Comentarios sobre la actualidad, reflexiones sobre la deriva histórica que nos conduce hacia viejas pesadillas y cualquier otra cosa que considere de interés.
26 diciembre, 2012
Mentiras oficiales
Los medios privados pueden hacer (y hacen) lo que les parezca oportuno o conveniente con la información, a su propia responsabilidad y su propio riesgo. A los públicos, sin embargo, se les supone una neutralidad y un distanciamiento objetivo que deberían cumplir inexcusablemente para servir a todos los ciudadanos y no sólo a una parte.
11 mayo, 2012
Crisis: Las mentiras de España y la anarquía global
No imaginaba entonces que el Gobierno y el PP iban a desencadenar una ofensiva en toda regla contra MAFO como consecuencia de la falsa nacionalización de Bankia (en realidad se trata de una socialización parcial y temporal del riesgo que comporta su matriz enferma, el BFA). Es indudable que el gobernador del Banco de España tiene su parte de culpa - y no pequeña -, pero el clamor actual del PP contra él es un truco barato e inútil para evitar que se recuerde su actuación lamentable en las dos principales cajas asociadas en la fórmula Bankia, Caja Madrid y Bancaja (Valencia). Ciertamente el estatus peculiar de las cajas españolas, limitadas financieramente y condicionadas políticamente, debió ser revisado antes, en la medida en que constituían un cuerpo extraño y frágil en un delicado sistema bancario, pero ya no es momento de preguntarse por qué no se hizo. Fueron diversos los gobiernos y los gestores del Banco de España que, por inercia o dejadez, lo consideraron incómodo e inoportuno.
España está ahora bajo el ojo del huracán por la mala cabeza de muchos, pero sobre todo por la tendencia a la ocultación y la mentira de todos los implicados en la gestión publica y privada de la finanzas. Durante al menos tres años han estado garantizando ante propios y extraños la solidez y fiabilidad del sistema bancario, mientras dentro y fuera de nuestras fronteras era notorio que existía un gravísimo problema por causa de la implicación del crédito en la gigantesca burbuja inmobilizaria. El momento de reconocer la realidad y reaccionar frente a ella ha sido pospuesto sistemáticamente hasta que el FMI ha denunciado la situación de Bankia y sus triquiñuelas impresentables para aparentar buena salud. Ahora se ha levantado la veda para todo el sector y las medidas de emergencia adoptadas hoy por el Gobierno tendrán como primera consecuencia un aumento notable del sufrimiento, sin que nadie pueda asegurar que bastarán para alcanzar la confianza de unos mercados-casino que hasta ahora no han visto en la ruina ajena otra cosa que una oportunidad para aumentar sus beneficios.
Dejando por el momento a España aparte, hoy ha transcendido una noticia internacional que nos muestra sin lugar a dudas hasta qué punto el conjunto de la economía occidental está enferma, hasta qué punto el sistema capitalista monetarizado y financiarizado es insostenible. JP Morgan Chase, uno de los grandes bancos estadounidenses que estuvo metido hasta las cejas en el fraude de las hipotecas 'subprime' y hubo de ser rescatado con dinero público ha comunicado una pérdida de 2.000 millones de dólares en derivados de crédito, que "podría empeorar", según su jefe ejecutivo, Jamie Dimon. "Errores, negligencias y faltas de criterio" habrían sido lor motivos, según Dixon, pero nadie ignora que la causa principal de que este tipo de cosas siga sucediendo es la anarquía en la que se mueven las entidades financieras y la creación de productos financieros opacos e inquietantes como los derivados.
La reclamación de medidas regulatorias más duras es ya un clamor en la sociedad americana, pero Obama parece ser rehén de su equipo de asesores económicos y de las presiones de los 'lobbies' financiero. Lamentablemente esa anarquía y falta de escrúpulos se ha apoderado del mundo y si no se le pone límites la consecuencia sólo puede ser un desastre sin parangón.
03 junio, 2009
Una vergüenza sin paliativos
La que concluirá el próximo viernes se ha convertido, por mor de la estrategia irresponsable del PP, en la campaña electoral más hedionda, absurda e intolerable de la historia. Es un insulto y una falta de respeto a la ciudadanía y a su inteligencia el permanente desvío torticero del tema real de la campaña (el Parlamento Europeo, Europa en definitiva) hacia cuestiones domésticas casi anecdóticas, como el brote de gripe A en Hoyo de Manzanares, que según el PP se habría ocultado, o el uso por Zapatero de un Falcon del ejército del Aire para asistir a los mítines, hecho supuestamente inédito que no lo es en absoluto.El empeño del PP en convertir las elecciones europeas en una primera vuelta virtual de las generales (para las que quedan todavía ¡casi tres años!) ha vuelto a sacar la mentira, la manipulación y la intoxicación a las tribunas, en la confianza de que la repetición obsesiva dé verosimilitud a lo que carece de ella. Lamentablemente, de ese modo 'obliga' al PSOE a entrar en el juego del "y tú más", con lo que se acaba por conformar un panorama lamentable, que hastía e indigna a muchos ciudadanos y muestra a la clase política como un grupo de privilegiados que pasa la mayor parte del tiempo disputando y apostrofándose en un tono que dista mucho de la seriedad que debería tener una confrontación política normal, especialmente en la situación de grave crisis económica que sufre el país y que afecta muy especialmente las capas sociales tradicionalmente más maltratadas.
La obsesión de Rajoy y sus fieles (si es que sus adláteres merecen tal nombre, lo que sin duda se verá en su momento) por afianzar un liderazgo que está cogido con alfileres -algunos tan frágiles como la facción levantina-, muestra que no ha aprendido nada de la lección contundente que supuso la derrota del 14-M de 2004. No ha asumido que la mentira no paga, ni en el Gobierno ni en la oposición; que la gente no es idiota; que si en su día, pese a su insistencia, no creyeron en la autoría etarra de los atentados, del mismo modo no creen ahora que Zapatero sea el autor de la crisis, que además es global; que quien miente con tanta soltura y muestra tal irresponsabilidad genera desconfianza en los ciudadanos y que esa desconfianza es electoralmente movilizadora (en contra).
Tras asegurar ayer José Blanco (que, al parecer, todavía cree ser secretario de Organización del PSOE) que el ex presidente Aznar cuenta con 51 escoltas, el propio aludido ha calificado tal revelación (al parecer inexacta) como una "imprudencia temeraria" y todo el Partido Popular ha puesto el grito en el cielo, como si se hubiera revelado un alto secreto de Estado. Quizás las declaraciones más elocuentes y paradójicas son las que ha formulado la secretaria general, Dolores Cospedal, que califica el hecho como una "mezquindad" y cree detectar "un tremendo nerviosismo del PSOE porque uno hace estas cosas cuando está desesperado, si no tanta irresponsabilidad no se comprende". Es obvio que Cospedal sabe mucho de nerviosismo e irresponsabilidad. Con frecuencia le toca salir a la palestra, con su actitud inexpresiva -que tal vez ella cree solemne o simplemente seria y veraz-, a tratar de evidenciar inútilmente la supuesta falta de nerviosismo y de irresponsabilidad de su partido.
Lo cierto es que el nerviosismo se ha apoderado aún más del PP tras difundirse el frenazo que ha experimentado el desempleo. Rajoy incluso se quedó mudo y no comentó el dato. Luego, junto a todo el partido, ha aventurado que es un dato coyuntural, transitorio; que se llegará a los cinco millones de parados que ellos habían pronosticado... Y lo terrible es darse cuenta de que, por estrictas razones partidistas, están deseando que el paro aumente.
Eso sí que es una vergüenza sin paliativos. Eso es la irresponsabilidad y la falta de escrúpulos más intolerables a las que nos haya sido dado asistir en 31 años de democracia. Y da auténtico asco.
