11 febrero, 2010

De la 'ruina' española y sus causantes (IV)

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001: "Europa 
debería quemar a los especuladores".

El huracán del ataque al eruro se ha desvanecido tan rápidamente como creció, pero nadie podrá decir que no ha tenido consecuencias dignas de consideración. La Unión Monetaria ha recibido el golpe más contundente de su historia en el peor momento imaginable y los países que la integran se han comprometido de urgencia a contribuir al salvamento de Grecia. El Gobierno español se verá seguramente forzado a adoptar medidas impopulares que no entraban en sus cálculos y lo mismo tendrán que hacer los demás países de la UE más golpeados por la crisis. Así las cosas, ha llegado el momento de preguntarse por el origen y las motivaciones del curioso fenómeno de la especulación agresiva sobre los CDS de la deuda española.

Establecido el hecho de que la situación de España dista mucho de parecerse a la de Grecia, especialmente en el terreno de la deuda, sobre cuya fiabilidad se especulaba, es lógico preguntarse por qué "se temía", irracionalmente, un efecto dominó sobre España, con una relación Deuda/PIB del 55 por 100, y no, por ejemplo, sobre Italia, que, con el 116 por 100 (más del doble) tiene uno de los índices más inquietantes de la Eurozona. ¿Misterio? Eso podría parecer, pero ¿es casual que los ataques especulativos se dirijan contra las economías de tres países gobernados por la izquierda? ¿Lo es también que elijan como objetivo principal al país que está ejerciendo la presidencia de turno de la Comunidad?

Entre los analistas predominan los que limitan el objetivo del ataque al euro a un propósito meramente especulativo: pura rutina de los inescrupulosos 'hedge funds'. Los más interpretativos creen que el mercado decidió 'poner a prueba' la fortaleza del euro mediante esa operación. Demasiado inocuo, si se tienen en cuenta, por un lado, los magros beneficios económicos que habría reportado el ataque en el caso de prosperar y, por otro, el carácter ilusorio de la expectativa de que tal ataque fuera ignorado por los países de la eurozona.

Si nos retrotraemos un poco en el tiempo, encontraremos que los 'hedge funds', especialmente los ajenos a la UE -los más poderosos y virulentos-, se mostraron muy inquietos y beligerantes contra la propuesta legislativa de la presidencia española para regular las industrias, al interpretar como proteccionismo económico lesivo para sus intereses una revisión del texto inicial, redactado bajo la presidencia sueca, que haría depender de puntuales y "adecuados acuerdos de cooperación" el acceso de los 'hedge funds' extracomunitarios a los clientes potenciales de la UE. Ahora preguntémonos de dónde procedió el ataque de los 'hedge funds' y podremos establecer una relación causa-efecto que relativiza, si no elimina, el diagnóstico de 'paranoia' que recibieron las declaraciones de José Blanco, que, por cierto. no han sido las únicas en achacar intenciones ocultas a la singular operación especulativa.

Tanto los 'hedge funds' internacionales como el resto del sector financiero ven con diverso grado de preocupación  los propósitos comunitarios de aumentar el control y la vigilancia sobre los mercados y califican las medidas que están estudiando los parlamentarios europeos de 'proteccionistas'. ¿Se puede llamar proteccionismo al propósito de adoptar las precauciones necesarias para evitar que, nuevamente, una minoría de desalmados codiciosos provoque una crisis desastrosa, similar a la que ahora sufre la economía mundial?

En el lenguaje ultraliberal sí. Los buitres financieros, crecidos por haber salido casi indemnes del batacazo financiero que provocaron y por la relativa indefensión en que se encuentran los países que intentan pagar los platos rotos por ellos, no dejan de ejercer toda la presión de que son capaces -que es mucha y muy poderosa- para que la llamada 'industria de servicios financieros' siga funcionando con la misma autonomía e irresponsabilidad que antes de la crisis.

En Estados Unidos lo están haciendo mediante el uso de 'lobbies', largamente entrenados y arraigados en el sistema político, que inmovilizan y frustran las reformas anunciadas por Obama. En Europa el 'lobbysmo', engendro de naturaleza claramente antidemocrática, carece -afortunadamente- de poder y tradición. Para obtener los mismos resultados es preciso recurrir a otros procedimientos, además de la utilización de la prensa servil a sus intereses, como Financial Times. El ataque al euro, más allá de lo que concluyen los análisis melífluos tiene todas las trazas de haber sido una advertencia o -más claramente- una amenaza ante las medidas que se proyectan.

Si es así -y no caben apenas dudas al respecto-, razón de más para acelerar las reformas y cortar las uñas a esos tigres de papel con intenciones de lobo y maneras de gángster. Su peligrosidad está fuera de toda duda. Quien se engaña al respecto es porque quiere o porque le pagan por mostrarse convencido de una bondad e inocuidad inexistentes.

(Continuará)

10 febrero, 2010

De la 'ruina' española y sus causantes (III)

Hoy, tras la insólita visita de la vicepresidenta Salgado a las instalaciones del  'Financial Times' y su entrevista con sus responsables, el implacable diario recoge velas en un editorial. Acepta que la situación de Grecia y la de España no tienen nada que ver; que España tiene "un plan serio" para mejorar su posición, la cual llega FT a comparar con la de Reino Unido, con ventaja para España. Eso no le impide dudar de la determinación real del Gobierno para llevar a término las medidas necesarias, que, en su opinión, no deben tener tanto en cuenta el déficit -que juzgan aceptable, dadas las circunstancias- como "el desempleo crónico y la rigidez del mercado laboral".

Algo era ello: la famosa "rigidez" que impide que los empresarios puedan reducir los costes laborales e invertir (supuestamente) más. He ahí la piedra en el zapato zapatero. No hay que preguntarse cuál es la filosofía económica de FT ni a qué intereses responde su línea editorial. Lo que no le gusta a este diario ultraliberal (ni al Wall Street Journal, dicho sea de paso) ni a los 'hedge funds' que han protagonizado el ataque al euro es la permanencia de signos del estado de bienestar. Quieren que todo el monte sea orégano, pero ese parece ser sólo uno de sus propósitos.

Quienes han atacado al euro parecen pretender también, mediante ese hostigamiento, amedrentar a los países que pretenden introducir controles y limitaciones -nacionales e internacionales- a su actividad para evitar que suceda otra catástrofe económica como la que está teniendo todavía hoy (¿y hasta cuando?) gravísimas consecuencias en la mayor parte de los países del mundo.

'Le Monde', diario francés ajeno a las manipulaciones del capitalismo indecente e impune,  glosa hoy la crisis griega en un editorial bajo el título "Especulacion", en unos términos desgraciadamente infrecuentes en la 'mainstream' mediática mundial. Señala en primer lugar la amarga paradoja que supone que, un año después de que los estados de ambas orillas del Atántico salvasen a la banca mediante inyecciones de dinero estimadas en el 25 por 100 del PIB, los mismo bancos beneficiarios ataquen a los países endeudados por su causa.

El ataque es considerado, en primera instancia, como una acción meramente especulativa, pero ¿cabe descartar segundas intenciones? Centrémonos por ahora únicamente en el aspecto especulativo. Sólo con eso ya hay materia suficiente para el escándalo y la inquietud. Una parte importante de la deuda europea (y por ende de la griega) está en manos de los tres grandes bancos que a su vez prestan dinero a los 'hedge funds' que han atacado al euro: JP Morgan, Goldman Sachs y Deutsche Bank.

La especulación se ejerce fundamentalmente sobre los CDS (credit default swaps), que actúan como seguro ante la posibilidad de impago de la deuda. La especulación sobre esos peculiares y delicados instrumentos financieros, el 75 por 100 de los cuales están en manos de los bancos referidos, puede, llegado el caso, hundir a un país. Los rumores infundados sobre la dudosa fiabilidad de la deuda de España son los que han generado una gran inquietud en los mercados y consecuentemente en el Gobierno, que parece haber actuado eficazmente para atajar sus efectos devastadores.

El problema con los 'hedge funds' es que -al igual que el resto del mercado financiero, pero en mayor grado y con mayor virulencia- "pueden actuar de manera concentrada y con un máximo de publicidad para arrastrar al mercado en el sentido que les convenga". Son poderes fácticos guiados en principio por la codicia y que pueden conducir a crisis gravísimas si generan un efecto dominó alarmista o, como en el origen de la crisis sistémica, si promocionan productos virulentamente tóxicos como una oportunidad interesante de inversión.

Volvamos al principio de esta serie de artículos para subrayar la urgencia imperiosa de que los estados, de común acuerdo, procedan a implantar medidas de control de los mercados financieros que eviten no sólo la reproducción de una crisis general como la que sufrimos ahora sino también maniobras indecentes como la que ha tenido como destinatario el euro. Esas medidas deben ser globales e inflexibles. Sin ellas estamos a merced de un contrapoder financiero que aparece cada vez más con tintes de cospirador contra los poderes políticos.

