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26 septiembre, 2007

'Público', un diario híbrido

Rodeado de grande y lógica expectación ha llegado al mercado periodístico español -a mitad de precio- un nuevo diario, Público, que se presenta como una alternativa ‘de izquierda’ a El País, que aparece en los últimos tiempos sumido en una peculiar (no sé si creíble) deriva hacia el centro-derecha, espacio ya 'tomado' por El Mundo, ABC y La Razón, entre otros. De ahí la dudosa credibilidad de una aventura que tendría todas las característica de un error fatal.

Público sale a la calle con una exclusiva sobre la actual jefatura de ETA más llena de aire que de sustancia y El País se le enfrenta con otra no mucho más enriquecedora: el acta de la reunión entre Bush y Aznar un mes antes del inicio de la guerra de Irak no contiene nada que no supiéramos o supusiéramos.

Más allá de los entresijos de una guerra mediática en la que -se dice- está implicado el propio Gobierno y que implica a La Sexta de TV y el forcejeo por la exclusiva del fútbol, quisiera centrarme en un primer análisis (provisional, somero y prospectivo, por tanto) de este novedoso producto periodístico que es Público.

Debo aclarar que no conozco la versión en papel, salvo la portada y la contraportada (que de hecho es una portada alternativa para la legión de amantes de la información deportiva). Creo, sin embargo, que el contenido de la web y el 'estilo' de las diversas secciones en ella contenidas es revelador de la ‘filosofía’ del invento y a ello me atengo.

El concepto de la portada, que es el mismo empleado en un 'número cero’ utilizado para la publicidad del medio, lo que da motivos para considerarlo como una plantilla, no me gusta. Y la razón es simple: carece prácticamente de jerarquización. Más del 50% de la primera página se consagra a un solo tema, lo que implica el riesgo de verse forzado a ‘hinchar el perro’ gratuitamente en los temidos días ‘clavo’ de la actualidad y defraudar al lector exigente.

Si hubiera que resumir la sensación que causa el primer número de Público habría que decir que es algo extraña y por el momento decepcionante en relación a las expectativas generadas. Se trata de un singular híbrido entre los planteamientos de un diario gratuito y los de uno de pago. A primera vista, un parto de los montes, ni chicha ni limoná.

Saber si ese mestizaje puede ser la fuente del éxito o la prefiguración de un futuro tan negro como el que hoy predomina en su portada requeriría unas dotes de augur de las que carezco. Quienes hayan seguido ‘La Espiral’ saben de mi pesimismo (*) respecto al futuro de los diarios sobre papel, así que no creo necesario insistir.

Arsenio Escolar, director del gratuito 20 Minutos y padre del director de Público (31 años el hijo, 50 el padre; precocidad familiar), saluda hoy al neonato con una mezcla del escepticismo que comparto y el aliento que me gustaría transmitir. No cree el padre en el futuro de los diarios de pago y así lo ha expresado en diversas ocasiones, pero piensa que el regido por su hijo -periodista y popular blogger- nace “con los deberes ya hechos”, con la crisis periodística asumida, con el cambio que la revolución tecnológica e Internet han supuesto y pueden suponer en la mente.

Ciertamente, nacer con tal capital acumulado, ser profundamente conscientes de las cosas que aún mantienen desconcertados y erráticos a diarios y grupos mediáticos tradicionales, es una ventaja considerable a la hora de diseñar un producto periodístico competitivo y lo será también, sin duda, a la hora de replantearlo con la flexibilidad y prontitud necesarias.

Ignacio Escolar se ha llevado a Público a una nutrida, joven y brillante nómina de profesionales que en muchos casos tienen también una amplia experiencia en Internet, gente con rápidos reflejos y un desarrollado olfato para la noticia y su enfoque. El éxito de la web se puede considerar garantizado. El del diario no está tan claro. Todo es información, por supuesto, pero prensa y web pueden ser descritos, usando un símil zoológico, como especies claramente diferenciadas.

La gran diferencia reside en que mientras Internet está en nuestras casas, nuestros trabajos e incluso en nuestros móviles, el diario reposa en los quioscos, que a veces están en la esquina y a veces no. Y a veces hace bueno y otras amanece un día de perros. Y las ciudades ponen cada vez más obstáculos para estacionar el coche. Y el tiempo libre es un bien escaso. Y el lavado cerebral televisivo es la puerta (falsa) de salida. Por todo eso los diarios gratuitos van agresivamente en busca de los lectores allí donde se encuentran.

