos, manifiesta claramente en las urnas cuando se les da ocasión. La historia muestra con claridad que las dictaduras (España es un ejemplo) pueden ser duraderas, pero acaban cayendo. La aparente 'incapacidad' de las naciones árabes para sustentar un sistema democrático verosímil puede ser provisionalmente un factor positivo para reducir la virulencia de la 'guerra eterna', pero su subsistencia no anuncia nada bueno. en la media en que el fundamentalismo y la radicalidad avanzan de modo constante.
Pie de foto: En 1956 Nasser ordenó el hundimiento de barcos en el Canal de Suez para bloquear el tránsito en respuesta a los ataques de Israel, Reino Unido y Francia.
Continuará
Comentarios sobre la actualidad, reflexiones sobre la deriva histórica que nos conduce hacia viejas pesadillas y cualquier otra cosa que considere de interés.
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17 diciembre, 2016
Alepo, una batalla más de la 'guerra eterna' (3)
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16 diciembre, 2016
Alepo, una batalla más de la ‘guerra eterna’ (2)
Hay una táctica - aunque quzás sería más justo decir una 'filosofía' - invariable que Occidente aplica sistemáticamente en su confrontación no sólo con el islamismo radical, sino también con los países árabes en general, y se puede resumir en una frase: "cuanto peor, mejor". A través de su implementación resulta evidente que los intereses de los pueblos y de los países declarados ‘enemigos’ no les merecen la más mínima consideración. Se trata de derrotar al enemigo a toda costa, y por encima de cualquier planteamiento razonable acerca de las consecuencias.
La intervención en Libia fue la evidencia más reciente y expresiva de esa 'filosofía': Occidente no sólo destruyó un régimen político, una sociedad o un país, sino también un estado que - por muy singular que nos parezca - tenía la aprobación de su pueblo. Y no podía ser de otra manera, dada su escasa población y su riqueza en combustibles fósiles. Hoy, como consecuencia, existen dos Libias que no osan decir su nombre: en el Este los islamistas radicales (antes ausentes del panorama) han tomado el poder 'de facto' y en el Oeste, aún fragmentado, prevalece la política de EE UU - OTAN. La única perspectiva de futuro factible, que no sea otra guerra aún más cruel, es la partición. ¿Era eso lo que querían Estados Unidos y la OTAN? Poco importa. De lo que se trataba era de acabar con el rebelde e inquietante Gadafi y con su régimen 'no alineado'.
La alusión a una ‘guerra eterna’ en el título de esta serie de artículos está lejos de ser caprichosa. Oriente Medio, en particular, y los países árabes, en general, deben su destino, comúnmente conflictivo y agónico, a una ‘descolonización’ irresponsable, egoísta y cínica, protagonizada por Reino Unido. Los errores, cálculos y ‘caprichos’ de la descolonización ‘a la inglesa’ son paradigmáticamente visibles en la peculiar distribución territorial de la península arábiga, pero alcanzaron el summum en Palestina, con la solución ‘salomónica’ de la fundación del estado de Israel en dicho territorio. Se me dirá, como coartada legal, que la decisión fue tomada por la ONU, pero aquella ONU no incluía aún a los países resultantes de la descolonización acordada durante la Segunda Guerra Mundial, ya en marcha entonces. Sólo 56 países pudieron votar y el previsible resultado fue de 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones. Si se hubiera celebrado sólo ocho años más tarde el resultado habría sido muy diferente.
Cuando, meses después de la votación, en mayo de 1948, las fuerzas británicas abandonan el territorio, tropas egipcias, iraquíes, libanesas, sirias y transjordanas atacan a Israel. Es la primera batalla de la ‘guerra eterna’, y, para sorpresa general y estupor y frustración de los árabes, éstos la pierden, ocasión que aprovecha Israel para exceder ampliamente la extensión de los territorios que la ONU le había asignado. Para los árabes palestinos el resultado es el comienzo de la ‘Nakba’ (catástrofe), que nunca ha dejado de acompañarles, al igual que el odio a los israelíes, algo que, ante la acumulación de ofensas y humillaciones, acabarán compartiendo todos los árabes, radicales islámicos o no.
El final de la ‘guerra eterna’ es difícilmente imaginable, en especial si se considera la complicidad estratégica y podríamos decir que ‘cultural’ entre Occidente e Israel. Oriente Medio es y seguirá siendo un polvorín, listo para estallar en cualquier momento, mientras las cosas no cambien. Y nada hace presagiar que vayan a hacerlo en mucho tiempo.
Pie de foto: soldados israelíes en una posición defensiva de Jerusalén, durante la guerra de 1948,
Continuará
La intervención en Libia fue la evidencia más reciente y expresiva de esa 'filosofía': Occidente no sólo destruyó un régimen político, una sociedad o un país, sino también un estado que - por muy singular que nos parezca - tenía la aprobación de su pueblo. Y no podía ser de otra manera, dada su escasa población y su riqueza en combustibles fósiles. Hoy, como consecuencia, existen dos Libias que no osan decir su nombre: en el Este los islamistas radicales (antes ausentes del panorama) han tomado el poder 'de facto' y en el Oeste, aún fragmentado, prevalece la política de EE UU - OTAN. La única perspectiva de futuro factible, que no sea otra guerra aún más cruel, es la partición. ¿Era eso lo que querían Estados Unidos y la OTAN? Poco importa. De lo que se trataba era de acabar con el rebelde e inquietante Gadafi y con su régimen 'no alineado'.
La alusión a una ‘guerra eterna’ en el título de esta serie de artículos está lejos de ser caprichosa. Oriente Medio, en particular, y los países árabes, en general, deben su destino, comúnmente conflictivo y agónico, a una ‘descolonización’ irresponsable, egoísta y cínica, protagonizada por Reino Unido. Los errores, cálculos y ‘caprichos’ de la descolonización ‘a la inglesa’ son paradigmáticamente visibles en la peculiar distribución territorial de la península arábiga, pero alcanzaron el summum en Palestina, con la solución ‘salomónica’ de la fundación del estado de Israel en dicho territorio. Se me dirá, como coartada legal, que la decisión fue tomada por la ONU, pero aquella ONU no incluía aún a los países resultantes de la descolonización acordada durante la Segunda Guerra Mundial, ya en marcha entonces. Sólo 56 países pudieron votar y el previsible resultado fue de 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones. Si se hubiera celebrado sólo ocho años más tarde el resultado habría sido muy diferente.
