05 abril, 2014

Queremos tanto a Suárez... (II)



 
El asesinato por ETA del general Ortín, gobernador militar de Madrid, en enero de 1979, fue escenario de una enorme tensión e indignación. 'El Alcázar' llegó a pedir "la fulminación" del Gobierno. Los involucionistas hablan ya sin tapujos.
Para la derecha franquista y para el estamento militar, que se autoatribuía la función de vigía y garante de los destinos de España, el desmantelamiento de la ‘democracia orgánica’, que Franco había construido contando exclusivamente con su ‘leales', y la legalización del Partido Comunista de España, auténtica ‘bestia negra’ para ellos, es un cataclismo insoportable. Los términos ‘traidor’ y ‘perjuro’ (por traicionar los principios del Movimiento Nacional, a los que había jurado fidelidad) son los más suaves que se aplican a Suárez. El resto es pura escatología tabernaria, que cunde en los cuartos de banderas y en los cenáculos y mentideros de los ‘derrotados’.

Nada impedirá, sin embargo, que en Junio de 1977, apenas un año después de la designación de Suárez por el Rey, se celebren las primeras elecciones legislativas en 43 años de la historia de España. La Unión de Centro Democrático (UCD) de Suárez vence claramente, con 166 diputados; le sigue el PSOE, con 118; el PCE, con 19, demuestra tener más respaldo social que el franquismo residual representado por Alianza Popular (16 escaños), encabezada por Fraga y otros seis ex ministros del Régimen. Otros grupos, que incluyen a los nacionalistas vascos y catalanes y al PSP de Tierno Galván, se reparten los 31 escaños restantes.

 Los resultados permiten al ‘bunker’ constatar hasta qué punto sus deseos y exigencias están alejados de las expectativas de la mayoría sociológica del país. La ultraderecha no logra un solo escaño y los resultados de AP son tan escasos como elocuentes. Los españoles quieren una democracia verosímil y constructiva, y Adolfo Suárez, junto al ‘factor miedo’, les han convencido de que es posible, contra los pronósticos iniciales. Su capacidad de persuasión, de diálogo y de consenso han obrado el ‘milagro’, lo que no impide que proliferen las reticencias y los prejuicios entre las formaciones del nuevo Parlamento, al menos de cara al público, y se radicalice el odio entre quienes le consideran un traidor.

La tarea crucial que se impone de inmediato es la elaboración de una  Constitución democrática. Cuando la redacción del texto concluye, tras un laborioso consenso entre partidos, las iras del ‘bunker’ se centran en el Título VIII, que trata de la organización territorial y consagra el ‘Estado de las autonomías’. Con todo, en lo sucesivo la tensión antidemocrática tendrá dos protagonistas nada naturales: el terrorismo y el golpismo. ETA aprieta el acelerador de los atentados y alza la mira de los mismos, habitualmente centrada en guardias civiles y policías, hacia los militares. Es una clara y deliberada provocación al Ejército, y ‘acabar con el terrorismo’ prescindiendo de los políticos se convierte en la coartada o pretexto fundamental de los militares nostálgicos.

En enero de 1979, tras el asesinato del gobernador militar de Madrid, general Ortín, el diario ‘El Alcázar’, órgano de la Confederación Nacional de Combatientes, pone públicamente voz a las exigencias de los ‘salvapatrias’ oficiales al reclamar “la fulminación de ese Gobierno, la constitución de un Gobierno neutral que sea capaz de enderezar el rumbo de la nave y de llevar un mínimo de esperanza al alma de un pueblo que vive atormentado”. Desde ese momento hasta el golpe de 23-F se produce un envalentonamiento progresivo de los militares, que se pronuncian individualmente o mediante colectivos a favor del tristemente célebre ‘golpe de timón’. Los tribunales militares les exoneran sistemáticamente de toda responsabilidad, incluso en un caso tan escandaloso y flagrante como la insubordinación y los insultos del general Arés, de la Guardia Civil, al vicepresidente Gutiérrez Mellado durante una reunión en Cartagena.

La escalada terrorista de ETA, que bate todos sus récords, conduce al aumento de los atentados de la ultraderecha, que en 1980 se saldan con 27 muertes, 16 de ellas en la País Vasco. La espiral está ya desatada y el miedo y la ira se apoderan de los ciudadanos. El caldo de cultivo que conducirá al ‘golpe’ del 23-F alcanza su plena efervescencia. El pretexto para la intervención militar es lograr el fin del terrorismo, pero el objetivo primario, fundamental, es poner fin a la experiencia democrática. Suárez es el hombre a neutralizar y, a finales de 1980, él también lo sabe.

Continuará

04 abril, 2014

Queremos tanto a Suárez... (I)



Julio de1976: Adolfo Suárez presta juramento como presidente del Gobierno ante el Rey, tras ser elegido por éste entre una terna propuesta por el Consejo del Reino, de la que formaban parte también Silva Muñoz y López-Bravo.


Ahora que se han pasado los fastos y la faramalla que han acompañado a la muerte de Adolfo Suárez siento la necesidad de decir algunas cosas que he callado estos días por exceso de indignación. La mentira y la hipocresía me irritan siempre y desde siempre, pero en este caso ha habido tal exceso de ambas que me he sentido bloqueado porque mi respuesta espontánea habría sido una colección de exabruptos tan gratuita como inútil.

En su momento, cuando el ahora ‘beatificado’ ex presidente anunció su dimisión, escribí que llegaría el día en que se le echaría de menos y se reconocería la transcendencia y el valor de su labor. Dada mi falta de afinidad política con lo que Suárez representaba, imagino la perplejidad de muchos, pero nadie me dijo entonces esta boca es mía. En mi condición -asumida seriamente mientras me dejaron- de periodista independiente, me pareció oportuno y coherente escribir lo que escribí, por más que otros lo juzgasen inoportuno e inconveniente, además de no coincidir con mi criterio. Suárez era entonces 'lo peor'.

