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04 mayo, 2010

Breve

AGENCIAS Y CORRUPCIÓN.- Las agencias de calificación inquietan a Bruselas. Decía hace unos días Esperanza Aguirre que "la corrupción es consustancial a las instituciones", lo que equivale a afirmar -falsamente- que ésta se halla en su propia naturaleza. Otra cosa es que la corrupción salpique en mayor o menor grado toda actividad humana susceptible de generar un beneficio al corrupto. Incluso una empresa con una trayectoria impoluta, como la auditora Arthur Andersen, cuya misión era evitar precisamente las corruptelas, implosionó tras ensuciarse hasta los ojos en el 'Caso Enron'. ¿Por qué las agencias de calificación de riesgos han de considerarse angélicas e independientes en un terreno en el que hay en juego diariamente miles de millones de euros? Vigilarlas es lo lógico y lo responsable.

02 febrero, 2010

La derecha caníbal: Dos paradigmas



Aún no estábamos repuestos de la sorpresa y la repugnancia producida por la expresión soez de la presidenta madrileña respecto a un miembro de su propio partido (cuyo nombre no tiene las narices de decir), cuando el inefable Aznar nos obsequia con el vómito de bilis más virulento que haya lanzado nunca contra el presidente del Gobierno (y no han sido precisamente pocos). "Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo", sentenció el sublime caudillo.

Esperanza Aguirre y José María Aznar se parecen mucho Para empezar, ambos se describen y presentan como "liberales", término que, en su caso -como en el del austriaco Georg Haider-, debe ser puesto en cuarentena. Se trata de un "liberalismo" que, lejos de poner énfasis en las libertades individuales y colectivas, lo pone sobre la libertad de mercado y de empresa y es firme creyente en la desregulación, caiga quien caiga. Y todos sabemos por reciente experiencia que los que caen en la ruina, en el embargo, en el desempleo se cuentan por millones. En resumen, lejos de ser liberales genuinos son ultraconservadores disfrazados de Raymond Aron.

"Hemos tenido la suerte de poderle dar un puesto a Izquierda Unida quitándoselo al hijoputa, ¿eh?" Eso le dijo Esperanza Aguirre a su leal 'segundo', Ignacio González, ignorantes ambos de la proximidad de un micrófono abierto que propaló la insidia en directo. Que Aguirre, creyéndose en la intimidad, insulte a Gallardón (ella lo niega, claro) en términos tan gruesos es grave, pero no lo es tanto como la jactancia de haber entregado a IU un puesto que correspondía al PP.

Por menos que eso Manuel Cobo, 'número dos' de Gallardón, ha sido suspendido por un año de militancia, lo que los 'aguirristas' consideran -muy satisfechos- que conlleva su no presentación a las próximas elecciones. Sin embargo, no cabe esperar un castigo equiparable para Esperanza Aguirre. Según el PP, la diferencia es que Cobo formuló sus declaraciones ofensivas públicamente con deliberación, mientras Aguirre creía estar hablando en privado. Pocas disquisiciones exculpatorias alcanzan tal nivel de hipocresía.

Y a propósito, los lenguaraces líderes del PP sólo parecen mostrar su naturaleza auténtica cuando se consideran fuera de cobertura. Baste recordar que Rajoy describió como un "coñazo" su asistencia al desfile de la fiesta nacional en 2008, un año después de exhibir una banderita de España en el mismo acto, como afirmando -gratuitamente- un patriotismo que sólo él y su partido pretendían defender..

Otra de las cosas que asemejan a Aznar y a Aguirre es su encarnizamiento feroz con sus "enemigos". Para 'doña espe' el enemigo está dentro y es un "hijoputa". Su odio es tal que prefiere entregar un puesto a la oposición antes que se lo lleve un partidario de su enemigo 'innombrable'. Para Aznar, sin embargo -y pese a estar él teóricamente fuera de la política-, la obsesión sigue siendo Rodríguez Zapatero, al que gusta de atribuir un contubernio de marcado carácter surrealista para hacer fracasar sus propósitos electorales en 2004. Nunca admitirá que atribuir falsamente a ETA los atentados del 11-M fue la causa de la derrota del PP.

