Rajoy y sus turiferarios se presentan como a punto de levitar tras conocerse el aumento del 0,9 por 100 del PIB en el primer trimestre de este año. Es posible que tengan razón al revisar al alza la previsión de crecimiento del 2,4 al 2,9 en 2015, pero echar las campanas al vuelo no sólo es prematuro, sino también injustificado.
Ciertamente el consumo privado y la inversión están aumentando como consecuencia de un cambio en el estado de ánimo de quienes pueden permitírselo, pero también ha crecido, imprudentemente, el endeudamiento público, que podría superar el 100 por 100 este año.
Esa pesada hipoteca, que se tardará quizás décadas en reducir a un niviel razonable, no es la única ni la más grave. El desempleo, del 50,7 por 100 entre los más jóvenes y del 23,8 en total, es una rémora socioeconómica de primera magnitud. Se publicita mucho el aumento de las contrataciones y el descenso del paro, pero las estadísticas son tramposas, en la medida en que sólo la décima parte de los empleos responden a contratos fijos e incluso en éstos se están permitiendo situaciones de explotación intolerables.
Reconsiderar a corto plazo las reformas realizadas exclusivamente en favor de los empresarios y muy lesivas para los trabajadores es un requisito imprescindible para aumentar el consumo interno, sin el cual la economía española seguirá estando enferma y los índices macroeconómicos de crecimiento se estancarán a medio plazo. Esta es también una condición previa para posibilitar el retorno de los cientos de miles de jóvenes -muchos de ellos con un alto grado de preparación- que han emigrado en los últimos años y para evitar que sigan abandonando el país quienes más y mejor pueden contribuir a su reconstrucción.
Son tantas, tan importantes y urgentes las metas a alcanzar que un crecimiento del 0,9 por 100 del PIB resulta casi ridículo, especialmente si se tiene en cuenta que se debe más a factores externos (devaluación del euro, abaratamiento del petróleo, adquisición de activos tóxicos por parte del BCE) que a las políticas socioeconómicas de este Gobierno, Así que menos lobos, Caperucita, que la cosa (y la casa de la abuelita) está que arde.
Comentarios sobre la actualidad, reflexiones sobre la deriva histórica que nos conduce hacia viejas pesadillas y cualquier otra cosa que considere de interés.
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30 abril, 2015
05 junio, 2012
Breve
LA
BRECHA entre ricos y pobres se agiganta y profundiza como consecuencia
de la crisis. Según informa hoy el 'Financial Times', el mercado de
bienes y servicios de lujo alcanzará este año unos ingresos inéditos de
1,5 billones de dólares, cifra equivalente al valor de los bienes
producidos por España. Mientras el estancamiento y la incertidumbre se
abaten sobre Occidente parece que son la nuevas plutocracias de las
economías emergentes, como China o Brasil, las que en mayor grado están
contribuyendo al crecimiento de ese índice, lo que revela que el
enriquecimiento de una ínfima minoría se cimenta en el empobrecimiento
de la inmensa mayoría. A nadie puede sorprenderle que, en este estado de
cosas, aumente otro inquietante índice: el del número de los
'antisistema'. Nada más lógico.
Pie de foto: Yate de recreo en aguas de China.
25 mayo, 2012
Breve
Alemania se enriquece.- Según los datos difundidos ayer por el Bundesbak, el
patrrimonio financiero privado de los alemanes ha alcanzado la inédita y
envidiable cifra de 4,715 billones de euros. Sólo el patrimonio
financiero. Como ya comenté en otro momento el PIB de Alemania creció el
0,5 % en el primer trimestre de este año. Ellos crecen mientras el
resto de los países del eurogrupo retrocede o se
estanca (el PIB francés tuvo crecimiento 0). Cuando en un conjunto de
asociados sólo uno crece - el que impone la política económica - la
lectura a realizar es simple: hay que cambiar esa política económica que
Merkel y Schauble (en la foto) defienden de modo inflexible. Ni
siquiera Alemania puede seguir creciendo en ese contexto negativo de su
entorno. Mientras Berlín vuelve insistentemente la mirada a China los
países del euro - con la sola excepción de Austria y Finlandia - ya no
ocultan su oposición. Lógico, necesario y urgente.
07 mayo, 2012
Rajoy y el "interés general"
Rajoy se ha mostrado hoy sorprendentemente claro y firme en sus declaraciones a Onda Cero. Paradójicamente, tanta claridad y firmeza la ha destinado a desmentirse por enésima vez a sí mismo: los bancos SÍ serán rescatados con dinero público si ello fuera necesario para el "interés general". Le gustaría - dice tambièn - bajar los impuestos, pero "no puedo". Eso no parece tener nada que ver con un "interés general" tan particular como el que nos tiene a todos bajo la suela del zapato. Su 'firmeza' y 'claridad' no excluye, por otra parte, que alguna autonomía díscola o descuidada con el cumplimiento de las previsiones de déficit pueda ser intervenida.
Con tan inédita contundencia el presidente del Gobierno sólo intenta ocultar el hecho lamentable de que ni él ni su Gobierno rigen ya en absoluto la economía española, que está intervenida 'de facto', bajo los dictados del BCE, institución servil, a su vez, a los intereses del mercado. El patético Rajoy está finalmente en su salsa: obedeciendo y secundando con aparente energía y entusiasmo las decisiones ajenas, que es lo que ha demostrado saber hacer mejor hasta la fecha.
Colateralmente puede deducirse - ante la ausencia de toda alusión al crecimiento - que el BCE y el núcleo duro de la UE descartan que la elección de Hollande en Francia - que ya preveían - vaya a alterar esencialmente el estado de cosas actual. Así se deduce de la proximidad en el tiempo entre las 'claras' declaraciones de Rajoy y la reciente cumbre del BCE en Barcelona, que fue precedida significativamente por la visita de herr Schaüble. En la comparecencia que éste hizo junto a un De Guindos con cara de circunstancias y forzada sonrisa ambos aseguraron que era posible conciliar el control del déficit y el crecimiento económico. Es obvio que, al menos en lo que respecta a España, ninguno de los dos lo creía viable.
Con tan inédita contundencia el presidente del Gobierno sólo intenta ocultar el hecho lamentable de que ni él ni su Gobierno rigen ya en absoluto la economía española, que está intervenida 'de facto', bajo los dictados del BCE, institución servil, a su vez, a los intereses del mercado. El patético Rajoy está finalmente en su salsa: obedeciendo y secundando con aparente energía y entusiasmo las decisiones ajenas, que es lo que ha demostrado saber hacer mejor hasta la fecha.
Colateralmente puede deducirse - ante la ausencia de toda alusión al crecimiento - que el BCE y el núcleo duro de la UE descartan que la elección de Hollande en Francia - que ya preveían - vaya a alterar esencialmente el estado de cosas actual. Así se deduce de la proximidad en el tiempo entre las 'claras' declaraciones de Rajoy y la reciente cumbre del BCE en Barcelona, que fue precedida significativamente por la visita de herr Schaüble. En la comparecencia que éste hizo junto a un De Guindos con cara de circunstancias y forzada sonrisa ambos aseguraron que era posible conciliar el control del déficit y el crecimiento económico. Es obvio que, al menos en lo que respecta a España, ninguno de los dos lo creía viable.
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