12 febrero, 2009
Obscenidades

Mariano Rajoy tiene una notable afición al melodrama y prodiga los adjetivos altisonantes y excesivos, como si esa debilidad tan suya abonase la sinceridad y la energía de las que está habitualmente tan alejado. Ayer calificó como un hecho obsceno la coincidencia en una cacería del ministro de Justicia y el juez Garzón, que interpretó interesadamente en clave de conspiración contra el PP y que le sirvió para alcanzar el climax tragicómico deseado al romper las relaciones con el ministerio de Justicia mientras Fernández Bermejo esté al frente y anunciar la recusación del 'juez estrella' de la Audiencia Nacional.
Toda una obscenidad. Era obscena la escenografía de una rueda de prensa sin preguntas (es decir, todo lo contrario de una rueda de prensa) y rodeado de toda la Ejecutiva del partido (Judas incluidos) con cara de circunstancias críticas. Era obsceno el retorno a la deliberada paranoia conspirativa que tan malos resultados les ha dado. Obsceno era el seguidismo mediático (una vez más), en este caso de las intrigas del inquietante Grupo Intereconomia. Y quizás lo más obsceno de todo era la adopción de la línea de defensa-ataque contra el Gobierno y las instituciones del Estado que había adoptado ya desde el principìo la inefable Esperanza Aguirre, cuando el escándalo se limitaba todavía al espionaje y contraespionaje entre 'bandas' del PP de la Comunidad de Madrid.
El dubitativo Rajoy ha debido de mascullar con frecuencia en las últimas semanas aquello de “joder, qué tropa”, que es una de las expresiones más afortunadas que ha formulado sobre sus compañeros de viaje, pero al final -como siempre- se pliega a la marea más extrema del partido para evitar ser arrollado en la estampida. Todo un carácter. Obsceno.
Inicialmente se había mostrado enérgico respecto a la trama de espionaje intrapartidista en Madrid. Se creó incluso una comisión de investigación, presidida por la secretaria general, para depurar responsabilidades. Pero todo quedó en agua de borrajas.
Lo que no podía prever -ni él ni nadie- es que la pesadilla no había hecho más que comenzar. La trama de corrupción descubierta en Madrid -cómo no- y en la Comunidad Valenciana presenta todos los indicios de ser una madeja en la que, tirando del hilo, se puede llegar muy lejos y muy alto, incluso hasta la 'impoluta' y triunfante 'era Aznar'. Y eso sí que no.
Que no nos soprenda, en consecuencia, que el Partido Popular regrese a la viejas mañas obscenas de la mano de 'El Mundo', la Cope y el Grupo Intereconomía, a los que las teorías conspirativas (indemostrables) y las insidias (gratuitas) les gustan más que a un tonto una tiza. Para nuestra desgracia, tal vez estamos otra vez, marcha atrás, montados en la máquina del tiempo. Incluso nos han hecho un infumable 'remake' de 'La escopeta nacional' en el pueblo natal del juez Garzón, con un miembro del PP como organizador del muflonicidio que asegura que su partido se ha pasado. Obsceno y surrealista.
Por cierto, ¿quién es en esta versión de la obra berlanguiana-azconense el marqués coleccionista de pelos de pubis? Lo digo porque debe ser el más cuerdo y el menos obsceno de los personajes de esta astracanada política.
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19 mayo, 2008
Mira quién habla: ¡Aznar!
Al fin habló la esfinge, la sombra, el augur. Y lo hizo desde su 'bunker' predilecto, ese 'think tank' ultraconservador desde el que su propuso en su día -e insiste en ello- iluminar ideológicamente al Partido Popular: la FAES. No ha dicho Aznar (ni se esperaba) nada especialmente lúcido o imprevisible. Se trataba fundamentalmente de defenderse y defender a los suyos desde un discurso falsamente abstracto.Decir, por ejemplo, "la confianza y la defensa de los principios es esencial" en política podría parecer, en otras circunstancias, una obviedad. Cuando lo que denuncian los disidentes del PP es que Rajoy trata de alterar los principios del partido y que, justamente por ello, no les merece confianza, no cabe duda de hacia dónde se dirige el tiro del ex presidente, que es precisamente el 'autor intelectual' de dichos principios supuestamente inamovibles.
¿Puede Aznar hablar de principios sin ruborizarse? ¿Qué principios insiste ahora en defender quien nunca contempló otra cosa que fines? Uno evoca inevitablemente el ingenio de Groucho Marx cuando escucha a Aznar: "Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros". Los principios de Aznar no le impidieron en su día hacer arrumacos a Arzalluz ni asegurar que hablaba catalán "en la intimidad". Si algún principio ha mantenido en toda su trayectoria hasta hoy es el de mentir de la manera más descarada cuando lo considera beneficioso para sus intereses. ¿Merece confianza quien miente con tanto desparpajo?
El caso del diálogo con ETA fue paradigmático. Si él dialoga e incluso hace a la banda terrorista concesiones tales como el acercamiento de presos es porque está "explorando" la disposición de la banda a rendirse. Si lo hace otro lo que evidencia es su propia disposición a rendirse. ¿Y qué decir sobre sus insinuaciones intolerables acerca de los atentados del 11-M? En otro lugar que no fuera esta España de nuestros pecados alguien como Aznar no tendría crédito alguno a estas alturas. Aquí, sin embargo, se le escucha como si fuera el oráculo de Delfos.
José María Aznar tuvo la suerte de llegar con facilidad al poder. Sus méritos para lograrlo nadie es capaz de enumerarlos. Simplemente, no existen. Fue el demérito ajeno, el harakiri del PSOE, engolfado en el poder y la autocomplacencia, lo que llevo a Aznar a La Moncloa, Gal mediante. ¿De qué puede presumir el primer presidente capaz de hacer pasar directamente a su partido de la mayoría absoluta a la oposición? ¿De haber metido al país en la guerra injusta y depredadora de Irak? ¿De intentar desorientar sobre la autoría de los atentados del 11-M?
Que critique el tacticismo, como ha hecho hoy, quien no praticó en su vida otra cosa que táctica torpe y barata requiere una cara de cemento armado. Que se considere a sí mismo, implicitamente, como administrador "inteligente de un proyecto político" clama al cielo. E incluso invita al sarcasmo cuando dice algo tan razonable -aunque lo hace en obvia defensa de San Gil y quienes la apoyan, incluido él mismo- como que "siempre hay que procurar jugar con los mejores y además tener la voluntad y la decisión de llamarles y de agruparlos en torno a un gran proyecto".
Lo mejor no es una dimensión objetiva, definir quienes son "los mejores" es algo incuestionablemente subjetivo y también circunstancial, como lo es la elaboración de "un gran proyecto" (o de uno pequeño). Él eligió en su día, subjetivamente, a 'sus mejores' y Rajoy era el primero entre ellos. Ahora, para él y otros muchos admiradores suyos, Rajoy ha pasado a ser 'lo peor' sólo porque quiere cambiar el rumbo al fracaso que el propio Aznar diseñó precisamente cuando se despedía -es un decir- de la política. A este paso éste va a acabar siendo el cuento de 'entre todos la mataron y ella sola se murió'.
Parafraseando su latiguillo, creo que ha llegado el momento de decirle a José María Aznar lo que él le espetaba día sí y día también a Felipe González: váyase, señor Aznar. Váyase a asesorar al poderoso Murdoch. Váyase a poner los pies sobre la mesa con su amigo Bush y a evocar los alegres tiempos de las Azores. Váyase en cruzada contra el pérfido Islam. Váyase a proponer la entrada de Israel en la OTAN. Váyase a... Bueno, guardemos las formas.
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18 mayo, 2008
¿Arde la Casa del PP?

Está la cosa que arde en el Partido Popular. Parece
María San Gil le mira a los ojos a Rajoy y le dice, sin pestañear, que no confía en su liderazgo; Mayor Oreja, regresado del frío europeo, la apoya sin condiciones; Esperanza Aguirre, también, y además, con su característico desparpajo, le espeta al padre de la criatura (Fraga, que no le hizo ni caso) que “ya le explicará” las declaraciones en las que afirmó que ella es conflictiva; la señora de Aznar se suma al panegírico de
Si más arriba califiqué de “supuestos” los motivos ideológicos que aducen los disidentes para justificar su postura es porque tales razones son totalmente irreales. Nadie quiere tocar ninguna esencia ideológica -por otra parte convenientemente indefinida- del PP y nadie, además, sabe en qué consiste el “alma” del partido que -se dice- María San Gil representa.