(Continuará)

08 febrero, 2010

De la 'ruina' española y sus causantes (II)

Cuando Almunia equiparó las economías de España, Portugal y Grecia cometió una torpeza, pero no dijo nada que no fuera cierto. Los tres países comparten problemas, en efecto, pero el nivel de gravedad de éstos no es equiparable. Afirmar que la competitividad de los tres se ha reducido desde su entrada en la zona euro es registrar un hecho objetivo, aunque el mismo síndrome afecta a Italia, que ha llegado a acariciar la idea de abandonar el euro, y en menor grado a todos los países de la UE. Alemania parece el único miembro beneficiado por la escalada emprendida por la divisa comunitaria. El problema con la declaración de Almunia surge especialmente cuando, sin ninguna matización complementaria, aludió indiscriminadamente a los "déficits públicos elevados", pues en el caso de España era preciso señalar que la deuda pública -objeto de sospecha por su causa- goza de una salud relativamente envidiable dentro de la UE. No matizar este hecho en vísperas del lanzamiento de una nueva emisión de deuda pública es imperdonable.

No tiene sentido equiparar la situación de Grecia, cuya deuda pública está ya en el 100 por 100 del PIB, con la de España, donde, pese a haber aumentado notablemente en un año, se situará  en 2010 en un moderado 55 por 100 (Francia, por ejemplo, está en el 83,2 y prepara el lanzamiento de una gran operación de empréstito). Tampoco se puede comparar el tamaño ni la fortaleza de la economía española con el de los otros dos países cuestionados. Sin embargo el ataque de los mercados se ha dirigido contra la fiabilidad de España, supuestamente por las dudas sobre su capacidad para hacer frente a esa deuda a medio y largo plazo.

Para entender mejor lo que está pasando basta visitar hoy la web del ‘Financial Times’, que se abre, con caracteres muy destacados, con el título “Los especuladores apuestan 8.000 millones contra el euro”. La operación, que FT atribuye sin mayores precisiones a inversores y a los nunca bien ponderados 'hedge funds', respondería a una supuesta preocupación de esos especuladores ante el posible contagio de la crisis de deuda griega a España, a la que el estúpido y ofensivo humor británico incluye entre los ‘cerdos’ (PIGS, por las iniciales de Portugal, Italy -e Ireland-, Greece y Spain) de la UE.

El Gobierno español se ha puesto nervioso, tal vez demasiado nervioso, pese a la calma que aparenta Zapatero. Las declaraciones del ministro José Blanco a la SER, en las que afirmaba que  "nada de lo que está ocurriendo en el mundo, incluidos los editoriales de periódicos, es casual o inocente", suenan a paranoia, aunque las circunstancias se prestan a ese tipo de interpretacione. Por otra parte, el viaje de la vicepresidenta Salgado a Londres, con visita incluida al Financial Times, es un hecho insólito y probablemente inapropiado. Un remitido de pago a toda página seguramente habría sido más útil que someterse a los chistecitos cagados de los 'brits' por entrar por la puerta de atrás y eludir a la televisión.

Lo cierto es que no hay razón ninguna para pensar que España no podrá hacer frente a la razonable deuda que tiene ni para creer que no podrá superar la recesión en un plazo próximo. Todo ello, por supuesto, si los mercados no se empeñan en lo contrario. No hay nada que haga más daño en el terreno de la economía que las maniobras alarmistas de los especuladores.

O sí lo hay: por ejemplo, las torpes declaraciones de Almunia o la difusión de previsiones apocalípticas por parte de fuentes comunitarias, que han llegado a afirmar que, si no se aplican medidas adecuadas, la deuda pública de España será del 115 por 100 en 2020, en todo caso inferior a la media comunitaria, que, con idéntica gratuidad, se situaría en torno al 120 por 100. Para Irlanda, con un  200 por 100, y Gran Bretaña, con un 180 por 100, sería aún peor. ¿A qué juegan los ‘cerebros’ de Bruselas? ¿A cargarse la UE? ¿No es contradictorio combinar tales afirmaciones caóticas con la recomendación de que se mantengan los estímulos económicos, basados en el gasto público? Va ser cierto que cada país manda a la UE a los más inútiles.

De cualquier modo, si algo está poniendo de manifiesto esta crisis es que nadie -ni los más prestigiosos economistas- tiene una idea exacta no ya de cómo actuar sino de qué es lo próximo que va a pasar. Algunos han hablado, incluso, de la posibilidad de una segunda recesión. Los parámetros en juego forman una madeja muy complicada, en la que no sólo unos parámetros condicionan a otros de un modo imprevisto, sino también -dada la interrelación económica que genera la globalización- la política económica de un país condiciona, positiva o negativamente la de otros.

Aquí no hay gurú que valga. Estamos ante una situación totalmente nueva y los economistas improvisan, vacilan y rectifican tanto o más que Zapatero. Recientemente el primer ministro portugués, José Sócrates, recordaba al Nobel de Economía Paul Krugman, muy crítico con España en particular y con los  PIGS en general, que él era el autor de la lapidaria frase “los déficits salvaron al mundo”.

(Continuará)
Foto: Paul Krugman.

07 febrero, 2010

De la 'ruina' española y sus causantes (I)

Mientras esperamos -inútilmente- la ‘refundación’ (¿) del capitalismo prometida en su día por Sarkozy o las ‘severas’ reformas acariciadas virtualmente por Obama, los mercados financieros -es decir, la economía especulativa- siguen haciendo de las suyas impunemente a costa de la economía real. Ganar mucho dinero de modo fácil y rápido es el único objetivo de los actores que condicionan el rumbo de esos mercados.
 
La alarma excesiva -y frecuentemente infundada- y el optimismo excesivo e igualmente infundado son las armas usuales de un montón de poderosos desaprensivos, estimulados por la impunidad que les ha regalado el estallido de una crisis global en la que su papel ha sido decisivo. El miedo y la codicia de una minoría siguen condicionando el destino de la inmensa mayoría en todo el mundo y muy especialmente en Europa y Estados Unidos, así como en las economías nacionales estrechamente vinculadas a ambos.

La globalización, de la mano del sistema que la promovió y sostiene, está exhibiendo su rostro más desagradable desde el estallido de la crisis y amenaza con hacer la recuperación más lenta y dolorosa de lo que sería en otras circunstancias. Esa misma situación dificulta la adopción de medidas estructurales que alteren lo esencialmente perverso de las estructuras que han provocado esta crisis.

Estamos ante un círculo vicioso que está teniendo sus peores consecuencias en el terreno social y amenaza con poner fin, de una vez por todas, al estado del bienestar, que tanto odian quienes, contra toda evidencia que no sea su propio beneficio, sostienen la bondad de la autorregulación, o lo que es lo mismo, la soberanía omnímoda de los dueños del dinero.

Nadie tiene ‘medidas milagro’ para sacar a corto plazo a las economías nacionales de la grave crisis provocada por las prácticas fraudulentas e irresponsables que la han provocado. Y mucho menos si éstas se mantienen arrogantemente impunes. El teórico milagro de las economías asiáticas inmunes -especialmente la de China- se debe precisamente a su carácter periférico respecto a la economía occidental y también a su vigilancia férrea del conjunto de la propia economía. Ellos serán, en última instancia, los grandes beneficiarios de una crisis sistémica que sitúa a Occidente ante el espejo de su propia decadencia.

Si hablamos de España -y ese era el motivo de esta larga introducción-, culpar al Gobierno de la crisis o de que aquí se prolongue más la recesión que en otros países puede ser rentable en términos partidistas, pero es tan gratuito como injusto. Tal vez alguien lleve tres décadas engañado respecto a las deficiencias estructurales de la economía española y la falta de capacidad creativa del capital español, pero siempre han estado ahí y ningún Gobierno -y menos que ninguno los de Aznar- ha intentado corregirlo o simplemente moderarlo. A nadie se le puede ocultar que la elevadísima dependencia que el crecimiento económico y el empleo han tenido respecto del sector inmobiliario, en detrimento de otras actividades, constituía un extraordinario factor de riesgo, un talón de Aquiles que, asociado finalmente a la crisis global, muestra ahora sus peores consecuencias.

Si tenemos en cuenta el componente esencialmente especulativo en el sector inmobiliario y el hecho de que se ha movido básicamente merced a una cantidad ingente de dinero negro no podemos hacernos ilusiones sobre una próxima reactivación de la construcción. En fechas inmediatamente posteriores al pinchazo de la burbuja, Josep Donés, presidente de la comisión técnica de la APCE (Asociación de Promotores y Constructores de España), afirmó que en los diez años previos a dicho pinchazo se construyó en nuestro país "el doble de las viviendas necesarias".

Las consecuencias de esa locura -que se desarrolló fundamentalmente bajo gobiernos del PP- son muy profundas, muy graves y de largo recorrido. La reciente revelación, realizada por el presidente de la AHE (Asociación Hipotecaria Española), de que los promotores inmobiliarios deben a los bancos 300.000 millones de euros “que no pueden pagar” no dejan lugar a dudas al respecto. Ese ‘agujero negro’ no limita sus consecuencias a lo meramente sectorial, sino que lastra profundamente la marcha de la economía nacional e influye en su valoración internacional, empezando por el descenso del rating de las propias instituciones financieras españolas a causa del considerable volumen de impagos.