En fin. Esperemos y veremos.

(*) ¿Hacia el fin de la 'Galaxia Gutenberg'? (I) y cinco entradas más.


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26 diciembre, 2006

Blogosfera: El fin de la inocencia y VI




Mac Murphy (Nicholson): Le mataron, ¿eh?.
Chief Bromden (Will Sampson):
Yo no estoy diciendo que le mataron. Estaban ocupándose de él del modo que están ocupándose de ti.
Diálogo de “Alguien voló sobre el nido del cuco”. El indio, hasta entonces mudo, cuenta a Mac Murphy la historia de su padre, al que le compara.

Quien haya seguido hasta aquí esta serie habrá percibido que soy fundamentalmente escéptico. El escepticismo no equivale al pesimismo ni, al menos en mi caso, pretende desinflar los sueños o esperanzas ajenos. Yo también tengo esperanzas, pero intento fundarlas en realidades o en posibilidades reales.

Plantearse el futuro de la blogosfera equivale para mi a contemplar tanto expectativas ilusionantes como inquietantes motivos de suspicacia. El doble conocimiento de la condición humana y de la historia, que es su consecuencia, no invita especialmente al optimismo.

En su momento, la imprenta, la radio, el cine y la televisión aparecieron como instrumentos revolucionarios en tanto que tales y en cuanto a su potencial extraordinario, que podía alterar la conciencia de la realidad de sus receptores. Si analizamos brevemente la historia acabaremos admitiendo que quien ha llevado más lejos su potencialidad ha sido precisamente el más antiguo: la imprenta.

Tanto el libro como -más ocasionalmente- la prensa han iluminado a los hombres a lo largo de los siglos y han determinado en gran medida la evolución de la humanidad, promoviendo cambios históricos de importancia transcendental.

En el último siglo, sin embargo, una vez consolidados conceptos como el de ciudadanía y democracia, la prensa ha experimentado cambios esenciales que le han llevado a ser la extensión servil de un sistema dedicado en gran medida a la revisión a la baja de las conquistas sociales precedentes y a la consolidación de un orden y unos valores ajenos a las mayorías. Esa complicidad ha convertido a los diarios en medios esencialmente conservadores, anodinos, carentes de dinamismo intelectual y social y, como consecuencia última, de credibilidad.

En alguna medida Internet posee un potencial revolucionario similar al que tuvo la imprenta en su momento. Es además la síntesis de todos los medios de comunicación de masas precedentes, al unir escritura, sonido e imagen en un solo foco de emisión y además reducir los costes de producción hasta un punto que hasta hace pocos años nadie soñaba.

Es lógico que en torno a Internet y más concretamente a la democratización del instrumento que constituyen los blogs se hayan generado expectativas desproporcionadas e incluso utópicas. Y es aún más lógico que los medios de la corriente principal, una vez caídos del burro que sostenía, contra toda evidencia, la irrelevancia e inocuidad informativa de Internet, desembarquen con todas sus armas y pertrechos en el nuevo continente informativo.

Más aún: es lógico que quienes se mueven en el mundo financiero con el único objetivo de ganar la mayor cantidad de dinero posible y extender sus cuotas de poder hayan declarado a Internet objetivo preferente. Y cabe prever que las consecuencias de todo ello para todos nosotros no tardarán en manifestarse de maneras bastante desagradables.

Perder la inocencia no tiene nada de malo. Por el contrario, es lo más positivo que podía suceder para que la parte más dinámica de la multiforme blogosfera tome conciencia de que el futuro no es algo que se nos regala, que hay que luchar por él con lucidez y tenacidad y que será preciso desplegar una mayor creatividad, no sólo en la elaboración material de los blogs, sino en algo mucho más urgente: la búsqueda de fórmulas de asociación y colaboración que limiten los daños de la 'normalización' previsible.

Si esto es una red habrá que demostrárselo a quienes cuando dicen red piensan en la araña.

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23 diciembre, 2006

Blogosfera: El fin de la inocencia V




I read the news today oh boy
Four thousand holes in Blackburn, Lancashire
And though the holes were rather small
They had to count them all
Now they know how many holes it takes to fill the Albert Hall.
I'd love to turn you on.