Lo que está en juego, como siempre en política, es el poder. Y más concretamente el poder personal de algunos que ahora lo tienen en el partido y temen perderlo. Su temor es razonable. Después de asistir a la defenestración de Acebes y Zaplana, halcones aznarianos que ‘secuestraron’ y condicionaron a Rajoy durante toda la pasada legislatura, quedan pocas dudas de que la reconducción que el presidente del partido se ha propuesto pasa por una ‘limpia’ de aznaristas (por llamarles de algún modo) irreductibles.
El PP eludió tras la derrota de 2004 asomarse al vacío, analizar las causas del fiasco electoral y revisar el rumbo. La soberbia de Aznar tiene mucho que ver en ello. Él ya había trazado las líneas maestras de su autodefensa ante la historia y, con toda la influencia de que era capaz (que fue y sigue siendo considerable), antepuso esa estrategia a cualquier análisis prospectivo acerca de qué era lo más adecuado para el partido.
Con
Nada más lejos de la realidad. La estrategia del desgarro y la indecencia movilizó, por segunda vez consecutiva, a la izquierda sociológica, gran parte de la cual no siente ningún entusiasmo por Zapatero pero se dice a sí misma que “antes que 'este' PP, el diluvio”. Asimismo provocó el voto de castigo de las comunidades con mayor incidencia nacionalista. Hasta el más tonto y empecinado de los dirigentes del PP sabe -ahora, definitivamente- que ese no es el camino.
Quienes ven su destino político en peligro insisten en negar tales evidencias y en defender la línea ‘absolutista’ de la era dorada (2000-2004). Por una parte suponen que eso salva su presunción de buena fe; por otra, saben que entre los votantes esos planteamientos tienen bastante arraigo, gracias al martilleo mediático. Pero el motivo fundamental de que mantengan esa actitud es que confían en que la presión lleve a Rajoy y su entorno a una solución de compromiso que ponga a salvo sus preciadas y amenazadas cabezas.
El problema al que se enfrentan para lograr tal propósito es que, tras la larga marcha de la pasada legislatura como jefe de la oposición, a uña de caballo, espoleado y ‘dirigido’ por quienes ahora se le enfrentan, Rajoy parece haber aprendido una valiosa lección: la importancia de decir simplemente no. Si Aznar le instrumentó al servicio de su particular revancha y su personal estrategia, él parece creer llegada la hora del desmantelamiento de una línea de actuación política con la que no sólo no se identifica, sino que juzga negativa para el partido.
¿Puede un personaje patético, como Rajoy lo ha sido durante la pasada legislatura, trasmutarse en un personaje heroico? Existen motivos para albergar serias dudas al respecto y las más importantes no proceden de consideraciones acerca de su carácter personal, definido como conciliador e incluso como ‘blando’, sino de la cantidad, calidad y firmeza de sus apoyos.
Las espadas están en alto. Dentro de un mes tendremos la oportunidad de ver de qué lado se abaten, si tienen vocación fratricida o van a moverse dentro de las reglas deportivas de la esgrima. Tal vez la casa no arda. Quizás sólo estamos asistiendo a fuegos de artificio.
Todos saben en el PP que en junio se la juegan y todos sabemos que a la derecha no le gusta lo más mínimo jugársela.
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06 abril, 2008
La credibilidad de Rajoy, el problema clave
La perspectiva de futuro que ha decidido afrontar Rajoy al anunciar que presentará su candidatura a la presidencia del PP en el congreso que se celebrará en junio en Valencia no es precisamente envidiable. Por un lado tiene por delante el complicado desafío de hacerse con un partido que nunca -en la medida en que fue 'digitado' por Aznar- le ha concedido expresamente su confianza. Por otro, su propósito de reconducir la linea de oposición del Partido Popular desde el 'gamberrismo' obstruccionista e irresponsable de la pasada legilatura a la lealtad institucional y la actitud constructiva deberá enfrentarse a un camino minado de insidias, con protagonismo singular del ruido mediático que pueden desencadenar medios como 'El Mundo' o la COPE, que siempre le han cuestionado como sospechoso de centrismo.Dentro del partido, durante las primeras horas tras la derrota electoral, se le vio como un cadáver político. La apuesta mayoritaria era que se iba a ir y su silencio inicial dió pábulo a esa especulación. Su anuncio de que continuaba sorprendió a muchos y cogió con el paso cambiado a quienes ya habían iniciado movimientos de recolocación bajo un 'nuevo sol' que más calienta (Esperanza Aguirre). Pero cuando decidió dinamitar el grupo parlamentario prácticamente todos se quedaron boquiabiertos. Increíble: iba en serio.
En realidad, no tan increíble. Sucede que Rajoy no sólo tiene a su favor el mayor éxito electoral (en número de votos) alcanzado por el PP, sino que también cuenta con el apoyo de la mayor parte de los líderes regionales, entre ellos los de Andalucía (Arenas) y la Comunidad Valenciana (Camps), decisivos para ganar el congreso de junio. Tanto Camps como Arenas, entre otros, quieren para el partido un talante más moderado y constructivo y temen más que al pedrisco un hipotético liderazgo de Esperanza Aguirre, que implicaría una prolongación del talante bronquista de la legislatura pasada y, con toda probabilidad, otro fracaso electoral.
En estos días vuelve a sonar -para bien y para mal, dado que no le faltan enemigos- el nombre de Pedro Arriola, marido de Celia Villalobos y asesor del Partido Popular que en la era Aznar llegó a participar en las conversaciones con ETA que exploraron -según el entonces presidente- la disposición de la banda a rendirse (sic). A principios de la pasada legislatura este hombre -de profesión sociólogo- preconizaba una linea de oposición tranquila y contaba en ese planteamiento con la aprobación de Rajoy. Ahora no son pocos los que, ante la moviola de la historia, le dan la razón.
Resulta ilustrativo por su elocuencia el artículo que sobre el polémico personaje escribió Isabel San Sebastián en 'El Mundo' en enero de 2005 bajo el título de 'El valido' (principio de página). La 'popular' periodista comulgaba -como el periódico que acogía su opinión, la radio de los obispos y Telemadrid- con la estrategia de colisión permanente con el Gobierno diseñada por Aznar y que tuvo su arranque en la comparecencia de éste ante la comisión de investigación del 11-M. La 'política' de oposición del PP se diseñaba a partir de ahí en la FAES y hacía acto de presencia, imponiéndose con frecuencia, en los 'maitines' del partido, principalmente de la mano de Acebes y Zaplana.
Nada más alejado de la propuesta de moderación de Arriola y de la convicción de Rajoy que la política sucia que acabó imponiéndose con el apoyo mediático consabido. El presidente del PP desayunaba sapo un día sí y otro también y, especialmente en los primeros tiempos, no fue infrecuente que tuviera que decir "Diego" donde había dicho "digo" apenas unas horas antes. El hilo directo entre la calle Juan Bravo (sede de la FAES) y la calle Génova funcionaba implacablemente y los medios afines a la bronca permanente contra el Gobierno le pasaban la pelota a beneficio de su mayor audiencia e influencia.
Hasta el más bobo de los analistas (y Arriola no parece serlo) podía prever que la estrategia de la crispación, generada por la frustración y la no aceptación de la derrota y basada en la permanente intoxicación de la ciudadanía, no podía conducir a la victoria electoral. Tal postura implica el desconocimiento o el desprecio de lo que se denomina 'izquierda sociológica', que fue precisamente la que dio la victoria al PSOE en 2004.