El tiempo me ha dado sobradamente la razón, pero demasiado sobradamente. Las loas sobrepasan con creces lo previsible y también lo razonable. Suárez tiene el incuestionable mérito de haber sido el único presidente de Gobierno de esta democracia que cumplió lo que prometió, y hacerlo requería entonces un valor y una fortaleza de carácter considerables. Nunca en cuarenta años las circunstancias políticas habían sido tan críticas ni complicadas en este país como bajo su Gobierno.

Existía una crisis económica galopante, con una inflación del 26% en 1977, y un desempleo creciente y aparentemente incontenible. El Régimen no había querido tomar medidas correctoras, ante la delicada sucesión y transición que afrontaba, para no alterar la paz social. El responsable de Economía, Villar-Mir, se había limitado a pedir a los españoles que se 'apretasen' el cinturón. Sólo los Pactos de la Moncloa, que reunieron a partidos, sindicatos y patronal con el Gobierno en busca de compromisos económicos, laborales y políticos, lograron aclarar un poco el horizonte.

Pero antes de esos pactos cruciales fue preciso legalizar al PCE, por simple verosimilitud democrática, pero también porque sin esa condición Comisiones Obreras no se sentaría a negociar en ninguna mesa, y tal ausencia conduciría a los trabajadores españoles más concienciados a no considerar legítimo ni vinculante ningún acuerdo que se intentase gestar. La legalización fue aprobada por Suárez en vacaciones de Semana Santa y la conmoción fue considerable, especialmente entre los integrantes de lo que entonces se denominaba el 'bunker', agresivo núcleo de resistencia del franquismo que, en su versión más virulenta, perpetró, en enero de 1977, la Matanza de Atocha, que costó la vida a cinco abogados de CC OO y miembros del PCE.

El acoso terrorista, sin embargo, no era exclusivo de los ultraderechistas radicales. En el inicio de 1977 el presidente del Consejo de Estado, Antonio María de Oriol y Urquijo, permanecía secuestrado por los GRAPO, que pronto añadirían como rehén al presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, Emilio Villaescusa. Mientras tanto, ETA mantenía su secuencia sistemática de asesinatos, que se acentuaría hasta extremos maniacos tras el referéndum de la Constitución, cuyos resultados en el País Vasco alentaron la escalada de ataques identificada más tarde como 'los años de plomo'.

Adolfo Suárez carecía entonces de otra legitimación que la confianza del Rey, que, para sorpresa general, le había preferido en una terna, elaborada por el Consejo del Reino, a sus rivales Federico Silva Muñoz (democristiano, ex ministro de Obras Públicas) y Gregorio López-Bravo (numerario del Opus Dei y ex ministro de Industria y de Asuntos Exteriores). Suárez también era ex ministro, pero como Secretario Nacional del Movimiento. En principio, no parecía que hubiera otra opción peor para la democracia que un hombre al que se suponía guardián de las esencias del franquismo 'apolítico'. La decisión real tranquilizó a los patrocinadores de un sistema autoritario que ignoraban que serían conducidos por 'uno de los suyos' al harakiri mediante la Ley para la Reforma Política, que inició el odio irreconciliable contra quien acabaría siendo elegido presidente mediante las urnas.

Continuará 

01 marzo, 2014

Ucrania, un conflicto de alto riesgo


En las últimas horas la tensión ha aumentado extraordinariamente en Ucrania, y también en el panorama internacional. A la advertencia formulada ayer por Obama, en el sentido de que una intervención rusa en el conflicito tendría "costes", que no especificó, Putin ha respondido hoy sin asomo alguno de ambigüedad. El Parlamento ruso ha aprobado, unánimemente, una intervención militar en la antigua república de la URSS "en vista de la situación extraordinaria creada (...) y de la amenaza a la vida de ciudadanos de la Federación Rusa, de nuestros compatriotas, y de los efectivos del contingente militar de las Fuerzas Armadas de Rusia emplazados en territorio de Ucrania (República Autónoma de Crimea)". 

En Crimea, república autónoma (no provincia, ni región ucraniana) que acoge a un fuerte contingente de la marina de guerra rusa, las tropas, aunque sin distintivos, ya han hecho acto de presencia ostensible fuera de sus acuartelamientos, para satisfacción y alegría de la población local. Un referéndum para decidir el futuro de la república, convocado inicialmente para mayo, ha sido adelantado al día 30 de este mes. En territorio ruso, las tropas han tomado posiciones ante las fronteras Norte y Este que comparten con Ucrania. Pensar que los gestos rusos son meras balandronadas sería un error. Putin acostumbra a actuar con firmeza y contundencia ante desafíos como este, como demostró en Osetia del Sur y Abjasia tras su invasión por parte de Georgia.

 Como ya ocurrió con ocasión de los conflictos étnicos y políticos que durante años ensangrentaron la ex-Yugoslavia, los medios de comunicación occidentales están manipulando la imagen real del conflicto y sus claves, mediante la típica simplificación maniquea entre 'buenos' y 'malos', en beneficio de los intereses estratégicos de Estados Unidos. Y digo esto porque en ambos casos la UE no fue entonces ni sería ahora otra cosa que una complaciente comparsa. De la guerra en ex-Yugoslavia sólo los USA sacaron algún beneficio, aparte de la fragmentación europea que tanto parece interesarles: hoy poseen en el mini-estado de Kosovo una enorme base militar, denominada Camp Bondsteel. En cuanto a Bosnia, manzana de la discordia en aquellas feroces matanzas, echen un vistazo al mapa adjunto, que muestra al pequeño país hecho trizas. 

Ucrania no es Yugoslavia, ni 2014 son los años 90, cuando la URSS se debatía y desmoronaba en un caos inefable. La crisis actual tiene un altísimo potencial de riesgo para la paz en Europa, y exige de todas las partes una enorme prudencia. El país (el más extenso de Europa, después de Francia) posee una importancia estratégica muy notable, por su situación geográfica y por el hecho de que su territorio es atravesado por los conductos que llevan la energía al Occidente europeo. Casi un 18 por 100 de la población es rusa y un porcentaje mayor son ruso-hablantes y más inclinados a un pacto con su gran vecino que con la UE. Ese no es un dato desdeñable, y Putin no bromea al respecto. Tampoco lo hace, por supuesto, sobre la intocabilidad de la república autónoma de Crimea. 