Cuando, meses después de la votación, en mayo de 1948, las fuerzas británicas abandonan el territorio, tropas egipcias, iraquíes, libanesas, sirias y transjordanas atacan a Israel. Es la primera batalla de la ‘guerra eterna’, y, para sorpresa general y estupor y frustración de los árabes, éstos la pierden, ocasión que aprovecha Israel para exceder ampliamente la extensión de los territorios que la ONU le había asignado. Para los árabes palestinos el resultado es el comienzo de la ‘Nakba’ (catástrofe), que nunca ha dejado de acompañarles, al igual que el odio a los israelíes, algo que, ante la acumulación de ofensas y humillaciones, acabarán compartiendo todos los árabes, radicales islámicos o no.
El final de la ‘guerra eterna’ es difícilmente imaginable, en especial si se considera la complicidad estratégica y podríamos decir que ‘cultural’ entre Occidente e Israel. Oriente Medio es y seguirá siendo un polvorín, listo para estallar en cualquier momento, mientras las cosas no cambien. Y nada hace presagiar que vayan a hacerlo en mucho tiempo.
Pie de foto: soldados israelíes en una posición defensiva de Jerusalén, durante la guerra de 1948,
Continuará
15 diciembre, 2016
Alepo, una batalla más de la 'guerra eterna' (1)
"La verdad es la primera víctima de la guerra", escribió el dramaturgo y soldado griego Esquilo, nacido el año 525 (antes de Cristo). Nada ha alterado esa 'ley' hasta la fecha. Por el contrario, su criminal validez se renueva año tras año en estos convulsos tiempos, en los que la 'propaganda' es un arma de combate tan habitual como poderosa e insidiosa. Lo que viene ocurriendo en Siria desde hace seis años es la prueba más reciente y sofisticada del imperio universal de la mentira.
Cuando estalla la denominada 'Primavera àrabe' - contestación 'popular' finalmente fallida en todos los países en los que se produjo - Occidente (entiéndase EE UU y la OTAN), creyó llegado el momento de favorecer decisivamente los intereses estratégicos de Israel. Primero fue preciso neutralizar como posible contendiente a Irán, para lo que se gestó un acuerdo - hasta entonces inconcebible - por parte de Estados Unidos sobre el desarrollo de la industria nuclear iraní .
Para entonces la oposición siria, escasamente representativa y no muy resuelta, había sido armada convenientemente y se había decidido - con notoria irresponsabilidad - hacer la vista gorda ante los avances territoriales del EI. Todo había venido desarrollándose bajo un sorprendente 'apagón informativo' hasta que Obama anuncia su propósito de intervenir y Rusia exige que toda acción se limite a destruir el poder adquirido por el EI hasta expulsarlo del territorio sirio. A partir de ahí se pasa directamente a la sistemática intoxicación informativa.
Así se llega a la batalla de Alepo, primera victoria significativa de las tropas sirias en la larga y cruenta confrontación, que hoy mismo 'Le Monde' describe como paradigma de desinformación e intoxicación, instrumentada por todos los contendientes y partidarios sin excepción alguna. La consecuencia es que nada de lo que se cuenta acerca del desarrollo de esta batalla - y en general de la guerra - merece un crédito total. La verdad ha perecido desde el primer momento en esta insólita guerra multifrente. Sin embargo, la filtración de Wikileaks que difundió el email imprudentemente enviado por Hillary Clinton desde su servidor personal no deja lugar a dudas acerca de las motivaciones que han sido el motor de la carnicería.
Las primeras líneas del texto completo del mensaje que se reproduce lo expresan con toda claridad: "El mejor modo de ayudar a Israel a afrontar el crecimiento de la capacidad nuclear iraní es ayudar al pueblo de Siria a derrocar el régimen de Bashar Assad". Más claro, imposible
Continuará
Cuando estalla la denominada 'Primavera àrabe' - contestación 'popular' finalmente fallida en todos los países en los que se produjo - Occidente (entiéndase EE UU y la OTAN), creyó llegado el momento de favorecer decisivamente los intereses estratégicos de Israel. Primero fue preciso neutralizar como posible contendiente a Irán, para lo que se gestó un acuerdo - hasta entonces inconcebible - por parte de Estados Unidos sobre el desarrollo de la industria nuclear iraní .
Para entonces la oposición siria, escasamente representativa y no muy resuelta, había sido armada convenientemente y se había decidido - con notoria irresponsabilidad - hacer la vista gorda ante los avances territoriales del EI. Todo había venido desarrollándose bajo un sorprendente 'apagón informativo' hasta que Obama anuncia su propósito de intervenir y Rusia exige que toda acción se limite a destruir el poder adquirido por el EI hasta expulsarlo del territorio sirio. A partir de ahí se pasa directamente a la sistemática intoxicación informativa.
Así se llega a la batalla de Alepo, primera victoria significativa de las tropas sirias en la larga y cruenta confrontación, que hoy mismo 'Le Monde' describe como paradigma de desinformación e intoxicación, instrumentada por todos los contendientes y partidarios sin excepción alguna. La consecuencia es que nada de lo que se cuenta acerca del desarrollo de esta batalla - y en general de la guerra - merece un crédito total. La verdad ha perecido desde el primer momento en esta insólita guerra multifrente. Sin embargo, la filtración de Wikileaks que difundió el email imprudentemente enviado por Hillary Clinton desde su servidor personal no deja lugar a dudas acerca de las motivaciones que han sido el motor de la carnicería.
Las primeras líneas del texto completo del mensaje que se reproduce lo expresan con toda claridad: "El mejor modo de ayudar a Israel a afrontar el crecimiento de la capacidad nuclear iraní es ayudar al pueblo de Siria a derrocar el régimen de Bashar Assad". Más claro, imposible
Continuará
03 julio, 2015
Lo que está en juego en Grecia (y III)
Ayer, cuando ya se había puesto el sol en Europa, el FMI consideró oportuno difundir un informe en el que admite que la deuda de Grecia es insostenible - argumento reiterado hasta la saciedad por Tsipras y Varufakis -, y que será necesaria una quita equivalente al 30% de su PIB: unos 52.000 millones, de los que 36.000 deberán ser aportados por la UE. Quienes confunden 'quita' con condonación (perdón) deberán entender que los acreedores (bancos) no perdonan ni un céntimo, ni siquiera de los sustanciosos intereses, y que ese dinero no se entrega a Grecia, contra lo que afirman con insistencia Rajoy y sus conmilitiones, sino a sus inflexibles acreedores. En cualquier caso, con una deuda equivalente al 175% del PIB, para Grecia esa quita es el chocolate del loro.