Pensar que la masa de votantes que echó al PP del poder fundamentalmente por sus mentiras y su desfachatez iba a aceptar que volviera a él sin la más leve rectificación, con los mismos protagonistas y el mismo estilo desgarrado y perdonavidas más acentuado aun, era -y los hechos lo han confirmado más allá de toda duda- totalmente ilusorio. Una cosa es que el partido de la oposición explote los errores y faltas del Gobierno y otra muy diferente que se los invente (romper España, rendirse a ETA, destruir la política exterior, regalar el Sahara a Marruecos..., por no hablar de las insidias indecentes y surrealistas sobre el 11-M).
Que Rajoy quiera rectificar el rumbo del partido es encomiable, que pretenda tomarse la revancha contra quienes le impusieron una política que no compartía es comprensible, pero... (y este pero es como una montaña) ¿debe ser precisamente Rajoy quien protagonice las consecuencias de esa reconducción, suponiendo que sea posible? ¿Acaso está Rajoy limpio de toda responsabilidad en los errores y culpas de su partido?
Ese es en realidad el mayor de los problemas. El peor rival de Mariano Rajoy es él mismo. Voluntaria o forzosa, su complicidad con la trayectoria de colisión y crispación del Partido Popular está fuera de toda duda. Entre otras cosas, tiene el dudoso honor de ser el primer jefe de la oposición que insulta (reiteradamente) al presidente del Gobierno y existe una legión de vídeos que testimonian sus excesos verbales dentro y fuera de sede parlamentaria. En el mejor de los casos se puede decir de él que es incoherente con sus supuestas ideas propias y en el peor, que es débil por dejarse imponer convicciones ajenas.
¿Puede alguien así gobernar España? Esa es la cuestión clave. Que Rajoy contribuya a reconducir el Partido Popular, que democratice su estructura de una vez (si ello fuera posible) será muy positivo. Este país necesita una derecha civilizada y tal vez Rajoy pueda ayudar a edificarla pero ni él puede ignorar que tiene un pasado no muy favorecedor ni milagro alguno va a lograr que los demás lo olviden. La credibilidad no se improvisa ni se falsifica.
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19 marzo, 2008
Irak: Entre diablos anda el juego
Adelantándose mayestáticamente a todos, el empecinado ex presidente Aznar reivindicó el mayor de sus errores, asegurando que el balance es "muy positivo" y que volvería a hacerse la malhadada foto de las Azores.
Cada uno es cada uno y Aznar está en su derecho a seguir exhibiendo las virtudes teologales (según su particular concepción) que le han convertido en un paradigma de lo indeseable: el servilismo incondicional a Estados Unidos, la obstinación obcecada como filosofía y la mentira como instrumento político prioritario.
Por su parte, Bush, que, con el 26% de apoyo popular, no está en condiciones de presumir de nada, ha evocado la decisión que adoptó hace cinco años en complicidad con el presidente del Gobierno español y el primer ministro británico en términos de misión necesaria y exitosa. Y, por supuesto, ha hablado de victoria.
El vicepresidente Cheney y el candidato republicano McCain se han desplazado a Irak en estas fechas para entonar su particular 'todo va bien en el mejor de los mundos', una mentira venial si se consideran las originales. Las mentiras sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak o sobre el amparo del régimen de Sadam Hussein a Al Qaeda sólo son evocadas por quienes se opusieron a aquella invasión indecente.
Lógicamente, organismos internacionales neutrales, como Cruz Roja o Amnistía no comparten en absoluto el diagnóstico de los tramposos. Cinco años después de la invasión 'liberadora', Irak está políticamente dividido y larvadamente sumido en una guerra civil; la situación socioeconómica es insoportable; las infraestructuras han vuelto a mediados del siglo pasado y el futuro promete cualquier cosa menos la paz.
Nadie sabe mejor que los iraquíes hasta qué punto son remotas, cinco años después, las esperanzas de paz, democracia y bienestar que la invasión alentó en casi todos ellos. Ayer, un redactor del blog 'Inside Iraq', realizado por miembros de la plantilla iraquí del grupo de comunicación estadounidense McClatchy, dejaba claro el estado de ánimo que prevalece entre sus compatriotas (los que no se han expatriado). Tras evocar todas las expectativas generadas y defraudadas, concluía con un viejo dicho de la tierra: "El diablo que conoces es mejor que el que no conoces".
¿Se puede decir más claro?
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10 marzo, 2008
Dos españas y media democracia
De las varias lecturas que pueden hacerse sobre los resultados de la elecciones generales no seré yo quien opte por cualquiera que tenga visos de optimismo. Como a la mayoría de los españoles (11.064.524 de votos) me congratula la victoria del PSOE no tanto en sí misma como por la derrota del PP que conlleva. En definitiva, lo que el electorado español ha dicho, por segunda vez consecutiva y con elocuencia irrefutable, es que no quiere a "ese PP" de nuevo en el poder. Ese PP, que no es el de Rajoy, sino el de Aznar; que no es el sedicente centro reformista sino una derecha irresponsable y rabiosa, anacronismo que parece salido de los trágicos años 30 es -lo quieran admitir o no- el autor genuino de la nueva victoria del PSOE.Ese PP, con una inédita y antideontológica complicidad mediática, le ha 'regalado' a la democracia española la legislatura más crispada de su historia. Su actuación a lo largo de cuatro años en la oposición ha sido desleal, destructiva y repugnante. Repugnante -subrayo- porque se ha basado fundamentalmente en mentiras y en gratuitos alarmismos orquestados con toda una parafernalia de rayos y truenos y porque ha apelado sin rubor a un patriotismo excluyente, reaccionario y de cartón piedra. Suyo es el mérito de haber mantenido en estado de tensión e indignación permanente a la llamada 'izquierda sociológica', que ha sido, es y será mayoritaria en este país, les guste o no.
Pero también es suya la responsabilidad de la extrema bipolarización de la política española y sus efectos perversos, que estas elecciones han puesto de manifiesto más allá de cualquier duda. A mi personalmente me parece desolador el panorama tras la batalla que evidencia la 'tarta' estadística (vía El País) de las votaciones de ayer. He ahí retratadas (en rojo y azul, cómo no) las dos españas de toda la vida, como si el tiempo no hubiera pasado, como si no existiera una rica pluralidad de matices secuestrada y oculta tras esa radical simplificación del espectro político.
Es cierto que la normativa electoral tiene la culpa de ese cuadro patético más que cualquier otro factor, pero la radicalización del Partido Popular es responsable, en última instancia, de esa ruina del pluralismo que han puesto de manifiesto estas elecciones.
Hace cuatro años, tras la primera derrota del PP, proponía yo ingenuamente que 'ventilasen la casa'. "Si el partido del Gobierno saliente no acepta interpretar de modo objetivo las causas de su "sorprendente" derrota -escribí entonces- no sólo se estará haciendo un flaco favor a sí mismo sino también al país que tanto dice amar". Hoy, tras una legislatura en la que el PP ha ejemplificado todo lo que no debe ser la política si se entiende -y así debería entenderse- como servicio a la ciudadanía, cabe repetir lo mismo aún con mayor énfasis.
Deberían, por razones estrictamente higiénicas, ventilar la casa, permitir que el aire circule con libertad por sus estancias estancas y que el centro político sea algo más que una expresión vacía. Personalmente no albergo ninguna esperanza al respecto. La interpretación de los resultados electorales que hoy, atropellado y balbuciente, ha hecho el secretario general del PP, Ángel Acebes, deja claro que siguen empecinados en contar la realidad a su manera.
Pretender, como Acebes ha hecho, que se han beneficiado de los votos disidentes del PSOE y que ocupan "la centralidad política" es un puro cuento infantil. En cuanto a su razonable llamamiento a "recuperar los consensos", son ellos y no el Gobierno quien debe cambiar de política. Los consensos -especialmente el relativo a la política antiterrorista- los rompió deliberadamente el Partido Popular para deteriorar en mayor medida al Ejecutivo. Y ha fracasado.