Ucrania tiene un potencial de crecimiento económico extraordinario y lo ha demostrado en los años pasados, aunque sus gobiernos han fracasado en el control de la inflación, la cual convierte tal crecimiento en intangible a efectos sociales. La política ucraniana está minada por una enorme corrupción y gobernada por una cleptocracia exuberante. Ni el huido Yanukovich ni su oponente, Yulia Timochenko, superarían el más mínimo escrutinio de sus fortunas personales. Con tales mimbres, el cesto resultante es una situación económica de emergencia. Las arcas están vacías y el estado precisaría, ahora mismo, de una inyección mínima de 35.000 millones de dólares. Rusia no los tiene y la UE no debería arriesgarlos en la aventura, dada la situación de sus países periféricos. Quedaría el FMI, que no es precisamente un ejemplo de imparcialidad, pero que, por el momento, se ha comprometido a analizar la situación. 

Estados Unidos lleva mucho tiempo tironeando de Ucrania hacia su esfera de influencia. Su dinero, por importe de 5.000 millones de dólares, según el Departamento de Estado, se ha dirigido a fines, personas o instituciones no identificados, e incluso el gran especulador George Soros ha echado una mano. La llamada 'revolución naranja' (2004), que tantas ilusiones desató, seguramente no fue ajena a tanta 'filantropía' exterior. Y cabría preguntarse qué tuvieron de espontáneo la protesta armada (murieron 16 soldados, no precisamente por palos ni piedras) y la defección parlamentaria que dejaron a Ucrania sin presidente hace apenas unos días. 

El ejército ucraniano, que posee un potencial militar muy notable, es el 'gran mudo' en la situación caótica y crítica que se ha creado. Cabe imaginar que, al igual que la población, está dividido por la mitad en sus inclinaciones atlántistas o pro-rusas y, aunque siempre ha acatado el mandato de los políticos, en el contexto presente cualquier chispa puede causar un incendio. Evitar una guerra civil, cuyos bandos contarían inevitablemente con apoyo exterior, debería ser la prioridad absoluta para las Fuerzas Armadas. 

La situación, como se ve, es tan compleja y delicada que no permite enfoques maniqueos ni actuaciones irreflexivas o provocadoras de ninguna de las partes. ¿Prevalecerán la prudencia y el sentido común? Esta es la segunda confrontación entre Obama y Putin en poco tiempo. En el caso de Siria, tras las advertencias del ruso, que calificó como "agresión" el propósito occidental de atacar militarmente al régimen de Assad y advirtió del riesgo de desequilibrar la zona, indignando a Irán y favoreciendo a Al Qaeda, el presidente estadounidense se avino a razones. En el caso de Ucrania, con los republicanos acusándole de 'blandura', está por ver. La opinión europea pesará en la balanza, ¿pero en qué sentido? El abortado ataque a Siria, por ejemplo, contaba con el apoyo entusiasta de Hollande. Crucemos los dedos porque lo que ocurra podría no tener precedentes desde la "crisis de los misiles".

Pies de fotos:
1.- Paramilitares fascistas, pertrechados para actuar.
2.- Mapa político de Bosnia tras la guerra (picar para ampliar).
2.- Yulia Timochenko, con representantes de la UE en 2010.

24 diciembre, 2013

Todos, bajo estricta y abusiva vigilancia


Desde el día que, hace seis meses, el consultor tecnológico de la NSA Edward Snowden diera a conocer la vasta, sofisticada e indiscriminada política de espionaje implementada por la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, los usuarios de Internet y de telefonía en todo el mundo han tomado conciencia profunda de hasta qué alarmante punto derechos consagrados como inviolables están siendo vulnerados so pretexto de controlar el terrorismo. Estados, políticos, empresas tecnológicas e instituciones de diverso tipo han hecho oir su voz y exigen a EE UU que ponga fin a la masiva colecta de datos, que afecta incluso a países aliados.

Los conceptos de seguridad e intimidad se han vuelto terriblemente frágiles a medida que las nuevas tecnologías han avanzado, y lo han hecho a una velocidad vertiginosa en los tiempos más recientes. Los medios de recogida y filtrado de datos son ahora gigantescos y sumamente eficaces. La tentación de utilizarlos parece haber sido irresistible para quienes aspiran a controlar no ya el terrorismo global sino el globo mismo. La información es poder y los poderes de este mundo quieren todo el poder. Para ellos las leyes son un obstáculo y su respuesta a sus restricciones consiste en violarlas en secreto.

No es preciso ser un terrorista ni un antisistema para inquietarse por las sistemáticas violaciones de los derechos de los ciudadanos que se están produciendo impunemente. La violación del secreto de las comunicaciones era y es una costumbre en sistemas totalitarios y autoritarios, que no respetan los derechos y libertades de los ciudadanos, y es nuestro deber denunciarla ,resistirla y burlarla por principio. No hacen falta razones particulares ni específicas.

Los usuarios de Internet han observado en los últimos tiempos que, en numerosas webs, aparece una advertencia que reza aproximadamente así: "Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación (...) Si usted continúa navegando entendemos que acepta su uso". Más o menos se trata del célebre "estas son lentejas...", que nunca fue precisamente un ejemplo de democracia. Nos condenan a tragarnos sus 'cookies' (galletas, literalmente), que probablemente son inocuas, pero también las de otros, que raramente lo son. No estoy seguro, pero me parece bastante probable que el aumento de 'spam' en nuestras cuentas de correo también tenga su origen en las célebres 'cookies'.