A day in the life- The Beatles

La inflación de la blogosfera, su éxito actual, obedece a un triple estado de necesidad en el terreno de la comunicación:

- El de los ciudadanos corrientes, no resignados a ser meros receptores de mensajes y convencidos de que tienen algo que decir y algo que hacer. Conscientes, cuando menos, de su necesidad de expresarse, de existir en el mundo, de hablar de lo que les importa, de lo que aman y de lo que odian.

- El de los políticos, sensibles a su creciente pérdida de credibilidad, persuadidos de la necesidad de reconstruir su imagen pública a partir del acercamiento a los ciudadanos desde planteamientos menos fríos y codificados que los usuales. Empeñados, también, en dejar de rendir pleitesía a los media habituales y soportar ser ignorados, minimizados o prejuzgados.

- El de los medios escritos y también el de sus profesionales, en busca de la credibilidad y de un lenguaje y unos recursos más libres y ricos en posibilidades, con tratamientos menos encorsetados y la posibilidad de llegar a un público, creciente por mera lógica demográfica, que no lee periódicos.


De los dos primeros, ciudadanos y políticos, ya he hablado en esta serie, aunque sin la profundidad deseable. Sobre los medios escritos y sus profesionales hay que decir, en primer lugar, que son los más directamente cuestionados por el fenómeno blog. No sólo una parte notable de la blogosfera –una de las más activas, por cierto- ejerce la crítica permanente del trabajo de esos medios, sino que, además, complementa críticamente su labor realizando los análisis que se obvian, denunciando los sesgos partidistas y poniendo en evidencia los errores –ni pocos ni pequeños- que cometen.

No es casual que muchos de los protagonistas de la blogosfera sean precisamente periodistas y que su labor como tales no se realice en el área de blogs de las webs de los periódicos en los que trabajan. Son personas que intentan eludir los filtros, cortapisas y tendenciosidades que los diarios imponen, tanto en la redacción del periódico como en la digital.

Tienen claro, probablemente desde hace bastantes años, que la prensa no sólo no ha sabido estar a la altura de los tiempos y de las sociedades a las que se dirige. También ha olvidado su papel de contrapeso, de ‘cuarto poder’ independiente, que los ciudadanos esperaban que desarrollase. Simultáneamente ha fracasado en el objetivo vital de lograr vincular a los diarios las nuevas generaciones, educadas en lal dinámica audiovisual y que, por lógica ineludible, acaban haciéndose adeptos irrecuperables a Internet.

Para muchos periodistas el blog es casi la única forma de ejercer su profesión de un modo gratificante, aunque generalmente no rentable, escribiendo acerca de lo que realmente saben del modo en que realmente piensan. Si contrastamos su labor con la de los colegas alojados en las cabeceras digitales de la prensa saltan a la vista diferencias generalmente importantes en cuanto a conocimientos y dominio tecnológicos, variedad de los temas que se abordan y libertad en el estilo y el tratamiento.

Los blogueros de los diarios casi siempre se limitan a escribir comentarios o artículos que no se diferencian en nada de los que escribirían en el periódico. No tienen asumidas ni las técnicas ni los recursos de la web y tampoco tienen asumida su libertad, o simplemente no pueden ejercerla. En resumen: básicamente no escriben blogs.

Por otra parte, cuando son blogueros auténticos los que escriben en la webs de los medios convencionales todo indica que no se sienten suficientemente cómodos y libres. Los diarios que intentan publicar auténticos blogs tendrían que empezar por no prejuzgar ni desconfiar y mucho menos despreciar a sus ‘fichajes’. Si quieren beneficiarse de su contribución deben empezar por cambiar sus propios esquemas mentales, no sólo los profesionales.

Mientras los ‘blogs’ aparezcan como ‘cuerpos extraños’ en el contexto de los diarios digitales el esfuerzo por hacer real y verosímil lo que se ha dado en llamar Periodismo 3.0 ( carecerán de toda verosimilitud y eficacia.


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21 diciembre, 2006

Blogosfera: El fin de la inocencia IV




I'd like to see them spend a week
Livin' life out on the street
I don't think they would survive
If they could spend a day or two
Walking in someone else's shoes
I think they'd stumble and they fall
They would fall .

Lifestyles of the rich and the famous
They're always complainin'
Always complainin'
If money is such a problem
Well they got mansions
Think we should rob them (rob them)
(They would fall, they would fall).