El análisis que acompaña al diagnóstico de insostenibilidad de la deuda limita sus coincidencias con el del Gobierno griego a ese único aspecto. El resto del informe es un varapalo para Syriza, a quien achaca haber empeorado la situación por ignorar deliberadamente las 'instrucciones' económicas de 2012 Asimismo revisa el crecimiento del 2,5% previsto en este año para situarlo en 0. Resulta evidente que el FMI intenta favorecer el triunfo del 'sí' en el referéndum del domingo, lo que confirma algo que no acaba de ser evidente para todo el mundo, que la economía está jugando descaradamente cartas polìticas, o lo que es lo mismo: la agenda de reformas que se quiere cargar sobre las espaldas de los griegos es irrenunciable. El plan ultraliberal previsto para todo el mundo desde ampulosos despachos habitados por gente a la que los pueblos nunca han votado ni votarán tiene que seguir avanzando caiga quien caiga.
La variable estratégica
El FMI -es preciso subrayarlo- está gobernado por Estados Unidos, aunque sus 'responsables oficiales' sean europeos, y sus 'prudentes' estatutos le prohiben realizar cualquier tipo de quita a un país que tiene con el organismo una deuda previa impagada. En definitiva, el FMI, expresamente detestado por Syriza, dispara 'con pólvora del Rey', cosa. que no se debe hacer alegremente en el interior de un polvorín, y Grecia lo es. Raramente, o sólo de modo anecdótico, se ha aludido al aspecto geo-estratégico de la situación. Se ignora así una cuestión extremadamente vidriosa y de primerísima importancia: La situación geográfica de la nación helena, que ha sido para ella fuente constante de conflictos a lo largo de su historia, es extraordinariamente importante para Europa y Estados Unidos, pero ahora, ante el regreso de la estrategia de la tensión en el Mar Negro por causa de la confrontación entre Ucrania y Rusia no existe una perspectiva peor que el alejamiento de Europa de la humillada y arruinada nación que fue cuna de los valores que supuestamente defiende el bando acreedor.
El hecho de que por dos veces, recientemente, EE UU haya urgido a Europa a dar una solución a la crisis griega es cualquier cosa menos irrelevante. Syriza lo sabe y, aunque sea de modo simbólico, lo ha utilizado. Los dos encuentros que Tsipras ha mantenido con Putin han sido mucho más que protocolarios. Rusia y Grecia están siendo acosados por Occidente y se sienten aislados e incomprendidos. Poco importan en este caso los motivos. Lo cierto es que en el caso de que Grecia tuviera que abandonar el euro y la UE el acercamiento a Rusia sería, además de lógico, inevitable. Oficialmente no se contempla esa perspectiva desde Occidente. A estas alturas se espera que la estrategia del miedo puesta en práctica favorezca la opción del 'sí' el próximo domingo, como ya detectan algunas encuestas, y Syriza pierda el Gobierno. Si no fuera así deberá imponerse un cambio total en la política que se viene practicando. Lo que la arruinada y desesperada Grecia necesita es más la 'generosidad' de una especie de 'Plan Marshall' (que apartó de la influencia soviética a la Europa occidental destruida por la guerra) que la ruina y la 'ocupación' final que se perfilan tras una bancarrota. Así es la globalización ultraliberal: la ruina ajena supone el enriquecimiento propio y la eliminación de la soberanía nacional. Eso es lo que persigue en última instancia.
Pie de foto: Tispras y Putin, durante uno de sus encuentros. Algo más que mero protocolo.
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07 abril, 2014
Queremos tanto a Suárez... (III)
Merece la pena escuchar con detenimiento el breve discurso (9 minutos) televisivo en el que Suárez anunció su dimisión. Aunque nada explícito, en él se deslizan ideas que no dejan lugar a dudas acerca del motivo de su renuncia, para evitar “que la democracia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España”. Es el discurso de un estadista, consciente de la transcendencia de lo que ha logrado, y también de lo que queda por hacer. Dimite, pero no abandona la política. Si es cierto o no que, como él afirma, la suya es una decisión libre y personal, fruto de una meditación madura, es algo que quizás no lleguemos a saber nunca.
En su libro 'La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar', la periodista Pilar Urbano no deja lugar a dudas acerca de que fue Don Juan Carlos quien, persuadido por su amigo el general Armada, forzó la dimisión del presidente del Gobierno. Para Suárez, afirma, estaba claro que “el Rey era el alma del 23-F”. Sin embargo, posteriormente, ante la magnitud del escándalo ocasionado, Urbano recoge velas y asegura que “el golpe de Estado se produce no sabiéndolo el Rey”. Parece claro, en definitiva, que somos nosotros, el pueblo, quienes nunca sabremos la verdad. Y también parece claro que la periodista va a lograr un éxito de ventas arrasador, cuyos beneficios irán a parar a las arcas del Opus Dei, que tiene entre sus miembros más dilectos y generosos a la autora.
Si Suárez creía que su anuncio de dimisión del 29 de enero iba a parar el golpe, se equivocaba. Por el contrario, le puso fecha. Los golpistas decidieron escenificarlo precisamente el 23 de febrero, con ocasión de la sesión de investidura de Calvo-Sotelo, su sucesor, en las Cortes, aprovechando el breve lapso de vacío de poder. Finalmente, no hizo acto de presencia la autoridad “militar, por supuesto” que iba a dirigirse a la Cámara y a tomar el codiciado timón (Armada, por supuesto), y el tozudo y visceral Tejero hubo de admitir que el golpe había sido un fiasco y entregarse.
El peso de la 'cruz'
La legislatura 77-81 fue para Suárez un auténtico “via crucis“. Especialmente a partir del 78, tras la aprobación de la Constitución, los partidos de la oposición centran el fuego en su persona, no sólo en su Gobierno, conscientes de que él es el hombre a batir. El PSOE, ansioso por llegar al poder, que soñó alcanzar en las primeras elecciones, no escatima las descalificaciones. Alfonso Guerra le califica como ‘tahúr del Misisipi’ y sugiere, en alusión al golpismo, que si el caballo de Pavía entrase en el Congreso “Suárez se subiría a su grupa”. En AP, Fraga, que tenía un rencor muy personal contra el presidente del Gobierno por haber formado y encabezado UCD, calificaba al partido centrista como un conjunto de “tránsfugas, indefinidos y pactistas”. Solo Carrillo, que le calificaba como "un anticomunista inteligente”, renunció a los ataques personales.
Dentro de la propia UCD el clima no era mucho mejor en algunos casos. El propio jefe del grupo parlamentario centrista, Herrero de Miñón, sentía especial placer en obstaculizar el trámite de los acuerdos del Gobierno, y uno de los lugares comunes entre los ‘chicos de buena familia’, como Calvo-Sotelo o Garrigues incidía en subrayar su déficit académico. El sentimiento de soledad e incomprensión llegó a ser una experiencia cotidiana para Suárez, pero nunca torció el gesto ni dejó de hacer o decir lo que creía necesario. En su discurso de dimisión, sin embargo, hay una crítica recurrente de la 'puñalada trapera', que hoy sigue siendo una tradición aparentemente insoslayable en la política española: “El ataque irracionalmente sistemático, la permanente descalificación de las personas y de cualquier tipo de solución que trata de enfocar los problemas del país no son a mi juicio un arma legítima”, dijo.