Las cookies son microprogramas que se introducen en nuestro ordenador mientras navegamos y, en muchos casos, permanecen atentas permanentemente a lo que hacemos y reaccionan de acuerdo con su propia finalidad cuando corresponde. Su utilidad para el usuario es prácticamente nula. A cambio, son muy útiles para quienes las implementan. Las cookies denominadas 'trackers' toman nota de nuestras actividades en la red y, en cualquier momento, en la web más inopìnada, nos ofrecen anuncios directamente relacionados con nuestros intereses e incluso hacen aparecer una segunda pantalla (o más) con publicidad o propuestas de navegación supuestamente indicadas para nosotros. Entre ellos se encuentran las denominadas 'zombies', cuya característica distintiva es que, una vez eliminadas, se autoregeneran. Pero más peligrosas aún son las denominadas 'key-loggers', capaces de espiar lo que escribimos, especialmente cosas tales como contraseñas, números de tarjetas de crédito, domicilios...

 Hace meses que, inquieto por algunas anomalías, decidí instalar un programa llamado "Spy Hunter", literalmente 'cazador de espías'. Lo he estado pasando cada día, en ocasiones más de una vez, e invariablemente, detectaba y eliminaba un buen número de 'trackers' y de vez en cuando un 'key logger', siempre los mismos. En consecuencia, la experiencia era tan consoladora como inquietante, pues inquietante es que tales engendros permanezcan en nuestro ordenador durante horas hasta el momento en que son eliminados.

 Afortunadamente, hace un par de días encontré una solución que parece definitiva, al menos mientras los autores de 'trackers' no descubran un antídoto. Se trata de un complemento del navegador que utilizo habitualmente, Firefox, y su nombre es 'Self-Destructing Cookies'. Hace precisamente lo que promete, pero da al usuario la oportunidad de evitar la destrucción anunciada cuando una web es de su confianza. Ahora mi 'Spy Hunter' no detecta nada y yo me quedo tranquilo.

Quienes estén preocupados por la creciente penetración de intrusos en nuestros ordenadores aquí tienen un útil y gratuito regalo de Navidad. Firefox es un navegador de código abierto y multiplataforma elaborado por voluntarios de todo el mundo, unidos en la iniciativa Mozilla. La libertad y la seguridad en Internet son la meta de Mozilla, naciido en 1998, y, al contrario que Explorer, de Microsoft, o Chrome, de Google, carece de vinculación con los grandes monstruos tecnológicos y con sus intereses. Si no tienes este navegador puedes descargarlo aquí, y el complemento 'Self-Destructing Cookies', aquí.

De nada. Felices fiestas.

Pie de foto: Edward Snowden, considerado por muchos un héroe global de las libertades, considera que ha hecho lo que debía. 
  

18 octubre, 2013

Tea Party: el peligro del té con plastas

Si la reciente crisis presupuestaria en EE UU ha puesto de manifiesto algún grave peligro -además de la significativa falta de fiabilidad del país del dólar de cara a la economía global- es la constatación, más allá de cualquier duda o cuestión de matiz, de que el llamado 'Tea Party' es una rémora nefasta para la política interior y exterior del país que pretende y cree liderar el mundo. Las tácticas de filibusterismo (obstrucción parlamentaria) deplegadas por los republicanos hasta el último minuto, con los miembros del 'Tea Party' en vanguardia, han llevado la incertidumbre a todos los meridianos del mundo y han lesionado gravemente, entre los estadounidenses, la imagen del partido del elefante como alternativa de poder.

Lo que los del té con plastas buscaban, como mínimo botín de su intransigencia para aprobar los presupuestos y el aumento del 'techo' de endeudamiento, era cargarse.la ley sanitaria conocida como 'Obamacare', gran caballo de batalla para cuantos rechazan la extensión de los servicios de salud a todos los ciudadanos. Cualquiera podía predecir, desde el principio de la confrontación, que no lo iban a lograr y que tampoco podían llevar su irresponsabilidad al extremo de hacer realidad la insolvencia del país. Obama no iba a ceder ni un ápice sobre su preciada ley porque es, hasta la fecha, el único logro en política social que puede ofrecer a sus votantes tras haberse batido en retirada de todas sus promesas. Las mentes calenturientas del 'Tea Party' lo creyeron posible y la consecuencia ha sido un doloroso disparo en el pie del Partido Republicano.

A medida que la crisis presupuestaria se prolongaba la inicial confianza de los mercados se transformó en nerviosismo y los movimientos financieros se ralentizaron y adoptaron, dentro de lo posible, medidas prudenciales por si ocurría lo peor. Los principales acreedores de EE UU, China y Japón, rompieron su crispado silencio para recordar a Washington que el reloj corría en contra de sus intereses. El enfado de Pekín, que en estos días superaba a EE UU como mayor consumidor de petróleo del mundo, fue mayor que cualquier otro, hasta el punto de que finalmente ha decidido acelerar la implantación de su propia divisa, el polémico 'renminbi' (o yuan), harto de financiar a EE UU para acopiar dólares con los que garantizar su propia solvencia exterior.

Es inimaginable lo que sucederá a principios de 2014 en EE UU, cuando se reproduzca el debate que ahora se ha superado de modo tan accidentado. Cabe imaginar que el Partido Republicano ha tomado buena nota del precedente e intentará sujetar a los adictos al té con plastas, pero al tratarse de un grupo tan heterogéneo, incongruente y asilvestrado nada es descartable. No se debe olvidar que esa caótica conjunción de 'libertarians' (libertarios de derechas, partidarios de reducir la dimensión del Estado a su mínima expresión), fundamentalistas religiosos, racistas inconfesos y criptofascistas, que se amparan en la 'sagrada Constitución' y en las 'suras' de los 'padres fundadores' del 'país de los libres', cuenta con el apoyo ferviente e incondicional del segundo grupo empresarial del país (dirigido por las hermanos Koch, Charles y David) y que entre las estrellas emergentes de los republicanos se halla el senador cubano-americano Ted Cruz, empeñado en una confrontación muy personal con Obama, al que tal vez aspira a relevar en la Casa Blanca con el apoyo de los 'locos del té'.


Pie de foto: Ted Cruz, senador republicano por Texas.

