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23 mayo, 2012

Breve

Perder no basta.- El 'caso Bettencourt' se cierne sobre Sarkozy. Haber perdido las elecciones podría ser el menor de los males para Nicolas Sarkozy, según se deduce de una información de alcance de 'Le Monde'. La instrucción del 'caso Bettencourt' habría establecido - según el rotativo - que los propietarios de 'L'Oreal' financiaron ilegalmente la campaña electoral de la UMP (partido del ex presidente) en 2007. El administrador de la considerable fortuna de los Bettencourt habría entregado dinero al tesorero de la campaña, Eric Woerth y el propio ex presidente habría visitado en varias ocasiones el domicilio de la riquísima pareja durante su desarrollo. Los indicios y sospechas se van confirmando. Y aún queda por esclarecer si  el ex presidente ha recibido dinero del bizarro líder libio Gadafi.

18 abril, 2012

Breve

Francia gira a la izquierda.- Salvo sorpresas improbables, como en España lo fueron los resultados de las elecciones andaluzas, el socialista Hollande 'barrerá' a Sarkozy con un 29% contra 24% en las elecciones que se celebrarán el próximo domingo. Las proyecciones para la segunda vuelta profundizan la sima con un 58% frente al 42% que se atribuye al actual presidente. Estas elecciones no sólo tendrán obvias consecuencias en la política interior gala, sino también a nivel europeo, ya que presumiblemente la inflexibilidad recortadora de Merkel - cada vez más impopular en la UE - perderá el apoyo incondicional y casi servil de Francia. El final de ese eje será una buena noticia para la ciudadanía de la UE.

25 abril, 2008

El 'gendarme' se justifica... y no convence


AFP/OLIVIER LABAN-MATTEI

Nicolas Sarkozy apareció ayer en la televisión, en horario de máxima audiencia, entrevistado por cinco periodistas. Casi un año después de su ascensión al poder, el presidente de la República Francesa, sumergido en la impopularidad y en la desconfianza, se mostró tan 'casi seguro' de sí mismo como de costumbre pero aportó a su aparición un elemento sorpresa: ciertos rasgos de modestia de los que nadie le creía capaz.

Rigurosamente vestido de oscuro, Sarkozy admitió haber cometido varios errores, si bien redujo el ámbito de la mayor parte de ellos al terreno de la comunicación, materia en la que, paradójicamente, se le consideraba un maestro. Ese reconocimiento público estaba prácticamente inédito en la figura de un presidente de la república y buscaba, sin duda, un cierto retoque de su imagen arrogante y despectiva que le devolviese la simpatía de la mayoría de los franceses. Lamentablemente, sin embargo, lo que importa no es el reconocimiento de los errores sino la existencia de éstos.

Por lo demás, el rumbo es el correcto y se mantiene. Eso dijo. Quedan cuatro años en los que confía en hacer visibles sus reformas y sus positivas consecuencias. Son 55 las reformas, como subrayó, y cada una de ellas forma parte de un todo, de un edificio que precisa de cada una de esas 55 piezas, sin que deba darse prioridad a ninguna de ellas sobre las demás. No jerarquizar las reformas que integran la 'gran reforma' que pretende sería la razón de que, hasta ahora, los franceses no perciban "el cambio" prometido.

Inútil argumentación para afrontar la sospecha creciente de que del total de las reformas prometidas sólo serán efectivas las más impopulares, aquellas que benefician los intereses de la patronal, mientras las restantes serán abandonadas (como la relativa al contrato de trabajo único e indefinido) o retocadas hasta no ser lo que se anunció que serían.

La intervención televisiva, según las primeras reacciones, no ha convencido a nadie. Los sindicatos insisten en señalar que no ha aportado nada que pueda tranquilizar a los asalariados ni a los jóvenes. La extrema izquierda dice que "delira". La extrema derecha, que su retórica "no puede convencer a nadie". Los socialistas denuncian que sigue actuando como si fuera un "eterno candidato" en lugar del presidente. Mientras, en su partido, la UMP, sostienen que se avanza en la buena dirección, pero la evidencia de que el presidente carga las culpas sobre el Gobierno y las contradicciones entre sí que vienen mostrando los representantes de la formación ponen de manifiesto que nadie, ni el propio Sarkozy, tiene una idea aproximada de hacia dónde se está yendo.

El presidente tiene ahora, junto a la habitual demonización de las 35 horas semanales y sus costes, nuevos argumentos para explicar por qué Francia -pese a sus personales esfuerzos- permanece estancada: el aumento de la factura del petróleo y la revalorización del euro son imponderables muy útiles como coartada. Pero sucede que muchos han empezado a ver a Sarkozy como el problema principal, por plantear desafíos que no parece capaz de superar y hacerlo precisamente en el momento histórico más inadecuado.

Sería preciso rectificar el rumbo, aplazar algunas reformas y establecer un plan de choque a partir precisamente de un principio que ha rechazado expresamente en su aparición televisiva de ayer: jerarquizar las políticas, dar prioridad a lo más urgente, que es reactivar la economía sin lesionar gravemente el bienestar social. Sería necesario, además, ceder el protagonismo ejecutivo, que Sarkozy se empeña en acaparar, al Gobierno presidido por Fillon, cuya capacidad de gestión está siendo sistemáticamente obstaculizada.

Viendo las imágenes de ayer y evocando otras de Sarkozy (muy abundantes a estas alturas de su ejecutoria) pienso cada vez más en el gran Louis de Funes y sus cómicos y truculentos personajes. Como las encarnaciones cinematográficas del actor desaparecido, Sarkozy gesticula, manipula, ensaya alternativamente el encanto y la energía -incluso cierto desgarro chulesco en ocasiones- y permanece todo el tiempo en movimiento, viéndose obligado periódicamente a deshacer los entuertos creados por sus 'astutas' improvisaciones.

¿Tendrá un final feliz esta película? ¿Es el 'omnipresidente' Nicolas Sarkozy el gendarme que Francia necesita en estos procelosos tiempos o el hombre que hará exclamar a los franceses "¡esta casa es una ruina!" Si en Italia ha vuelto Berlusconi para 'salvarla', ¿qué impide que Sarkozy sea visto por los franceses como el mal menor aunque demuestre ser una plaga?

El problema es que la democracia está gravemente enferma, como lo está la propia Europa, y todos -los ciudadanos también y especialmente- somos culpables de que la vida política se haya convertido en 'la parada de los monstruos'.

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17 marzo, 2008

"Sólo" el 37% de los franceses castigó a Sarkozy

El prestigioso politólogo François Miquet-Marty, entrevistado en 'Le Monde', da una explicación del resultado de las elecciones locales celebradas ayer en Francia que tiene cierta gracia e invita a la ironía: "La parte del electorado que realmente ha querido castigar a Sarkozy sólo es el 37%".

¿Sólo el 37%? ¡Qué insignificancia!

Para Miquet-Marty hay un factor decisivo en el fiasco electoral de la derecha en estos comicios: el hecho de que los franceses -tan sabios a veces, tan torpes otras, al parecer- discriminan entre la política nacional y la local. Según él, las expectativas en el terreno nacional se centran especialmente en la economía y la seguridad, mientras en lo local priman cuestiones tales como el entorno o la vivienda y el llamado "fenómeno 'bobo'" (de 'bonhomme bourgeois') beneficia a la izquiera. ¿Qué es ese curioso fenómeno identificado en la sociología política gala? Sintéticamente: gente de derecha que vota a la izquierda según y cuándo.

