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07 agosto, 2014

El mal israelí



El periodista israelí Gideon Levy, del diario 'Haaretz', está amenazado de muerte por sus opiniones críticas sobre la brutal actuación militar de su país en Gaza. Hay incluso quien cree que podría ser asesinado, como lo fue el ex primer ministro Rabin tras firmar los acuerdos de Oslo con los palestinos. Ex consejero y portavoz de Shimon Peres en los años 70, Levy, que cuenta con el firme apoyo de su periódico, pese a haber perdido suscriptores por su causa, cree que el mal de la sociedad israelí es consecuencia de la expansión de la extrema derecha, del racismo y de la incitación al odio. He aquí su diagnóstico:

«La sociedad israelí está enferma. Desde el sur del país a Tel-Aviv, las imágenes de Gaza son recibidas con indiferencia, e incluso con expresiones de alegría. Basta mirar las redes sociales y las llamadas a 'quemarlos a todos'. Yo nunca había visto esto. Finalmentente, la palabra 'fascismo', que yo intento utilizar lo menos posible ha merecido su lugar en la sociedad israelí".

Fuente: Le Monde

13 octubre, 2007

El imposible orgullo

Ayer se pudo ver con toda claridad en quienes prende y a quienes legitima neciamente el discurso del orgullo nacional y la exaltación de los iconos patrios que Rajoy proponía en su desvergonzada caricatura de un discurso institucional. “Las razones que todos conocen” -deliberadamente no enunciadas en el vídeo para no hacer más evidente lo cínico y ridículo de la propuesta- sólo parecen ser conocidas y compartidas por una ínfima minoría de los ciudadanos, que fue la que respondió a su patriótica y gratuita invitación.

Dentro de esa ínfima minoría, aparentemente motivada por “las razones” escamoteadas, sobresale hasta convertirse en representante casi único del ‘orgullo nacional’, por el ruido y la furia -por la irracionalidad en definitiva-, la extrema derecha. La suya no es la bandera que Rajoy dice querer defender, sus iconos no son los de la mayoría y su discurso político –si cabe llamarlo así- es el del odio ideológico y racial y el de la revancha; es el discurso de la violencia, ansiosa de confrontación con sus pares de signo opuesto.

Ayer, mientras en el Paseo de la Castellana, corazón institucional de la celebración, se exhibían con arrogancia desafiante banderas franquistas, el falangista Sáenz de Ynestrillas y sus secuaces protagonizaban su tradicional excursión-provocación al País Vasco más motivados que nunca y lograban que sus homólogos abertzales convirtieran las calles de San Sebastián en un infierno. Misión cumplida.

En Barcelona, en el curso de un homenaje a la bandera (preconstitucional) unas decenas de miembros del grupo ultra ‘Adelante Cataluña’ quemaban retratos de Carod-Rovira e intentaban lo mismo con una senyera catalana aparentemente incombustible que finalmente despedazaron y pisotearon.

En Valencia, el millar largo de asistentes a la movilización convocada por 'España 2.000' sumaba a la pira, junto a Carod-Rovira, retratos de Ibarretxe y símbolos de ETA. Todo ello no sólo para mostrar el orgullo de ser español sino también para exhibir un racismo sin complejos con la inmigración como principal bestia negra. “En España, los españoles primero” era el lema de la manifestación, que encabezaba una mujer a caballo (¿España?). Entre las consignas coreadas, “La inmigración destruye la nación” o “No más pateras, que cierren las fronteras”.

¿Es la España que quema retratos y banderas la que queremos? ¿Es esa España irracional y excluyente la que quieren Rajoy y su partido? ¿Nos representan las irrelevantes minorías dispuestas a partir la cara o volar la cabeza al contrincante?

No, ¿verdad? ¿Entonces a qué viene el estúpido vídeo pseudoinstitucional de Rajoy? ¿Qué persigue? ¿Qué sentido tiene convertir granos de arena que ni siquiera se tiene el valor de señalar en montañas que todos debemos allanar? ¿Dónde está la emergencia nacional que requiere nuestra movilización bandera en mano?

Todo indica que es el PP y no el Gobierno el que ha perdido el rumbo desde el mismo día en que perdió las elecciones. Y lamentablemente no es eso lo único que perdió. También le perdió todo respeto a la verdad y toda responsabilidad y solidaridad de Estado.

Yo no siento orgullo de ser español y en gran medida se lo debo al Partido Popular y a su deriva irresponsable y zafia en esta legislatura. A mi me avergüenza que la segunda mayoría política de los ciudadanos de este país tenga unos representantes como los que tiene y aplauda actitudes y estrategias como las que practica.