07 octubre, 2013

La revolución ultraliberal, o la ruptura del Contrato Social


En breve se cumplirá un año de la fecha en que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, dijo en declaraciones al semanario alemán 'Der Spiegel' lo siguiente: "Muchos gobiernos todavía deben darse cuenta de que perdieron su soberanía nacional hace mucho tiempo. Debido a que en el pasado han permitido que su deuda se acumule, ahora dependen de la buena voluntad de los mercados financieros". Tan categórica afirmación se realizaba en un contexto de apoyo por parte de Draghi al deseo alemán de que la dirección económica de la UE interviniera directamente en la redacción de los presupuestos nacionales de los países miembros.

Los presupuestos de España, recientemente presentados por el Gobierno bajo el pomposo calificativo de "los de la recuperación", son una evidencia insoslayable de hasta qué punto el propósito alemán prospera. Lejos de frenarse, los recortes continúan. El que afecta a las pensiones, especialmente brutal por su incidencia social, reduce su incremento a un anecdótico 0,25%, que será fagocitado de inmediato por la inflación. El recorte que recaerá sobre las autonomías se establece en el 13,5%. Por otra parte, sintomáticamente, el gasto previsto para el pago de los intereses de la deuda supera al previsto para la totalidad de los ministerios.

¿De qué recuperación habla este  falsario Gobierno-Delegado de Berlín? ¿Por qué insiste en engañar a los ciudadanos, convertidos 'de facto' en súbditos? Desde luego no habla de la recuperación del más mínimo poder adquisitivo por parte de los españoles. Los salarios de los funcionarios siguen congelados, la destrucción de empleo continua y la precarización laboral es un hecho incontestable: el mayor logro de la reforma laboral, que supuestamente iba a crear puestos de trabajo. Como consecuencia el consumo, y por lo tanto la producción y venta de bienes está paralizado, lo cual anuncia más desempleo.

La Constitución, en su artículo primero, describe a España como un "Estado social y democrático de Derecho". ¿"Social" se refiere a las sociedades anónimas? ¿"Democrático", cuando el Gobierno en ejercicio ha llegado al poder engañando a todo el mundo sobre sus auténticas intenciones? ¿"De Derecho", mientras  todos los derechos asumidos hasta la fecha están siendo barridos sin escrúpulo alguno? Obnubilados por la dimensión económica de esta crisis, hemos minimizado sus gravísimas consecuencias socio-políticas y es hora de que las afrontemos como parte de un todo que supone un atentado a los ciudadanos hasta ahora inédito en la historia de las democracias.

No se trata sólamente de que España haya cedido partes esenciales de su soberanía a poderes ajenos. Con ser ese un problema muy grave, aún es mayor el que supone la ruptura fáctica del Contrato Social surgido en 1.978 con el consenso constitucional. En toda democracia el Estado es el garante de dicho contrato. Cuando los derechos y deberes cuyo cumplimiento garantiza se reducen o eliminan el Estado se deslegitima y los ciudadanos quedan legitimados a su vez, al menos teóricamente, para desentenderse de los deberes que dicho contrato les imponía. Esa es la lógica, según la ciencia política.

Cuando los gobernantes nos dicen -no en España, por supuesto, donde el engaño llega al extremo- que no volveremos a la sociedad que conocimos, en realidad nos indican que se ha producido una revolución ultraliberal, promovida por los poderosos manipuladores de los mercados y asumida de modo cómplice por los poderes políticos como 'inevitable'. Su objetivo es terminar con el llamado Estado del Bienestar, con los convenios colectivos y la reprepresentación sindical, con la estabilidad laboral y con la gestión pública en terrenos, como la Sanidad y la Educación, entre otros, que hasta ahora eran incuestionables.

El propósito último es poner en las manos de la banca y los mercados financieros el mayor volumen posible de la masa monetaria de cada país, sean cuales sean las consecuencias. Cuando ese plan acabe de perpetrarse y el poder económico no tenga contrapeso ninguno ¿para qué servirán esas entelequias llamadas hasta ahora estados? Cabe suponer que conservarán su jurisidicción sobre el Ejército y la Policía, así que vayan ustedes haciéndose una idea.


Foto: Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.

16 septiembre, 2013

Obama, en su peor trance



La presidencia de Obama atraviesa en estos días sus peores momentos. No se trata sólo de que la presión de la opinión pública nacional e internacional le haya forzado a renunciar a atacar a Siria, acción que había defendido con un ardor inquietante. Lo más difícil está por llegar y se circunscribe al terreno económico, en el que, pese a la superación de la recesión y a los buenos datos macroeconómicos, las espadas están en alto, tanto en su propio partido como en la oposición.

Un avance significativo de lo que puede ocurrir próximamente ha sido su fracaso en imponer la polémica figura del economista Larry (Lawrence) Summers al frente de la Reserva Federal (Fed), en sustitución de Bernanke. De nada ha servido el entusiasta panegírico de Obama, que dice tener "confianza absoluta" en el criterio de Summers y en su adecuación para el cargo. Representantes de su propio partido en el Senado han boicoteado la elección. Nada puede hacer olividar -y menos en el quinto aniversario de la quiebra de Lehman Brothers- que Summers, que anunció ayer su renuncia, fue en la era Clinton el 'apostol' de la desregulación financiera que abocó a la crisis actual.

En cualquier caso, este hecho nada insignificante, que ha sido 'vendido' públicamente como una renuncia de Summers a postularse para el cargo, evitando así que el presidente incurra en un nuevo renuncio tras el del abortado ataque a Siria, sólo es una pequeña escaramuza dentro de la batalla parlamentaria que se prepara con los presupuestos y el aumento del techo del déficit como objeto de debate. La transcendencia de esa confrontación es decisiva. Si Obama no logra que se aumente el referido techo, que se hallaba en Abril en el 118% del PIB, con una deuda total de 16, 8 billones de dólares, el resto de la legislatura pasará por graves apuros.



El nivel de endeudamiento actual sólo fue superado tras la depresión de 1929 y la Segunda Guerra Mundial.


Los republicanos rechazan apoyar un aumento del endeudamiento, de cuyo montante 5,8 billones se hallan en manos extranjeras (China y Japón son los principales tenedores), del mismo modo que se han opuesto a la política de estímulos económicos, tan bien recibida por los inversores. El instrumento fundamental de esa política es el "Quantitative Easing" (QE), cuyo final ya fue anticipado por Bernanke y que consiste en la compra por parte de la Fed de 85.000 millones de dólares mensuales en activos financieros.