Cuando uno lee lo que lee y oye lo que oye en los más diversos medios acerca de la etiología de la crisis y la gestión que de la misma está haciendo el Gobierno español no puede evitar pensar que hay un exceso de ignorancia o de mala fe, o -lo que es peor aún- una conjunción inquietante de ambas.

No estamos ante una crisis cualquiera ni ante una crisis exclusivamente española; sus cimientos en la estructura española están hondamente arraigados desde hace décadas, no los ha creado este Gobierno. La adopción de medidas supuestamente ‘improvisadas’ no es un producto ‘made in Zapatero’; se registra en mayor o menor grado en todas partes y es una respuesta lógica a una crisis que, lejos de estar cerca del fin, evoluciona y muestra, esporádicamente, aspectos nuevos a los que hay que dar respuesta urgente. Además, hay que hacerlo en el limitado campo de juego marcado por la UE y bajo el peso de un euro sobrevaluado.

De todo ello y más seguiremos hablando.

(Continuará)

 

03 febrero, 2010

Mentiras sobre la 'invasión islámica'



Con once millones y medio de visualizaciones en 'Youtube' en diez meses, el video 'Muslim Demographics' ('Demografía Musulmana') constituye uno de los grandes éxitos históricos de la intoxicación viral global, especialmente por no tratarse de un contenido anecdótico o musical, que son los que suelen copar las mayores audiencias. En España había pasado casi totalmente desapercibido hasta que, hace algo más de tres meses, 'Libertad Digital TV' decidió ofrecerlo a sus fieles traducido como impagable servicio a la propagación de miedos y odios que caracteriza la labor de estos "liberales" de vía estrecha (ultraconservadores, en realidad). Ya ha sido visto por 384.000 pèrsonas y la alarma corre enloquecida por blogs y foros afines.

Confío en que el lector haya contemplado ya el vídeo (arriba) y que se haya preguntado -como haría toda persona razonable, tal vez con zozobra- si lo que en él se afirma es cierto porque de eso es de lo que aquí se va a tratar. Y la conclusión no la voy a dejar para el final: este vídeo está tejido con una extraordinaria sarta de mentiras y no hay una sola fuente verosímil entre las que se citan a lo largo de él en la versión original y que 'Libertad Digital TV' oculta púdicamente en su mayoría al encajar el vídeo en una ventana menos alta que la original (ver vídeo). ¿Casualidad?

Para empezar, el bodrio no tiene padre reconocido, aunque no resulta difícil establecer que su origen se halla en el fundamentalismo evangelista estadolunidense. Ya desde su arranque se empieza a sospechar su falta de verosimilitud, cuando, para establecer su tesis central sobre el mantenimiento o no de una cultura en función de la tasa de natalidad, se dice "según investigaciones...' ("according to researches"). ¿Qué investigaciones? ¿Quién las hizo? ¿Dónde pueden encontrarse? La afirmación es tan sospechosa que los "traductores" de "LDTV" han creído conveniente cambiarla por "según estudios actuales..."

Los datos estadísticos que el vídeo aporta sobre la población musulmana en Europa tropiezan con un problema gravísimo de credibilidad. Los diversos departamentos de estadística de los países democráticos europeos no acostumbran a asociar en sus estudios datos sobre las creencias de la población estudiada. La razón es muy simple: todos ellos tienen en sus constituciones democráticas un principio igual o similar al que recoge la Constitución española en su artículo 16.2: "Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias".

En el caso concreto de Alemania, que según el video ultra alarmista será un estado islámico dentro de 40 años, las estimaciones extraoficiales sobre la población musulmana la cifran entre 3,2 y 3,5 millones, apenas el 4 por 100 del total. El análisis estadístico oficial que se cita en el video simplemente no existe. De todas las demás fuentes se puede decir lo mismo. No se basan en datos reales. Se trata de una chapuza sin firma, que, sin embargo, alcanza un alto nivel de confianza entre los necios, los racistas y los ultracristianos.

El "sesudo" video motivó en su día el interés del programa de BBC Radio 4 "More or less" (quienes dominen el inglés pueden disfrutar el video (debajo) elaborado en respuesta al disparate evangélico). Su equipo se centró de modo especial en Holanda, país del que excepcionalmente, sí existen datos sobre la población musulmana. Los más recientes fijan su número en unos 850.000, un 5 por 100 de la población total. El vídeo hace responsable a ese exiguo porcentaje del 50 por 100 de los nacimientos en el país.



Según las afirmaciones del video sobre la demografía islámica -argumenta "More or less"-, las mujeres musulmanas de Holanda serían autoras de 92.317 nacimientos (la mitad del total) en 2008, lo que conlleva que una de cada cuatro habitantes musulmanas de Holanda habría dado a luz en ese año. Sin embargo, habría que tener en cuenta que una buena parte de las mujeres musulmanas está en edad infantil. ¿Pero cuántas?

El equipo de la BBC usa como referencia los niveles de edad entre 15 y 49 años que se conocen para las comunidades musulmanas más numerosas del país, la turca (61 por 100) y la marroquí (57 por 100). Resulta así que 252,946 musulmanas en edad fértil multiplican por 14 la tasa de fertilidad de 3,545,397 holandesas no musulmanas en edad fértil. Según eso, la tasa de nacimiento de los musulmanes sería de 112,5 por cada mil.

¿Un récord mundial? Mucho más que eso; un imposible. La tasa más alta -altísima- del mundo, según la ONU, la tiene Níger con 54,1 nacimientos por mil, mientras las de Turquía y Marruecos, cuyos inmigrantes serían responsables del récord imposible, son respectivamente de 18,4 y 20,5

Vayamos con las fuentes, escasas y casi invisibles en la versión original y mutiladas en la de LDTV. Empecemos por 'The Brussels Journal', editado por la Society for the Advancement of Freedom in Europe (SAFE), residente en Zürich, Suiza, y no en Bruselas, a pesar de su nombre. Se trata de una publicación web que se autodefine como "la voz del conservadurismo en Europa" y está obsesionada por el Islam, pese a lo cual no he logrado encontrar en su archivo la cita que se hace en el vídeo, aunque no dudo que exista.

Otros datos se fundan en trabajos de autores muy caracterizados por su integrismo religioso. Bryan J. Williamnson, autor de 'Global Jihad. Unlifting the veil on Islam' ("Jihad global. Levantando el velo al Islam") está relacionado con una curiosa corriente religiosa que tiene como guía a la vidente Veronica Lueken, teórica destinataria de profecías que la virgen le habría confiado en sus apariciones personales. En la web de los creyentes se puede comprar la obra de Williamson que el vídeo utiliza como fuente de datos. Por cierto, Williamson es desconocido por cualquier otro motivo que no sea dicha obra, lo que hace temer que tal nombre sea un alias.

Otra de las "autoridades" citadas como fuente de información en el video se llama Ed Vitagliano y es director de investigación de la AFA (American Family Asociation, antes conocida como 'National Federation for Decency) y editor de noticias de AFA Journal. ¿El autor intelectual del video y sus "investigaciones" no especificadas? No sería sorpendente. Ni siquiera sería sorprendente que su seudónimo fuera Bryan J. Williamson, dado el nivel de superchería detectado en todo lo relacionado con el vídeo de marras.

¿Y Gadafi? A estas alturas de la historia los disparates del líder libio no son tomados en serio casi en ningún sitio, pero aún así resulta que sus vistosas declaraciones sólo parecen ser localizables a través de MEMRI (Middle East Media Research Institute), una de tantas iniciativas de "investigación" que parecen proliferar en los últimos tiempos gracias a internet. El vídeo que esta organización ha publicado tiene todas las características de un montaje trucado sin mucho talento.

En fin, que a ver si empezamos a separar el trigo de la paja en Internet. Son ya demasiadas las manipulaciones e intoxicaciones deliberadas que prosperan en la red gracias a la tendenciosidad de unos pocos y la credulidad de otros muchos. En este caso me parece especialmente lamentable la actitud manipuladora de Libertad Digital TV. El modo en que han tratado este video demuestra que, antes de darle curso, sabían que no era más que un 'bluff' indigerible, carente de todo rigor.

Todo es bueno para el convento, al menos para ciertos 'curas' no necesariamente evangelistas.


02 febrero, 2010

La derecha caníbal: Dos paradigmas



Aún no estábamos repuestos de la sorpresa y la repugnancia producida por la expresión soez de la presidenta madrileña respecto a un miembro de su propio partido (cuyo nombre no tiene las narices de decir), cuando el inefable Aznar nos obsequia con el vómito de bilis más virulento que haya lanzado nunca contra el presidente del Gobierno (y no han sido precisamente pocos). "Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo", sentenció el sublime caudillo.