Se habla ahora -y su diario "de cabecera, 'El Mundo', lo hace con especial nitidez- de un recambio en el liderazgo. Nada más cierto que Rajoy está 'quemado', no sólo políticamente sino también personalmente. El esfuerzo realizado en adoptar un discurso radical, demagógico y melodramático, con el que muy probablemente no se identifica, implica un desgaste extraordinario para cualquiera, especialmente si resulta derrotado. Lo mismo ocurre con Acebes y Zaplana, coprotagonistas y actores aparentemente más convencidos que el propio Rajoy de la estrategia destructiva del partido. Pero sería un error limitar los cambios a lo cosmético. No basta cambiar de rostros ni de formas. Deberían saberlo. Y tal vez lo saben, ¿pero van a actuar en consecuencia?
La respuesta seguramente es no. No mientras Aznar siga gobernando desde las sombras, envuelto en sus particulares rencores y fantasmas, el Partido Popular.
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17 febrero, 2008
La independencia de Kosovo, o la no independencia de la UE
El Parlamento kosovar estará a punto de declarar la independencia total del pequeño país cuando estas líneas vean la luz. Será una gran ocasión para el desbordamiento de la alegría de los albano-kosovares, un motivo de íntima satisfacción para los políticos de Washington, la hora del llanto para los serbios de Kosovo y de la ira para los serbios de Serbia. Para todos los demás, España especialmente incluida, es la ocasión idónea para preguntarse a dónde va esta Europa, fracasada en la empresa de darse una Constitución e incapaz de definir una política común. A dónde va de la mano de Estados Unidos, cuyo juego en este continente ha sido siempre dividir para imperar.El colapso de la Unión Soviética y la consecuente liberación de los países europeos que cayeron bajo su influencia tras la segunda guerra mundial nunca ha sido visto desde Washington como una oportunidad para alentar a la Unión Europea y fortalecerla, sino para extender su propia influencia hasta las fronteras con Rusia (que sigue tácitamente declarada como país enemigo por obvias razones de interés estratégico particular) y utilizar a los países de la 'Nueva Europa' como contrapeso a lo que Rumsfeld llamó la "vieja Europa", integrada por países menos frágiles, más celosos de su independencia y con una tradición democrática que dificulta, aunque no impide, el entreguismo.
La voladura controlada de Yugoslavia ya constituyó en su día un indicio más que ferviente de lo que luego se ha hecho práctica común. Yerra quien le atribuya la más mínima espontaneidad a la declaración de independencia de Eslovenia (el territorio más alejado de Serbia) que fue el detonante de la escisión y de una de las guerras más crueles, un conflicto que todos creíamos imposible en este continente. Estados Unidos estaba detrás de aquella 'liberación', aunque púdicamente dejó (si no sugirió) que la Alemania de Kohl fuese el primer país en reconocer la independencia eslovena. La provincia serbia de Kosovo, con una mayoría de albanoparlantes musulmanes que ya habían planteado dificultades en vida de Tito, fue pronto vista por Estados Unidos como el lugar adecuado para plantar sus reales en los Balcanes, un sueño estratégico largamente acariciado, fallido en la segunda guerra mundial e imposibilitado luego por la neutralidad equidistante de Tito.
La política de intoxicación acerca de la brutalidad serbia en Kosovo, con paralela y deliberada ocultación de la violencia y la 'limpieza étnica' ejercida por el UCK contra los no albanoparlantes (serbios, gitanos y turcos, fundamentalmente), facilitó bombardeos arbitrarios y excesivos de la OTAN en supuesta defensa de la integridad de los kosovares y propició que los guerrilleros (otros les llaman terroristas) se convirtieran en el principal referente político para los albanokosovares. Hoy, su líder, Hashem Thaci, primer ministro, héroe de la independencia para unos y criminal de guerra para otros, es el gran protagonista de la declaración de independencia.
Hashem Thaci tiene pendiente una orden de arresto de la Interpol -si aún no ha sido anulada- y es que no sólo se le atribuyen crímenes de guerra sino también el asesinato de rivales políticos kosovares entre los que destaca el de Ahmet Krasnici, calificado en su momento como "ministro de Defensa de la República de Kosovo", y líder de las FARK, organización paramilitar próxima a Ibrahim Rugova, reconocido hasta su muerte en enero de 2006 como presidente 'de facto' de Kosovo. Tanto Thaci como su grupo guerrillero, tristemente célebre por sus actividades propias del gangsterismo o la mafia, son universalmente reconocidos como una obra de los servicios de inteligencia estadounidenses.
Nadie mejor que los independentistas albano-kosovares sabe hasta qué punto deben su 'imposible' secesión a los designios estadounidenses. Probablemente no existe ni ha existido nunca un país tan pro-USA en el mundo como lo es en estos momentos Kosovo, donde las manifestaciones son salpicadas por pancartas que dan las gracias a Washington y que, en el colmo del absurdo, celebra el Día de Acción de Gracias como propio (ver foto).

En Kosovo tiene Estados Unidos -no casualmente- una de sus mayores bases en todo el mundo. Camp Bondsteel, cuartel general de la KFOR, tiene 380.000 metros cuadrados, un perímetro de 10,5 kilómetros y 250 barracones. En Noviembre de 2005, el español Alvaro Gil-Robles, comisario de la UE para los Derechos Humanos giró una visita al campamento, que calificó como "una versión de Guantánamo más pequeña". No se sabe cuales son las actividades actuales en Camp Bondsteel, pero hay constancia de que en el pasado sirvió para alojar a sospechosos detenidos no sólo en Kosovo, sino también en Turquía, Irak y Afganistán.

Respecto a la posición de la UE en el vidrioso tema de la independencia de Kosovo, merece la pena considerar el contenido de un acuerdo tejido durante las pasadas navidades, que, pese a su difusión minoritaria -o precisamente a causa de ella-, es especialmente digno de tener en cuenta. Durante una reunión mantenida en Washington entre el Departamento de Estado y el ministerio de Exteriores de Eslovenia, Estados Unidos puso los puntos sobre las íes respecto a Kosovo al primer país de la 'Nueva Europa' que ocupa la presidencia de la UE, país que (¿casualmente?) fue el primero en abandonar la federación yugoslava, como ya hemos recordado.
He aquí algunas de las "sugerencias" formuladas por el 'imperio' a su consulado esloveno en vísperas de que éste ocupase la presidencia de la UE:
- La reunión del Parlamento kosovar que apruebe la declaración de independencia debe celebrarse en domingo, lo que impedirá a Rusia pedir de inmediato una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU. Tendrá que esperar al lunes.
- Las quejas y propuestas de Rusia y Serbia deberán ser ignoradas por la Unión Europea, para lo cual es de crucial importancia el apoyo de la presidencia eslovena a esa inhibición, en la medida en que se sabe que hay países de la UE reticentes a esa declaración unilateral de independencia.
- Estados Unidos juzga de importanca capital convencer al mayor número posible de países del mundo de lal conveniencia de reconocer a Kosovo y para ello ha realizado un despliegue diplomático intensivo, consiguiendo el apoyo de algunos estados tibios. No habrá declaraciones públicas estadounidenses sobre el estatus futuro de Kosovo, cuya Constitución está "ayudando" a redactar, pero estará entre los primeros países en reconocer a la pequeña república.
Dentro del contexto descrito, ¿en qué lugar queda la independencia de la UE? ¿Dónde su autonomía estratégica?
Es muy simple responder: en ninguna parte. No existe. Y la independencia de Kosovo, ordenada por Estados Unidos en su propio beneficio, es un nuevo clavo en el ataúd de un sueño que nunca ha encontrado hombres a su medida.