Lifestyle Of The Rich And The Famous, por Good Charlotte

Hablemos, pues, de los blogs que importan, los que pesan, los que influyen, los que inquietan al poder y a la mainstream mediática. Existen, es cierto. Son una minoría y la mayor parte de los que realmente alcanzan una incidencia importante están elaborados por equipos, integrados por gentes que cobran sueldos. Persiguen, en consecuencia, la rentabilidad y compiten, en cierta medida y con cierto éxito, con los medios informativos convencionales.

Consideremos la voz del gurú Loïc Le Meur (blog en francés e inglés), del que hablaremos bastante a lo largo de esta entrega: “Las herramientas que hemos desarrollado han entrado en la corriente principal y debemos asumirlo. Artistas, académicos, políticos y tantos otros se han sumado a las filas de los bloggers y los emprendedores de la web, reconociendo el poder del software social (sic: ‘social software’). Debemos meterlos en nuestra conversación”.

Estas palabras, sacadas de su blog, forman parte de la justificación que el propietario de Six Apart utiliza para justificar la asistencia -no anunciada- de dos candidatos a la presidencia de la república francesa (Sarkozy y Bayrou) y del político israelí Simón Peres a la reciente conferencia Web3, por él patrocinada. Más allá de esa singular circunstancia, que causó la indignación de muchos de los asistentes, las palabras de Le Meur sobre la entrada de la blogosfera en la mainstream son reveladoras, cuando menos, de los planteamientos y las expectativas que están en su mente.

Cabría preguntarse por qué convirtió en protagonistas a Sarkozy y Bayrou (derecha) y no a Royal -invitada, según él, pero quizás demasiado tarde, como el propio Bayrou- y Buffet (izquierda y mujeres ambas), o por qué en lugar de Peres no invitó a Noam Chomsky, judío también, pero sin relación con la controvertida política israelí, y que tendría cosas mucho más interesantes que decir sobre los blogs, en tanto que lingüista y estudioso del mundo de la comunicación. Las respuestas reales sólo las conoce él, pero quienes se las imaginan no quedan precisamente muy satisfechos de la evolución del gurú ni de las explicaciones que intenta hacer prosperar. (*)

Más allá también de la ironía que supone hablar de ‘software social’ para celebrar el acercamiento de las élites culturales y políticas al fenómeno blog, lo importante es la constatación de ese acercamiento, el punto de inflexión que significa. La blogosfera ha perdido (o va a perder) la inocencia. Y el despertar se inicia de la mano de uno de los principales alentadores de la ‘blogomanía’, a través de la creación de herramientas tales como Movable Type , Typepad, Live Journal o Vox. Un francés que ha conseguido éxito global y quiere más, siempre más.

En el encabezamiento de su web Le Meur ha inscrito el siguiente ‘motto’: “Los media tradicionales envían mensajes. Los blogs inician conversaciones”. Esa es la idea que la blogosfera tiene de sí misma, pero , salvo raras excepciones, no responde exactamente a la realidad. Hay mucho por hacer en ese terreno, tanto por parte de los blogueros como de sus lectores. El diálogo auténtico es más bien la excepción.

En cuanto a los políticos, ¿cabe esperar de ellos un auténtico diálogo? Nada más alejado de sus hábitos que responder a las interpelaciones de los ciudadanos, a quienes acostumbran a eludir hasta que llega la ‘penitencia’ de la campaña electoral, con sus efusiones y sus abucheos. Lo cierto es que todos ellos han comprendido ya a estas alturas la significación e importancia de la blogosfera. Es “una formidable arma de campaña”, dice Bayrou, y añade: “un proyecto de sociedad basada en la participación y la cooperación, donde los ciudadanos son actores y no meros espectadores”.

Eso quisiéramos los ciudadanos, que los blogs implicasen realmente un ‘proyecto de sociedad’ y que tal proyecto supusiese una sincera y operativa profundización de la democracia. Lamentablemente, la credibilidad de los políticos está por los suelos y es difícil imaginar que sean sinceros cuando se plantean recuperarla mediante el diálogo a través de blogs, que, en el caso de llevarse a cabo, exigirían la participación de un equipo de personas dirigidas por alguien que tenga acceso directo y permanente al político.

Eso sí. Loïc Le Meur y los restantes sostenedores de la blogospera pueden estar satisfechos. Se abre un nuevo mercado, prometedor como ninguno hasta ahora. Volvamos al principio: Money, money, money…Is all that makes the world go 'round.