Si el QE --que ha contribuido a aumentar el déficit- desaparece, como está previsto que suceda, y el techo del déficit no aumenta EE UU se hallará pronto en una situación virtual de quiebra y la reacción de los mercados podría causar enormes dificultades y ahondar la crisis que el país se cree en trance de superar. A nivel internacional la conmoción sería también muy considerable. Cabe suponer, en consecuencia, que el Parlamento estadounidense acabará aprobando el aumento del techo del déficit en la medida que Obama desea, pero la situación actual es tan delicada que, para lograrlo, el presidente ha decidido eludir los forcejeos con las Cámaras, renunciando al ataque a Siria y sacrificando la cabeza del 'imprescindible' Larry Summers.

Lo que intenta Obama, en última instancia, es eludir cualquier confrontación previa a un debate económico crucial, que se iniciará aproximadamente dentro de un mes. Mientras tanto, pese a (y también a causa de) sus renuncias, la imagen del otrora carismático presidente de Estados Unidos se deteriora aún más.

26 agosto, 2013

El 'fracking' (además) es un fiasco económico



Mientras en Reino Unido estallan las protestas contra las prospecciones mediante la técnica de ‘fracking’ (fracturación hidráulica) aprobadas por el Gobierno Cameron, en Estados Unidos –donde la contestación no ha sido nunca relevante- el acento recae sobre la dudosa rentabilidad económica de este tipo de explotaciones, vistas hasta no hace mucho con el mismo entusiasmo que en su día desató la ‘fiebre del oro’.

A propósito del gas y del petróleo de esquisto procedentes del ‘fracking’ en EE UU ha empezado ya hablarse del ‘cuento de la lechera’ y la palabra fatal –burbuja- es escrita sin que a quienes lo hacen les tiemble la mano. Numerosos indicios han comenzado a apuntar en los tiempos más recientes que las compañías explotadoras se equivocaban mucho en sus previsiones halagüeñas, tal vez a causa de su propia ansiedad por obtener la mayor financiación posible.

Las enormes extensiones de territorio de EE UU que se consideraban explotables contienen, efectivamente, una importante cantidad de combustibles gaseosos y líquidos, pero los técnicos ignoraron o los empresarios ocultaron un hecho crucial: el combustible no está regularmente repartido ni tiene la misma pureza según de qué lugar se trate. Sólo en un número limitado de núcleos dentro de las grandes áreas preseleccionadas por las compañías extractoras la explotación es realmente rentable, en consecuencia.

Esa es la realidad decepcionante que se han encontrado las grandes compañías petroleras, incorporadas tardíamente a la extracción, seducidas
finalmente por la leyenda de Eldorado tejida por la industria nacional especializada en ‘fracking’. La anglo-holandesa Royal Dutch Shell, por ejemplo, ha visto reducidos los ingresos previstos en más de 2.000 millones de dólares y, como consecuencia, sus beneficios generales se han reducido en un 60 por 100 respecto al anterior ejercicio.

Apostar por el gas o el petróleo de esquisto implica adoptar una posición de riesgo. Mientras en una prospección convencional se puede cubicar el yacimiento y ubicar las bolsas con relativa facilidad y exactitud, mediante el ‘fracking’ sólo se sabe lo que hay y su calidad tras extraerlo y analizarlo, y las alegrías –cuando se producen– son siempre provisionales. Esa es la consecuencia inevitable del hecho de que el combustible está contenido por rocas metamórficas formadas en capas a partir de arcillas y las vetas rentables, explotadas en horizontal, son en cierta medida imprevisibles.

Tras evaluar las conclusiones de un estudio realizado por la consultora Advanced Ressources Intenational (ARI), que estima que los recursos mundiales de gas y petróleo de esquisto elevan en un 11 por 100 las reservas de combustibles fósiles, la estadounidense
Energy Information Administration (EIA) no pudo resistirse a expresar su escepticismo. “Esas estimaciones son altamente dudosas y seguirán siéndolo hasta que sean extensamente contrastadas con pozos productivos”, dijo la EIA, pese a ser quien había encargado el estudio. El hecho de que la ARI tenga como presidente a un miembro del consejo de administración de Southwestern Energy, fuertemente involucrada en el ‘fracking’ en Arkansas, no avala la credibilidad de su estudio precisamente.

Otro informe realizado en Estados Unidos da cuenta de que el 80 por 100 de la producción de gas de esquisto procede de sólo cinco pozos y que, a nivel nacional, está estancada desde 2011. Si a eso añadimos que, según dicho estudio, serán necesarios 42.000 millones de dólares anuales de inversión para la explotación de más de 7.000 pozos y que los beneficios del total de la industria del ‘fracking’ se limitaron en 2012 a 32.500 millones, huelgan mayores comentarios. Quienes se muestran escépticos ante el futuro del gas y el aceite obtenidos mediante fractura hidráulica valoran una previsión que establece un plazo de cinco años para el colapso de esa industria en EE UU por falta de rentabilidad.

Si a los ya conocidos riesgos medioambientales y geológicos (seísmos) que comporta el ‘fracking’ se añade su discutible viabilidad y rentabilidad económica sólo cabe concluir que sería una estupidez y una imprudencia imperdonables que la UE en general y España en particular se trague el anzuelo tóxico que se le ofrece desde el otro lado del Atlántico. La industria del ‘fracking’ estadounidense tiene un interés nada filantrópico en que Europa y el resto del mundo se sumen a la explotación de ese ‘espejismo’ inquietante. La venta de la tecnología, el instrumental, la fórmula y la asistencia técnica les reportarían los sustanciosos beneficios que sus magros balances piden ya a gritos.
A otro perro con ese hueso.
(Este análisis se basa fundamentalmente en datos publicados en diversas informaciones del 'Financial Times')
 
Anteriores publicaciones sobre el 'fracking' en 'La Espiral:
28 - 1 - 2013: Luz de gas

26 julio, 2013

El incontenible avance de lo digital


Dos noticias del día (publicadas en 'Financial Times') confirman de modo incuestionable que el rumbo digital que han adoptado los medios informativos se acelera y consolida de cara a un horizonte en el que el consumo del tradicional soporte en papel de esos medios sea tan minoritario que se convierta en irrentable y acabe siendo sólo un recuerdo, seguramente melancólico.