Ocurre que la praxis muncipal de la izquierda francesa parece, en general, más satisfactoria que la de la derecha, hecho que no le pasa desapercibido al votante "bobo" (pronunciese bobó). Sucede que las corporaciones locales de la izquierda atienden más, al parecer, a lo que importa realmente al vecindario. Y eso pesa.

Pero por más que el castigo a Sarkozy se 'reduzca' al 37% a nadie se le oculta que su efecto en las elecciones ha sido devastador. El propio Miquet-Marty no se corta al diagnosticar la 'despresidencialización' de la figura del 'gran seductor', a quien hace apenas seis meses las masas 'adoraban'. "Sarkozy sufre -dice el politólogo- un grave déficit de credibilidad".

Lo contrario sería asombroso. Prometer y no dar tiene generalmente esa amarga consecuencia. Zascandilear de acá para allá sin aparente objeto no es propio de un presidente de la V República, Tener debilidad por la 'jet set' e imitar sus comportamientos arroja a cualquier político a la sima de la impopularidad. Encararse con los ciudadanos de a pie disconformes en plan barriobajero evidencia una falta de estilo que abochorna a propios y extraños.

Sarkozy es más conocido dentro y fuera de su país por sus devaneos mundanos y sus salidas de madre que por otra cosa. Eso a los franceses, inventores del chovinismo, no les gusta en absoluto.

El presidente de la república francesa está 'despresidencializado' por sus propias faltas y sufre un 'grave déficit de credibilidad' por su exclusiva culpa. Sin embargo "sólo" ha recibido un voto de castigo del 37% de los votantes. Qué raro, ¿no?

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25 febrero, 2008

Sarkozy, en picado


Un reciente sondeo, publicado ayer por el semanario galo 'Journal du Dimanche' , no deja lugar a dudas acerca de una realidad que, aunque intuida, no era conocida en sus proporciones reales: la popularidad de Nicolas Sarkozy está cayendo en picado nueve meses después de su clamorosa elección. Ahora está fijada en el 38%, tras una bajada vertiginosa de nueve puntos.

Mientras tanto, la popularidad del primer ministro, Fillon, sin duda beneficiado por el eclipse que sobre su figura proyecta el omnipresente 'rey sol' de la república (humorísticamente calificado como 'omnipresidente'), crece siete puntos, hasta situarse veinte por encima de su 'patrón'. ¿Se imaginan a dónde podría conducir esa situación en un caso -no infrecuente en Francia- de cohabitación política?

El supuesto carisma de Sarkozy se ha hecho añicos, pero nadie podrá atribuir tal hecho a los hados adversos y tampoco -contra lo que su partido, la UMP, aduce- a una conspiración de sus rivales políticos. El presidente galo no tiene peor enemigo que él mismo. Y todo indica que no le habita el más mínimo propósito de enmendarse.

So pretexto de romper el 'magnífico aislamiento' que -se supone- caracteriza a los presidentes de la V República, 'Sarkoyes' va de acá para allá provocando incendios y desatando cóleras en su declarado y fallido propósito de lograr lo contrario.

Cuanto más se acerca a los ciudadanos con el propósito de seducirlos más probabilidades hay de que estalle contra ellos su cólera aristocrática. Sucedió en su día con los pescadores bretones, con los que intercambió insultos, y ha vuelto a suceder cuando, ante el rechazo de una persona a estrechar su mano "porque le manchaba", le espetó "pues vete a la mierda, pobre mamón".

No es ese el talante que cabe esperar de la más alta institución de la república francesa, pero tampoco cuadran con la imagen que el presidente debería proyectar sus veleidades de supermillonario asociado a la jet set, en la que se integran sus principales amigos. Menos de recibo son todavía sus devaneos amorosos, que le han convertido en carne habitual del papel couché cotilleril, por mucho que eso le indigne. Si no te respetas no te respetan. Esa es la cuestión. Si actúas como un playboy cincuentón y exhibicionista, no esperes que te tomen en serio quienes piensas que deberían hacerlo.

Sólo lo enumerado sería bastante para explicar un descenso importante en la popularidad del presidente galo, pero hay más. Y más importante. Francia va mal. Su economía está estancada y los precios están subiendo como la espuma sin que los salarios puedan darles caza. En ese contexto, la propuesta electoral de Sarkozy de "trabajar más para ganar más" se convierte en una cruel ironía. Las huelgas se extienden en el sector público y privado y eso no es precisamente bueno para la economía.

La campaña electoral del actual presidente de la república estuvo cuajada de anuncios de reformas que a muchos les parecieron interesantes. Buena parte de esas reformas suponían alguna renuncia social -que alcanzaba incluso a libertades y derechos consolidados- a cambio de un hipotético progreso. Hoy es el tuétano mismo de esa filosofía reformista lo que ha empezado a oler a podrido, ante los signos de que sólo lleva camino de ejecutarse la parte correspondiente a las renuncias.

Sarkozy empieza a tomar el perfil de Berlusconi, un 'chevalier' nada caballeroso que odia todo aquello que obstaculiza sus propósitos y busca los caminos menos frecuentados o nunca hollados de la política democrática para llegar a su objetivo. Su presión al presidente del Tribunal Supremo para que actúe frente a las correcciones que el Constitucional cree necesario hacer a la ley por la que su Gobierno pretende encerrar de por vida a quienes sean declarados socialmente peligrosos es elocuente acerca de su desprecio a las instituciones y por ende a la Constitución. Lo que propone, simplemente, no es legal.

Es de temer que nos queda mucho por ver a lo largo de los cinco años en que Sarkozy ocupará el Eliseo. Mucho que, probablemente, nos llevará a no envidiar en absoluto la suerte de los franceses.

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10 diciembre, 2007

Otra falsa rectificación de Zapatero

El Partido Popular sigue empeñado en interpretar y pintar la realidad a mayor beneficio de sus intereses electorales con desprecio manifiesto de la verdad. Su objetivo único desde el principio de la legislatura es deteriorar la imagen de José Luis Rodríguez Zapatero. Y ahí siguen, inasequibles al desaliento, dibujando un panorama -que sólo ellos y sus leales ven-, en el que el presidente del Gobierno es un bobo solemne, un ingenuo incurable, un alegre improvisador o, lo que es peor, un maquiavélico personaje secretamente comprometido en la destrucción de España.

Todo les sirve. Lo mismo les da un cuento de risa que uno de intriga o miedo. La última fabulación es obra de Jorge Moragas, secretario de Relaciones Internacionales del PP y 'campeón de las libertades', especialmente en lo que respecta a Cuba, que parece ser su obsesión, tal vez porque es la obsesión de Estados Unidos y el Partido Popular está, como se ha puesto de manifiesto en muchas ocasiones, incondicionalmente al servicio de la política de ese país. El 16 de Octubre de 2004 Moragas tuvo el 'honor' de ser expulsado desde el aeropuerto de La Habana, donde apareció con una inocua visa de turista y la secreta pretensión de entrevistarse con la oposición anticastrista. ¿Ingenuo o provocador? ¿Bobo o maquiavélico?