(*) Se sospecha que, mientras Sarkozy fue invitado con tiempo más que suficiente, la invitación de última hora a Bayrou y Royal fue un intento de fingir neutralidad. El caso es que Sarkozy disfrutó de traducción simultánea, pero Bayrou no. Ségoléne se libró de la discriminación.

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20 diciembre, 2006

Blogosfera: El fin de la inocencia III




He's a real nowhere Man,

Sitting in his Nowhere Land,
Making all his nowhere plans
for nobody.

Doesn't have a point of view,
Knows not where he's going to,
Isn't he a bit like you and me?
Nowhere Man, please listen,
You don't know what you're missing,
Nowhere Man, the world is at your command.

The Beatles en directo en el Circus Krone de Munich (1966)

El número de blogs en el mundo, según CNet, se duplica cada cinco meses y medio. En el mes de julio pasado Blog Herald registraba la existencia de 70 millones. Según eso, estamos al borde de los 140 millones. Es espectacular, pero ¿es de esa realidad de la que se habla cuando se polemiza, a veces ácidamente, sobre la blogosfera? Obviamente no.

Para conocer la modesta (que no irrelevante) realidad del fenómeno masivo de los blogs basta con ir a la portada de Blogger.com y pinchar en los enlaces que desfilan por su pequeña pantalla de ‘blogs actualizados recientemente’. Tras una hora de experiencia, se puede percibir que, con toda probabilidad, ese inmenso piélago de 140 millones de blogueros no se plantea informar de lo que se oculta, ni hace profundos y vitriólicos análisis políticos, ni se se le pasa por la cabeza cambiar el mundo. La mayoría se conformaría con mejorar un poco el suyo.

Todo lo pensable y aún lo impensable se puede encontrar en la blogosfera y, para tranquilidad de timoratos, predomina casi abusivamente lo anodino, lo estrictamente personal: diarios de adolescentes (o no adolescentes); recetas de cocina; comentarios y panegíricos (también alguna crítica) sobre la propia ciudad, pueblo, familia, amigos; cultivo de hobbies; relatos (y fotos) de viajes; culto a los ídolos del cine o la música…

La gente utiliza lo que tiene a mano para salir del anonimato y tratar de comunicarse. Alguien calificó, con fortuna, a este fenómeno como ‘escribicionismo’. Los blogs han puesto al alcance de cualquiera convertirse en ‘escribicionista’. ¿Y qué tiene malo o de inquietante? Nada, especialmente si eso les aleja de la hipnosis embrutecedora de la caja idiota y les ayuda a sentirse mejor. En el fondo, para mucha gente, el blog actúa como el diván del psiquiatra.

Cabe preguntarse qué futuro les espera a esos blogs (y a este). ¿Hasta cuándo va a durar la gratuidad, teniendo en cuenta que no producen ningún beneficio a quien los alberga? Si tomamos como precedente el alojamiento gratuito de webs personales (Geocities, hoy propiedad de Yahoo, o Angelfire, ahora en manos de Lycos, por ejemplo), que en su momento ofreció posibilidades bastante extensas, el futuro será de pago. O, en el mejor de los casos, el ‘escribicionista’ habrá de soportar que le pongan banners publicitarios en sus páginas. Y en los lugares más molestos, por supuesto.

No cabe ignorar los precedentes a la hora de plantearse las perspectivas de futuro de la blogosfera. El afán de lucro está detrás de todo lo que se mueve y prospera en la red y la gratuidad es casi siempre provisional, un anzuelo generosamente cebado para acabar realizando una ‘pesca milagrosa’. El ‘modelo’ funciona generalmente del mismo modo en la red. Incluso con lo que cuesta dinero. Cuando algo empieza todo es amabilidad, voluntad de servicio, interés por la satisfacción del cliente. Cuando eso mismo se consolida llegan los 902 que formulan la pregunta más probable en último lugar, la inaccesibilidad, la espera irritada.

La blogosfera actual, la de los 140 millones de usuarios (si es cierto que son tantos), está llena de ingenuidad, poblada por gentes que son felices por tantas facilidades, personas a las que todo el monte se les hace orégano. Pero el sueño podría empezar a terminarse cualquier día no muy lejano, especialmente si se pone fin a la 'net neutrality' (PDF).