Por un lado, en Alemania, el poderoso Axel Springer, propietario de 'Die Welt' y de 'Bild', ha decidido deshacerse de la prensa regional que estaba en sus manos, incluyendo al 'Hamburger Abendblatt', que fue el origen del grupo mediático en 1948, así como de otra serie de publicaciones, que incluyen cinco guías de televisión y algunas publicaciones destinadas a la mujer. La operación le reporta 920 millones de euros, que serán destinados al refuerzo digital de sus dos principales medios periodísticos y a la creación de webs especializadas en los mercados laboral e inmobiliario, entre otras cosas.

El imperio Springer, casi un monopolio, era consciente de que el organismo de vigilancia de la competencia no le permitiría crecer más en las actividades que venía realizando; sabía, además, que los medios regionales requerían una economía de escala específica, lo que implicaba una complejización permanente de la gestión. Cabe preguntarse si su apuesta no está dando por sentado que la información regional sobre papel está viviendo sus últimos días. Lo cierto es que, por vía digital, un medio nacional e incluso internacional puede servir buena información regional y local con una reducción colosal de los costes respecto a la actualidad. Demasiado tentador para que no se ponga a prueba a medio plazo. La respuesta de los inversores ante la operación de venta de Springer no ha podido ser más elocuente: las acciones subieron el jueves un 17%.


El otro caso concierne al 'International Herald Tribune' (IHT), diario de precoz vocación global (1887) que hoy es la versión internacional del 'New York Times' (NYT), uno de los medios más influyentes y admirados del mundo. El IHT fue el primer periódico distribuido por vía aérea (1928) y tiene su sede central en París (actualmente, en Neuilly-sur.Seine, para ser preciso), pero cubre el mundo de Este a Oeste, desde Japón a California. Su editor ha anunciado que, basándose en la amplia experiencia del NYT, la publicación va a poner especial énfasis en la difusión digital. Para justificarlo alude a la foto más que elocuente que ilustra este post: (presencia de móviles con cámara durante los cónclaves de 2005 y 2013 en El Vaticano): en sólo ocho años los 'smart phones' y las 'tablets' están en todas la manos, especialmente en las de los jóvenes. "Eso es lo que ha cambiado", concluye.

También el 'Financial Times' aporta hoy un dato que viene a confirmar la imbatibilidad del mundo digital. Por primera vez en catorce años la industria discográfica global ha visto aumentar sus ingresos. Y no ha sido precisamente porque haya crecido la venta de CDs, sino porque el mercado digital vía Internet está funcionando con éxito creciente. Del mismo modo que las discográficas, los medios periodísticos deben encontrar el camino hacia la rentabilidad de lo digital, que pasa inevitablemente por el pago.

La gratuidad de la información digital se tendrá que acabar tarde o temprano, pero su rentabilidad sólo será posible cuando el soporte papel inicie su retirada. Los medios informativos se baten actualmente en ambos frentes, pero la generación que promoverá el cambio ya camina por nuestras calles con un 'teléfono inteligente' al alcance de las manos.

P. S.: En relación con la fotografía de 2005, el 'Washington Post' estableció posteriormente que en realidad corresponde al fallecimiento de Juan Pablo II, ocasión que, por su carácter luctuoso, registró menor presencia de cámaras y móviles entre el público.  No obstante, precisa, las imágenes de la elección de Ratzinger confirman esencialmente la tesis de IHT. 

05 abril, 2013


HECHOS.- A menos derechos, menos deberes (y viceversa). Esa es la lógica del Contrato Social, que está siendo subvertida por el Estado. Los derechos y garantías consuetudinarios de los ciudadanos se han convertido en papel mojado, mientras la función subsidiaria del Estado respecto a la sociedad desaparece y las vidas y haciendas de los ciudadanos quedan a merced de los intereses de una ínfima minoría, cuya idea de patria y compromiso deviene una caricatura insultante. Cuando el Contrato Social se rompe 'de facto', radicalmente, en nombre de la economía, de la globalización y del nuevo orden, se quiebra también la paz social. Si quienes dicen representarnos no representan nuestros intereses, si nuestras justas demandas son desoídas, sólo queda la vía de los hechos, la misma que utilizan quienes han provocado y explotan esta situación caótica. Los hechos hablan por sí solos. Dejémoslos hablar.

26 marzo, 2013

Censurado

He aquí, en su integridad, el artículo censurado al economista Juan Torres López por 'El País'. Motivo suspuesto: la comparación 'improcedente' entre Merkel y Hitler y entre la Alemania actual y la del nazismo. motivo más probablemente real: la explicación subrayada de un hecho que, por razones incomprensibles, apenas se ha comentado hasta ahora; que la banca alemana se cargó imprudentemente con casi un billón de euros en activos tóxicos de otros paises de la UE. Lejos de caer, la banca teutona ha vuelto en su favor el "error", sometiendo a los países beneficiarios de su "generosidad" en un hinterland muy provechoso para sus intereses, en un 'tercer mundo' a la puerta de su casa, muy conveniente para la extensión y consolidación de su poder. ¿A quién y por qué hiere el hecho de que se diga esta verdad necesaria?

Alemania contra Europa


Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

GERMANY/Es muy significativo que habitualmente se hable de “castigo” para referirse a las medidas que Merkel y sus ministros imponen a los países más afectados por la crisis. 

Dicen a sus compatriotas que tienen que castigar nuestra irresponsabilidad para que nuestro despilfarro y nuestras deudas no los paguen ahora los alemanes. Pero el razonamiento es falso pues los irresponsables no han sido los pueblos a los que Merkel se empeña en castigar sino los bancos alemanes a quienes protege y los de otros países a los que prestaron, ellos sí con irresponsabilidad, para obtener ganancias multimillonarias.