Esperanza Aguirre y José María Aznar se parecen mucho Para empezar, ambos se describen y presentan como "liberales", término que, en su caso -como en el del austriaco Georg Haider-, debe ser puesto en cuarentena. Se trata de un "liberalismo" que, lejos de poner énfasis en las libertades individuales y colectivas, lo pone sobre la libertad de mercado y de empresa y es firme creyente en la desregulación, caiga quien caiga. Y todos sabemos por reciente experiencia que los que caen en la ruina, en el embargo, en el desempleo se cuentan por millones. En resumen, lejos de ser liberales genuinos son ultraconservadores disfrazados de Raymond Aron.

"Hemos tenido la suerte de poderle dar un puesto a Izquierda Unida quitándoselo al hijoputa, ¿eh?" Eso le dijo Esperanza Aguirre a su leal 'segundo', Ignacio González, ignorantes ambos de la proximidad de un micrófono abierto que propaló la insidia en directo. Que Aguirre, creyéndose en la intimidad, insulte a Gallardón (ella lo niega, claro) en términos tan gruesos es grave, pero no lo es tanto como la jactancia de haber entregado a IU un puesto que correspondía al PP.

Por menos que eso Manuel Cobo, 'número dos' de Gallardón, ha sido suspendido por un año de militancia, lo que los 'aguirristas' consideran -muy satisfechos- que conlleva su no presentación a las próximas elecciones. Sin embargo, no cabe esperar un castigo equiparable para Esperanza Aguirre. Según el PP, la diferencia es que Cobo formuló sus declaraciones ofensivas públicamente con deliberación, mientras Aguirre creía estar hablando en privado. Pocas disquisiciones exculpatorias alcanzan tal nivel de hipocresía.

Y a propósito, los lenguaraces líderes del PP sólo parecen mostrar su naturaleza auténtica cuando se consideran fuera de cobertura. Baste recordar que Rajoy describió como un "coñazo" su asistencia al desfile de la fiesta nacional en 2008, un año después de exhibir una banderita de España en el mismo acto, como afirmando -gratuitamente- un patriotismo que sólo él y su partido pretendían defender..

Otra de las cosas que asemejan a Aznar y a Aguirre es su encarnizamiento feroz con sus "enemigos". Para 'doña espe' el enemigo está dentro y es un "hijoputa". Su odio es tal que prefiere entregar un puesto a la oposición antes que se lo lleve un partidario de su enemigo 'innombrable'. Para Aznar, sin embargo -y pese a estar él teóricamente fuera de la política-, la obsesión sigue siendo Rodríguez Zapatero, al que gusta de atribuir un contubernio de marcado carácter surrealista para hacer fracasar sus propósitos electorales en 2004. Nunca admitirá que atribuir falsamente a ETA los atentados del 11-M fue la causa de la derrota del PP.

¿Realmente "nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo" como Zapatero? Veamos:

-19 de marzo de 2003: Se inicia la ilegal guerra de Irak con participación española, sin la aprobación de la ONU ni pruebas -pese a las exhaustivas inspecciones previas- de que Sadam dispusiera de armas de destrucción masiva, contra lo que afirmaban los invasores.

-16 de mayo de 2003: Los atentados suicidas de Casablanca incluyen singularmente el ataque a la Casa de España en la ciudad, que se salda con veinte muertes.

-11 de marzo de 2004: Los atentados del 11-M en Madrid causan 190 muertos.

-12 y 13 de marzo de 2004: El Gobierno Aznar sostiene primero y no descarta más tarde la autoría de ETA, pese a los indicios y evidencias en contra.

-14 de marzo de 2004: El PP, contra todos los pronósticos previos, pierde las elecciones al movilizar el voto de la izquierda con su actitud ante los atentados.

Juzguen ustedes mismos. Todo un récord lamentable en sólo 360 días.

Está claro que Aznar y Aguirre salen más favorecidos cuando callan, incluso en la intimidad, en la que el primero decía acostumbrar a hablar en catalán y la segunda exhibe impúdicamente el pelo de la dehesa con su lenguaje de rapaza poligonera.

24 enero, 2010

Inmigración: El PP, con el culo al aire


La propuesta del ayuntamiento de Vic para negar (ilegalmente) el derecho de los inmigrantes ilegales a ser empadronados nos ha deparado una nueva oportunidad de asistir a la indecencia oportunista del PP en su propósito de "cazar" votos. Aunque, como de costumbre, Rajoy intentó navegar en la cuestión con las ambigüedades tendenciosas que le caracterizan, algunos líderes y liderillos de su partido creyeron llegado el momento de asomar la oreja de sus autenticas pulsiones y creencias.

El "no cabemos todos" de Alicia Sánchez Camacho, presidenta del PP catalán, podría ser el eslogan de algún grupúsculo de la más rancia ultraderecha filonazi, pero ha sido emitido por una alta representante de un partido sedicente democrático, teóricamente respetuoso de los derechos humanos y de las libertades individuales y aspirante a gobernar a (y para) todos los ciudadanos.

A posteriori Rajoy intentó matizar sus argumentos de un modo torpe y contradictorio, sugiriendo que los inmigrantes deberían conformarse con el derecho a la sanidad y la educación, que no dependerían de que estén empadronados. Es torpe porque lo que se proponían quienes intentaban negar el derecho al empadronamiento es evitar que los ilegales puedan demostrar su arraigo -cosa que seguirían pudiendo hacer con su 'solución'- y contradictorio hasta el absurdo porque el derecho y el deber de empadronamiento fue establecido por el Ministerio de Administraciones Públicas en 1997, cuando lo dirigía el propio Rajoy. ¡Qué cabeza la de este hombre!

Vic ha tenido que envainarse su propósito y -retrospectivamente- Torrejón deberá hacer lo mismo, le guste o no a Esperanza Aguirre. La decisión del ayuntamiento madrileño había pasado desapercibida en su día, lo que no deja de ser chusco. Aparentemente, cuando las decisiones incorrectas se toman en Cataluña el eco mediático está más garantizado que en cualquier otro lugar.

El resto de los partidos dejaron claro el pasado jueves, en la reunión de la Diputación Permanente del Congreso, lo que piensan del oportunismo desgarrado del PP, haciendo descarrilar su propósito de pedir cuentas al Gobierno sobre la política de inmigración, que "ante los últimos acontecimientos", pretenden que sea reformada. Paradójicamente, el PP no planteó las objeciones que ahora formula el año pasado, durante el proceso de reforma de la Ley de Extranjería.

En definitiva, el Partido Popular ha quedado de nuevo con el culo al aire a causa de su ansiedad por recolectar votos por cualquier medio, incluso haciendo el juego a la extrema derecha y contradiciéndose flagrantemente. Cabe preguntarse qué le falta más, si escrúpulos, memoria o coherencia. Lo que está claro es que carecen -por lo menos- de esas tres cosas.

Foto: Alicia Sánchez Camacho

21 enero, 2010

Grave varapalo a Obama


El 5 de noviembre de 2008, coincidiendo con la elección de Barack Hussein Obama como presidente de Estados Unidos (o “América”, como gustan decir enfáticamente tanto él como sus predecesores), expresaba yo mi escepticismo respecto a la futura gestión de quien había aparecido como una figura radiante y prometedora -casi providencial- en el horizonte gris de la política estadounidense. “El futuro presidente es, ahora mismo, -escribí entonces- un sobre cerrado, un sobre sorpresa del que pueden salir novedades agradables y también decepcionantes en función de las realidades críticas que deberá afrontar y de las compañías de las que se rodee”.

Cuando se cumple un año de su toma de posesión es inevitable decir que el contenido del sobre consiste básicamente en decepción. Tal vez no se pueda negar a Obama un cierto grado de buena fe y honestidad, notablemente superior, en cualquier caso, al que mostró su predecesor, pero eso no basta. Hay que admitir, igualmente, que el inquilino negro de la Casa Blanca afronta dificultades inéditas como consecuencia de la crisis económica, pero eso estaba previsto. Lo que se esperaba de él, precisamente, era que diera respuestas contundentes a los desafíos planteados y cumpliese sus promesas. Eso no ha ocurrido.

Como consecuencia el desencanto ha sustituido a la ilusión. El presidente ha perdido un 20 por 100 de popularidad, lo cual no es demasiado si se considera que estaba situado en un asombroso 70 por 100, pero tampoco es irrelevante. La pérdida del escaño al Senado por Massachusetts, ocupado hasta su muerte por el último de los míticos Kennedy, que fue crucial en la elección de Obama como candidato demócrata, da una prueba elocuente de la relevancia que ha adquirido la decepción. Además ese varapalo amenaza con plantear dificultades suplementarias al proyecto de reforma sanitaria, protagonista de su programa de política interior al que los ‘lobbies’ y los medios afrontan con dosis extraordinarias de manipulación e intoxicación (con la acusación de “socialismo” incluida), condicionando la aceptación pública incluso entre quienes habrían de ser sus máximos beneficiarios.