No, definitivamente no son esos blogueros los que inquietan y preocupan, e incluso indignan, a un ‘establishment’ que se siente amenazado por la hipotética generalización de la libertad de expresión. Pero quería hablar hoy de ellos, de su presente y probable futuro porque son la mayoría. Ellos son la blogosfera real. Sin pretensiones, sin sueños de poder e influencia. Gente corriente. Nowhere men.

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19 diciembre, 2006

Blogosfera: El fin de la inocencia II



Say you want a revolution
We better get on right away
Well you get on your feet
And out on the street.

De ‘Power to the people’ (John Lennon)

Internet es un vasto océano, inabarcable, en el que navegan diariamente las ilusiones, esperanzas, curiosidades y ambiciones de decenas de millones de personas de todo el mundo. Es potencialmente una revolución, que ya es operativa de hecho, al menos a nivel de la cotidianeidad de innumerables personas a las que se les ha abierto una providencial ventana al exterior de sí mismas.

Hoy podemos acceder en segundos a informaciones que, sin la red, nos estarían vetadas o serían muy laboriosas y onerosas. Podemos comunicarnos, vía email, chat o teléfono VoIP gratuitamente, o a un precio comparativamente ridículo. Tenemos acceso libre a música y vídeos, también cada vez más a libros. Vivimos una especie de utopía en la que, paradójicamente, no debemos confiar.

Quienes han diseñado este paraíso artificial no son filántropos, ni mucho menos revolucionarios, sino empresarios que están en Internet para hacer dinero, cada vez más dinero. Para tener poder, cada vez más poder. Y eso implica no sólo aumentar sistemáticamente los beneficios económicos de sus empresas, sino también administrar y controlar en la mayor medida posible el gran capital intangible pero precioso que surca las redes: la información.

Hasta la aparición de los blogs el flujo de la información estaba considerablemente limitado y, salvo por lo que respecta a la existencia de los foros y grupos de discusión, era unidireccional y básicamente estático, con una fuente única: la web convencional, las páginas corporativas, institucionales o personales. El blog, con su fácil implementación, que ha facilitado la generalización de su uso, ha supuesto una explosión sólo comparable a la que se conoció con la fiebre ‘puntocom’, aunque aquella era fundamentalmente económica y, para más señas, especulativa.

Los blogs están en estos momentos en la cresta de la ola, son el gran éxito, la nueva moda de Internet. Su agilidad, su independencia y su frescura han producido un deslumbramiento general. Ahora todo el mundo quiere tener (o tiene) un blog. Su ‘descubrimiento’ por parte de los medios informativos convencionales y el uso que, cada vez en mayor medida, hacen de ellos los políticos es buena prueba de que la red ha descubierto un nuevo filón.

El hecho de que una empresa con tan acreditado fino olfato y tan evidente ambición como Google comprase en su momento Blogger.com, como más tarde hizo con Youtube.com, es buena prueba de que los blogs han llegado para quedarse. La perspectiva en estos momentos no puede ser otra que la de un crecimiento notable como consecuencia de la invasión de intereses hasta no hace mucho ajenos al 'mundo blog’.

Tal invasión, al tiempo que un éxito, significa un riesgo cierto de desnaturalización del fenómeno, en la medida en que éste pueda ser capitalizado y manipulado por los intereses representados por los medios que conforman ahora la corriente principal (mainstream). Hay demasiado poder en ellos y tras ellos como para que permitan una concurrencia en pie de igualdad y asuman la necesidad de coexistir horizontalmente con quienes les contestan desde la independencia.

En los último años, de modo progresivo, los grupos mediáticos, fuertemente vinculados a intereses financieros y políticos, han extendido y diversificado sus actividades a todo lo relativo a la comunicación, crecientemente conscientes de que el soporte papel vive en estos días el preludio del fin. La televisión e Internet están entre sus prioridades y pensar que eso no va a afectar en un plazo más corto o más largo a la ‘normalización’ de la red de redes parece ilusorio.

La llegada a la blogosfera de la corriente mediática principal y del mundo político era (es) lógica, inevitable. Ahora nos toca a los menesterosos de la blogosfera (*) mantener la guardia alta, defender el territorio, denunciar las falacias y fomentar la colaboración para evitar o minimizar la consecuencia previsible: que el pez grande se come al chico.