El caso es que, tras el acuerdo de reforzar aún más la cooperación contra ETA alcanzado ayer por Zapatero y Sarkozy, Moragas y su partido han decidido 'celebrar' que el presidente del Gobierno "rectifique una vez más" su política "errática" en la lucha contra ETA, apostando por la colaboración con Francia para derrotar a los terroristas y acercándose así, una vez más, a las lúcidas tesis de su partido. La frase textual de Moragas no tiene desperdicio como mentira impenitente: "Después de tres años de confundir a la opinión pública y a las propias fuerzas de seguridad del Estado, Zapatero se suma ahora a las posiciones del Partido Popular y habla de la derrota de ETA mientras exalta la figura de Sarkozy".

Pero aún hay más. La rectificación más flagrante del 'errático' Zapatero sería -según Moragas- que éste hizo campaña a favor de Ségoléne Royal en las elecciones presidenciales francesas, lo que -se supone- le identificaría como enemigo irrconciliable del presidente galo. Lo cierto, sin embargo, es que la 'campaña' de Zapatero se limitó a un mitin celebrado en Toulouse junto a la candidata del PSF en vísperas de la primera vuelta. Es falso de toda falsedad -contra lo que Moragas afirma- que el presidente del Gobierno español cuestionase en aquella ocasión el papel de Sarkozy, como ministro del Interior, en los disturbios de los grandes suburbios franceses.

Moragas es fiel, al igual que todo su partido, a la divisa "miente, que algo queda". La desmemoria popular ayuda a que algunas de esas mentiras lleguen a consolidarse, sobre todo en el ánimo de sus partidarios, como verdades incontestables. De cara al resto de la población, sin embargo, les ponen en evidencia como una opción absolutamente indeseable. El hecho de que un partido que perdió las elecciones en 2004 por mentir se haya empecinado en esa práctica indecente durante toda una legislatura es, para el conjunto de los ciudadanos, cualquier cosa menos una garantía de respeto a la democracia y a los demócratas.

Por supuesto, huelga decir que el PP nunca admitirá que Zapatero tuvo y tiene un considerable peso político en la política europea y más específicamente en la francesa; que Ségoléne fue apodada 'la Zapatera' (así, en español, claro), en la medida en que promovía un cambio de estilo y de política en su anquilosado partido; que Sarkozy llegó a reconocerle como "una de mis referencias"; que, dentro de la confrontación electoral, éste espetó a Royal que el presidente español estaba más de acuerdo con su política económica que con la suya... Y que mientras el ahora presidente galo fue ministro del Interior la cooperación antiterrorista y la cordialidad por ambas partes fue irreprochable.

Por cierto, ¿se imaginan a Sarkozy invitando a un mitin de campaña a Rajoy o a su predecesor?. No, ¿verdad? Con eso está todo dicho.
Foto de Jorge Moragas. EFE

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14 julio, 2007

Armas que vuelven del frío




Hoy, mientras Sarkozy orquestaba en los Campos Eliseos la ‘emocionante’ escenografía de un desfile militar en el que han participado efectivos de los 27 estados de la Unión Europea (40 legionarios españoles entre ellos), con motivo de la fiesta nacional gala, Rusia anunciaba la suspensión del Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) en respuesta al empecinamiento de Estados Unidos por instalar un escudo antimisiles en Polonia y la República Checa.

“Es un símbolo, pero más que un símbolo”, decía respecto a la parada parisina el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, muñidor de la reunión de las Azores, en la que se decidió la guerra de Irak. “Hay un sentido político muy fuerte: La Europa unida, la Europa de la Defensa, la Europa política. Solamente juntos se puede hacer frente a los grandes desafíos de la era de la mundialización”, concluyó.

- ¿Forma parte Rusia de los desafíos o amenazas que enfrenta la polimórfica y dividida Europa de los 27?

- ¿Cuenta el escudo antimisiles, teórica respuesta al peligro que pueden suponer Irán o Corea del Norte, con la aprobación de todos los estados europeos?

- ¿No debería ser sometida a referéndum tan grave medida, al menos en los países en los que se instalará el escudo?

- ¿Es el tratado de la OTAN, concebido como instrumento de defensa común frente a la pretérita amenaza soviética, algo cuya vigencia pueda ser defendida hoy en día sin revisión alguna?

- Yendo más lejos aún en las preguntas: ¿Tiene y/o puede tener la Unión Europea una política de defensa propia e independiente de la de Estados Unidos, condicionada siempre a sus propios y exclusivos intereses estratégicos?

Buena parte del drama de la Unión Europea tiene que ver con la falta de respuesta a las preguntas planteadas. Cuando recientemente George W. Bush realizó una gira por diversos países europeos, uno de sus caballos de batalla principales fue la independencia de Kosovo. Más allá de preguntarnos qué interés -nada filantrópico, por supuesto- tiene Washington en esa pequeña provincia ligada históricamente a Serbia, merece la pena considerar el alcance de la oferta que Bush hizo a cambio al país balcánico: la entrada en la UE.

No he leído un solo comentario en la prensa nacional o internacional que glose tan singular ofrecimiento. Y la razón de tal silencio es que se da por sentado que el presidente de Estados Unidos (sea quien fuere) tiene el poder suficiente sobre la UE como para realizar tal promesa. Lo mismo que tiene el poder de definir las fronteras de la Europa comunitaria, coincidentes exactamente con los límites occidentales de Rusia. Estados Unidos decide que Rusia no es Europa y nadie en la Europa de la Unión tiene nada que comentar. Eso no es un drama, sino una tragedia.

El escudo antimisiles es un gesto claramente inamistoso hacia Rusia y así lo viene subrayando Putin desde que tuvo conocimiento de los planes estadounidenses. Ante las evidencias de que Bush no se plantea reconsiderar sus planes a Rusia no le quedaba otro camino que el que ha tomado: suspender (que no romper) el tratado FACE, cuya entrada en vigor el 9 de Noviembre de 1992 produjo un suspiro de alivio en todo Occidente, en la medida en que ponía fin a “una confrontación militar que ha afligido a Europa durante décadas”, en palabras de Bush padre.

Rusia (entonces todavía la URSS, por poco tiempo) hubo de retirar más allá de los Urales un total de 40.000 tanques, 51.000 piezas de artillería pesada y 40.000 vehículos militares acorazados, entre otras cosas. Siete años más tarde, tras la disolución de la URSS, el FACE fue revisado para establecer las limitaciones por países, en lugar de por bloques.

A nadie se le oculta la gravedad de la decisión adoptada por Rusia, la grave posibilidad de que concluya el clima de distensión que tan benéficos efectos ha tenido. Nadie en Europa quiere un rearme ni mayor presencia militar de Estados Unidos en el continente. ¿No es hora, por tarde que sea, de decirle a Bush que renuncie a su gratuito y provocador escudo antimisiles?

Ciertamente lo es. Es hora y debería serlo en lo sucesivo de que la Unión Europea afirme su decidida voluntad de ser algo más que un apéndice de la política de Washington, sometida a perpetuo chantaje y a sistemáticas intrigas divisoras. Eso es lo que necesitamos en lugar de desfiles de opereta y declaraciones autocomplacientes como las del inquietante Durao Barroso.

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18 junio, 2007

La amarga victoria de Sarkozy

Los politólogos y analistas acostumbran a tentarse prudentemente la ropa cuando se trata de abordar las perspectivas políticas francesas. Una larga tradición de sorpresas avala el acierto de tal actitud. El electorado francés parece gozar de ciertas dosis de sabiduría que le llevan a establecer contrapesos y generar reequilibrios en los momentos más inesperados. Y ahora estamos ante una de esas sorpresas, con la diferencia de que la mayor parte de los analistas -en Francia y fuera de ella- habían abandonado en esta ocasión toda prudencia para avanzar una victoria arrolladora de la UMP de Sarkozy.