Parece claro que Suárez había adquirido un peso político que inquietaba a muchos, no sólo a los involucionistas. Quienes creían que sólo sería una conveniente figura de transición, un puente entre la dictadura y la democracia que desaparecería de la escena una vez cumplida su misión, ignoraban su vocación y su capacidad política. Consciente de su carisma popular, Suárez rechazaba ser una mera anécdota y sus abundantes enemigos temían la posibilidad de su triunfo en una segunda legislatura democrática, pues supondría una consolidación de su figura muy difícil de combatir.
OTAN: definirse... o morir
Por otra parte, Suárez preocupaba mucho a Estados Unidos y a los atlantistas europeos, dato nada insignificante. Su visita a Cuba, la primera de un líder occidental, sorprendió y disgustó. Fidel Castro era un apestado político y su régimen comunista sufría una cuarentena permanente, dictada por EE UU, que el presidente español ignoró. Por si ello fuera poco, su cordialísima acogida a Arafat en su visita a España encendió todas las luces rojas. Si a ello sumamos su ambigüedad respecto a la adhesión de España a la OTAN, que, en cualquier caso, no consideraba urgente y sí debatible en el contexto político nacional, el cuadro resultante es que tampoco a nivel internacional contaba Suárez con apoyo alguno. Para Washington su figura era otro punto negro a sumar a las secuelas preocupantes de la ‘revolución de los claveles' en Portugal, a la presencia de ministros comunistas en el Gobierno francés, y al peso específico notable del comunismo en la Italia de la época. No podía ser.
Aunque Suárez no explicitó nunca con claridad su visión de la política internacional ni el lugar que España debía desempeñar en el contexto de la ‘guerra fría’, lo cierto es que el atlantismo entusiasta manifestado por su ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, le costó el cese. En tanto que el presidente, lógicamente más volcado en la convulsa política interior, consideraba necesaria la integración en la Comunidad Europea, la entrada en la OTAN le parecía una fuente potencial de disenso en un contexto nacional sumamente delicado y complejo. No sabía que ambas cosas iban indisolublemente unidas en el mismo paquete.
Continuará y concluirá en la próxima entrega
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18 octubre, 2013
Tea Party: el peligro del té con plastas
Si la reciente crisis presupuestaria en EE UU ha puesto de manifiesto algún grave peligro -además de la significativa falta de fiabilidad del país del dólar de cara a la economía global- es la constatación, más allá de cualquier duda o cuestión de matiz, de que el llamado 'Tea Party' es una rémora nefasta para la política interior y exterior del país que pretende y cree liderar el mundo. Las tácticas de filibusterismo (obstrucción parlamentaria) deplegadas por los republicanos hasta el último minuto, con los miembros del 'Tea Party' en vanguardia, han llevado la incertidumbre a todos los meridianos del mundo y han lesionado gravemente, entre los estadounidenses, la imagen del partido del elefante como alternativa de poder.
Lo que los del té con plastas buscaban, como mínimo botín de su intransigencia para aprobar los presupuestos y el aumento del 'techo' de endeudamiento, era cargarse.la ley sanitaria conocida como 'Obamacare', gran caballo de batalla para cuantos rechazan la extensión de los servicios de salud a todos los ciudadanos. Cualquiera podía predecir, desde el principio de la confrontación, que no lo iban a lograr y que tampoco podían llevar su irresponsabilidad al extremo de hacer realidad la insolvencia del país. Obama no iba a ceder ni un ápice sobre su preciada ley porque es, hasta la fecha, el único logro en política social que puede ofrecer a sus votantes tras haberse batido en retirada de todas sus promesas. Las mentes calenturientas del 'Tea Party' lo creyeron posible y la consecuencia ha sido un doloroso disparo en el pie del Partido Republicano.
A medida que la crisis presupuestaria se prolongaba la inicial confianza de los mercados se transformó en nerviosismo y los movimientos financieros se ralentizaron y adoptaron, dentro de lo posible, medidas prudenciales por si ocurría lo peor. Los principales acreedores de EE UU, China y Japón, rompieron su crispado silencio para recordar a Washington que el reloj corría en contra de sus intereses. El enfado de Pekín, que en estos días superaba a EE UU como mayor consumidor de petróleo del mundo, fue mayor que cualquier otro, hasta el punto de que finalmente ha decidido acelerar la implantación de su propia divisa, el polémico 'renminbi' (o yuan), harto de financiar a EE UU para acopiar dólares con los que garantizar su propia solvencia exterior.
Es inimaginable lo que sucederá a principios de 2014 en EE UU, cuando se reproduzca el debate que ahora se ha superado de modo tan accidentado. Cabe imaginar que el Partido Republicano ha tomado buena nota del precedente e intentará sujetar a los adictos al té con plastas, pero al tratarse de un grupo tan heterogéneo, incongruente y asilvestrado nada es descartable. No se debe olvidar que esa caótica conjunción de 'libertarians' (libertarios de derechas, partidarios de reducir la dimensión del Estado a su mínima expresión), fundamentalistas religiosos, racistas inconfesos y criptofascistas, que se amparan en la 'sagrada Constitución' y en las 'suras' de los 'padres fundadores' del 'país de los libres', cuenta con el apoyo ferviente e incondicional del segundo grupo empresarial del país (dirigido por las hermanos Koch, Charles y David) y que entre las estrellas emergentes de los republicanos se halla el senador cubano-americano Ted Cruz, empeñado en una confrontación muy personal con Obama, al que tal vez aspira a relevar en la Casa Blanca con el apoyo de los 'locos del té'.
Pie de foto: Ted Cruz, senador republicano por Texas.
Lo que los del té con plastas buscaban, como mínimo botín de su intransigencia para aprobar los presupuestos y el aumento del 'techo' de endeudamiento, era cargarse.la ley sanitaria conocida como 'Obamacare', gran caballo de batalla para cuantos rechazan la extensión de los servicios de salud a todos los ciudadanos. Cualquiera podía predecir, desde el principio de la confrontación, que no lo iban a lograr y que tampoco podían llevar su irresponsabilidad al extremo de hacer realidad la insolvencia del país. Obama no iba a ceder ni un ápice sobre su preciada ley porque es, hasta la fecha, el único logro en política social que puede ofrecer a sus votantes tras haberse batido en retirada de todas sus promesas. Las mentes calenturientas del 'Tea Party' lo creyeron posible y la consecuencia ha sido un doloroso disparo en el pie del Partido Republicano.