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10 diciembre, 2007
Otra falsa rectificación de Zapatero
El Partido Popular sigue empeñado en interpretar y pintar la realidad a mayor beneficio de sus intereses electorales con desprecio manifiesto de la verdad. Su objetivo único desde el principio de la legislatura es deteriorar la imagen de José Luis Rodríguez Zapatero. Y ahí siguen, inasequibles al desaliento, dibujando un panorama -que sólo ellos y sus leales ven-, en el que el presidente del Gobierno es un bobo solemne, un ingenuo incurable, un alegre improvisador o, lo que es peor, un maquiavélico personaje secretamente comprometido en la destrucción de España.Todo les sirve. Lo mismo les da un cuento de risa que uno de intriga o miedo. La última fabulación es obra de Jorge Moragas, secretario de Relaciones Internacionales del PP y 'campeón de las libertades', especialmente en lo que respecta a Cuba, que parece ser su obsesión, tal vez porque es la obsesión de Estados Unidos y el Partido Popular está, como se ha puesto de manifiesto en muchas ocasiones, incondicionalmente al servicio de la política de ese país. El 16 de Octubre de 2004 Moragas tuvo el 'honor' de ser expulsado desde el aeropuerto de La Habana, donde apareció con una inocua visa de turista y la secreta pretensión de entrevistarse con la oposición anticastrista. ¿Ingenuo o provocador? ¿Bobo o maquiavélico?
El caso es que, tras el acuerdo de reforzar aún más la cooperación contra ETA alcanzado ayer por Zapatero y Sarkozy, Moragas y su partido han decidido 'celebrar' que el presidente del Gobierno "rectifique una vez más" su política "errática" en la lucha contra ETA, apostando por la colaboración con Francia para derrotar a los terroristas y acercándose así, una vez más, a las lúcidas tesis de su partido. La frase textual de Moragas no tiene desperdicio como mentira impenitente: "Después de tres años de confundir a la opinión pública y a las propias fuerzas de seguridad del Estado, Zapatero se suma ahora a las posiciones del Partido Popular y habla de la derrota de ETA mientras exalta la figura de Sarkozy".
Pero aún hay más. La rectificación más flagrante del 'errático' Zapatero sería -según Moragas- que éste hizo campaña a favor de Ségoléne Royal en las elecciones presidenciales francesas, lo que -se supone- le identificaría como enemigo irrconciliable del presidente galo. Lo cierto, sin embargo, es que la 'campaña' de Zapatero se limitó a un mitin celebrado en Toulouse junto a la candidata del PSF en vísperas de la primera vuelta. Es falso de toda falsedad -contra lo que Moragas afirma- que el presidente del Gobierno español cuestionase en aquella ocasión el papel de Sarkozy, como ministro del Interior, en los disturbios de los grandes suburbios franceses.
Moragas es fiel, al igual que todo su partido, a la divisa "miente, que algo queda". La desmemoria popular ayuda a que algunas de esas mentiras lleguen a consolidarse, sobre todo en el ánimo de sus partidarios, como verdades incontestables. De cara al resto de la población, sin embargo, les ponen en evidencia como una opción absolutamente indeseable. El hecho de que un partido que perdió las elecciones en 2004 por mentir se haya empecinado en esa práctica indecente durante toda una legislatura es, para el conjunto de los ciudadanos, cualquier cosa menos una garantía de respeto a la democracia y a los demócratas.
Por supuesto, huelga decir que el PP nunca admitirá que Zapatero tuvo y tiene un considerable peso político en la política europea y más específicamente en la francesa; que Ségoléne fue apodada 'la Zapatera' (así, en español, claro), en la medida en que promovía un cambio de estilo y de política en su anquilosado partido; que Sarkozy llegó a reconocerle como "una de mis referencias"; que, dentro de la confrontación electoral, éste espetó a Royal que el presidente español estaba más de acuerdo con su política económica que con la suya... Y que mientras el ahora presidente galo fue ministro del Interior la cooperación antiterrorista y la cordialidad por ambas partes fue irreprochable.
Por cierto, ¿se imaginan a Sarkozy invitando a un mitin de campaña a Rajoy o a su predecesor?. No, ¿verdad? Con eso está todo dicho.
Foto de Jorge Moragas. EFE
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21 noviembre, 2007
'El Mundo': Cero patatero
Hace unos días Pedro J Ramírez, director del diario 'El Mundo', dejaba boquiabierto a todo el país y perplejos a sus incondicionales con un artículo en el que arremetía contra el Partido Popular, denunciaba sus errores y cuestionaba su liderazgo, dando prácticamente por sentada su derrota en las elecciones de marzo.En la medida en que el periódico que dirige (es decir, él) ha sido el motor y el inspirador de algunas de las estrategias más indecentes y absurdas del primer partido de la oposición, el escrito implicaba -de modo tácito, claro- una autocrítica autodemoledora, pero Pedro J tiene cuajo para desmentir tal cosa o cualquier otra sin alterarse lo más mínimo.
El terremoto causado por el artículo en el interior del PP y en su entorno mediático parece haber sido de tal magnitud que el nunca bien ponderado líder de opinión ha considerado conveniente ofrecer urgentemente una 'jugosa' satisfacción al partido poniéndole un balón en el punto de penalty para que chute a placer contra el Gobierno.
Por supuesto, como tantas veces, se trataba de un 'bluff'. Y para colmo no era precisamente un infundio nuevo, lo cual cuestiona incluso la reconocida 'creatividad' de la redacción de 'El Mundo'. Como hoy desvela 'El País' , los supuestos contactos entre el PSE y ETA en algún lugar entre Alemania y Austria fueron 'dados a conocer' el 12 de octubre pasado por la emisora local City FM Radio. Sólo adquirieron fugaz oficialidad cuando, días más tarde, un miembro de la AVT comunicó dicha 'información' a un agente de la Brigada Operativa de Apoyo de la policía, que dio cuenta de la misma en un informe, desechado por sus superiores por su carencia flagrante de verosimilitud.
Dejo a la interpretación del lector el hecho de que un infundio transmitido por un medio minoritario el Día de la Hispanidad, celebración que el PP intentó utilizar contra el Gobierno, sea reproducido y magnificado por un medio masivo el 20-N y en vísperas de la manifestación programada por la AVT.
El crédito de ese periódico y del partido que le sigue estúpidamente la pesada broma es el mismo que tiene su director, capaz de criticar inopinadamente al grupo político al que se ha asociado y que en gran medida ha teledirigido en combinación con Aznar sin esbozar el más mínimo 'mea culpa'. Como diría el último de los mencionados: Cero patatero.
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18 noviembre, 2007
Siete llaves
"No es razonable que, en lugar de aunar esfuerzos y fomentar la unidad, se siembre cizaña entre los españoles. Echaremos siete llaves a la tumba del sectarismo y la discordia". Lo ha dicho Rajoy en su discurso de cierre de la conferencia política (no congreso, que es una cosa demasiado seria; no convención, que fácilmente se confunde con una fiesta) que su partido ha mantenido durante tres días con el encomiable fin de dar a sus potenciales votantes una improbable imagen de unidad."Siete llaves", ha dicho el líder popular, tomando prestada la cita del regeneracionista Joaquín Costa, que las pedía para el sepulcro del Cid, en alusión a la necesidad de que España abandonase su ensimismamiento en el pasado y se plantease su futuro sin lastres anacrónicos. Siete llaves que en realidad no guardan el sepulcro del mítico guerrero de fortuna, visto otrora como ejemplo de las esencias nacionales.
Contrariamente al Cid, el sectarismo y la discordia carecen de tumba en este país. Siempre han campado (o campeado, por seguir con la referencia al de Vivar) a sus anchas por la ancha Castilla y la aún más ancha Península. Sin embargo, llevábamos unos años en los que ambas lacras aparecían minimizadas o dulcificadas por el clima democrático. Así era hasta que el PP llegó y perdió el poder.
Si me he quedado con esa frase es porque contiene en su sarcasmo sangrante la esencia de la inexistente honestidad política del partido de Rajoy. Que nombre la cizaña quien la ha sembrado por doquier ya es de por sí una muestra depurada de cinismo. Que diganostique y diga querer cerrar en una inexistente tumba las malas hierbas del sectarismo y la discordia quien ha contribuido más que nadie a su extensión roza lo inefable.