Ciertamente, la UMP ha logrado la mayoría absoluta, pero ha obtenido menos diputados que en 2002, mientras el PSF, cuya debacle todos anticipaban, amplía su presencia en la Cámara. Sarkozy ha triunfado, pero es el suyo un éxito con sabor amargo. Su ‘ola azul’, que tantos pintaban como un maremoto, ha sido neutralizada por el rompeolas de la izquierda, inesperadamente fortalecido.

Estamos, pues, como al principio, como antes de la elección clamorosa de Sarkozy para la presidencia, con la diferencia de que la izquierda ha ganado posiciones y la UMP ha de afrontar, además, el trauma suplementario que supone la derrota de uno de sus hombres clave, Alain Juppé, en su feudo de Gironde y su ineludible renuncia a formar parte del Gobierno. La victoria es, en cierto modo, una derrota relativa que ha de forzar a Sarkozy a replantearse la verosimilitud del consenso que, teóricamente, había generado en torno a su persona y su vago y ambiguo programa.

Los anuncios de que se aumentará el IVA y de que no se revisará el salario mínimo son noticias que los franceses no han recibido precisamente con entusiasmo. Hollande, secretario general del PSF, ha parafraseado el eslogan de Sarkozy, ‘trabajar más para vivir mejor’ con un demoledor ‘trabajar más para pagar más’ que en gran medida expresa la opinión de millones de franceses.

Si tales anuncios eran un globo sonda exploratorio por parte de Sarkozy para evaluar la acogida que pueden tener otras medidas que forman parte de su ‘revolución conservadora’ ya tiene elementos de juicio indicativos de que su ‘cambio tranquilo’ puede no serlo en absoluto. Los ciudadanos galos han demostrado en el pasado que no están dispuestos a renunciar a ninguno de los avances socioeconómicos alcanzados a lo largo del tiempo.

Para ello ni siquiera han precisado del apoyo de la izquierda o los sindicatos. En Francia, a diferencia de otras democracias, existe una sociedad civil madura y luchadora que, llegado el momento, sale a las calles a protestar por encima y más allá de planteamientos ideológicos o fidelidades partidistas, con o sin apoyo sindical o mediático'. Sarkozy tiene crédito, como se vio en las lecciones presidenciales, pero éste es limitado. Las urnas no engañan.

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13 junio, 2007

Gracias, Sarkozy

Ver para creer. La Espiral le debe al presidente de la república francesa su récord absoluto de visitas, que se produjo ayer, con un total de 599 entradas y 711 páginas vistas. Ya el domingo, fecha de la publicación, las entradas se elevaron a 298 (340 páginas vistas) y ello pese a ser día festivo y a que la edición se produjo a las cuatro de la tarde. En total, hasta hoy a mediodía, La Espiral ha superado las 1.300 entradas y las páginas vistas se acercan a las 1.600. Y todo gracias a Sarkó.

El vídeo de Sarkozy, púdicamente ocultado a la audiencia francesa por los canales de televisión galos, forma parte en estos momentos de los ‘Grandes Éxitos’ de Youtube. Si se hace una búsqueda en su web añadiendo ‘saoul’ al nombre del presidente se puede constatar que más de dos millones y medio de franceses, francófonos o francoparlantes lo han visto. No me he planteado hacer la búsqueda poniendo ‘drunken’, ‘borracho’, ‘betrunken’ o ‘ubriaco’, pero no me sorprendería que los resultados fueran también abrumadores.

La magnitud de la difusión alcanzada por el vídeo copiado del canal francófono de televisión belga ha causado problemas al presentador que irónicamente señalaba que el presidente galo “aparentemente no había bebido más que agua”. Se ha visto forzado a presentar sus excusas. Qué cosas.

En fin. Gracias a cuantos se están acercando por aquí y una recomendación: bajad un lector de ‘feeds’ y añadid en él la suscripción a La Espiral. Ambas cosas, el lector y la suscripción, son gratis. Lo subrayo porque aunque las visitas vienen aumentado las suscripciones no lo hacen.

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10 junio, 2007

Sarkozy, borracho, ¿pero era el único?

Hasta hace apenas unas horas los ciudadanos franceses ignoraban las ‘peculiares circunstancias’ en que Nicolas Sarkozy afrontó su última rueda de prensa en la cumbre del G8. Y si lo sabe ahora no es gracias a los media franceses, que lo han ocultado púdicamente, sino a la televisión belga y al rápido efecto viral desencadenado por la blogosfera francófona.

Con maliciosa ironía, el presentador belga señala que “aparentemente” no había bebido más que agua, pero el contenido del video no deja lugar a dudas acerca del propósito de afirmar, con la incuestionable elocuencia de las imágenes, que el jefe de Estado de Francia estaba borracho.

Buena parte de los blogueros franceses, para compensar, han añadido otro vídeo del canal France3 en el que el presidente da cuenta del temario abordado en su encuentro con Putin supuestamente de un modo coherente y que desmentiría su embriaguez, pero es un intento inútil. Sarkozy vacila, se apoya en el atril con los brazos demasiado extendidos, gesticula de modo extraño, tiene la mirada vagabunda y por momentos parece estar reprimiendo algún eructo.



Oficialmente Sarkozy no bebe alcohol, ni siquiera vino, para disgusto de los vinateros galos. Así pues, los blogueros franceses especulan humorísticamente con la posibilidad de que el séquito de Putin haya mezclado vodka con el zumo de naranja del presidente francés para alegrar la entrevista. En ese caso, algo lograron. Sarkozy ha llegado a la conclusión de que Putin “es muy inteligente”.

En cualquier caso, Sarkozy no ha sido la única ‘víctima’ de la cumbre del G8 en Alemania. Bush quedó en vía muerta varias horas por una ‘afección estomacal’. Poco antes se le vio tomando alegremente cerveza (y derramando montones de espuma) ante la inquieta mirada de Angela Merkel. Cabe suponer que el rubio líquido era una '0 grados', dado que Bush es alcohólico, pero también podría ocurrir que, como tantos enfermos, se considere periódicamente curado.


En fin, que los ‘grandes’ del mundo son humanos, tal vez demasiado humanos, o, lo que es lo mismo, débiles, frágiles, patéticos a veces. Toquemos madera.


06 mayo, 2007

Nuestra Francia



Jean Ferrat (27-12-1930), cuyo nombre real es Jean Tenenbaum, tuvo una infancia amarga. Su padre, judío, fue deportado por los alemanes y murió en Auschwitz. El trabajo fue para él una precoz experiencia y los partisanos comunistas, la única referencia coherente de rechazo al invasor nazi en la Francia claudicante e indigna de Vichy.

Próximamente entraremos más a fondo en su biografía, pues es mi propósito comentar su emblemática canción “Nuit et brouillard”. Hoy he querido evocar su visión nada complaciente de Francia, a cuya burguesía apostrofa sin piedad. Ferrat es el último vestigio de una generación de grandes cantantes-compositores galos cuyas luminarias mayores (Brel, Brassens, Ferré) han desaparecido. Ellos asociaron poesía, música e ideología de un modo inédito y tal vez, desgraciadamente, irrepetible.