A medida que la crisis presupuestaria se prolongaba la inicial confianza de los mercados se transformó en nerviosismo y los movimientos financieros se ralentizaron y adoptaron, dentro de lo posible, medidas prudenciales por si ocurría lo peor. Los principales acreedores de EE UU, China y Japón, rompieron su crispado silencio para recordar a Washington que el reloj corría en contra de sus intereses. El enfado de Pekín, que en estos días superaba a EE UU como mayor consumidor de petróleo del mundo, fue mayor que cualquier otro, hasta el punto de que finalmente ha decidido acelerar la implantación de su propia divisa, el polémico 'renminbi' (o yuan), harto de financiar a EE UU para acopiar dólares con los que garantizar su propia solvencia exterior.
Es inimaginable lo que sucederá a principios de 2014 en EE UU, cuando se reproduzca el debate que ahora se ha superado de modo tan accidentado. Cabe imaginar que el Partido Republicano ha tomado buena nota del precedente e intentará sujetar a los adictos al té con plastas, pero al tratarse de un grupo tan heterogéneo, incongruente y asilvestrado nada es descartable. No se debe olvidar que esa caótica conjunción de 'libertarians' (libertarios de derechas, partidarios de reducir la dimensión del Estado a su mínima expresión), fundamentalistas religiosos, racistas inconfesos y criptofascistas, que se amparan en la 'sagrada Constitución' y en las 'suras' de los 'padres fundadores' del 'país de los libres', cuenta con el apoyo ferviente e incondicional del segundo grupo empresarial del país (dirigido por las hermanos Koch, Charles y David) y que entre las estrellas emergentes de los republicanos se halla el senador cubano-americano Ted Cruz, empeñado en una confrontación muy personal con Obama, al que tal vez aspira a relevar en la Casa Blanca con el apoyo de los 'locos del té'.
Pie de foto: Ted Cruz, senador republicano por Texas.
16 septiembre, 2013
Obama, en su peor trance
La presidencia de Obama atraviesa en estos días sus peores momentos. No se trata sólo de que la presión de la opinión pública nacional e internacional le haya forzado a renunciar a atacar a Siria, acción que había defendido con un ardor inquietante. Lo más difícil está por llegar y se circunscribe al terreno económico, en el que, pese a la superación de la recesión y a los buenos datos macroeconómicos, las espadas están en alto, tanto en su propio partido como en la oposición.
Un avance significativo de lo que puede ocurrir próximamente ha sido su fracaso en imponer la polémica figura del economista Larry (Lawrence) Summers al frente de la Reserva Federal (Fed), en sustitución de Bernanke. De nada ha servido el entusiasta panegírico de Obama, que dice tener "confianza absoluta" en el criterio de Summers y en su adecuación para el cargo. Representantes de su propio partido en el Senado han boicoteado la elección. Nada puede hacer olividar -y menos en el quinto aniversario de la quiebra de Lehman Brothers- que Summers, que anunció ayer su renuncia, fue en la era Clinton el 'apostol' de la desregulación financiera que abocó a la crisis actual.
En cualquier caso, este hecho nada insignificante, que ha sido 'vendido' públicamente como una renuncia de Summers a postularse para el cargo, evitando así que el presidente incurra en un nuevo renuncio tras el del abortado ataque a Siria, sólo es una pequeña escaramuza dentro de la batalla parlamentaria que se prepara con los presupuestos y el aumento del techo del déficit como objeto de debate. La transcendencia de esa confrontación es decisiva. Si Obama no logra que se aumente el referido techo, que se hallaba en Abril en el 118% del PIB, con una deuda total de 16, 8 billones de dólares, el resto de la legislatura pasará por graves apuros.
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El nivel de endeudamiento actual sólo fue superado tras la depresión de 1929 y la Segunda Guerra Mundial. |
Los republicanos rechazan apoyar un aumento del endeudamiento, de cuyo montante 5,8 billones se hallan en manos extranjeras (China y Japón son los principales tenedores), del mismo modo que se han opuesto a la política de estímulos económicos, tan bien recibida por los inversores. El instrumento fundamental de esa política es el "Quantitative Easing" (QE), cuyo final ya fue anticipado por Bernanke y que consiste en la compra por parte de la Fed de 85.000 millones de dólares mensuales en activos financieros.
Si el QE --que ha contribuido a aumentar el déficit- desaparece, como está previsto que suceda, y el techo del déficit no aumenta EE UU se hallará pronto en una situación virtual de quiebra y la reacción de los mercados podría causar enormes dificultades y ahondar la crisis que el país se cree en trance de superar. A nivel internacional la conmoción sería también muy considerable. Cabe suponer, en consecuencia, que el Parlamento estadounidense acabará aprobando el aumento del techo del déficit en la medida que Obama desea, pero la situación actual es tan delicada que, para lograrlo, el presidente ha decidido eludir los forcejeos con las Cámaras, renunciando al ataque a Siria y sacrificando la cabeza del 'imprescindible' Larry Summers.
Lo que intenta Obama, en última instancia, es eludir cualquier confrontación previa a un debate económico crucial, que se iniciará aproximadamente dentro de un mes. Mientras tanto, pese a (y también a causa de) sus renuncias, la imagen del otrora carismático presidente de Estados Unidos se deteriora aún más.
26 agosto, 2013
El 'fracking' (además) es un fiasco económico
Mientras en Reino Unido estallan las protestas
contra las prospecciones mediante la técnica de ‘fracking’ (fracturación
hidráulica) aprobadas por el Gobierno Cameron, en Estados Unidos –donde la contestación
no ha sido nunca relevante- el acento recae sobre la dudosa rentabilidad económica
de este tipo de explotaciones, vistas hasta no hace mucho con el mismo
entusiasmo que en su día desató la ‘fiebre del oro’.
A propósito del gas y del petróleo de esquisto procedentes del ‘fracking’ en EE UU ha empezado ya hablarse del ‘cuento de la lechera’ y la palabra fatal –burbuja- es escrita sin que a quienes lo hacen les tiemble la mano. Numerosos indicios han comenzado a apuntar en los tiempos más recientes que las compañías explotadoras se equivocaban mucho en sus previsiones halagüeñas, tal vez a causa de su propia ansiedad por obtener la mayor financiación posible.