De lo contrario seguirán ocurriendo impunemente cosas como esta (picar en las imágenes para ampliar):




La revista estadounidense Time ha tenido la feliz idea de declarar personaje del año 2006 a ‘Tú” (yo, nosotros, vosotros, ellos), usuario de Internet. La portada ha tenido un efecto viral inmediato y ha dado la vuelta al mundo en minutos. No es la primera vez que el personaje del año es impersonal o material. En 1982 el ‘personaje’ fue el ordenador. La cuestión es que este año, según la votación popular organizada por la propia publicación, era Hugo Chávez el teórico destinatario de la portada, inmediatamente seguido por Ahmadineyad (la captura de pantalla fue realizada hoy, a las seis de la tarde en la web de Time).

¿Por qué razón no han dedicado la portada a Chávez y se han salido por peteneras, aunque la decisión final no sea del todo desafortunada? No será porque no hayan protagonizado el título de ‘personaje del año’ personajes tan polémicos como Hitler o Jomeini. ¿Ha pesado algo en ello el patrocinio de Chrysler? ¿Es el propósito de no disgustar a la Casa Blanca el motivo?

El caso es que todos los navegantes, blogueros, chateros etc. hemos tenido el 'alto honor' de ser declarados personaje del año del Time. Y el motivo es que… “Tú, sí tú. Tú controlas la era de la información. Bienvenido a tu mundo”.

Mentirosos por partida doble.

(*) Personalmente disiento del nombre 'blogosfera' porque la esfera es un volumen cerrado.

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18 diciembre, 2006

Blogosfera: El fin de la inocencia I



Llevo muchos años en la red, tantos que ya estaba en ella antes de que llegara a España Internet. El precedente, extendido a nivel mundial, aunque sin la connotación global que posee la red de redes, se denominaba FidoNet (aún existe, aunque incorporada a Internet en su mayor parte) y funcionaba a partir de los BBS mediante una conexión telefónica convencional vía Modem.

Era caro, era lento (lo eran los modems de la época) y a mi me hacía sentir, más que otra cosa, como una especie de radioaficionado chalado y filantrópico que emprendía azarosas excursiones nocturnas (de día era mejor no conectarse, por los costes y la previsible mayor lentitud) en busca de determinados programas (shareware, porque eran una ínfima minoría los que osaban piratear), y publicaba noticias diversas, de las que los medios ignoraban entonces, o participaba en grupos de discusión.

Los sysops, administradores y nutridores de las BBS, que normalmente sólo disponían de una línea, eran los auténticos ‘héroes’ de un mundo bastante limitado (una conferencia telefónica internacional para entrar en una BBS de otro país era prácticamente impensable por razones económicas) y pese a ello bastante interesante y estimulante para quien estuviera interesado simultáneamente en los ámbitos de la informática y de la comunicación.

Tardé en entrar en Internet, que inmediatamente causó el casi total desmantelamiento de FidoNet, tanto como Internet tardó en tener unos precios razonables. Pronto, sin embargo, administré una web, creada inicialmente por Gelo Ruiz para el colectivo de cantautores cántabros ‘Cantera’, que hoy tiene un blog mantenido por Pedro Martínez, y no mucho más tarde creé la mía personal.

Mi experiencia en Internet ha sido considerablemente accidentada. Mi proveedor inicial era RedesTB, luego absorbido o subsumido por Iddeo; posteriormente parece ser que fue Retemail, a juzgar por el cambio en mis direcciones de correo; ahora es EresMas (al menos mi web está en esa dirección) que, a su vez, se integra en esa nebulosa francesa que ahora es Wanadoo, que forma parte de Orange. Significativamente, mi móvil –hasta hace poco Amena- pertenece al mismo conglomerado proteico y desaprensivo en el que se inserta mi web.

Creo que la enumeración del párrafo anterior es elocuente acerca de la evolución -bajo mi punto de vista a peor- que ha experimentado Internet. Desde que ingresé en la red, o sea, desde los remotos tiempos de FidoNet, me he pasado la vida cruzando los dedos y maldiciendo cuando fracasaba tan infantil conjuro.

Ahora mismo estoy esperando a que Wanadoo/Orange descubra que realmente les he pagado. Ya he recibido dos cartas instándome a hacerlo, cosa que hice en septiembre. Ambas misivas llevaban al pie una nota en la que decían algo así como “si al recibo de la presente usted ha efectuado el pago, ignore esta carta”. Eso es lo que he hecho en ambas ocasiones. La carta no especifica una dirección a la que responder.