Por supuesto: la elección de este tema, Ma France, no es casual. Francia decide hoy su futuro en las urnas. El dato de participación a las cinco de la tarde (75,11%) no deja lugar a dudas acerca de la consciencia que los franceses tienen de lo crucial de este relevo que decide entre lo-mismo-o-peor que antes y la esperanza de un cambio en fondo y forma de una república obsoleta.

Francia necesita un cambio y Europa necesita que Francia cambie.

De plaines en forêts de vallons en collines
Du printemps qui va naître à tes mortes-saisons
De ce que j'ai vécu à ce que j'imagine
Je n'en finirai pas d'écrire ta chanson
Ma France.

Au grand soleil d'été qui courbe la Provence
Des
genêts de Bretagne aux bruyères d'Ardèche
Quelque chose dans l'air a cette transparence
Et ce goût du bonheur qui rend ma lèvre sèche
Ma France.

Cet air de liberté au-delà des frontières
Aux peuples étrangers qui donnaient le vertige
Et dont vous usurpez aujourd'hui le prestige
Elle répond toujours du nom de Robespierre
Ma France

Celle du vieil Hugo tonnant de son exil
Des enfants de cinq ans travaillant dans les mines
Celle qui construisit de ses mains vos usines
Celle dont monsieur Thiers a dit qu'on la fusille
Ma
France

Picasso tient le monde au bout de sa palette
Des lèvres d'Éluard s'envolent des colombes
Ils n'en finissent pas tes artistes prophètes
De dire qu'il est temps que le malheur succombe
Ma France

Leurs voix se multiplient à n'en plus faire qu'une
Celle qui paie toujours vos crimes vos erreurs
En remplissant l'histoire et ses fosses communes
Que je chante à jamais celle des travailleurs
Ma France.

Celle qui ne possède en or que ses nuits blanches
Pour la lutte obstinée de ce temps quotidien
Du journal que l'on vend le matin d'un dimanche
A l'affiche qu'on colle au mur du lendemain
Ma France.

Qu'elle monte des mines descende des collines
Celle qui chante en moi la belle la rebelle
Elle tient l'avenir, serré dans ses mains fines
Celle de trente-six à soixante-huit chandelles
Ma France

De llanuras a bosques, de valles a colinas/ De la primavera que va a nacer a tus estaciones muertas/ De lo que yo he vivido a lo que imagino/ Yo no acabaría de escribir tu canción/ Mi Francia.
Bajo el gran sol del verano que curva la Provenza/ De las retamas de Bretaña a los brezos de Ardèche/ Algo en el aire tiene esa transparencia/ Y Ese gusto de felicidad que me seca el labio/ Mi Francia.
Este aire de libertad más allá de las fronteras/ En los pueblos extranjeros que daban vértigo/ Y de los que hoy usurpáis el prestigio/ Ella responde siempre con el nombre de Robespierre/ Mi Francia.
La del Viejo Hugo (1) tonante de su exilio/ De los niños de cinco años trabajando en las minas/ La que construyó con sus manos vuestra fábricas/ Aquella de la que el señor Thiers (2) dijo “que la fusilen”/ Mi Francia.
Picasso sostiene el mundo con la punta de su paleta/ De los labios de Éluard (3) alzan el vuelo palomas/ No cesan de decir tus artistas profetas/ Que ya es hora de que la desgracia sucumba/ Mi Francia.
Sus voces se multiplican hasta formar sólo una/ La que paga siempre vuestros crímenes, vuestros errores/ Abarrotando la historia y sus fosas comunes/ Que yo canto por siempre, la de los trabajadores/ Mi Francia.
La que no posee en oro más que sus noches en blanco/ Para la lucha obstinada de este tiempo cotidiano/ Del periódico que se vende la mañana de un domingo/ Al cartel que se pega en el muro del mañana/ Mi Francia.

Que ascienda de las minas, descienda de las colinas/ La que canta en mi, la bella, la rebelde/ Sostiene el porvenir apretado en sus manos finas/ La de treinta y seis a sesenta y ocho candelas/ Mi Francia.

(1) Se refiere al escritor Victor Hugo.

(2) Paul Eluard, poeta.

(3) Adolphe Thiers, responsable de la brutal represión de La Comuna de París.

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03 mayo, 2007

¿Es Francia conservadora?

Tras el debate televisivo de anoche entre los candidatos a la presidencia de la República Francesa, Ségolène Royal y Nicolas Sarkozy, nadie parece tener claro quién ha salido vencedor. Aún no hay resultados de ningún sondeo fiable y los analistas coinciden en que la confrontación pública, que algunos juzgaban decisiva, podría no haber cambiado nada.

Pero algo sí ha cambiado en realidad. De hecho, las versiones digitales de los principales diarios galos no se abren hoy con Royal y/o Sarkozy, sino con Bayrou. “Yo no votaré a Sarkozy”, ha dicho el líder centrista, lo que, puesto en positivo, significa “votaré a Royal”. El líder político ‘numero 3’ de Francia, que ha renunciado expresamente a recomendar a sus electores el voto a uno u otro de los contendientes en la segunda vuelta, había rechazado pronunciarse hasta después del debate. Al hacerlo ahora no cabe dudar que su opinión pesará.

La UDF, que Bayrou preside, afronta una situación peculiar en esta segunda vuelta de forzoso voto útil: mientras el jefe de filas rechaza a Sarkozy, éste es el preferido de la mayoría de sus diputados, pero la situación se invierte entre sus votantes, que mayoritariamente optarán por Royal.

A tres días de la votación y con un 20% de indecisos (antes del debate) sería gratuito arriesgar un pronóstico. Lo evidente, en cualquier caso, es que los franceses no ignoran que afrontan un momento histórico crucial. La alta participación en la primera vuelta no deja dudas al respecto. La próxima presidencia no podrá eludir la necesidad de un cambio y el sentido que éste haya de tener diferirá mucho en función de que sea elegido uno u otro de los candidatos.

A nadie se le oculta que una reforma en profundidad es más verosímil si la patronea Royal con el apoyo de Bayrou que si es Sarkozy el protagonista. La república languidece, la democracia pierde verosimilitud, los desafíos se han pospuesto sistemáticamente, el modelo está agotado... El electorado se debate entre dos miedos típicos: el de que todo siga igual y el de que todo cambie.

¿Es conservadora la Francia del siglo XXI o todavía es capaz de afrontar el ‘riesgo’ de las innovaciones? La solución, el domingo. Las urnas revelarán el futuro.

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25 abril, 2007

Bayrou elude el anzuelo


François Bayrou ha rehusado el sugestivo cebo que le tendía Ségoléne Royal, optando por lo más conveniente e inteligente para su partido y él mismo: no hacer a sus electores ninguna recomendación de voto para la segunda vuelta. No aceptará -ha dicho- “ninguna sumisión o asociación a uno de los dos campos”. Tal decisión, según los analistas, favorece, en principio, los intereses de Sarkozy.

Según el sondeo de TNS-Sofres, el 46% de los votantes de Bayrou están dispuestos a votar a Royal en la segunda vuelta, mientras que sólo el el 25% optaría por Sarkozy. Eso elevaría el porcentaje de la candidata del PSF hasta el 34,11% y el de Sarkozy a 35,61. Apenas un punto de diferencia.