Los grandes grupos económicos europeos consiguieron establecer un modelo de unión monetaria muy imperfecto y asimétrico que enseguida reprodujo y agrandó las desigualdades originales entre las economías que la integraban. Además, gracias a su enorme capacidad inversora y al gran poder de sus gobiernos las grandes compañías del norte lograron quedarse con gran cantidad de empresas e incluso sectores enteros de los países de la periferia, como España. Eso provocó grandes déficits comerciales en éstos últimos y superávit sobre todo en Alemania y en menor medida en otros países.

Paralelamente, las políticas de los sucesivos gobiernos alemanes concentraron aún más la renta en la cima de la pirámide social, lo que aumentó su ya alto nivel de ahorro. De 1998 a 2008 la riqueza del 10% más rico de Alemania pasó del 45% al 53% del total, la del 40% siguiente del 46% al 40% y la del 50% más pobre del 4% al 1%.

Esas circunstancias pusieron a disposición de los bancos alemanes ingentes cantidades de dinero. Pero en lugar de dedicarlo a mejorar el mercado interno alemán y la situación de los niveles de renta más bajos, lo usaron (unos 704.000 millones de euros hasta 2009, según el Banco Internacional de Pagos) para financiar la deuda de los bancos irlandeses, la burbuja inmobiliaria española, el endeudamiento de las empresas griegas o para especular, lo que hizo que la deuda privada en la periferia europea se disparase y que los bancos alemanes se cargaran de activos tóxicos (900.000 millones de euros en 2009).

Al estallar la crisis se resintieron gravemente pero consiguieron que su insolvencia, en lugar de manifestarse como el resultado de su gran imprudencia e irresponsabilidad (a la que nunca se refiere Merkel), se presentara como el resultado del despilfarro y de la deuda pública de los países donde estaban los bancos a quienes habían prestado. Los alemanes retiraron rápidamente su dinero de estos países, pero la deuda quedaba en los balances de los bancos deudores. Merkel se erigió en la defensora de los banqueros alemanes y para ayudarles puso en marcha dos estrategias. Una, los rescates, que vendieron como si estuvieran dirigidos a salvar a los países, pero que en realidad consisten en darle a los gobiernos dinero en préstamos que pagan los pueblos para traspasarlo a los bancos nacionales para que éstos se recuperen cuanto antes y paguen enseguida a los alemanes. Otra, impedir que el BCE cortase de raíz los ataques especulativos contra la deuda de la periferia para que al subir las primas de riesgo de los demás bajara el coste con que se financia Alemania.

Merkel, como Hitler, ha declarado la guerra al resto de Europa, ahora para garantizarse su espacio vital económico. Nos castiga para proteger a sus grandes empresas y bancos y también para ocultar ante su electorado la vergüenza de un modelo que ha hecho que el nivel de pobreza en su país sea el más alto de los últimos 20 años, que el 25% de sus empleados gane menos de 9,15 euros/hora, o que a la mitad de su población le corresponda, como he dicho, un miserable 1% de toda la riqueza nacional.

La tragedia es la enorme connivencia entre los intereses financieros paneuropeos que dominan a nuestros gobiernos, y que estos, en lugar de defendernos con patriotismo y dignidad, nos traicionen para actuar como meras comparsas de Merkel.

Nota del censorEL PAÍS ha retirado de su web el artículo “Alemania contra Europa”, firmado por Juan Torres López y publicado en su edición de Andalucía, porque contenía afirmaciones que este periódico considera inapropiadas. EL PAÍS lamenta que un error en las tareas de supervisión haya permitido la publicación del citado material. Las opiniones expresadas por Torres López solo representan al autor.

 
 
 

16 marzo, 2013

Un ladrón llamado UE

La UE ha aprobado el 'rescate' de Chipre, pero éste se hará, en gran medida, con los ahorros de los nacionales. Lo llaman 'quita', pero es robo. Quienes tengan más de 100.000 euros ahorrados contribuirán con un 9,9 por 100 y quienes tengan menos, con un 6,75, convirtiendo en papel mojado la supuesta garantía que amparaba los depósitos bancarios hasta dicha cantidad. 
Para justificar el robo, a la UE le basta con responder que se trata de una 'situación especial', y para intentar calmar el lógico furor de los afectados se asegura que recibirán en acciones el equivalente al dinero detraído, es decir, sustraído. A los indios también les daban espejuelos a cambio de oro. 
Nuestro Gobierno se ha apresurado a asegurar que la situación de Chipre "no es extrapolable". Lo será o no lo será, pero lo que sí es extrapolable es el miedo y la inseguridad que generaen todos los países con problemas de la Unión una medida tan 'especial' e injusta como la que la UE ha impuesto en Chipre.

13 marzo, 2013

Humo blanco

La iglesia católica ya tiene padre, pero aún no se sabe quién es el 'afortunado'. Le estarán peinando, o dándole tranquilizantes... Yo me alegro de que, al menos, se termine esta comedia neolítica que intenta tener a todo el mundo pendiente de una señal de humo mientras las enloquecidas locomotoras del ultraliberalismo se ceban sobre la humanidad como los jinetes del apocalipsis. Lo que sobra son maniobras de distracción.

01 marzo, 2013

Cospedal, en su jardín


Incluso la 'infundiosa' más impertérrita del país; la que, entre otras fabulaciones, creó aquella que denunciaba una conspiración político-policial contra su partido, que nunca confirmó ni rectificó, naufraga a la hora de explicar lo inexplicable. Ella sola se metió en el jardín, con su indemnización 'en diferido' y con su 'simulación' en directo. 
La simulación es realmente el problema: simulan representar a los ciudadanos cuando en realidad representan los intereses de una ínfima y privilegiada minoría; simulan gobernar cuando están a las órdenes directas e inflexibles de Bruselas y del BCE; y, sobre todo, simulan ser honestos y cumplir las leyes cuando todo indica lo contrario. Tanta simulación parece estar dañando sus cerebros y ya ni siquiera saben hilar una mentira que convenza a sus incondicionales.