Las enormes extensiones de territorio de EE UU que se consideraban explotables contienen, efectivamente, una importante cantidad de combustibles gaseosos y líquidos, pero los técnicos ignoraron o los empresarios ocultaron un hecho crucial: el combustible no está regularmente repartido ni tiene la misma pureza según de qué lugar se trate. Sólo en un número limitado de núcleos dentro de las grandes áreas preseleccionadas por las compañías extractoras la explotación es realmente rentable, en consecuencia.
Esa es la realidad decepcionante que se han encontrado las grandes compañías petroleras, incorporadas tardíamente a la extracción, seducidas finalmente por la leyenda de Eldorado tejida por la industria nacional especializada en ‘fracking’. La anglo-holandesa Royal Dutch Shell, por ejemplo, ha visto reducidos los ingresos previstos en más de 2.000 millones de dólares y, como consecuencia, sus beneficios generales se han reducido en un 60 por 100 respecto al anterior ejercicio.
Apostar por el gas o el petróleo de esquisto implica adoptar una posición de riesgo. Mientras en una prospección convencional se puede cubicar el yacimiento y ubicar las bolsas con relativa facilidad y exactitud, mediante el ‘fracking’ sólo se sabe lo que hay y su calidad tras extraerlo y analizarlo, y las alegrías –cuando se producen– son siempre provisionales. Esa es la consecuencia inevitable del hecho de que el combustible está contenido por rocas metamórficas formadas en capas a partir de arcillas y las vetas rentables, explotadas en horizontal, son en cierta medida imprevisibles.
Tras evaluar las conclusiones de un estudio realizado por la consultora Advanced Ressources Intenational (ARI), que estima que los recursos mundiales de gas y petróleo de esquisto elevan en un 11 por 100 las reservas de combustibles fósiles, la estadounidense Energy Information Administration (EIA) no pudo resistirse a expresar su escepticismo. “Esas estimaciones son altamente dudosas y seguirán siéndolo hasta que sean extensamente contrastadas con pozos productivos”, dijo la EIA, pese a ser quien había encargado el estudio. El hecho de que la ARI tenga como presidente a un miembro del consejo de administración de Southwestern Energy, fuertemente involucrada en el ‘fracking’ en Arkansas, no avala la credibilidad de su estudio precisamente.
Otro informe realizado en Estados Unidos da cuenta de que el 80 por 100 de la producción de gas de esquisto procede de sólo cinco pozos y que, a nivel nacional, está estancada desde 2011. Si a eso añadimos que, según dicho estudio, serán necesarios 42.000 millones de dólares anuales de inversión para la explotación de más de 7.000 pozos y que los beneficios del total de la industria del ‘fracking’ se limitaron en 2012 a 32.500 millones, huelgan mayores comentarios. Quienes se muestran escépticos ante el futuro del gas y el aceite obtenidos mediante fractura hidráulica valoran una previsión que establece un plazo de cinco años para el colapso de esa industria en EE UU por falta de rentabilidad.
Si a los ya conocidos riesgos medioambientales y geológicos (seísmos) que comporta el ‘fracking’ se añade su discutible viabilidad y rentabilidad económica sólo cabe concluir que sería una estupidez y una imprudencia imperdonables que la UE en general y España en particular se trague el anzuelo tóxico que se le ofrece desde el otro lado del Atlántico. La industria del ‘fracking’ estadounidense tiene un interés nada filantrópico en que Europa y el resto del mundo se sumen a la explotación de ese ‘espejismo’ inquietante. La venta de la tecnología, el instrumental, la fórmula y la asistencia técnica les reportarían los sustanciosos beneficios que sus magros balances piden ya a gritos.
A propósito del gas y del petróleo de esquisto procedentes del ‘fracking’ en EE UU ha empezado ya hablarse del ‘cuento de la lechera’ y la palabra fatal –burbuja- es escrita sin que a quienes lo hacen les tiemble la mano. Numerosos indicios han comenzado a apuntar en los tiempos más recientes que las compañías explotadoras se equivocaban mucho en sus previsiones halagüeñas, tal vez a causa de su propia ansiedad por obtener la mayor financiación posible.
Las enormes extensiones de territorio de EE UU que se consideraban explotables contienen, efectivamente, una importante cantidad de combustibles gaseosos y líquidos, pero los técnicos ignoraron o los empresarios ocultaron un hecho crucial: el combustible no está regularmente repartido ni tiene la misma pureza según de qué lugar se trate. Sólo en un número limitado de núcleos dentro de las grandes áreas preseleccionadas por las compañías extractoras la explotación es realmente rentable, en consecuencia.
Esa es la realidad decepcionante que se han encontrado las grandes compañías petroleras, incorporadas tardíamente a la extracción, seducidas finalmente por la leyenda de Eldorado tejida por la industria nacional especializada en ‘fracking’. La anglo-holandesa Royal Dutch Shell, por ejemplo, ha visto reducidos los ingresos previstos en más de 2.000 millones de dólares y, como consecuencia, sus beneficios generales se han reducido en un 60 por 100 respecto al anterior ejercicio.
Apostar por el gas o el petróleo de esquisto implica adoptar una posición de riesgo. Mientras en una prospección convencional se puede cubicar el yacimiento y ubicar las bolsas con relativa facilidad y exactitud, mediante el ‘fracking’ sólo se sabe lo que hay y su calidad tras extraerlo y analizarlo, y las alegrías –cuando se producen– son siempre provisionales. Esa es la consecuencia inevitable del hecho de que el combustible está contenido por rocas metamórficas formadas en capas a partir de arcillas y las vetas rentables, explotadas en horizontal, son en cierta medida imprevisibles.
Tras evaluar las conclusiones de un estudio realizado por la consultora Advanced Ressources Intenational (ARI), que estima que los recursos mundiales de gas y petróleo de esquisto elevan en un 11 por 100 las reservas de combustibles fósiles, la estadounidense Energy Information Administration (EIA) no pudo resistirse a expresar su escepticismo. “Esas estimaciones son altamente dudosas y seguirán siéndolo hasta que sean extensamente contrastadas con pozos productivos”, dijo la EIA, pese a ser quien había encargado el estudio. El hecho de que la ARI tenga como presidente a un miembro del consejo de administración de Southwestern Energy, fuertemente involucrada en el ‘fracking’ en Arkansas, no avala la credibilidad de su estudio precisamente.
Otro informe realizado en Estados Unidos da cuenta de que el 80 por 100 de la producción de gas de esquisto procede de sólo cinco pozos y que, a nivel nacional, está estancada desde 2011. Si a eso añadimos que, según dicho estudio, serán necesarios 42.000 millones de dólares anuales de inversión para la explotación de más de 7.000 pozos y que los beneficios del total de la industria del ‘fracking’ se limitaron en 2012 a 32.500 millones, huelgan mayores comentarios. Quienes se muestran escépticos ante el futuro del gas y el aceite obtenidos mediante fractura hidráulica valoran una previsión que establece un plazo de cinco años para el colapso de esa industria en EE UU por falta de rentabilidad.