El mismo sondeo prevé, ahora, la victoria de Sarkozy por 51-49, lo cual dista del 53-47 que ‘detectaba’ hace una semana. Royal ha reducido en el 4% la distancia. Persiste, en definitiva, el principio de incertidumbre que ha regido estas elecciones hasta la fecha. Ese dos por ciento de votos que separa a los candidatos puede invertirse en cualquier momento.

Mientras tanto, y aunque Bayrou se abstenga de indicar sus preferencias, éstas son más que evidentes. Y por si hiciera falta alguna confirmación, el diario Sud-Ouest la aporta al revelar el contenido del encuentro “off the record” que el centrista mantuvo con redactores y lectores del periódico. En el curso del mismo Bayrou aludió a la “sima” que le separa del líder de la UMP y, en lo personal, subrayó que “no hay dos personas más diferentes que Nicolás Sarkozy y yo”.

En un retrato elocuente de la clase de intrigante que es el hipotético próximo presidente de la república, Bayrou reveló que, en su momento, Sarkozy le propuso formar una alianza de ‘jóvenes’ contra al ‘viejo’ Chirac. Él la rechazó y desde entonces –dijo- hay “frío” entre los dos.

Bayrou anunció ayer el rebautizo de la UDF (Unión por la Democracia Francesa) como Partido Demócrata, de cara a las próximas elecciones legislativas. Son éstas las que le preocupan ahora. Y si revalida en ellas sus resultados en las presidenciales su Partido Demócrata está destinado a ser el árbitro de la Cámara, una situación nada cómoda para Sarkozy y que Royal, que ya ha ofrecido a Bayrou participación en un hipotético Gobierno, llevaría sin problemas.

A los franceses les toca decidir considerando también este aspecto nada baladí.

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23 abril, 2007

Todos hablan de Bayrou

Las sorpresas de la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas no conciernen a la identidad de los candidatos -cantados- que participarán en la segunda ronda. Invariablemente, todas las encuestas han situado en cabeza a Sarkozy y Royal. Sorprendente, en primer lugar, ha sido la alta participación, cercana al 85%, inédita en la V República y reveladora de la pasión con la que los franceses viven estos momentos históricos, que intuyen de cambio.

La victoria de Sarkozy, con algo más del 5% más de votos que Royal, no le garantiza nada. El resultado de la segunda vuelta ya no dependerá tanto de los votos propios como de los ajenos y el líder de la centrista UDF, François Bayrou, se ha convertido en la llave que abre las puertas del Eliseo. Todos hablan ahora, sobre todo, de Bayrou

Esa ha sido otra de las sorpresas de estas elecciones. Las encuestas previas se han mostrado bastante erráticas respecto al destino de Bayrou, llegando a igualarle con Ségolène Royal en algunos momentos para bajarle, en la fase final de la campaña hasta la altura de Le Pen, que protagoniza la tercera y última sorpresa con su descenso, el cual no cabe explicar de otro modo que como consecuencia del ‘robo’ de votos por parte de un Sarkozy que no ha tenido escrúpulos en adoptar algunos de los tópicos gratos al ultraderechista y a su clientela.

Ya antes de que se iniciase la campaña electoral de modo oficial, Bayrou propuso un acuerdo a Royal, que ésta rechazó. A favor del mismo, sin embargo, estaba el ex primer ministro socialista Michel Rocard. Ahora el PSF está pendiente de las palabras y los gestos de Bayrou, que tiene dos opciones: recomendar el voto a una opción concreta o dejar en plena libertad a quienes le han votado a él para apoyar a otro candidato o abstenerse.

Para que no haya error sobre las expectativas reales de Royal, ayer mismo ésta propuso a Bayrou un "diálogo abierto y público" sobre los "valores" para buscar "convergencias". El centrista no puede eludir una respuesta, aunque la apuesta es arriesgada, tanto si accede como si no. El cortejado líder de la UDF se ha situado ya en la perspectiva de las elecciones legislativas y ha de esforzarse no sólo en no deteriorar su capital político actual, sino en confirmarlo y ampliarlo.

No hay afinidad ninguna entre la UDF y la UMP de Sarkozy. El partido centrista creado por Giscard D’Estaing, ha hecho una laboriosa y exitosa travesía del desierto desde ‘la muerte del padre’ y durante ella Bayrou ha realizado una redefinición total del vago centrismo derechista que les vinculó al RPR post-gaullista hasta hacerles casi desaparecer.

Bayrou rompió las amarras con la derecha y también con la dependencia de la línea democristiana. La consecuencia más visible fue su salida del Partido Popular Europeo y la fundación del Partido Demócrata Europeo, junto al italiano Francesco Rutelli y con Romano Prodi como presidente de honor.

La crítica que Bayrou hace en su obra “Au nom du tiers état” (En nombre del tercer estado) (*) de la degeneración de la V República es demoledora. El cuadro desolador que presenta muestra a un poder político esclerótico en estrecha complicidad con los poderes financiero y mediático en el propósito común de manipular a los ciudadanos y desentenderse de sus intereses una vez celebradas las elecciones. Bayrou, en definitiva, no es un conservador y su visión de los problemas reales de Francia y de su democracia no está muy alejada de la de Royal.

Ayer, cinco institutos de opinión franceses se apresuraron a dar por hecha la victoria de Sarkozy en la segunda vuelta. Yo, personalmente, no lo veo tan claro. Como en la primera vuelta, la incertidumbre sigue presidiendo el panorama. El triunfante candidato de la UMP cuenta con la incondicionalidad de muchos, pero también con el rechazo radical de casi todos los restantes. La palabra ‘sarkofobia’ es un neologismo de moda en Francia.

Si para muchos Sarkozy significa seguridad, para otros implica riesgos indeseables, entre ellos el de que gobierne a beneficio de los ricos que forman parte de su entorno habitual o que redefina la política internacional con un alineamiento incondicional con Estados Unidos. Ambas y otras muchas posibilidades más inquietan a los franceses ante un personaje extremadamente ambicioso y sinuoso, que contradice sus palabras con sus hechos e incluso con otras palabras, según las 'exigencias' de la situación.

(*) Se denominaba 'tercer estado' durante el antiguo régimen (monárquico) al tercio de la Cámara integrado por ciudadanos comunes. Los otros dos estados representaban al clero y a la nobleza.

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10 abril, 2007

Principio de incertidumbre (Francia en jirones VI)


El principio de incertidumbre rige casi siempre en circunstancias preelectorales, pero no es corriente que se ponga tan en evidencia como ahora mismo en Francia, con la campaña electoral oficialmente abierta. Dieciocho millones de hipotéticos votantes, casi la mitad del censo, no tienen (o dicen no tener) decidida aún su preferencia entre los doce candidatos que participan en la primera vuelta de la carrera por la presidencia de la república.

Tanta indecisión relativiza considerablemente la fiabilidad de los sondeos que diversos institutos de opinión ofrecen con una periodicidad que oscila entre tres días y una semana. El espectrograma resultante de esa auscultación permanente coincide esencialmente en el orden de preferencias (Sarkozy, Royal, Bayrou y Le Pen, por este orden), pero difieren en ocasiones de modo dramático y sorprendente en la distancia porcentual que separa a los dos primeros, desde dos puntos porcentuales hasta ocho, según quien sea el autor del sondeo.

Mientras los candidatos se esfuerzan en aparecer como imprescindibles e intentan desprestigiar a sus rivales, la clave la tienen 18 millones de personas que, al borde de las urnas, no saben (o no quieren confesar) quién es su candidato. En consecuencia, pese a la creencia generalizada de que Sarkozy y Royal competirán en la segunda vuelta, por el imperio del principio de incertidumbre no cabe descartar las sorpresas.