Obama no ha estado remiso ni ha errado a la hora de identificar de inmediato la causa del fiasco electoral en un territorio históricamente demócrata: “el enfado y la frustración de los electores”. Añadir a ese reconocimiento la matización de que tal estado de ánimo tiene su origen no sólo en el último año, sino en los ocho anteriores, ha sido, sin embargo, una observación gratuita. Es su política la causa del enfado y la frustración. Si fuera de otro modo no habría triunfado un republicano donde acostumbraba a ganar un demócrata: lo contrario de lo que ocurrió en las presidenciales.

Cuando se generan grandes y excesivas esperanzas; cuando se formulan promesas sin meditar lo suficiente su probabilidad; cuando se intenta sustituir con grandes palabras la carencia de resultados, el riesgo de generar frustración y enfado en los electores es considerablemente alto. Obama ha decepcionado precisamente porque no ha sabido o podido estar a la altura de sus palabras. Así ha pasado de ser visto como un mesías salvador a que se le contemple con el mismo escepticismo -si no mayor- que a sus predecesores. Otro político que propone y no da; otro político que se humilla ante el complejo financiero-militar-industrial y renuncia a perseguir los sueños que él mismo ha alimentado.

Que Obama ha acusado el golpe y que es muy consciente de la seriedad y gravedad del mensaje que los electores le han dirigido no deja lugar a dudas. Hoy mismo ha anunciado medidas contundentes, aunque insuficientemente especificadas, en el vidrioso terreno de la industria financiera (“si quieren pelea la van a tener”, dijo). El plan, que ya se había adelantado como probable en lo esencial, pretende, por un lado, separar a la banca comercial de las actividades de riesgo. Por otra parte, quiere reducir el tamaño de los bancos, que acumulan un excesivo poder -nocivo para los principios de la competencia equitativa- tras las quiebras causadas por la crisis. “Nunca más el contribuyente va a ser rehén de un banco demasiado grande para quebrar”, ha dicho, tras acusar a Wall Street de provocar una recesión que ha causado la pérdida de siete millones de puestos de trabajo.

Por supuesto, la respuesta inmediata del sistema se ha reflejado en la bajada de los mercados bursátiles, pero la de los poderosísimos afectados está todavía por llegar y Obama puede encontrar fuertes obstáculos justamente en el Senado, donde los demócratas han dejado de sentirse seguros tras el fiasco de Massachusetts. 

Veremos qué pasa. Hay tiempo para que Obama recupere al menos una parte de la credibilidad perdida, pero nadie se lo va a poner fácil. Podríamos estar ante otro bello propósito que se convierte en papel mojado. Las elecciones que se celebrarán el 2 de noviembre para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado darán la clave del futuro y Obama tiene que moverse rápido y con eficacia si no quiere convertirse en un presidente de papel, rehén de los republicanos.

Foto: Martha Coakley, la candiata derrotada.

12 noviembre, 2009

Un año después del desastre seguimos esperando

Entre los medios ha habido coincidencia general en evocar la quiebra de Lehman Brothers hace un año y convertir esa fecha en el inicio de la crisis económica, que sigue extendiendo sus consecuencias en todo el mundo. Pero en realidad la crisis se había iniciado mucho antes, cuando se generalizó la conciencia de que las hipotecas ‘subprime’ se habían convertido en un cáncer incurable del sistema financiero estadounidense.

“Estabamos al borde de un completo desastre financiero”, dijo recientemente Obama. “Y la razón –continuó- era que Wall Street había asumido riesgos extraordinarios con el dinero de otra gente Estaban vendiendo créditos que sabían que nunca serían devueltos”. No se puede decir con mayor claridad ni se puede señalar a los culpables con más exactitud.

El problema es que Wall Street no responde. Pasado un año el capitalismo financiero trata de hacer como si no hubiera pasado nada. Todo entra dentro de la normalidad y la lógica del darwinismo económico. Ya lo dijo el ex responsable de la Reserva Federal (FED) Alan Greenspan: “Unos perderán y otros ganarán”. Y así ha sido, Goldman Sachs y JP Morgan aparecen como vencedores y Lehman Brothers y otras entidades menos importantes han perdido.

El éxito del darwinismo económico, que forma parte de la filosofía esencial del ultraliberalismo, ha hecho felices a unos pocos y menos felices a otros pocos entre los privilegiados (nadie crea que los propietarios de Lehman Brothers viven de la beneficencia). Pero los daños colaterales de la irresponsabilidad y la indecencia financiera se cuentan por millones (de personas) en todo el mundo. Simultáneamente, la profecía de Marx acerca de la creciente acumulación del capital en un número decreciente de manos se muestra incontestable, con todos los peligros implícitos en tal acumulación de poder.

Si no se ha repetido (por ahora) la debacle de la Gran Depresión de 1929 ha sido gracias a la intervención salvadora, urgente y abundante, de fondos públicos, hipótesis impensable dentro de la lógica liberal pero con la que sin duda contaban los codiciosos jugadores del Monopoly de Wall Street.

Un año después, mientras las bolsas vuelven a subir y los dueños del mundo retornan a sus inquietantes usos y costumbres, ajenos a las consecuencias socioeconómicas de su falta de escrúpulos, hay una pregunta en el aire que sigue sin respuesta: ¿Qué se va a hacer para que el desastre no se repita?

Como siempre, todo el mundo está pendiente de lo que se haga en Estados Unidos, pero allí las medidas se retrasan, mientras Obama advierte enérgicamente al sector réprobo que "no volverá a los días de comportamientos temerarios y de excesos sin obstáculos que estuvieron en el corazón de esta crisis" y le pide que no espere a la nueva normativa para adoptar usos éticos.

Hace tres meses que el Gobierno de Obama envió un paquete de reformas financieras al Congreso, pero ninguna ley ha visto todavía la luz, mientras se habla sobre intensas presiones de los lobbies para que sus intereses no se vean lesionados. He ahí la política estadounidense. 

¿Llegará finalmente a alguna conclusión de eficacia práctica la cumbre que el G-20 inicia el próximo día 24 en Pittsburgh? Esperemos que así sea porque ya ha pasado tiempo más que suficiente para tomar decisiones que clarifiquen las perspectivas del futuro. El mundo entero está esperando.

Camps: 'Manzanas traigo'


El presidente de la Generalitat valenciana se ha especializado en una táctica de diversión que, de hecho, constituye una falta absoluta de respeto. Cuando se le pregunta por el 'caso Gürtel' se sale invariablemente por peteneras.

'El País' reproducía hace unos días un increíble diálogo que se produjo con ocasión de la declaración del político ante el juez Flors. Quiso el juez desentrañar el significado de una frase que 'el Bigotes' pronuncia en una conversación telefónica intervenida ("pues fíjate, fíjate si te debo...") y le preguntó:

- ¿Qué le debe a usted el señor Pérez?

- Todos los valencianos me deben mucho porque he sacado adelante la Comunidad Valenciana. Los valencianos me gritan "presidente, presidente" cuando me ven por la calle.

- No, señor Camps, lo que le pregunto es ¿qué le debe el señor Pérez?

- Todos reconocen mi empuje como presidente.

Es como aquello de "¿Dónde vas?" "Manzanas traigo". Una cosa que suena a Tip y Coll y que roza el desacato.

Camps ha decidido instalarse en el absurdo, hasta tal punto que a veces parece capaz de realizar insólitas incursiones en la locura, como cuando hoy se despachó contra el portavoz del PSOE en la Cámara valenciana en estos términos: "A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta". Calvo Sotelo dixit.

Que nadie se engañe. Camps no está loco. Simplemente pierde los papeles por pura arrogancia herida, con desgarro chulesco y cínico.

Camps y su mano derecha, Costa, han situado en un listón muy alto la versión más chulesca de la derecha española. Se creen tan listos, tan guapos e impunes que se consideran capaces de lograr conciliar sus malos hábitos con la exigencia de respetabilidad pública, convencidos de que están rodeados de idiotas, lo cual, en cierta medida, a la vista de los hechos, quizás no esté muy lejos de la verdad.

19 octubre, 2009

Tecnología frente al 'ojo de buen cubero'



Colorín colorado, el cuento se ha terminado. Gracias a la empresa Lynce y a la agencia EFE, que ha contratado sus servicios, la asistencia a la manifestación antiabortista del pasado sábado en Madrid ha quedado establecida en 55.000 personas. La organización había multiplicado esa cifra casi por cuarenta (dos millones de asistentes) e incluso la estimación policial más modesta había errado considerablemente al estimar el número de asistentes en 250.000.

Termina el predominio aleatorio del ‘ojo de buen cubero’ bajo el imperio y la fiabilidad de la tecnología. Lynce, para hacer su estimación, se ha basado en un sistema informático que ha analizado 300 fotografías del multitudinario acto de Madrid tomadas cuando la cabecera de la protesta había llegado al final del recorrido. El programa permite incluso dar un número a cada manifestante en las fotos. El único problema, desde el punto de vista periodístico, es que la estimación sólo pudo ser conocida al día siguiente.

Con menos tecnología, sin embargo, los chicos de ‘El Manifestómetro’, utilizando en esta ocasión a sólo dos miembros de su equipo ‘histórico’, habían estimado la asistencia entre 48.000 y 73.000, lo que demuestra que aproximarse a la verdad es más bien una cuestión de propósito en estos casos. Con menos medios pero bases de cálculo adecuadas también es posible poner en su lugar las concentraciones humanas, cuya densidad tiende sistemáticamente a exagerarse.