Quiero que lo sepan. Me ponen enfermo.

Leer online http://laspiral.blogspot.com


13 mayo, 2007

Jean Ferrat: Nuit et brouillard




Jean Ferrat tal vez sea el más desconocido en España de los cantautores mayores (por calidad) de Francia. La razón fundamental de tal desconocimiento -indiferencia aparte- es que durante la fase más activa de su carrera, cuando aún cantaba en directo, coincidió con la dictadura franquista. Sus discos, en tanto que militante confeso y coherente del PCF, estaban prohibidos en nuestro país.

Quizás esa sea la razón de que no exista en el Internet castellano una biografía digna de tal nombre (ver en francés) del cantante y compositor galo, que también tuvo que soportar en su propio país la marginación de la televisión y la radio y cierta carencia de promoción, lo cual no impidió su éxito.

Coetáneo de Jacques Brel, el éxito se le resiste más que al belga, que graba su primer disco en 1953 mientras Ferrat no lo hace hasta 1958. En 1957 Brel alcanza la popularidad con ‘Quand on n’a que l’amour’. Ferrat le sigue en 1960 con ‘Ma môme’. Son, en cualquier caso, dos artistas muy diferentes. Expansivo y algo excesivo Brel, un auténtico ‘animal’ de la escena. Ferrat, contenido e íntimo, no se siente cómodo ante las multitudes ni disfruta la vorágine de las giras, que para Brel son una droga.

Ambos coinciden en su prematura retirada de los escenarios. Brel lo hace en 1967, a los 38 años, tras una gira de despedida interminable e inolvidable, aparentemente movido por el deseo de “no engañar” a su público con canciones interpretadas sin sentimiento a fuerza de ser repetidas. Para Ferrat, el retiro, que lleva a cabo en 1972 trasladando su domicilio a un pequeño pueblo de la Ardéche, obedece a una opción de filosofía vital. Quiere apartarse y vivir su vida personal lejos de los agobios y la expectación de París.

Pero si para Brel, que muere en 1978, la despedida es prácticamente definitiva, no es así para Ferrat, que seguirá componiendo y grabando, aunque de modo cada vez más esporádico, magníficas canciones que son acogidas por un público fiel.

Ferrat es un excelente letrista y compositor, que goza de una voz privilegiada, grave y plena. El conjunto de su obra, regrabada y editada en 1980 en una compilación de doce discos a la que han seguido otras, le muestra inequívocamente como uno de las ‘grandes’ de la canción francesa.

Nuit et brouillard (Noche y niebla, el mismo título de una película de Alain Resnais de 1955), publicada por primera vez en 1963, es, junto con La Montagne, Camarade, Les yeux d’Elsa, Aimer à perdre la raison y tantas otras, una evidencia incontestable de por qué Jean Ferrat debe ser conocido y reconocido.

Ver letra en francés (aquí)

Traducción:

Ellos eran veinte y cien, ellos eran millares/ Desnudos y delgados, trémulos, en aquellos vagones sellados/ Que desgarraban la noche con sus uñas batientes/ Ellos eran millares, ellos eran veinte y cien.

Se creían hombres, no eran más que números/ Su suerte estaba echada desde hacía mucho tiempo/ Cuando la mano vuelve a caer no queda más que una sombra/ Ellos no debían volver a ver un verano jamás.

La huída monótona y sin prisa por el tiempo/ Sobrevivir aún un día, una hora, obstinadamente/ Cuántos giros de ruedas, paradas y salidas/ Que no acaban de destilar la esperanza.

Se llamaban Jean-Pierre, Natacha o Samuel/ Algunos rezaban a Jesús, Jehová o Visnú/ Otros no rezaban, pero qué importa el cielo/ Querían simplemente no vivir más de rodillas.

No llegaban todos al fin del viaje/ Los que han regresado ¿pueden ser felices?/ Intentan olvidar, sorprendidos de que a su edad/ Las venas de sus brazos se hayan hecho tan azules.

Los alemanes vigilaban de lo alto de las torretas/ La luna se callaba como callabais vosotros/ Mirando a lo lejos, mirando fuera/ Vuestra carne era tierna para sus perros policías.

Me dicen ahora que estas palabras no tienen validez/ Que es mejor no cantar más que canciones de amor/ Que la sangre seca rápidamente al entrar en la historia/ Y que no sirve para nada coger una guitarra.