¿Realmente "nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo" como Zapatero? Veamos:

-19 de marzo de 2003: Se inicia la ilegal guerra de Irak con participación española, sin la aprobación de la ONU ni pruebas -pese a las exhaustivas inspecciones previas- de que Sadam dispusiera de armas de destrucción masiva, contra lo que afirmaban los invasores.

-16 de mayo de 2003: Los atentados suicidas de Casablanca incluyen singularmente el ataque a la Casa de España en la ciudad, que se salda con veinte muertes.

-11 de marzo de 2004: Los atentados del 11-M en Madrid causan 190 muertos.

-12 y 13 de marzo de 2004: El Gobierno Aznar sostiene primero y no descarta más tarde la autoría de ETA, pese a los indicios y evidencias en contra.

-14 de marzo de 2004: El PP, contra todos los pronósticos previos, pierde las elecciones al movilizar el voto de la izquierda con su actitud ante los atentados.

Juzguen ustedes mismos. Todo un récord lamentable en sólo 360 días.

Está claro que Aznar y Aguirre salen más favorecidos cuando callan, incluso en la intimidad, en la que el primero decía acostumbrar a hablar en catalán y la segunda exhibe impúdicamente el pelo de la dehesa con su lenguaje de rapaza poligonera.

12 febrero, 2009

Obscenidades


Mariano Rajoy tiene una notable afición al melodrama y prodiga los adjetivos altisonantes y excesivos, como si esa debilidad tan suya abonase la sinceridad y la energía de las que está habitualmente tan alejado. Ayer calificó como un hecho obsceno la coincidencia en una cacería del ministro de Justicia y el juez Garzón, que interpretó interesadamente en clave de conspiración contra el PP y que le sirvió para alcanzar el climax tragicómico deseado al romper las relaciones con el ministerio de Justicia mientras Fernández Bermejo esté al frente y anunciar la recusación del 'juez estrella' de la Audiencia Nacional.

Toda una obscenidad. Era obscena la escenografía de una rueda de prensa sin preguntas (es decir, todo lo contrario de una rueda de prensa) y rodeado de toda la Ejecutiva del partido (Judas incluidos) con cara de circunstancias críticas. Era obsceno el retorno a la deliberada paranoia conspirativa que tan malos resultados les ha dado. Obsceno era el seguidismo mediático (una vez más), en este caso de las intrigas del inquietante Grupo Intereconomia. Y quizás lo más obsceno de todo era la adopción de la línea de defensa-ataque contra el Gobierno y las instituciones del Estado que había adoptado ya desde el principìo la inefable Esperanza Aguirre, cuando el escándalo se limitaba todavía al espionaje y contraespionaje entre 'bandas' del PP de la Comunidad de Madrid.

El dubitativo Rajoy ha debido de mascullar con frecuencia en las últimas semanas aquello de “joder, qué tropa”, que es una de las expresiones más afortunadas que ha formulado sobre sus compañeros de viaje, pero al final -como siempre- se pliega a la marea más extrema del partido para evitar ser arrollado en la estampida. Todo un carácter. Obsceno.

Inicialmente se había mostrado enérgico respecto a la trama de espionaje intrapartidista en Madrid. Se creó incluso una comisión de investigación, presidida por la secretaria general, para depurar responsabilidades. Pero todo quedó en agua de borrajas.

Lo que no podía prever -ni él ni nadie- es que la pesadilla no había hecho más que comenzar. La trama de corrupción descubierta en Madrid -cómo no- y en la Comunidad Valenciana presenta todos los indicios de ser una madeja en la que, tirando del hilo, se puede llegar muy lejos y muy alto, incluso hasta la 'impoluta' y triunfante 'era Aznar'. Y eso sí que no.