Es muy positivo poder contar finalmente con un instrumento de base científica, como el del Proyecto Lynce, para poder situar en su auténtica dimensión todo tipo de manifestaciones y concentraciones a las que sus organizadores pretenden dar un carácter plebiscitario.

De lo multitudinario a lo gigantesco existe una enorme diferencia; como entre lo cierto y lo falso; como entre la afirmación de que la ampliación de la ley del aborto divide a los españoles y la evidencia de que esa división no es tan grande ni alarmante como se quiere hacer creer.

Manifestarse puede servir como catarsis para ciertos colectivos y organizaciones minoritarias, pero la democracia no se ejercita en las calles ni unas decenas de miles (ni siquiera dos millones) de personas pueden pretender que su acción sea otra cosa que lo que es: la expresión de un estado de ánimo y/o de opinión.

Las encuestas, pese a su discutibilidad, son más expresivas acerca de los estados de opinión reales que los eslóganes gritados en la calle a favor de la vida (como si alguien defendiera la muerte, como Millán Astray) y en contra del Gobierno. La encuesta más reciente, promovida en mayo por el Ministerio de Igualdad, concluye que el 87% apoya la necesidad de una nueva ley que regule la interrupción voluntaria del embarazo y el 80% es partidario de que la decisión quede en manos de la mujer afectada.

Desde que el PP está en la oposición venimos asistiendo a una ya larga secuela de manifestaciones, con o sin apoyatura episcopal, que no parecen ser otra cosa que un ejercicio poco edificante del ‘recurso al pataleo’, una reacción infantil e inútil. Esperemos que el sistema Lynce desaconseje esa tendencia a tomar la calle y mentir escandalosamente sobre el éxito de la convocatoria. Paciencia y a votar cuando llegue la hora.

14 octubre, 2009

¡Joder, qué tropa!


Ha sido surrealista, bochornoso, ridículo, increíble. Y lo peor es que no ha sido, sino que es, sigue siendo. Creer que con el cese ‘temporal’ de ‘Ric’ Costa se ha cerrado la crisis generada en el PP de la Comunidad Valenciana por la difusión de menos de la tercera parte del sumario del ‘caso Gürtel’ es absolutamente ilusorio. Lo que se ha evidenciado en los últimos días, más allá de otras consideraciones más puntuales, es la falta de autoridad, de liderazgo y de narices de Mariano Rajoy. Esa es una de las cosas -y no la peor- que siguen siendo en el PP.

Anoche nos acostamos, asombrados y confusos, con la idea de que Camps se la había jugado a Rajoy, al que habría asegurado que, tal como se le pedía, había cesado a Costa cuando en realidad no lo había hecho. ¿Fue realmente así? Habría que conocer el ‘timing’ pormenorizado de los hechos para asegurarlo. Otra posibilidad es que Rajoy decidiera difundir la nota que daba por hecho el cese en un intento de atar a Camps de pies y manos ante la opinión pública.

Si así fuera, el asunto sería todavía más chusco, dado que el PP de Valencia, tras acordar la intocabilidad de Costa, respondió a la nota de Madrid con otra en la que aseguraba que “en ningún caso se ha puesto en tela de juicio” la continuidad de Costa al frente del Grupo en el Parlamento valenciano. Y por si había dudas acerca de la firmeza de la no decisión sobre Costa la nota decía lamentar “el malentendido provocado por otros comunicados”. ¡Órdago!

Los teléfonos han debido echar chispas la pasada madrugada y las admoniciones, advertencias y/o amenazas han debido ser de grueso calibre porque esta mañana Camps reunía a los suyos, incluido un lloroso Costa, para cambiar atropelladamente ‘digo por ‘Diego’. Gana Madrid, pírrica victoria.

Ricardo Costa podrá ser lo que sea, pero no se le puede acusar de no hablar claro. La declaración que hizo a mediodía de ayer fue concluyente en diversos aspectos esenciales: su negativa a asumir el papel de ‘chivo expiatorio’, su precisión de que no está imputado (aún) en ninguna causa, y su aclaración clave de que los contactos del PP con la trama de Francisco Correa eran previos a que él tuviera responsabilidad alguna en el partido.

Esa es la cuestión. Madrid exige a Camps que sacrifique a Costa, quien, según todos los indicios, es menos responsable de las consecuencias de la relación ‘especial’ con la trama que el propio Camps. Un brindis al sol, tan gratuito como arbitrario. Y con un resultado paradójico: situar definitivamente al presidente de la Generalitat valenciana bajo los focos de la sospecha pública. Un despropósito, en definitiva.

Mientras tanto, la esfinge Rajoy permanece sumida en el mutismo desde hace días. Ha sido Cospedal quien ha tenido que salir a la palestra a exhibir la autoridad que tanto duda en ejercer el presidente del partido. Y, como de costumbre, ésta ha sido contundente al amenazar con un proceso disciplinario a Costa si insistía en enrocarse. Ha afirmado también que el aludido no volverá ‘nunca’ a los órganos de dirección del partido, lo que contradice el supuesto carácter temporal del cese. Pero a la hora de explicar las medidas contra Costa ha vuelto, involuntariamente, a dejar la pelota en el tejado de Camps. Lo que condena al ex vicepresidente de la Comunidad Valenciana son las "compañías poco edificantes", según Cospedal.

Es Camps, sin embargo, quien en una grabación telefónica le dice al Bigotes, para general rubor, “lo nuestro es muy bonito” y “te quiero un huevo”.  Y cuando Costa quería entrar en el Gobierno valenciano se dirigió precisamente al Bigotes para que persuadiera a aquél de la conveniencia de aprobarlo. El asunto de las ‘malas compañías’ no puede estar más claro. Costa es sólo un aprendiz un poco acelerado y ansioso.

“¡Joder, qué tropa!”, dijo Rajoy en cierta ocasión refiriéndose a sus conmilitones. Razón tenía, pero no la tiene al excluirse. Quien es general y no ejerce como tal debería abstenerse de juzgar a quienes son obra o consecuencia de sus carencias o inhibiciones.

01 octubre, 2009

China y Occidente, una relación privilegiada

Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros. Groucho Marx


“Hoy una China socialista se mantiene firmemente en pie en el Este, cara a la modernización, al mundo y al porvenir”. Eso ha dicho el presidente Jian Zemin con ocasión del 60 aniversario de la revolución maoísta, hoy transformada en un teórico socialismo marxista compatible -para universal sorpresa- con el mercado libre.

La efigie de Mao ha presidido los actos en Tiananmen, grandilocuentes, autosatisfechos y extremadamente paranoicos en lo que concierne a las medidas de seguridad, tan gigantescas como la propia demostración cívico-militar que ha tenido como escenario la plaza en la que murieron al menos mil jóvenes durante las protestas contra la corrupción y por la democratización que se desarrollaron en 1989.

La primera potencia demográfica y segunda potencia económica del mundo ha vuelto a dar un ejemplo superlativo de su peculiaridad, pero ha invitado al pueblo a ver los actos por televisión, mientras el lugar del acto se llenaba con una mínima parte de los 70 millones de militantes del PCCh. Ying y Yang, conciliación de contrarios, pragmatismo de sonrisa y estacazo.

China seduce tanto como inquieta. Nadie sabe cómo va a terminar este singular experimento que cuantos más años pasan menos se parece a nada que pueda ser considerado como democracia. La larga marcha hacia el socialismo ‘a la china’, en cualquier caso, tampoco tiene muchas probabilidades de concluir en algo parecido al socialismo llamado 'real'.

Por el momento, China ha obtenido un amplio margen de tolerancia o, mejor dicho, de indulgencia por parte de Occidente. No es ninguna novedad, por supuesto. Desde que en fechas ya remotas el gigante chino puso fin a su relación fraterna y dependiente con la URSS cuenta con un trato especial. Hace ya 37 años que el presidente Nixon rompió el hielo con su visita y desde entonces el otrora denominado ‘peligro amarillo’ es visto como un gigante básicamente amistoso.

Occidente tiende a ignorar las vulneraciones de los derechos humanos, la inexistencia de la libertad de expresión o las amenazas y agresiones a países vecinos. China recuperó Hong Kong y Macao y acabará recuperando materialmente Taiwán cuando lo considere oportuno. Así son las cosas. Aquí, haga lo que haga China, no se contempla ningún embargo, sanción o boicot.

Cinismo por cinismo y pragmatismo por pragmatismo no cabe la menor duda de que Occidente no tiene nada que envidiar a China en la materia. Para Occidente lo esencial es que el último gigante ‘comunista’ es un magnífico mercado de 1.300 millones de personas con creciente capacidad de consumo y una mano de obra tentadoramente barata para las multinacionales.