¿Pero quién tiene talla para poder pararme?/ La sombra se ha hecho humana, hoy es el verano/ Twistearé (*) las palabras si fuera preciso twistearlas/ Para que un día los niños sepan quienes fuisteis.

Erais veinte y cien, vosotros erais millares/ Desnudos y delgados, trémulos, en aquellos vagones sellados/ Que desgarrabais la noche con vuestras uñas batientes/ Erais millares, erais veinte y cien.

(*) La canción fue publicada en 1963, en pleno éxito del efímero ritmo llamado 'twist'.

Leer online: http:laspiral.blogspot.com


25 noviembre, 2006

Francia, en jirones (I)



*
La portada del diario francés Le Monde de ayer, que no tuve tiempo de comentar (es vespertino), destacaba dos noticias aparentemente ajenas entre sí pero mucho más relacionadas de lo que podría parecer a primera vista, a juzgar por sus enunciados. El gran titular, a cuatro columnas, daba cuenta de que, según una encuesta, el 17% de los franceses se inclina por votar a Le Pen en las presidenciales que se celebrarán dentro de seis meses. A su lado, a una columna, se informaba de la muerte a tiros de un seguidor del equipo París-Saint-Germain (PSG) por un policía con ocasión de incidentes que se produjeron tras el partido en el que el equipo local fue derrotado por el Hapoel de Tel Aviv por cuatro tantos a dos.

Miles de judíos, franceses o no, que habían acudido a apoyar al equipo israelí, fueron objeto de la ira de los ‘Boulogne Boys’, grupo ultra de ‘hinchas’ cuyas obvias simpatías por el Frente Nacional de Le Pen se manifestaron con gritos de “Le Pen presidente” o “Francia para los franceses”. Al término del partido, decenas de ultras atacaron a un grupo de judíos en el exterior del estadio, lo que motivó la intervención de un policía de paisano.

Nadie puede saber si los hechos se habrían desarrollado de modo menos trágico en el caso de que el policía no hubiera sido de raza negra (francés de la Martinica). El caso es que, pese a identificarse, fue atacado al grito de “sucio negro” y otras lindezas racistas. Utilizó un spray e intentó huir protegiendo al más joven de los judíos acosados, pero fue derribado y pateado en el suelo, lo que le forzó a hacer uso de su arma reglamentaria, matando a uno de los atacantes e hiriendo a otro.

La gravedad de este incidente sobrepasa con mucho el contexto del simple e inquietante ‘hooliganismo’, que ningún país parece capaz de controlar, para inscribirse inequívocamente en el marco de lo político. Política fue en su momento la crítica de Le Pen a la selección francesa de futbol por estar integrada en gran parte por negros y no cantar La Marsellesa (lo cual no es cierto, salvo alguna excepción). La misma crítica fue reiterada recientemente por un político regional socialista.

El deporte no es ajeno a la política, lamentablemente. Por el contrario, con frecuencia el cálido refugio de la masa vociferante en los estadios abriga las expresiones más impresentables del llamado ‘arte de lo posible’. Y la violencia acaba siendo la expresión última y terrible de un odio cuyo origen e hipotético fundamento político está lejos de los estadios.

Jean-Marie Le Pen combate enérgicamente la definición de ultraderechista, fascista o nazi que se le asigna dentro del espectro político galo. Y no lo hace porque padezca ningún tipo de complejo o escrúpulo, sino por razones de oportunismo. Para darse una idea aproximada de su cinismo baste considerar que describe a su partido como “socialmente de izquierda, políticamente a la derecha y nacionalmente de Francia".

Por cómica o estúpida que resulte esa dicotomía paradójica e inconciliable entre lo social (de izquierda) y lo político (de derecha) tal definición es precisamente lo que emparenta a Le Pen y a su partido con el fascismo, con la diferencia de que ni Hitler ni Mussolini admitieron nunca, de modo expreso, ser de derecha. Ambos unieron un nacionalismo delirante con la demagogia social más desvergonzada para atraer los votos de la mayoría social, los trabajadores, y acabar, una vez tomado el poder, con la “decadente democracia liberal”.

Los reclamos xenófobos, patrioteros, demagógicos y populistas del Frente Nacional siguen hoy contando con el apoyo del 17 por ciento de los franceses de las más diversas extracciones sociales. Los mismos que le apoyaron en la primera vuelta de las presidenciales de 2002 y que desplazaron al candidato socialista, enfrentando en la segunda vuelta a Le Pen con Chirac, en un episodio que causó la vergüenza de la mayoría de los franceses, forzando a buena parte de la izquierda a apoyar con su voto a Chirac.