Las anteriores presidenciales causaron una conmoción considerable al enfrentar en la segunda vuelta a Chirac y Le Pen. Nunca la extrema derecha había alcanzado un éxito tan inquietante. El líder de FN ya ha anunciado su convicción de que repetirá su suerte en esta ocasión. Para ello ataca a Sarkozy al subrayar su origen húngaro, apelando a las pulsiones xenófobas de los franceses.

El aludido tampoco se queda a la zaga a la hora de tomar prestadas algunas convicciones más bien nazis como su afirmación de que la pedofilia, la delincuencia o la tendencia al suicidio tienen un origen genético. Y mientras tanto Ségolène sospecha que ambos individuos han tramado un pacto para sacarla del camino.

Pasen y vean. El circo de la democracia ha abierto sus puertas y todo es posible: que el prodigioso equilibrista magiar caiga a la pista; que la hija de un autoritario y desaprensivo militar gobierne Francia con ternura y firmeza maternal; que el gorila comedor de inmigrantes rompa la jaula y habite el Eliseo…

El gráfico muestra los resultados de la última encuesta, publicada ayer. Picar sobre ella para ampliar.

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16 diciembre, 2006

Amistades peligrosas (Francia en jirones III)




Para que ame a mi tierra que me den el exilio.

Johnny Hallyday en “L’Envie”,
canción de Jean-Jacques Goldman

Johnny Hallyday (Jean-Philippe Smet para el registro civil), cantante incomprensiblemente idolatrado en Francia por multitudes de toda edad, anunció el pasado jueves la decisión de establecer su residencia en Gstaad (Suiza) para eludir la presión del fisco francés. Ya había amenazado no hace mucho con volver a sus orígenes (Bélgica), pero no parece que la política fiscal de Bruselas pueda competir con la suiza.

Hoy, dos días después del anuncio, Le Monde 'manda' en su portada con el siguiente titular: “El caso Hallyday reabre el debate sobre el gravamen del patrimonio”. Luego, al leer la información, uno descubre que de lo que menos se ocupa es del debate fiscal en cuestión. El asunto es estrictamente político y toca muy directamente a uno de los candidatos a la presidencia de la república teóricamente más prometedores: Nicolas Sarkozy.

Dentro del etiquetaje político que se realiza en Francia -siempre que es posible- de todos los que están relacionados con las artes, las letras y los medios, Hallyday está conceptuado inequívocamente como de derecha. El apoyo que dio en su día a Chirac y el que prestó más recientemente a Sarkozy así lo avalan. Y ese es un problema nada irrelevante. Además de la expectación que despierta por ser un ídolo de las masas, sus afinidades políticas convierten el suyo en un caso crucial, delicado.

Mientras Chirac, hábilmente, discriminaba en su reacción entre el artista (admirado) y el lamentable “comportamiento del ciudadano” Smet, Villepin señalaba que la decisión del cantante no estaba justificada por “la situación fiscal de nuestro país”, lo cual parece más objetivo.

Sarkozy, el principal afectado por la huida de la 'estrela', asegura sin balbucear que el caso Hallyday demuestra que “hay un problema en Francia”. Estupendo diagnóstico. Lo que se ha de hacer para resolver tal problema es otra cosa. Una precampaña electoral no es el momento ideal para anunciar exenciones o privilegios para los privilegiados y el ambicioso y oportunista ‘Sarkó’ lo sabe muy bien.

Pero el problema para el pequeño 'Nicolá' no se limita al egoísta exilio fiscal de su ‘amigo’ Jean Philippe-Johnny. Al menos éste ha evitado el pecado de otro de sus ‘admiradores, el rapero Doc Gyneco, condenado a pagar 700.000 euros por defraudar a la Hacienda pública gala.

Y aún queda otro simpatizante de nota, al que ‘Le Monde’, que debe ser cualquier cosa menos sarkozista, retrata en su edición de hoy de cuerpo entero y con el culo al aire. Se trata del ‘animador’ televisivo Pascal Sevran (que aparece en la foto recibiendo una afectuosa cachetada del presidenciable).

Sevran, escritor reciclado a popular presentador de espacios musicales en la televisión, publica cada año su diario, dando cuenta de su ‘apasionante vida’ y de sus elucubraciones sobre lo divino y lo humano. En el ejemplar correspondiente a 2005, publicado en enero de este año, se permite una reflexión sobre la etiología del hambre en Nigeria que seguramente se resistiría a firmar el más apasionado y políticamente incorrecto seguidor de Le Pen.

Esta es la ‘perla’, tomada de Le Monde:

"Los culpables son fácilmente identificables, firman su crímenes copulando a triscapellejo. La muerte está en la punta de su polla. Pueden seguir ya que esto les divierte. Nadie se atreverá nunca a reprochárselo, aunque también es un crimen contra la humanidad: hacer niños, el único crimen impune. "

Por si alguien cree que Sevran escribe en estado de ebriedad y que lo reproducido es un accidente, esto es lo que respondió sobre el tema cuando se le planteó en una entrevista: “Sí, habría que esterilizar a la mitad del planeta”.

Son los riesgos de plantearse una política casi exclusivamente mediática, un populismo que queda bien en los medios y un carisma que se cree conseguir por delegación de figuras populares, de ídolos com pies de barro.

Dicen que la política hace extraños compañeros de cama, aludiendo con ello a las exigencias del posibilismo y el consenso. También escenifica amistades peligrosas, incoherentes socios de ocasión, fraternales puñaladas por la espalda cuando el ‘marketing' mediático se impone sobre cualquier otra consideración.

Hallyday, Gyneco y Sevran atestiguan -es de suponer que involuntariamente- la inadecuación de Sarkozy para la alta responsabilidad a la que aspira.

Con esos ‘amigos’ no precisa de enemigos. Pero los tiene. Y yo juraría que Le Monde no es el menor de ellos.





En el vídeo Johnny Hallyday canta "La Paix" ("La Paz"), pero no para pedir tal beatífico estado para toda la humanidad -eso faltaría- sino para él y sólo para él. Esto es lo que dice la primera estrofa:

Cuántas risas y llantos
Cuántas chicas en mi cama
Cuántas faltas y errores
Cuánto he pagado yo el precio
Cuánto dinero he ganado
Cuántos amigos he perdido
Cuánto para mi vida privada
Cuántas veces he querido

Que me dejen en paz (seis veces)

No menciona al fisco, pero seguro que pensaba en él.

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29 noviembre, 2006

La candidatura de 'Sarkó' y Liberation

La web de Liberation ha 'pisado' a seis periódicos regionales franceses la exclusiva con la que abrirán mañana sus ediciones: la confirmación por parte de Nicolás Sarkozy de su candidatura a la presidencia de la república. Al hacerlo, se declaró abierta también la veda para el resto de las webs informativas y la exclusiva con la que Sarkozy pretendía sorprender a los franceses quedó totalmente arruinada.

Este tema del anuncio de la candidatura despierta en Francia expectación y especulaciones que estoy muy lejos de poder comprender. Parece que Sarkó (así le llaman los galos y así le llamaremos) quería imitar a Chirac, a quien ansía relevar, que anunció su primera candidatura, en 1994, en un diario regional, 'La Voix du Nord'. Si esperaba hacer de ello un signo de buen augurio, el diario de la izquierda se lo ha malogrado contundentemente.