Los principios de Groucho rigen la filosofía occidental tanto como la china. Occidente puede decretar el embargo a la mísera Cuba (de hecho Obama lo ha prorrogado por una año, pese a su ‘talante’), pero se tentará la ropa hasta hacérsela pedazos antes de matar a la gallina de los huevos de oro china, que juega con las reglas del enemigo sólo hasta donde le conviene y como lo juzga oportuno en cada momento.


28 septiembre, 2009

El iceberg 'Gürtel', en rumbo de colisión con el 'Titanic' PP


Las implicaciones del ‘caso Gürtel’ en la Comunidad Valenciana han dejado de ser una ‘nadería’ de lujosos trajes a la medida regalados ‘por simpatía’ a ciertos líderes para convertirse en un asunto de financiación ilegal del partido con trazas graves y escandalosas. Así lo revela un informe policial que el juez De la Rúa -“más que un amigo” de Camps, según expresión de éste- se negó reiteradamente a tomar en consideración como “documentación no solicitada”.

La trama de Francisco Correa en la comunidad levantina habría servido, según el referido informe, para dar apariencia legítima a las aportaciones de ciertas empresas al PP valenciano y entre los responsables de estas operaciones ilegales se encuentran el secretario general, Ricardo Costa, y el vicepresidente autonómico Vicente Rambla. Las escuchas grabadas a los principales protagonistas dan a entender que el propio presidente Camps estaba al tanto del tinglado.

La reacción del PP, tanto en la comunidad autónoma como a nivel nacional, ha sido la previsible: insistencia en denunciar la “persecución”, supuesto montaje del mefistofélico Rubalcaba… Costa ha llegado a anunciar incluso una denuncia contra los policías que han realizado la investigación, como si hubieran actuado ‘motu propio’, ilegalmente y no a instancias de un juez.

Ya cuando estalló el caso, y sin que se conocieran aún los detalles escabrosos que han ido saliendo a la luz, la reacción virulenta del PP contra Garzón, por 'enemistad manifiesta', fue indicativa de que el ‘caso Gürtel’ era visto por el partido como una grave amenaza. Ellos y sólo ellos sabían entonces lo que podía sacarse de aquella veta apenas descubierta y el daño que les podía causar. Ahora empieza a ser evidente que así era.

Quitar el sumario a Garzón y despiezarlo de modo que la rama valenciana del caso fuese a parar al TSJ de la comunidad era un objetivo prioritario y urgente. Urgente fue también el plazo que dicho tribunal se dio para tramitar y juzgar el asunto, limitado al tema de los trajes, supuesto cohecho pasivo que la sala presidida por el propio Juan Luis de la Rúa, amparándose en la escasa claridad del artículo 426 del Código Penal, decidió archivar.

Ahora es notorio que aquello no era más que la punta del iceberg. La relación entre Francisco Correa y el Partido Popular es profunda, dilatada y notoriamente irregular. El hallazgo de una caja de seguridad perteneciente a Pablo Crespo, ex secretario de Organización del PP gallego y mano derecha de Correa, revela que una fórmula de financiación ilegal similar a la detectada en la comunidad valenciana fue puesta en práctica en la gallega.

Pero eso no es todo. Por primera vez el asunto salpica al impertérrito Rajoy. La caja de Crespo podría tener para el PP efectos devastadores similares a los atribuidos a la de Pandora. Allí ha aparecido una carta de Álvaro Pérez ‘el Bigotes’ dirigida a Rajoy en 2003 en la que aquél exige a éste, recién llegado a la secretaría general del partido, el pago de una deuda pendiente desde las elecciones municipales gallegas de 1999 y que, al parecer, ascendía a 50 millones de pesetas, la mitad de los cuales debían ser abonados en dinero negro.

¿Y qué responde Rajoy cuando se le pregunta por esa nada insignificante misiva? Que no tiene “ni remota idea”, que las cartas se las leen en el partido y que sólo tiene noticia de las exigencias de ‘el Bigotes’ desde ayer. Todo un desafío a la credulidad ciudadana, especialmente si se tiene en cuenta que su falta de respuesta a la carta de marras provocó un intento de chantaje por parte de la trama, que amenazó con difundir un video en el que Rajoy, en una conversación privada de pasillos, criticaba contundentemente a Fraga.

Por cierto, en su carta de 2003 'el Bigotes' advierte, como de pasada, que Javier Arenas y el tesorero Bárcenas estaban al tanto del asunto. ¿Qué dirá ahora el impoluto y contundente Arenas sobre esta salpicadura? Déjenme adivinarlo: que no tiene ni pajolera idea.


27 septiembre, 2009

Las medidas fiscales no contentan a nadie


Tras un prolongado cacareo, tan confuso como contradictorio, el Gobierno ha puesto finalmente el huevo de la reforma fiscal, diseñada supuestamente para combatir la crisis y reducir sus consecuencias sociales. Ha sido el parto de los montes, como era de temer, pero además ha tenido el dudoso mérito de no contentar a nadie.

Más allá del debate 'académico' sobre si hay que subir los impuestos, bajarlos, o no tocarlos, la clave de una lectura socioeconómica reside en determinar qué impuestos hay que aumentar y cuales podrían reducirse o mantenerse. La elección hecha por el Gobierno confirma que, tal como se temía, se ha optado por cargar el peso de la fiscalidad sobre las clases medias, fundamentalmente a través del consumo.

La supresión de la deducción de los 400 euros en el IRPF, implantada en su día con alegre y despreocupado impulso, va a perjudicar en mayor medida a los ciudadanos más modestos que al resto de la sociedad. Lo mismo puede decirse sobre el aumento del IVA generalizado en dos puntos (18%) y del reducido en uno (8%). Con el agravante de que tal incremento va a incidir de modo negativo sobre el consumo, éste sobre la producción y ésta a su vez sobre el empleo.

Como hemos afirmado en otro momento, es evidente que el coste de la crisis, contenida en todo el mundo mediante gigantescas inyecciones de dinero público que han evitado -hasta ahora- una depresión económica, la pagan y la pagarán en mayor medida las capas más humildes. Primero en forma de desempleo, que en el caso de los trabajadores de más 50 años puede ser definitivo, y luego y siempre por vía de los impuestos indirectos.

Es incuestionable que era necesario aumentar los impuestos para financiar y reducir el déficit -así lo están decidiendo la mayor parte de los países-, pero es más que discutible que ese aumento deba instrumentalizarse del modo en que intenta hacerlo el Gobierno. La contribución que, según las previsiones del Ejecutivo, aportarán las rentas del capital es comparativamente irrelevante y, en la medida en que no es selectiva, se ha perdido una extraordinaria oportunidad de penalizar específicamente a las actividades especulativas y parasitarias que han afectado negativamente a la marcha de la economía espàñola.

El sector inmobiliario condiciona, en una medida imprudente e inadecuada, el conjunto del panorama económico español y está en el centro de las causas de la profundidad de la crisis en nuestro país. La burbuja inmobiliaria venía siendo denominada así desde años antes de que la crisis estallase, lo que evidencia que no era un motivo de inquietud reciente. Su previsible estallido se produjo finalmente de la mano del escándalo de las hipotecas 'subprime' en Estados Unidos, pero habría podido tener lugar antes, de no mediar una inercia de huída hacia adelante que puede calificarse de suicida.

En su día, un representante de la patronal del sector admitió que se había construído el doble de lo necesario. ¿Qué sentido tenía tal exceso? Sería incomprensible si se olvida que la construcción ha sido tradicionalmente  escenario preferente de la especulación. Personas físicas y jurídicas no sólo se enriquecen mediante la compraventa del suelo sino que además compran pisos y edificios enteros con el único propósito de revenderlos posteriormente con un beneficio elevado. Si a eso se añade que gran parte de la inversión se hace efectiva en dinero negro y que la consecuencia de tal especulación es que la vivienda alcanza un precio exorbitante para el comprador real, el que realmente necesita el piso, no queda duda sobre lo pernicioso de este fenómeno tan característicamente español..

Intervenir fiscalmente en el sector inmobiliario y establecer controles estrechos sobre la especulación bursátil son requisitos previos para impedir que el lamentable panorama en el que estamos inmersos se repita. Es urgente que el dinero se ponga a trabajar.

Esperemos que tales cuestiones -ahora ignoradas- sean objeto de interés especial en el previsto plan de reforma para una economía sostenible. Aunque tal vez sea mucho esperar, dados los antecedentes.