Los analistas evocan hoy con preocupación que antes de la primera vuelta de 2002 los sondeos sólo registraban un apoyo del 9 por ciento a la ultraderecha. Si ahora, como entonces, también existe una intención de voto oculta equivalente a aquella, Francia podría encontrarse con un casi octogenario Le Pen como presidente de la república.

Eso sería mucho más y mucho peor que una vergüenza.

* El video es obra de 'Les gars de la Royal', con base en la música de 'Voyage voyage'. Dégage significa, más o menos, lárgate, ahueca, etc.
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21 octubre, 2006

Amenazas y mentiras -Vicios republicanos (V)


“Está usted advertido. Si es usted un inmigrante, votar en una elección federal es un delito que puede llevarle a la cárcel”. Así rezaba una intimidatoria misiva dirigida a 14.000 ciudadanos de origen latino registrados recientemente como votantes en California.

La carta, de origen inicialmente descrito como “misterioso” , ya tiene autor. Tan Nguyen, de origen vietnamita, ha sido forzado por el Partido Republicano a renunciar a su candidatura al Congreso por California después de que la policía registrase su oficina y su casa. Nguyen se había precipitado ya a buscar una cabeza de turco despidiendo a un ayudante y había anunciado una rueda de prensa 'aclaratoria' que finalmente hubo de cancelar.

El escenario de la sucia maniobra del vietnamita-americano es el condado de Orange, al sur de Los Angeles, y el objetivo era despojar de su escaño a la representante demócrata Loretta Sánchez intimidando a electores que están perfectamente legitimados para votar. Ahora Nguyen no solo tendrá que lamentar haber perdido por descalificación la carrera electoral, sino que, además, deberá rendir cuentas ante la justicia.

Llegado a Estados Unidos con ocho años, tras la retirada de las tropas estadounidenses de Vietnam, el republicano Nguyen parece haber interpretado con un exceso de alegría y falta de prejuicios el slogan “América, tierra de oportunidades”. Maestros WASP no le habrán faltado.

Los republicanos parecen bastante persuadidos de que el 7 de noviembre va a marcar el fin de su mayoría parlamentaria, con la ayuda impagable de la política iraquí de su empecinado presidente. Tal vez por eso, a la desesperada, intentan trucos miserables.

Otra muestra: en un anuncio difundido en seis estados aparecen dos mujeres afroamericanas conversando: “El doctor King sí que fue un hombre de verdad”, dice una de ellas. “Ya sabes que era republicano”, apostilla la otra.

Inefable en lo despreciable.

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22 septiembre, 2006

Seine-Sant-Denis, por ejemplo


Seine-Saint-Denis, el departamento 93 de Francia, situado al noreste de París, es una bomba de relojería. Nicolás Sarkozy, ministro de Interior y aspirante a la sucesión de Chirac en el Palacio del Elíseo, teme que este otoño estalle otra vez en su cara, como lo hizo el año pasado, y ha decidido adelantarse buscando y encontrando a los ‘auténticos’ culpables: los jueces.

Entonces, tras la muerte por electrocución de dos menores delincuentes que, huyendo de la policía, se habían refugiado en un transformador, se desató una ola de violencia incontrolable que no tardó en extenderse a las ‘banlieues’ (áreas periféricas de las ciudades) de buena parte del país, dejando estupefactos y atemorizados a los franceses.

Antes del verano de 2006 el prefecto de Seine-Saint-Denis envió al ministerio que dirige el celoso candidato a la presidencia un informe de considerable contundencia sobre la situación de la seguridad ciudadana en su departamento. Dicho informe fue conocido hace unos pocos días por la opinión pública francesa y Sarkozy no ha tardado mucho en hacerse presente en el departamento conflictivo para arrojar toda la culpa sobre los jueces y su ‘ideología’.

El informe de Jean-François Cordet, que así se llama el prefecto, subrayaba la lamentable realidad de que desde el inicio del año, es decir, poco después de las revueltas del otoño, la delincuencia se ha disparado y que tiene un carácter notablemente violento. Las agresiones a las personas han crecido el 14,11 % con relación a 2005. Los robos con violencia lo han hecho el 22,62 % y los perpretrados con armas blancas el 16,19 %. La participación de los menores en la delincuencia callejera ha pasado del 44,23 al 47,67 %.