Se ignora ahora mismo cómo se ha hecho Liberation con la información teóricamente exclusiva y hasta qué punto este 'pisotón' vulneraría los principios de la deontología profesional, pues no sólo dan la noticia, sino que reproducen también la entrevista en la que el actual ministro del Interior confirma su candidatura y expone algunos conceptos sobre su decisión, como que siente «la fuerza, la energía y el deseo de proponer une visión diferente de Francia».

No tengo tiempo ahora para comentar esta novedad, que un portavoz de Ségolène Royal ha ninguneado calificándola como un “espectacular no-acontecimiento”.

Tampoco lo tengo para ocuparme de glosar la filosofía que Liberation parece estar adoptando bajo la dirección de su nuevo responsable, Laurent Joffrin. De momento, el 'scoop' logrado hoy puede ser buena publicidad. Habrá que esperar a ver qué dicen otros medios -especialmente los afectados más directamente por este 'robo'- sobre la ética del 'pisotón'.

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22 septiembre, 2006

Seine-Sant-Denis, por ejemplo


Seine-Saint-Denis, el departamento 93 de Francia, situado al noreste de París, es una bomba de relojería. Nicolás Sarkozy, ministro de Interior y aspirante a la sucesión de Chirac en el Palacio del Elíseo, teme que este otoño estalle otra vez en su cara, como lo hizo el año pasado, y ha decidido adelantarse buscando y encontrando a los ‘auténticos’ culpables: los jueces.

Entonces, tras la muerte por electrocución de dos menores delincuentes que, huyendo de la policía, se habían refugiado en un transformador, se desató una ola de violencia incontrolable que no tardó en extenderse a las ‘banlieues’ (áreas periféricas de las ciudades) de buena parte del país, dejando estupefactos y atemorizados a los franceses.

Antes del verano de 2006 el prefecto de Seine-Saint-Denis envió al ministerio que dirige el celoso candidato a la presidencia un informe de considerable contundencia sobre la situación de la seguridad ciudadana en su departamento. Dicho informe fue conocido hace unos pocos días por la opinión pública francesa y Sarkozy no ha tardado mucho en hacerse presente en el departamento conflictivo para arrojar toda la culpa sobre los jueces y su ‘ideología’.

El informe de Jean-François Cordet, que así se llama el prefecto, subrayaba la lamentable realidad de que desde el inicio del año, es decir, poco después de las revueltas del otoño, la delincuencia se ha disparado y que tiene un carácter notablemente violento. Las agresiones a las personas han crecido el 14,11 % con relación a 2005. Los robos con violencia lo han hecho el 22,62 % y los perpretrados con armas blancas el 16,19 %. La participación de los menores en la delincuencia callejera ha pasado del 44,23 al 47,67 %.

El cuadro no puede ser más deprimente. Tras el ‘desahogo’ brutal que supuso la ‘revuelta’ del otoño de 2005, la extrema virulencia social en el departamento no sólo no se ha controlado o reducido, sino que ha aumentado hasta un punto extremadamente inquietante, como prueba la elevada participación de los menores de edad (a los que Cordet achaca el 70 por 100 de los actos violentos) en la delincuencia.

Con el informe del prefecto de Seine-Saint-Denis como referencia e ignorando las críticas de éste que atañen a su ministerio (se nombran comisarios demasiado jóvenes que además pasan rápidamente de un destino a otro, se han reducido los efectivos policiales...) Sarkozy ha arremetido contra la Justicia, con el argumento principal de la gran diferencia entre el número de detenidos y el de encarcelados. El dato, ya indicado por Cordet, es, en lo que respecta a los menores de sólo un 8 por 100.

Según ‘Sarkó’ (así le llaman coloquialmente los franceses) algunos jueces “no hacen su trabajo”, señalando especialmente al tribunal de Bobigny, a cuyo juez de menores Cordet había calificado de “dogmático” . "Los franceses saben que digo la verdad", aseguró el ministro, rizando el rizo demagógico con fruición oportunista.

La justicia, lógicamente, se ha rebotado contra Sarkozy y el presidente de la Cour de Cassation (Tribunal Supremo) pidió una urgente entrevista con Chirac que éste (que no ve con buenos ojos al ministro del Interior como su delfín) se ha apresurado a concederle y se celebrará (o se habrá celebrado, según cuando este texto sea leído) hoy mismo. Y también hoy mismo ‘Sarkó’ ha vuelto a la carga con su gran argumento (electoralista) de autoridad: “Les juges, ce sont les Français. C'est leur jugement qui compte" ("Los jueces son los franceses. Es su juicio lo que cuenta").

Villepin, que ayer reunió a algunos de sus ministros, incluido Sarkozy, para tratar sobre la delincuencia, emitió un comunicado en el que resaltó "el compromiso de los jueces” en la lucha contra la delincuencia. Su rival se apresuró a matizar que no había atacado a todos los jueces, muchos de los cuales cumplen adecuadamente su cometido, y tampoco había atentado contra la independencia de la Justicia, como le atribuían los magistrados.

Se da la circunstancia significativa de que precisamente ayer el Senado aprobó el proyecto de ley de prevención de la delincuencia con el que Sarkozy quiere endurecer las sanciones a los delincuentes menores de edad. Conclusión: él sí hace algo. Y los franceses lo saben, o eso quiere creer y hacer creer el aspirante a la presidencia.

Lo más dramático en todo este asunto de alto contenido demagógico, oportunista y electoralista es que nadie va al fondo del problema, nadie aborda los aspectos sociológicos que condenan al departamento 93 y a tantos otros a aparecer como ‘ghettos-polvorines’.

Nada es casual. Seine-Saint-Denis tiene, según su prefecto, un millón y medio de habitantes, incluidos los clandestinos. El 75 por 100 de ellos son extranjeros o descendientes de extranjeros y la inmensa mayoría son pobres.

Cordet, en su informe, sí se permite algunas reflexiones más allá de las que tienen que ver con la ley y el orden:

- El departamento 93 concentra el 35 por 100 de la pobreza en el área de ‘Ile-de-France’ (gran entorno regional del París).
- La ubicación de grandes empresas al sur del departamento, a las puertas de París, ha poblado con clases medias la zona, generando confrontación por el bienestar de unos y el abandono de los otros.
-El paro castiga especialmente a los más jóvenes, hoy objetivo preferente del Islam más integrista, que en muchos casos suplanta a los actores de la gestión local con la tácita complicidad de éstos.

Miseria, abandono, delito, impunidad, violencia, fanatización… Es un círculo vicioso nada desconocido y cuya generación no cabe atribuir sino a la sociedad y a sus gestores, muy especialmente a los políticos. Que en ese contexto Nicolás Sarkozy, en permanente campaña desde fecha inmemorial, simplifique del modo tendencioso y demagógico en que lo hace es tan peligroso como la propia situación que ha generado la irresponsabilidad de una sociedad basada en el consumo, el egoísmo y la indiferencia.

Es preciso recordar, una vez más, que la cárcel no es una solución para nada, que la violencia institucional genera y acentúa la violencia social, que la prevención evita la represión, que el respeto y la asistencia son los mejores paliativos. Estas son cuestiones que aquí, en España, deben ser abordadas ya, antes de que sea demasiado tarde y que algún partido haga más demagogia de la que ya hace a costa de la inmigración y la delincuencia.

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