Si a los ya conocidos riesgos medioambientales y geológicos (seísmos) que comporta el ‘fracking’ se añade su discutible viabilidad y rentabilidad económica sólo cabe concluir que sería una estupidez y una imprudencia imperdonables que la UE en general y España en particular se trague el anzuelo tóxico que se le ofrece desde el otro lado del Atlántico. La industria del ‘fracking’ estadounidense tiene un interés nada filantrópico en que Europa y el resto del mundo se sumen a la explotación de ese ‘espejismo’ inquietante. La venta de la tecnología, el instrumental, la fórmula y la asistencia técnica les reportarían los sustanciosos beneficios que sus magros balances piden ya a gritos.
A otro perro con ese hueso.
(Este análisis se basa fundamentalmente en datos publicados en diversas informaciones del 'Financial Times')
Anteriores publicaciones sobre el 'fracking' en 'La Espiral:
28 - 1 - 2013: Luz de gas
28 - 1 - 2013: Luz de gas
22 - 11 - 2012: Fracking: Malas perspectivas
5 - 1- 2012: Fracking: Alarmantes fugas de metano
5 - 1- 2012: Fracking: Alarmantes fugas de metano
22 noviembre, 2012
Fracking: Malas perspectivas
La decisión de la UE de lavarse las manos y no
tomar ninguna decisión de alcance comunitario en relación con el
'fracking' (fractura hidráulica del subsuelo para la obtención de gas)
supone una gran decepción. También es reveladora de que existen
poderosas presiones a favor de esta agresiva tecnología de patente
estadounidense, que mantiene bajo secreto los compuestos
y elementos químicos - potencialmente peligrosos - que se mezclan con el
agua a presión.
La UE tiene en sus manos, desde hace tiempo, abundantes
informes acerca de los riesgos de la técnica de fractura hidráulica, por lo que no es
comprensible su inhibición, pese a que esté acompañada de prudentes
cautelas y recomendaciones. Desde que las 'Siete Hermanas' y otras
poderosas compañías petroleras se interesaron en el 'fracking' se veía
venir lo que ahora ocurre.
Una información de 'Financial Times'
revelaba recientemente que EE UU se convertirá en unos pocos años en el
mayor productor de combustibles fósiles del mundo. Gracias al
'fracking', por supuesto, cuyo desarrollo fue favorecido con entusiasmo
por la administración Bush. El mapa es ilustrativo de los progresos
presentes y previstos en su territorio.
Cuando Washington promueve
algo los imitadores extranjeros no tardan en aparecer y la grave crisis
económica en Occidente será el pretexto ideal para cerrar los ojos a los
riesgos del 'fracking' y convertirlo falsamente en 'la solución'. Al
tiempo.
02 noviembre, 2012
Kosovo, por ejemplo
Esgrimir como precendente válido para la
autodeterminación de Cataluña la anomalia jurídica, política y
estratégica que Kosovo constituye en Europa es hacerle un flaco favor a
la causa independentista. Eso es lo que ha hecho el portavoz del
gobierno catalán, argumentando que el fallo del Tribunal de La Haya
establece que la legitimidad de un proceso basado en el derecho a decidir
"reside en la ausencia de la violencia, en seguir un procedimiento
democrático y en intentar llegar a acuerdos con el Estado matriz".
Ignoro lo que dice realmente la letra del fallo (no vinculante, por otra parte), pero Kosovo no es precisamente un ejemplo válido de cumplimiento de esas condiciones. La pequeña provincia albano-kosovar existe gracias a una guerra, que ganó contra Serbia la aviación de la OTAN, no la guerrilla de mafiosos y ultraderechistas que se beneficiaron de ella. El procedimiento democrático y el diálogo brillaron por su ausencia.
Kosovo existe porque a Estados Unidos - que armó y alentó la guerrilla - le interesaba especialmente su existencia. Allí, en el corazón de los Balcanes, estableció una gran base militar con capacidad para acoger a 7.000 soldados y que ha sido calificada como "un Guantánamo europeo".
Hoy, cuatro años después de la declaración de independencia y dos después del veredicto de La Haya, 101 de los 193 países de la ONU siguen sin reconocer a esa pequeña república bananera, cuya población de origen serbio goza de autonomía. No hay ejemplo menos idóneo que Kosovo para hablar de independencia.
Foto: Vista aérea de la base estadounidense de Bondsteel, en Kosovo.
Ignoro lo que dice realmente la letra del fallo (no vinculante, por otra parte), pero Kosovo no es precisamente un ejemplo válido de cumplimiento de esas condiciones. La pequeña provincia albano-kosovar existe gracias a una guerra, que ganó contra Serbia la aviación de la OTAN, no la guerrilla de mafiosos y ultraderechistas que se beneficiaron de ella. El procedimiento democrático y el diálogo brillaron por su ausencia.
Kosovo existe porque a Estados Unidos - que armó y alentó la guerrilla - le interesaba especialmente su existencia. Allí, en el corazón de los Balcanes, estableció una gran base militar con capacidad para acoger a 7.000 soldados y que ha sido calificada como "un Guantánamo europeo".
Hoy, cuatro años después de la declaración de independencia y dos después del veredicto de La Haya, 101 de los 193 países de la ONU siguen sin reconocer a esa pequeña república bananera, cuya población de origen serbio goza de autonomía. No hay ejemplo menos idóneo que Kosovo para hablar de independencia.
Foto: Vista aérea de la base estadounidense de Bondsteel, en Kosovo.
18 septiembre, 2012
Romney, en apuros..- Algún medio ha calificado el pasado lunes como "el día en que Romney perdió las elecciones". Precisamente el lunes se difundió un vídeo grabado secretamente durante una reunión con potenciales donantes de su campaña. En él el candidato, en su esfuerzo por obtener más fondos para publicidad, profirió una gran mentira, que el 47% de sus compatriotas dependen de las ayudas del Estado y no hacen nada por su vida. "Nunca -añadio- conseguiría convencerles de tomar sus propias riendas y proveer a sus necesidades por sí mismos Mi trabajo es tratar de convencer al 5 o 10% de electores de centro, los independientes, reflexivos, que votan por uno u otro en función de una emoción, que amen o no al candidato". ¿Gente reflexiva votando por una emoción? No se aclara este hombre.
04 septiembre, 2012
¿Armas contra la tiranía o para la masacre?