El cuadro no puede ser más deprimente. Tras el ‘desahogo’ brutal que supuso la ‘revuelta’ del otoño de 2005, la extrema virulencia social en el departamento no sólo no se ha controlado o reducido, sino que ha aumentado hasta un punto extremadamente inquietante, como prueba la elevada participación de los menores de edad (a los que Cordet achaca el 70 por 100 de los actos violentos) en la delincuencia.

Con el informe del prefecto de Seine-Saint-Denis como referencia e ignorando las críticas de éste que atañen a su ministerio (se nombran comisarios demasiado jóvenes que además pasan rápidamente de un destino a otro, se han reducido los efectivos policiales...) Sarkozy ha arremetido contra la Justicia, con el argumento principal de la gran diferencia entre el número de detenidos y el de encarcelados. El dato, ya indicado por Cordet, es, en lo que respecta a los menores de sólo un 8 por 100.

Según ‘Sarkó’ (así le llaman coloquialmente los franceses) algunos jueces “no hacen su trabajo”, señalando especialmente al tribunal de Bobigny, a cuyo juez de menores Cordet había calificado de “dogmático” . "Los franceses saben que digo la verdad", aseguró el ministro, rizando el rizo demagógico con fruición oportunista.

La justicia, lógicamente, se ha rebotado contra Sarkozy y el presidente de la Cour de Cassation (Tribunal Supremo) pidió una urgente entrevista con Chirac que éste (que no ve con buenos ojos al ministro del Interior como su delfín) se ha apresurado a concederle y se celebrará (o se habrá celebrado, según cuando este texto sea leído) hoy mismo. Y también hoy mismo ‘Sarkó’ ha vuelto a la carga con su gran argumento (electoralista) de autoridad: “Les juges, ce sont les Français. C'est leur jugement qui compte" ("Los jueces son los franceses. Es su juicio lo que cuenta").

Villepin, que ayer reunió a algunos de sus ministros, incluido Sarkozy, para tratar sobre la delincuencia, emitió un comunicado en el que resaltó "el compromiso de los jueces” en la lucha contra la delincuencia. Su rival se apresuró a matizar que no había atacado a todos los jueces, muchos de los cuales cumplen adecuadamente su cometido, y tampoco había atentado contra la independencia de la Justicia, como le atribuían los magistrados.

Se da la circunstancia significativa de que precisamente ayer el Senado aprobó el proyecto de ley de prevención de la delincuencia con el que Sarkozy quiere endurecer las sanciones a los delincuentes menores de edad. Conclusión: él sí hace algo. Y los franceses lo saben, o eso quiere creer y hacer creer el aspirante a la presidencia.

Lo más dramático en todo este asunto de alto contenido demagógico, oportunista y electoralista es que nadie va al fondo del problema, nadie aborda los aspectos sociológicos que condenan al departamento 93 y a tantos otros a aparecer como ‘ghettos-polvorines’.

Nada es casual. Seine-Saint-Denis tiene, según su prefecto, un millón y medio de habitantes, incluidos los clandestinos. El 75 por 100 de ellos son extranjeros o descendientes de extranjeros y la inmensa mayoría son pobres.

Cordet, en su informe, sí se permite algunas reflexiones más allá de las que tienen que ver con la ley y el orden:

- El departamento 93 concentra el 35 por 100 de la pobreza en el área de ‘Ile-de-France’ (gran entorno regional del París).
- La ubicación de grandes empresas al sur del departamento, a las puertas de París, ha poblado con clases medias la zona, generando confrontación por el bienestar de unos y el abandono de los otros.
-El paro castiga especialmente a los más jóvenes, hoy objetivo preferente del Islam más integrista, que en muchos casos suplanta a los actores de la gestión local con la tácita complicidad de éstos.

Miseria, abandono, delito, impunidad, violencia, fanatización… Es un círculo vicioso nada desconocido y cuya generación no cabe atribuir sino a la sociedad y a sus gestores, muy especialmente a los políticos. Que en ese contexto Nicolás Sarkozy, en permanente campaña desde fecha inmemorial, simplifique del modo tendencioso y demagógico en que lo hace es tan peligroso como la propia situación que ha generado la irresponsabilidad de una sociedad basada en el consumo, el egoísmo y la indiferencia.

Es preciso recordar, una vez más, que la cárcel no es una solución para nada, que la violencia institucional genera y acentúa la violencia social, que la prevención evita la represión, que el respeto y la asistencia son los mejores paliativos. Estas son cuestiones que aquí, en España, deben ser abordadas ya, antes de que sea demasiado tarde y que algún partido haga más demagogia de la que ya hace a costa de la inmigración y la delincuencia.

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