17 septiembre, 2009

Preguntas sobre Afganistán

Son muchas las preguntas que se pueden formular acerca de Afganistán. La primera de ellas, desde la óptica española, sería inevitablemente ¿qué hacen nuestras tropas allí? ¿Qué se nos ha perdido en aquel territorio lejano e inhóspito desde cualquier punto de vista? Habría que decir, sarcásticamente que lo que se nos ha perdido es lo que “encontramos” con la retirada de Irak: la presunción de dignidad e independencia nacional. El aumento de la presencia militar española en aquel país fue una ‘compensación’ a Estados Unidos por aquella ‘defección’, como nadie ignora.
Otra pregunta nada gratuita es ¿qué hacen las fuerzas de la OTAN en un lugar tan apartado del Atlántico Norte, que es el marco natural del tratado militar al que España se sumó, no sin resistencias, tras un referéndum cuya campaña fue un paradigma de la manipulación?. ¿Cuándo y con qué consenso se dio la OTAN a sí misma el derecho a intervenir fuera del marco geoestratégico original? Y por ende, ¿es hoy en día este pacto militar otra cosa que la expresión del poder estadounidense y de sus intereses estratégicos, que tienen al petróleo como primera obsesión?
Pero la pregunta clave es esta: ¿Qué se ha conseguido hasta ahora mediante la intervención occidental? ¿Consolidar un sistema democrático genuino? No, como evidencian las irregularidades –de las que existen algo más que indicios candentes- en las últimas elecciones. ¿La pacificación? No en absoluto. Tras los bombardeos intensivos del principio, que aparentemente forzaron la retirada o la ocultación de los efectivos de Al Qaeda y de los talibán, todo ha vuelto al desorden original y la ofensiva contra los intrusos occidentales es cada día más virulenta. Las guerras -parece gratuito insistir en ello, pero hay que hacerlo- no se ganan en el aire, por grande que sea el daño infligido y el pavor generado. Irak lo demostró más allá de toda duda.
¿Tiene algún futuro razonablemente positivo la intervención de la OTAN en Afganistán? A corto plazo no. Y cinco años, que es el límite marcado por Alemania, al que se ha sumado España, es corto plazo. Se olvida, entre otras cosas, que Afganistán es uno de los países más pobres e iletrados del mundo, lo que no facilita ni la construcción de una democracia mínimamente funcional ni la existencia de unas fuerzas de seguridad –su formación es, según el Gobierno español, la misión que ha llevado allí las tropas- ni un ejército realmente sólidos, eficaces y fielmente volcados en el servicio del Estado.
Ahora mismo Barack Obama estaría reconsiderando el previsto aumento de las tropas de EE UU en el país. El 58 por 100 de los ciudadanos se declara contrario a esa guerra y los demócratas temen que Afganistán se convierta en una fuente de impopularidad y desafección en la política interior, lo que sumado a las consecuencias de la crisis económica, que sufren en toda su crudeza las capas sociales más modestas, podría ennegrecer súbitamente un panorama de por sí bastante oscuro. 

Y, por supuesto, en estas circunstancias sería absurdo que España aprobase el envío de nuevas tropas en el plazo ahora previsto.

Foto: Hamid Karzai: ¿Algo más que un títere?

03 septiembre, 2009

Pfizer por ejemplo

La empresa farmacéutica estadounidense Pfizer, la mayor del mundo, ha sido condenada a pagar una multa record de 2.300 millones de dolares (1.617 mijllones de euros) por malas prácticas comerciales que de hecho constituyen un fraude e implican un riesgo para la salud. La sanción, pese a su extraordinaria importancia, no causará excesivo daño económico a la farmacéutica, que sólo con uno de los productos cuya funcionalidad había falseado -el antibiótico Zyrox- ha ingresado 1.000 millones de dólares.

La Administración de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés) ha investigado extensamente las actividades de la compañía durante los últimos cuatro años y premiará a los médicos y abogados que han colaborado con ella para probar las escandalosas y criminales irregularidades cometidas en relación con el antibiótico mencionado, el analgésico Bextra, el antiepiléptico Lyrica y el antipsicótico Geodon.

El caso de este último medicamento es especialmente indecente. Aprobado para tratar la esquzofrenia y el desorden bipolar en adultos, los hombres de Pfizer promocionaron su uso, además, como eficaz contra la ansiedad y la agitación, así como adecuado para los niños. La farmacéutica ha tenido en su nómina a 250 psiquiatras infantiles de todo el país para conseguir sus propósitos.

La falta de escrúpulos parece presidir la filosofía empresarial de esta industria, que, precisamente por estar relacionada con la salud pública, tendría que mantener unas prácticas irreprochables, tanto en lo científico como en lo comercial. Lejos de ello, el lucro abusivo parece todo su objetivo.

La indiferencia de Pfizer ante los planteamientos deontológicos más elementales ya se había puesto de manifiesto hasta un punto estremecedor en Nigeria, donde, aprovechando una epidemia de meningitis, ensayó un medicamento en doscientos niños enfermos, sin permiso del Gobierno ni previa consulta con los padres. El balance de esa iniciativa fue de once muertos y numerosos niños afectados de discapacidades de por vida. Se ve que el doctor nazi Josef Mengele creó escuela.

Personalmente, todo lo dicho me parece más que suficiente motivo para rechazar los productos de Pfizer, cuyo logo vemos con frecuencia en TV. Pero también debe motivar una vigilancia especial respecto a otras poderosas empresas farmacéuticas que, aunque no lleguen a los extremos de la estadounidense, no rechazan asumir cierto grado de irresponsabilidad en el afán de competir con eficacia.

Ahora mismo existe un inquietante profármaco (*), el Oseltamivir, comercializado por Roche y Procaps respectivamente bajo los nombres Tamiflu y Tamivir, extensamente publicitado con ocasión de la gripe aviar en Asia y mucho más ahora, ante la gripe A. En España se ha prohibido su venta pública, que se disparó ante la histeria creada por la gripe A, decisión más que justificada si se tienen en cuenta los efectos adversos (ver aquí) de su administración documentados hasta la fecha.

Bienvenida sea la denuncia de la Organización Médica Colegial (OMC) -tardía pero eficaz- sobre el exceso de alarmismo creado en torno a la nueva gripe. Los médicos pueden y deberían ser el instrumento que ponga coto a los excesos de las farmacéuticas, pero no son pocos los que se dejan seducir por las presiones y estímulos de estas singulares industrias, más pendientes de engordar la cuenta de resultados que de garantizar la salud pública.

(*) Los profármacos, al contrario que los fármacos, no se dirigen directamente al mal, sino que se activan en el organismo mediante un proceso metabólico en el que el producto original se regenera.

02 septiembre, 2009

Francia se plantea suprimir el juez de instrucción y el secreto sumarial

En Francia el curso político se ha iniciado con una cuestión jurídica nada baladí: la entrega al presidente Sarkozy del informe sobre la desaparición de la figura del juez de instrucción que éste había solicitado al veterano jurista Philippe Léger (en la foto), quien, a su vez, creó un comité ‘ad hoc’ para su estudio. Las conclusiones esenciales del Informe Léger, que ha motivado una moderada polémica en el país vecino, seguramente no contarán con ninguna simpatía en el PP español, partido hermano (pero no gemelo) de la UMP gala.

El caso es que el informe no sólo patrocina la desaparición de la figura tradicional del juez de instrucción, sustituido por la Fiscalía, sino también la eliminación del hasta ahora sacrosanto -aunque sistemáticamente violado- secreto del sumario. Tal concepto es relevado por el secreto profesional, que obliga a todos los implicados en la investigación (incluidos los funcionarios de toda categoría), pero no a los abogados ni a los periodistas.

El informe describe el mencionado secreto del sumario, considerado en el pasado un pilar imprescindible para garantizar el respeto a la presunción de inocencia, como algo “ficticio, teniendo en cuenta los atentados que sufre regularmente, sin que los autores sean identificados o sancionados”. Esta constatación, válida tanto en Francia como en España y en prácticamente todo el mundo, no supone -copntra lo que pueda parecer- una claudicación ante lo inevitable.

Lejos de eso, lo que Sarkozy formuló en enero ante el Tribunal Supremo fue la puesta al día de un principio que no funciona y que pretende obstruir o colisiona habitualmente con un derecho de importancia primordial en las sociedades contemporáneas: el que los periodistas y los ciudadanos tienen a la libertad de información. Así, mientras la violación del secreto profesional –según denuncian algunos- tendrá la misma condena que la violación del secreto del sumario actualmente vigente (un año de prisión y 15.000 euros de multa), los periodistas quedarán libres de una hipotética acusación de encubrimiento de violación del secreto de la investigación, lo que implica el reconocimiento implícito del siempre contestado derecho al secreto profesional de los profesinales de la información.

Es prematuro asegurar nada concluyente sobre las consecuencias prácticas que pueda tener el Informe Léger, que no es, ni mucho menos, un proyecto de Ley sino un material sobre el que reflexionar. Como señala Jean-Paul Garraud, diputado de la propia UMP, “es inconcebible querer suprimir el juez de instrucción sin replantearse el estatuto de la fiscalía”. Esa es una cuestión clave que deberá dilucidarse con urgencia si se va adelante con el propósito de Sarkozy. El papel que pasarán a desempeñar los fiscales requiere que se garantice en el mayor grado posible su independencia respecto al Gobierno. Lo contrario supondría “una grave regresión democrática”, como denuncia la Unión Sindical de Magistrados.

En cualquier caso el planteamiento básico del Informe Léger supone un avance muy importante, en la medida en que potenciaría la libertad de información y dinamizaría el funcionamiento de la Justicia, al facilitar que los jueces, cuya lentitud es justificadamente criticada, sólo se dedicarían a juzgar.