Que no nos soprenda, en consecuencia, que el Partido Popular regrese a la viejas mañas obscenas de la mano de 'El Mundo', la Cope y el Grupo Intereconomía, a los que las teorías conspirativas (indemostrables) y las insidias (gratuitas) les gustan más que a un tonto una tiza. Para nuestra desgracia, tal vez estamos otra vez, marcha atrás, montados en la máquina del tiempo. Incluso nos han hecho un infumable 'remake' de 'La escopeta nacional' en el pueblo natal del juez Garzón, con un miembro del PP como organizador del muflonicidio que asegura que su partido se ha pasado. Obsceno y surrealista.

Por cierto, ¿quién es en esta versión de la obra berlanguiana-azconense el marqués coleccionista de pelos de pubis? Lo digo porque debe ser el más cuerdo y el menos obsceno de los personajes de esta astracanada política.

Leer online: http://laspiral.blogspot.com

22 enero, 2009

Algo huele a podrido en... Madrid

A la vista de la evolución que viene teniendo el asunto del espionaje presuntamente ordenado por “algún responsable” de la Comunidad de Madrid sobre otros cargos del Partido Popular en el gobierno regional y en el ayuntamiento de la capital de España es de temer que, una vez más, no se llegará a esclarecer nada.

Ya ocurrió con los motivos reales de la defección de dos miembros del PSOE en la Asamblea madrileña, que entregaron el gobierno de la comunidad a Esperanza Aguirre. Nunca más se supo de los motivos reales que empujaron a dos oscuros personajes a traicionar a su partido bajo argumentos 'políticos' que nadie creyó.

Aquello fue uno de los mayores escándalos políticos de España y no es gratuito evocarlo aquí y ahora porque de los polvos de aquella aparente impunidad podrían venir los lodos de los usos y costumbres que parecen ser de curso corriente en este 'taifa' mesetario dominado por las ambiciones personales de Esperanza Aguirre, crecientemente ansiosa porque se le está pasando el arroz para hacerse con el partido y llegar a la presidencia del Gobierno de la nación, que es su sueño apenas inconfeso.

Tiene razón González Pons en pedir responsabilidades al Ministerio del Interior, en la medida que ciertas tareas de los presuntos 'fontaneros' de Granados, como la identificación de los propietarios de ciertos vehículos, requieren la colaboración de funcionarios del ministerio. Hasta ahí llega su razón, que pierde cuando intenta implicar a los altos responsables del ministerio en un asunto para el que basta la amistad del ex policía y los ex guardias civiles implicados con ex compañeros que siguen en activo.

En la 'república independiente y bananera' de Madrid el Kraken ya está proyectando toneladas de tinta por el fondo del proceloso océano. La 'omertá' se impone. Va a ser otra tempestad en un vaso de agua, otro caso nunca aclarado. Al tiempo.

Foto: Tamayo y Sáez, los 'judas' del PSOE madrileño.


08 abril, 2008

La gran esperanza liberal

La historia, contada por Esperanza Aguirre, resulta ser una ficción muy conveniente para la defensa de sus posiciones, que apellida ideológicamente como 'liberales', y que nada tiene que ver con la realidad. Considerar como trampas tendidas al PP ciertas propuestas programáticas llevadas a la práctica por el Gobierno del PSOE durante la pasada legislatura es un 'wishful thinking' prestidigitatorio que no resiste el más mínimo análisis.

Por ejemplo, el tema del matrimonio homosexual, al que aludió reiteradamente en su discurso de ayer (ver texto íntegro), distaba de ser una trampa tendida al PP. El hecho de que pusiera en evidencia los viejos reflejos ultraconservadores y reaccionarios del partido en el que ella milita, lejos de ser fruto de alguna maquiavélica añagaza, es la expresión de lo que el PP es: un partido de derecha que, además, hace guiños obvios a la ultraderecha.