Sin embargo, a nadie puede sorprender que el Partido Popular, al encarar la recta final hacia las elecciones, insista en la estrategia que ha venido practicando durante toda la legislatura: denunciar, atribuyéndoselas al Gobierno, situaciones que sólo él ha creado desde la mentira y que incluso sólo existen en su imaginación; pintar un cuadro patético, caótico e incluso apocalíptico frente a las evidencias de una razonable normalidad; achacarle todos los males, los reales y los irreales, al Gobierno.
Perdieron las elecciones de 2004 por una gravísima mentira, que mantuvieron ante la nación frente a toda evidencia precisamente para ganar esas elecciones. Ahora pretenden recuperar el poder perdido por su mala cabeza rentabilizando no una sino una legión de mentiras que no resisten el más mínimo análisis racional.
Siete llaves, ha dicho, sí. Siete llaves, por lo menos, serán precisas para cerrar la tumba de la mentira como instrumento político el día que el Partido Popular se decida a cavar esa tumba.
Todo indica que deben pasar otra legislatura en el desierto, haciendo penitencia y exorcizando a sus demonios interiores, a sus cides próximos y lejanos, a su inquietante y fatal debilidad por la demagogia populista, a su falta de respeto a la ciudadanía...
Siete llaves, sí. Por lo menos.
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07 noviembre, 2007
"Nauseabundo, repugnante y mezquino"

“Ha sido nauseabundo, repugnante y mezquino”, escribe en El País Olga Sánchez, la fiscal que investigó el 11-M. Y esos adjetivos no van dirigidos a calificar el brutal ataque terrorista, que fue todo eso y mucho más, sino las inadmisibles agresiones mediáticas que ha sufrido la firmante a lo largo de su actuación profesional en este caso y la irresponsable ligereza con que han actuado algunos periodistas y políticos.
Ella, discretamente, no da nombres, pero no hace falta. Al leer su artículo todos pensamos, inevitablemente, en la intoxicación permanente de la opinión pública realizada por El Mundo, en las delirantes diatribas de
Personalmente, creo que algo falla en el Estado de Derecho cuando es posible interferir en un proceso legal del modo deliberadamente torticero y manipulador en que se ha hecho durante todo el largo periodo de instrucción. Comprar el testimonio de delincuentes-confidentes, dispuestos a dar respuestas ‘a la carta’ de lo que les pide el medio que les paga no sólo no es periodismo de buena ley, sino que puede y tal vez debería ser calificado como delito o falta en buena parte de los casos. Renunciar a hacer información para poner en práctica auténticas campañas de intoxicación, con un goteo diario de nimiedades convenientemente engarzadas en un contexto prefijado y falso y que llegan a la portada con cualquier pretexto es algo más que una simple indecencia.
Sobre Jiménez Losantos y sus ‘homilías del odio’, mejor no nos extendemos. Este pseudoperiodista agitador e irresponsable pertenece a una fauna con la que las personas equilibradas sólo pueden adoptar dos actitudes: ignorarla (lo más recomendable) o verla por el lado cómico, dentro del género de la astracanada más vulgar en el que se inscribe. En cualquier caso, su pervivencia y su audiencia son un pésimo síntoma, en la medida en que acreditan que la derecha española, o al menos la parte más evidente de ella, no ha asumido ni interiorizado la democracia.
Lamentablemente, tras el conocimiento de la sentencia las insidias no han cesado. Todavía ayer,
Y sólo faltaba el lamentable ex presidente Aznar, autor intelectual de la mentira y de la derrota y poseído de un rencor sólo equiparable a su soberbia empecinada. Hoy ha vuelto a repetir la frase que le hizo famoso sobre los desiertos lejanos y la montañas remotas y ha reiterado que el objetivo de los atentados era “cambiar el curso político de España”.
Esto es una pesadilla permanente y ya nadie ignora los monstruos que la pueblan. Quien se engañe es porque quiere.
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31 octubre, 2007
11-M: El PP, a vueltas con la autoría intelectual
Pese a que, supuestamente, Rajoy habría dado ayer instrucciones al partido que preside para que destierre del debate electoral el ataque terrorista del 11-M y sus circunstancias, hoy es él mismo quien vuelve a cuestionar el proceso, tras hacerse pública la sentencia."Ya que los acusados como inductores o autores intelectuales, en los términos que utiliza la sentencia, no han sido condenados como tales", el líder del PP se considera legitimado para apoyar "cualquier otra investigación" que esclarezca este extremo y permita "avanzar sin límites en la acción de la justicia" (sic).
El hecho de que Rabei Osman El Sayed Ahmed, alias 'Mohamed el Egipcio', supuesto autor intelectual de la masacre, haya sido absuelto le parece a Rajoy y a su partido razón bastante para seguir cuestionando el proceso y para sostener, al menos subliminalmente, la insidia extendida por Aznar en su comparecencia ante la comisión parlamentaria de investigación "quienes lo planificaron no se esconden en desiertos lejanos, ni en montañas remotas".
Zapatero respondió puntualmente a la indecencia con la única respuesta posible y razonable. Efectivamente, vino a decir, no estaban lejos, estaban en Leganés, en alusión a los siete suicidas que se inmolaron en un último intento de causar muertes y se cobraron la vida de un miembro de los GEO.
Pero eso no les basta a quienes se han empeñado durante más de tres años en extender la sombra de la duda, incluyendo entre los sospechosos al propio PSOE en connivencia con policías y guardias civiles.
Tampoco les basta que el juez Del Olmo señalase en su momento, con total claridad, a Serhane Abdelmajid, 'El Tunecino', fallecido en Leganés, como líder espiritual y operativo del grupo terrorista autor de los atentados e instigador de los mismos. El magistrado que, laboriosamente y bajo una presión casi intolerable nunca antes soportada por un juez en España, instruyó el sumario poniendo el cuidado preciso para eliminar todas las dudas (y fueron tan numerosas como surrealistas) lo estableció sin duda alguna.
Sucede que el tribunal del 11-M no juzgaba a los muertos. Ningún tribunal lo hace. El proceso incluyó como hipotético autor intelectual a 'El Egipcio' porque, según la policía italiana, él mismo había reivindicado dicho papel en una grabación. Luego resultó que la grabación era técnicamente una chapuza y la transcripción muy imprecisa. No había causa para condenar a Rabei Osman. Eso era todo.
El autor intelectual, que no se hallaba en ningún lugar exótico, por supuesto, fue Serhane Abdelmajid.
Cualquier otra investigación que el PP se proponga apoyar tendrá que contar con espiritistas que convoquen a los suicidas o someter a torturas a los condenados como autores, que insisten en negar su participación y cuyos abogados han puesto más énfasis en apuntar a ETA que en defender su inocencia.
Ya está bien de la broma indecente sobre la autoría intelectual. Seguir dando pábulo a la fabulación conspiranoica es una irresponsabilidad tan gigantesca que sería digna de consideración la posibilidad de exigir responsabilidades legales al partido (o al menos a los miembros del partido) que la sostenga.
La lluvia de mentiras, insidias e intoxicaciones de la opinión pública debe terminar ya.
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23 octubre, 2007
Avergonzarse de la derecha no es avergonzarse de España
Dice el mayor de nuestros patriotas que es "preocupante" la tendencia de la izquierda a "avergonzarse de España" y denuncia "un cierto esnobismo muy propio de la izquierda española que le lleva a negar el hecho nacional", como si "declararse español fuera de mal gusto" o los símbolos de la nación "pudieran estar o dejar de estar de moda".
Es más, según el ilustre prócer la pérfida izquierda ha "interiorizado la leyenda negra" y la ha propagado "irresponsablemente" hasta llegar a "unir los esfuerzos con aquellos que niegan la nacionalidad española en sus dos sentidos, el de la unidad y el de libertad". No comprendo que Aznar logre conciliar el sueño con estas terribles pesadillas acosando sin tregua su alma de encendido patriota hispano-estadounidense.