La
desconfianza que Thomas Jefferson sentía hacia la tentación despótica de quienes
tienen poder y lo quieren ampliar, extender y monopolizar le llevó a defender con entusiasmo la polémica segunda
enmienda de la Constitución estadounidense, relativa a la posesión de armas de fuego.
He aquí lo que dice la disposición: "Siendo necesario para la seguridad de un estado libre una Milicia bien regulada, el cderecho del pueblo a tener y portar armas no será infringido".
Para Jefferson el hecho de que los ciudadanos dispusieran libremente de armas garantizaba que podrían
oponerse con éxito a la tiranía, llegado el caso. Por el contrario,
consideraba la existencia de un ejército estable como una amenaza.
Paradójicamente, esa hoy 'intocable' segunda enmienda implica que
cualquier persona puede disparar contra sus conciudadanos con razón o
sin ella, de modo calculado o indiscriminado. Cruel paradoja.
06 octubre, 2011
Zapatero cierra el círculo con una traición
Por si faltasen evidencias acerca de la cesión de soberanía que España viene asumiendo como consecuencia de la crisis económica, ahora, al final de una legislatura agónica, surge la guinda que corona un pastel amargo e indigerible y que es totalmente ajena a la economía: Zapatero no sólo acepta el escudo antimisiles que rechazaba en 2001, cuando Aznar lo avalaba, sino que aprueba, como consecuencia, un aumento muy notable de la presencia militar estadounidense en España: cuatro destructores y 1,400 militares, un total de 3.400 personas. .
Tal decisión ha sido tomada deliberadamente a espaldas del Parlamento español. El momento elegido, con la legislatura concluida, no tiene nada de casual. Y no se trata de que exista temor alguno a que no se apruebe (la medida ha sido consensuada con el PP). De lo que se trata es de hurtar al debate un asunto crucial, que altera el statu quo vigente, y cuya transcendencia es absurdamente minimizada por nuestro patético presidente. Según Zapatero, la regresión que supone este aumento de la presencia militar estadounidense no implica la colaboración con futuras operaciones de ataque como las de Irak o Afganistán. El escudo antimisiles, según este falso ingenuo, tiene un carácter "disuasorio y defensivo" y como consecuencia "no va contra nadie".
El engendro estratégico denominado escudo antimisiles tiene una larga historia. Ya en los años 80 Reagan amenazó con establecerlo, pese a que un claudicante y obviamente sincero Gorbachov le explicó hasta la saciedad en Reikiavik (1986) que nada estaba más lejos de los propósitos de la URSS que seguir alimentando la carrera armamentística, dadas las proporciones caóticas de su situación económica. Años más tarde, bajo la influencia de Donald Rumsfeld, un 'halcón' vinculado a los intereses de la gigantesca industria armamentística y enquistado en el poder desde los tiempos de Nixon, fue resucitado por George W. Bush en 2001. La mayoría de los países que debían 'sostener' el escudo lo rechazaron entonces, pues lo veían como una reactivación de la carrera armamentística.
Aunque es Rusia la más preocupada -y también indignada- por la sorpresiva escalada, Estados Unidos y su vergonzante apéndice europeo, la OTAN, insisten en asegurar que la iniciativa tiene como fin la prevención de posibles ataques por parte de los 'estados canallas' ('rogue states', según la terminología del Pentágono), entre los que destacan por su supuesta capacidad ofensiva Irán y Corea del Norte. Ninguno de ellos, sin embargo, tiene ni tendrá en mucho tiempo la tecnología necesaria para amenazar los objetivos que el escudo europeo dice defender. La implantación del 'escudo' en Polonia, República Checa, Rumanía o Turquía, países fronterizos con Rusia, deja poco lugar a dudas sobre su finalidad.
Si como se suele decir no hay mejor defensa que un buen ataque, no es menos cierto que no hay mejor ataque que aquel que neutraliza la respuesta previsible, el contraataque. El carácter disuasorio que Zapatero atribuye a este rearme, que "no va contra nadie" y al que España va a contribuir sin pasar el lógico trámite parlamentario se cae por su propio peso. La posibilidad de atacar impunemente es una tentación diabólica, difícil de resistir para quienes se han empeñado en regir en su propio interés el llamado nuevo orden internacional.
Para España este compromiso supone un nuevo paso en la dirección equivocada, un retroceso abismal, una sumisión que reduce aún más drásticamente la soberanía nacional, puesta en cuestión más allá de todo lo previsible por la crisis económica y los dictados exteriores en relación con ella. En cuanto a Zapatero, no se puede cerrar el círculo de una manera más contradictoria y patética. El hombre que empezó su andadura retirando las tropas españolas en Irak en respuesta al clamor popular -aunque aumentando la participación militar en Afganistán- se rinde ahora a los intereses estratégicos de Estados Unidos en un gesto que se nos quiere vender como una mayor implicación de Europa en su autodefensa.
"¡No nos defraudes!", le gritaban los jóvenes que se habían echado a la calle contra la guerra de Irak primero y contra la gigantesca mentira del PP sobre la autoría del ataque terrorista 11-M en vísperas electorales. "No lo haré", respondía él. Lo que ha hecho finalmente es más que un fraude, ha consumado algo mucho peor: una traición.
03 septiembre, 2011
Breve
‘Negligencia’ bancaria.-
Calificar como negligencia lo que a todas luces fue mala fe es un mal comienzo,
una prueba de que el Gobierno Obama no va en serio contra los causantes
originales de la gigantesca crisis económica que vivimos. Aquí no hay
negligencia, sino culpa y ésta se extiende no sólo a los bancos que se
mencionan sino también a la gerencia de la 'víctimas', Freddie Mac y Fanny Mae,
así como a las agencias de 'rating', cómplices necesarios y eficaces del fiasco.
15 agosto, 2011
Breve
Golpismo capitalista.-
El título de este artículo de Norman Birnbaum (enlace en el epígrafe) parece
exagerado a primera vista, pero, de hecho, es sintéticamente objetivo: una
descripción de la realidad. No obstante, el lento e implacable golpe de estado
de los partidarios del capitalismo salvaje en alianza tácita con los 'neocons'
va más allá de EE UU. Todo el Occidente democrático ha sido contaminado con
efectos devastadores. Lea y compare.
03 febrero, 2011
Breve
Una vergüenza nacional.- Los
papeles de Wikileaks ya habían explicitado las inaceptables injerencias de EE
UU en la Justicia española. Ahora se evidencian las diplomáticas. Es inevitable
concluir que el imperio se interfiere en asuntos que constituyen el corazón de
la soberanía nacional, limitándola impunemente. De la lectura se deduce que
incluso Francia goza de autoridad sobre España en ciertas materias. Pura y
simplemente una vergüenza.
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