¿Cómo definir ideológicamente a un partido que recoge el voto de ciudadanos con posiciones ideológicas tan inconciliables (al menos teóricamente) como la ultraderecha fascista y xenófoba y el centroderecha democristiano o liberal? Mejor no intentarlo, no sea que el 'invento' se haga añicos. Por otra parte, negar el origen franquista del PP, como ella hace, es un vano intento de ocultar la verdad histórica. Alianza Popular nació por iniciativa de siete ex ministros franquistas y presidida por Fraga, como el PP durante un tiempo. Su refundación como Partido Popular, acogiendo -que no integrando en muchos casos- a personalidades salidas de la autodisuelta UCD (con origen también en el franquismo, pero más realista, dialogante y abierta) no alteró básicamente en nada la filosofía de un partido cuyos fuertes reflejos autoritarios se revelan claramente en su propia dinámica interna presidencialista, nunca revisada en serio hasta ahora.

Esperanza Aguirre se define como liberal, al igual que el neonazi austriaco Haider, como Aznar, como Jiménez Losantos, como Pedro J. Ramírez... La de 'liberal' ha sido siempre una definición considerablemente gaseosa, pero ahora es también sospechosa. Es la vaga denominación pseudoidelógica que prefieren los neoconservadores (o ultraconservadores) europeos. Si excluimos el fuerte planteamiento en lo económico, donde se pretende la menor cantidad de Estado posible y el imperio del mercado y de la iniciativa privada, lo que hoy se llama liberalismo queda reducido a un saco con una sugestiva etiqueta que puede ser llenado con cualquier cosa -las más de las veces nada inocua- pues en lo esencial está vacío.

Aguirre parece sentirse especialmente orgullosa de la ponencia ideológica del Partido Liberal que redactó en 1985. Tanto que ayer leyó este 'enjundioso' párrafo de ella: “Hoy, las posiciones ideológico-políticas opuestas en todo el mundo occidental dividen a los ciudadanos entre estatistas y liberales, entre los que creen que el Estado puede juzgar mejor que los individuos sobre sus necesidades, y elegir por ellos, y los que consideramos que cada persona debe elegir libremente, siempre que las necesidades mínimas estén garantizadas”.

Lo cierto es que ni siquiera en 1985 los ciudadanos se dividían entre estatistas y liberales. ¿Alguno de los presentes era o es estatista? La falsedad y la rampante pobreza teórica de esta frase, que Aguirre considera conveniente repetir 23 años después de aquel 'pecado de juventud', revelan, mejor que cualquier otra consideración, que la ambiciosa presidenta de la Comunidad de Madrid no tiene nada serio que ofrecer en términos ideológicos.

La clave de todas las políticas reside precisamente en aclarar lo que cada cual cree que debe significar "que las necesidades mínimas estén garantizadas", condición a partir de la cual "cada persona debe elegir libremente", según la propia Aguirre. Para los neoconservadores esas "necesidades mínimas" coinciden generalmente con situaciones infrahumanas. Las políticas de Thatcher y Reagan, tan añoradas por ellos, no dejan lugar a dudas sobre ese extremo. Los índices de pobreza que se registran hoy en los países llamados desarrollados y sigularmente en Estados Unidos son la consecuencia de esa 'filosofía política' diseñada exclusivamente al servicio de los poderosos.

La nueva 'ambición rubia' (que en realidad es pelirroja, según fuentes familiares) no se perderá una coma de la actuación de Rajoy en el debate de investidura que se está desarrollando. Espera verle derrotado una vez más para auscultar el corazón del partido. Sabe que fuera de Madrid es poco más que nadie para el PP y por eso no se presenta abiertamente como alternativa de cara al congreso de junio. Si Rajoy defrauda con su intervención al 'nucleo duro' de su formación, ya inquieto por los síntomas que ha arrojado la remodelación del grupo parlamentario, creerá llegada su gran oportunidad.

Apoyos mediáticos no le faltan, pero eso ha quedado meridianamente claro que no basta.

Leer online: http://laspiral.blogspot.com