¿Será que no se cree lo que dice? Pues será. Sí, yo creo que deber ser eso.
En cualquier caso, me consta que la izquierda española no se avergüenza de España ni del pueblo español, sino más precisamente de la derecha española a la que Aznar parece querer representar como paradigma cumbre, y que es autora y protagonista secular de una historia construida en gran medida sobre la intolerancia, la codicia y la persecución e incluso el exterminio del diferente, del oponente.
Una derecha que, todavía hoy, es capaz de fabricar un variado repertorio de mentiras (a veces contradictorias entre sí, pero qué les importa) destinadas a generar inquietud y miedo -sin desdeñar que también produzcan odio- porque ese es el caldo de cultivo en el que habitualmente ha recogido los mejores frutos.
Esa derecha incivil e irresponsable, que pretende monopolizar el patriotismo, es la que avergüenza a la izquierda española, la que hace temer, todavía hoy, que la actual experiencia democrática pueda convertirse en un nuevo paréntesis en nuestra accidentada historia.
Y esa derecha, que es española, no es España ni tiene la exclusiva de su representación por mucho que se empeñe.
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La frivolidad se llama Mariano
No se cortan. Cual fanáticos 'camicaces' de la pseudoideología neoconservadora se estrellan alegremente contra cualquier objetivo. ¡Santiago y cierra España! ¡Broooom! ¡Cratracrac!
No pasa nada. Trabajan con red, claro. Cuentan con el infalible aplauso de varios millones de españoles dispuestos a volver a situarles en
Aún no estábamos recuperados del efecto causado por el conocimiento del insuperable descaro de Esperanza Aguirre pidiendo al Rey, a cara de perro y ante testigos, un “trato humano” (humanidad frente a alimañidad) para Federico Jiménez Losantos, cuando he aquí que el inefable Mariano Rajoy se pronuncia ‘ubi et orbe’ sobre el cambio climático.
Con el inestimable apoyo teórico de su primo, catedrático de Física Teórica de
He aquí lo que Mariano y su primo (salvo que éste diga ahora lo contrario) piensan de uno de los problemas que más inquietan a toda la humanidad. Habla Rajoy:
"Yo sé poco de este asunto, pero mi primo supongo que sabrá. Y entonces dijo: 'He traído aquí a diez de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que hará mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?'".
Inefable. Creo que sería gratuito por mi parte apostillar esta estupidez. Lo único que puedo decir es que si este buen hombre nos va a gobernar, apaga y vámonos.
Y encima le llama frívolo a Zapatero. ¿Quién da más?
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17 octubre, 2007
Despropósitos, aspavientos, mentiras y delirios

Hay que admitir que a la hora de escenificar aspavientos y despropósitos el Partido Popular es imbatible. Y últimamente están sembrados. Tras el númerito 'institucional' de Rajoy vía vídeo en plan "le roi c'est moi" sólo nos faltaba Mayor Oreja resucitando y rehabilitando al muerto.
"¿Cómo voy a condenar lo que, sin duda, representaba a un sector muy amplio de españoles?", se pregunta en una entrevista publicada en 'La Voz de Galicia' este demócrata de toda la vida. Naturalmente ni se le ocurre plantearse la ilegalidad de origen de la dictadura o el hecho de que el golpe de estado del 18 de julio no fue contra ningún régimen despótico sino contra una república legítima, regida por un Gobierno que tenía su origen en unas elecciones democráticas.
Para Mayor Oreja, la larga y brutal dictadura fue una Arcadia feliz, caracterizada por una "extraordinaria placidez" para aquel sector supuéstamente "muy amplio" de españoles. La paz de los grandes cementerios bajo la luna; la del exilio forzado; la de las prisiones atestadas; la de los juicios injustos, sumarísimos o no; la del silencio por decreto; la de la ley de vagos y maleantes; la del tribunal de orden público.
En el caso de Aznar, del que constan artículos publicados en los últimos años 70 en la prensa de
Decir que el PSOE, cuando él gobernaba, negoció simultáneamente con el PP y con ETA es mentir cínicamente y por partida múltiple. Tratándose de Aznar, lo habitual. Fue el PSOE quien propuso el pacto antiterrorista, que Aznar contempló en principio con reticencias y resistencia. Con bastante posterioridad (no simultáneamente), un miembro del PSE, Jesús Eguiguren, concluye de sus encuentros personales con miembros de Batasuna no sólo que el entorno radical abertzale está abierto al diálogo, sino que ETA podría declarar un alto el fuego e incluso abandonar las armas tras una presumiblemente larga negociación. Lo que se inicia entonces es un proceso de exploración mutua entre Batasuna (no ETA) y PSE (25 reuniones, se dice) que sólo cuando el PSOE llevaba dos años en el Gobierno (22 de marzo de 2006) conducen a la declaración de alto el fuego por parte de ETA. Si eso es simultaneidad, que baje dios y lo vea.
En cualquier caso, el diálogo con ETA, que al contrario del que mantuvo el Gobierno de Aznar no supuso ninguna contrapartida para la banda (el Gobierno del PP acercó presos a la península y, dentro de la península, al País Vasco), sigue siendo uno de los caballos de batalla en los que el PP funda su política de oposición.
Ayer, sin ir más lejos, el portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, aseguraba con su habitual rostro, aceitunado y pétreo, que Zapatero no está capacitado ni tiene legitimidad (¿legitimidad?) para afrontar el "desafío" que plantea Ibarretxe con su referéndum. "Después de todo lo que ha ocurrido esta legislatura, que ha sido una fábrica de independentistas, y de que se haya negociado con ETA, Zapatero no está en condiciones de hacer frente a este desafío", dijo el inefable.
Mientras Rajoy aseguraba que el presidente del Gobierno había hecho lo que él le había pedido, lo único que se puede hacer, Zaplana insistía en que “si hubiera voluntad inequívoca para frenar este desafío, el comportamiento sería radicalmente distinto". ¿Cuántos partidos hay en el PP para que sea posible que mientras su presidente se atribuye parte del mérito en la firmeza con que Zapatero le dice a Ibarretxe que no hay camino el portavoz constate tibieza e insuficiencia en la actuación presidencial?
También ayer, Zaplana consideró necesario salir en defensa de Mayor Oreja y, aunque aseguró que no había leído sus declaraciones (¡ !) aludió, cual si de perros se tratase, a su “pedigrí”, a su carácter de "demócrata de la cabeza a los pies" desde siempre, y cuya biografía es más "contundente" que cualquier declaración.
Dada su fe de intoxicador profesional en que no hay mejor defensa que un buen ataque ni arma más eficaz que una insidia, el hombre que está en política para “forrarse” dejó caer que “muchos de los que hoy se meten con nosotros no estaban en las filas de los que peleaban por la libertad (...) y tenían cargos públicos en la administración franquista".
¿Quiénes? Es inútil preguntar. Lo dice Zaplana y ya está. Es como cuando afirmó que Aznar nunca había asegurado la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. En media hora las ‘históricas’ grabaciones le estaban desmintiendo con contundencia más que suficiente como para desautorizar a un político y más al portavoz de un partido de por vida.
Para completar el cuadro, Ana Botella, esposa de Aznar y concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, insistió –sin nombrar a nadie, claro- en que era un hecho el pasado franquista tanto de miembros del PP como del PSOE (ella no fue franquista, por supuesto). Cualquiera, sin embargo, podría nombrar, a título meramente indicativo, a dos luminarias del franquismo que están en el PP y cuya relevancia es incomparable con la de cualquiera de los innombrables franquistas que supuestamente hay en el PSOE: el padre fundador, Manuel Fraga Iribarne, y el escurridizo y siempre sonriente Rodolfo Martín Villa. ¿Quién da más?
En cualquiera caso, ya puesta en modo disparate sobre la memoria histórica, la ex presidenta consorte comparó el 18 de julio de 1936 con la huelga minera asturiana de 1934 (bañada, por cierto, en sangre por Francisco Franco, entonces al servicio de
Esto es el delirio.
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