La alternativa es un 902 (Money, money, money, money…) y odio los 902 más que a los contestadores automáticos, con los que me he negado a hablar salvo en raras situaciones de emergencia. Mi intento de comunicar con el ‘monstruo’ mediante su web ha sido respondido por un estúpido robot.

Tal vez mi experiencia más frustrante sea la relacionada con mi primer intento de escribir un blog, allá por junio del 2001. Pretendía integrarlo en mi web, pero el FTP de Blogger resultó un obstáculo insalvable. Sin desanimarme, me bajé una de las plantillas y creé mi blog (entonces 'Desde Tierra de Nadie') sobre ella, subiendo luego a mi web, entonces domiciliada en Xoom.com, cada actualización. Era laborioso y no faltaban problemas, pero funcionaba.

Para ser exactos funcionó durante dos meses, porque tras la absorción de Xoom por NBCI ésta decidió, sin previo aviso, dejar de permitir la actualización de páginas y anunciar el cese de esa actividad. Tuve el tiempo justo de "salvar los muebles" y despedirme del invento con cajas destempladas (*).

Esta Internet, que algunos han tomado alegremente por una juguetería o un ‘todo a cien’ lleno de increíbles oportunidades y otros ‘venden’ como una alternativa abierta y democrática a las vías de comunicación e integración social convencionales, tiene los pies de barro, lastrados por la obsesión del beneficio y el ansia de poder. Saberlo es necesario para evitar gratuitas decepciones.

Sirva este relato, probablemente tan ocioso como largo, de introducción al tema que pretendo abordar en entregas posteriores y a la luz de los últimos sucesos en el 'mundo feliz' de la 'blogosfera'.

(*) Este fue mi post de despedida entonces:

La indecencia de NBCI (¿le suenan NBC y General Electric, esos pobres?) motiva que esta sección suspenda su actualización hasta el próximo 1 de Septiembre. NBCI, donde hasta ahora se alojaba "Tierra de Nadie", ha decidido -sin previo aviso y sin ofrecer la posibilidad de redireccionar la web hacia su destino actual- suspender la actualización de las páginas como paso previo al cese de su actividad en el almacenamiento de webs. Como consecuencia de ello, "Tierra de Nadie" se ha visto forzada a migrar con urgencia a Angelfire/Lycos. Lógicamente, ello implica nuestra desaparición virtual de la red, al menos hasta que el proceso de alta en los motores de búsqueda, que ya se ha iniciado, esté suficientemente consolidado.

Cabe recordar que NBCI (a la que deseamos el más contundente de los fracasos en su redefinición empresarial) absorbió a Xoom.com -donde residía originalmente esta web- y a Snap.com en los momentos de mayor euforia en torno al becerro de oro que suponía Internet. Ahora, "a la luz de recientes cambios en los mercados publicitario y financiero de Internet" se deshacen del pasaje que teóricamente formaba parte de su capital en mitad del océano, como el más desaprensivo de los traficantes de emigrantes ilegales. Puro estilo "globalización salvaje". Mientras tanto, estos años de "vacas gordas" han enriquecido aún más a los ricos "amos" del mercado financiero, que viven de jugar con ventaja y vender a tiempo, dejando el "marrón" a los ambiciosos ingenuos que llegan tarde y mal informados o asesorados a los mercados bursátiles.

No tendría sentido continuar actualizando esta sección a sabiendas de que nadie sabrá durante cierto tiempo dónde encontrarla y hemos de celebrar que esta situación se produzca cuando queda por medio un mes generalmente anodino a nivel informativo como Agosto. En este tiempo, "Tierra de Nadie" inicia un proceso de reflexión que podría conducir a su desglose en dos webs diferenciadas, una dedicada a la canción de autor y la literatura y otra, a la noticia y el comentario desde un punto de vista alternativo (Documentos). La actual dimensión de esta web no permite su alojamiento gratuito en ningún sitio, sin pagar un peaje abusivo en forma de indeseada publicidad insertada por el "generoso" proveedor de espacio. Ese es el caso que estamos sufriendo -y por lo que pedimos disculpas- en este nuevo emplazamiento, donde los banners no respetan ni siquiera las "frames".

Cualquier novedad sobre una nueva ubicación de "Tierra de Nadie" será oportunamente comunicada en estas páginas. Mientras tanto, en nuestro "bloc" sólo será actualizada la sección de enlace a últimas noticias, dado su carácter automática.



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